Inscripciones rupestres en el Pico Urbión

El texto de las dos entradas con este título pertenece a un artículo que apareció publicado en Julio de 2006 en “Piedra de Rayo del cual es autor C. Aguilar. Revista Riojana de Cultura Popular” en su número 21. Se ha añadido un mapa con la situación de los mojones para ayudar a seguir el texto, pero lo demás está tal y como apareció allí.

Inscripciones rupestres en el Pico Urbión 1
Foto 1 C. Aguilar

La cumbre del pico de Urbión ha debido suscitar desde tiempos inmemoriales la curiosidad y el asombro que provocan las altas montañas en el hombre. Con sus 2.228 m de altura, hace de límite entre dos comunidades autónomas, La Rioja y Castilla y León, y entre dos cuencas, la del Ebro y la del Duero. En su cumbre, las rocas adoptan formas pintorescas con canales afiladas, torreones desmoronados y arcos de roca, dando un encanto especial al lugar. Bajo uno de esos arcos, en el término municipal de Covaleda (Soria) y a unos 2.100 m, localizaba el pasado mes de abril unas extrañas inscripciones grabadas en roca ¿cómo no dejarse llevar por la imaginación sobre el origen de unos grabados en un sitio como ese?.

Leyenda Foto 1. Vista desde el Urbión de la cabecera del valle del Revinuesa, Laguna Larga y del camino de subida a la cumbre que pasa por el arco natural de roca.

Una cruz con cuatro puntos y algunos grabados sin identificar.

 Inscripciones rupestres en el Pico Urbión 2
Foto 2 C. Aguilar

La presencia de unas inscripciones en un lugar así, en el camino de subida a la cumbre del Urbión, y en un arco de roca donde tanta gente habrá parado a admirar el paisaje, debieran ser algo conocido. Sin embargo en un primer momento, a quienes fui preguntando y que podían tener conocimiento de ello, no les sonaba ninguna inscripción allí, así que ni pensar en saber algo de su significado. De las tres inscripciones de aquel lugar sólo una tenía una figura reconocible, una cruz con cuatro puntos o hendiduras a su alrededor (Foto 2), mientras las otras eran formas como de herradura, una más sencilla y otra con algunos otros signos asociados. Afortunadamente, una de las fotos de un artículo que me facilitó Carlos Muntión sobre manifestaciones rupestres de época histórica en la cabecera del Ebro, contenía el mismo diseño de la cruz con los cuatro puntos. Ya estábamos en el buen camino.

Leyenda Foto 2. Mojón antiguo en el Urbión, a 2100 m, que tiene grabado el más extendido de los símbolos de demarcación, una cruz con cuatro puntos incisos.

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Foto 3 C.Aguilar

La cruz parece haber sido el símbolo más utilizado en la Península Ibérica para señalar las piedras que marcaban algún tipo de delimitación de territorios, sin embargo en La Rioja no conocíamos ninguna referencia escrita que hablara de inscripciones así con esta función. El uso de cruces para señalar mojones de delimitación de municipios en La Rioja lo pude documentar a los pocos días de encontrar las inscripciones del Urbión. En la vía pecuaria que discurre por el cordal entre los valles del Leza y del Iregua dimos con una piedra con dos cruces grabadas. Esta piedra se encuentra separando los actuales términos de Soto en Cameros y Nalda, a la altura de Luezas. Habíamos buscado marcas en piedras y mojones a lo largo de varios kilómetros, pero sólo en éste, del que teníamos una vaga referencia de los alcaldes sobre la existencia de una “piedra muy antigua”, encontramos cruces grabadas. En este caso eran dos cruces sencillas de poco más de 10 cm (Foto 3) pero su función era clara.

Leyenda Foto 3. Mojón en la Vía Pecuaria del Iregua, que separa los términos de Soto en Cameros y Nalda, con dos cruces sencillas sin puntos.

Volviendo a la cruz encontrada en el arco de roca del Urbión, la tipología con los cuatro puntos que allí aparece indica separación de dos territorios, pero la explicación de los puntos incisos es hoy desconocida. Pese a ser un signo recurrente en distintas zonas de la Península Ibérica, fue uno de los propios autores del artículo antes citado el que me animó a que divulgara estas inscripciones, ya que no son demasiados los escritos que documentan manifestaciones de este tipo.

Siguiendo la pista de los mojones.

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MP2-Grafías (abajo) y croquis de situación (arriba)

La asociación de las inscripciones a la demarcación de territorios facilitaba mucho las cosas, ya que permitía saber dónde buscar más y daba una clave para interpretar sus formas. Estas primeras inscripciones halladas, se encontraban en el entorno de uno de los mojones actuales de delimitación entre los municipios sorianos de Covaleda y Vinuesa, el mojón MP-2, así que sólo era cuestión de buscar alrededor de los demás mojones. Y efectivamente allí se hallaban nuevas inscripciones. Desde la propia cumbre del Urbión y bajando por todo el límite entre Covaleda y Vinuesa, que aquí discurre por el espectacular cortado del circo glaciar del valle del Revinuesa, las inscripciones van apareciendo de manera regular junto a los mojones.

No todas estas inscripciones son visibles a la primera, el desarrollo de los líquenes sobre la roca, la exposición al duro clima de montaña y el abandono en que han caído, hacen pasar inadvertidas muchas de ellas. Por otra parte, la iluminación del sol de mediodía puede hacer “desaparecer” muchos grabados entre las irregularidades de la propia roca, mientras que la luz de mañana o de tarde, permite localizar muchos más de los que hallamos a primera vista. En cualquier caso ahí están y después de ver las inscripciones de ocho mojones consecutivos (del pico Urbión al desagüe de la Laguna Larga), los primeros grabados sin identificar pasaron a ser iniciales y letras reconocibles. A esos ocho mojones corresponden los croquis y planos que se aportan en este artículo y a ellos me referiré principalmente. El patrón básico alrededor de cada mojón es repetitivo: una cruz con cuatro puntos, varias iniciales, un número y, afortunadamente, hasta algunas fechas. Ya sólo faltaba saber a que se referían.

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Mapa de ubicación de los ocho mojones documentados

Cruces e iniciales para marcar límites entre territorios.

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Foto 4 C. Aguilar

De todas las inscripciones halladas, las cruces son las que mayor uso han debido tener, en el sentido de haber sido remarcadas en más ocasiones y por tanto ser más patentes. No obstante esto varía y así son de destacar, por la profundidad que alcanzan, dos cruces que hay junto a la propia cumbre del Urbión, las del mojón MP-1, (Foto 4) y la del MP-8. En ellas la profundidad de la inscripción puede llegar hasta 5 cm, un trabajo considerable dada la dureza del conglomerado silíceo.

Leyenda Foto 4. Cruz con cuatro puntos fuertemente grabada. Cumbre del Urbión (MP-1). En la parte superior derecha, y de abajo hacia arriba, puede leerse 1867

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Foto 5 C. Aguilar

Los grupos de iniciales que aparecieron junto a las cruces fueron “C.A.” (Foto 5) y “C. y t.”, ambos con algunas variaciones. La disposición que adoptan estas abreviaturas entre si es bien curiosa. Aparecen como para ser leídas desde lugares enfrentados, concretamente “C. y t.” se escribe siempre para ser leída desde el valle del Revinuesa, algo que en esta divisoria es más una formalidad que otra cosa, pues en muchos casos supondría estar colgando del mismo cantil rocoso con unas paredes de vértigo (Foto 6).

Leyenda Foto 5. Iniciales “C.A” claramente identificables inscritas en la proximidad del mojón MP-3

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Foto 6 C. Aguilar

En estos mojones sólo en uno de ellos aparecía un grupo de iniciales distinto, la inscripción “D.º” junto al mojón MP-1, en la misma cumbre del Urbión. Pero como ya he indicado, además de cruces e iniciales, junto a cada mojón aparece también un número de referencia y en ocasiones una fecha. Concretamente en los documentados se encontraron las fechas 1867 y 1871, en los mojones MP-1 y MP-8 respectivamente.

Leyenda Foto 6. Piedra con inscripciones junto al mojón MP-8, se puede ver la gran profundidad de la cruz e intuir las inscripciones “C.A.” y “C. y t.” para ser leídas, frente al mojón y desde el cortado, respectivamente. El Urbión es el pico que se recorta al fondo.

El significado de las iniciales y las fechas.

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Foto 7 C. Aguilar

Conocer que indicaban estas iniciales y fechas vino de la mano de un documento y de una persona. El documento era un proyecto de ordenación del monte “Pinar” de los años sesenta, cuyos linderos coinciden exactamente con el término municipal de Covaleda. La persona era Andrés Cámara un apasionado de la historia y la etnografía de la zona, que me proporcionó ese documento y con quién pude ir desmadejando todas las cuestiones sobre estas inscripciones. De esta manera las iniciales pasaron a ser las abreviaturas de los territorios colindantes: “C.A.” de Covaleda, “C. y t.” de Ciudad y Tierra de Soria y “D.º” de Duruelo de la Sierra, todos en la provincia de Soria.

Leyenda Foto 7. Piedra con inscripciones junto al mojón MP-7, se pueden ver “C.A.” y “C. t.” a cada lado de la piedra, la cruz con los cuatro puntos y el número seis.

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MP1-Grafías (abajo) y croquis de situación (arriba)

Con relación a la abreviatura “C. y t.” es un caso curioso que requiere una explicación. Aunque mirando un mapa de la zona el límite que se ha descrito es entre Covaleda y Vinuesa, esto no es del todo exacto. Dentro del término municipal de Vinuesa hay un monte cuya jurisdicción no corresponde a Vinuesa sino a la Mancomunidad de los 150 pueblos. Esta es una de las instituciones más antiguas de España, cuyo origen data de los s. XI -XII como una de las comunidades de Ciudad y Tierra, que fue un modelo con el que se repoblaron las tierras de Castilla, en este caso la villa de Soria y sus aldeas. Es por ello que en ese límite aparece “C. y t.” y no “V.A.”de Vinuesa, que es como se marca ese municipio en otros mojones del lindero, pero no en ninguno de los ocho documentados.

La punta del iceberg de unos lindes llenos de inscripciones.

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MP3-Grafías (Dcha) y croquis de situación(Izq)  

De ser las inscripciones descritas las únicas de la zona ya sería este un hecho singular, por cuanto en otros límites próximos no aparecen mojones así marcados. En un recorrido por parte de los otros cordales que salen del pico Urbión, el que va en dirección oeste, linde de Duruelo de la Sierra con Viniegra de Abajo y Mansilla de la Sierra, y el que va en dirección noreste, linde de Vinuesa y Viniegra de Abajo, no pude hallar ninguna inscripción de este tipo.

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MP4-Grafías (Dcha) y croquis de situación(Izq)  

Pero lo realmente impresionante es que lo descrito hasta aquí es sólo una pequeña
parte de lo que existe en el término de Covaleda. Estamos hablando de que según las actas de reconocimiento de mojoneras de 1889 hay alrededor de 150 mojones antiguos, tan marcados como éstos, en los límites del término municipal. No todos serán visibles con el paso del tiempo, pero tenemos la suerte de que su ubicación e inscripciones se detallan en las actas que recoge el proyecto de ordenación del monte antes citado.

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MP5-Grafías (Dcha) y croquis de situación(Izq)  

En esos documentos los de Covaleda aportan referencias de cartas y escritos muy anteriores sobre los que basan su propiedad y el amojonamiento de sus lindes. De esta manera sabemos que desde la Baja Edad Media y a lo largo de siglos, la propiedad y los límites de Covaleda fueron muy disputados en numerosos litigios y pleitos con sus vecinos y a ello podríamos atribuir tal proliferación de inscripciones de territorialidad. Aún hoy, un pastor de la zona me reconocía que el sentido de identificación y cariño que tienen los de Covaleda por su monte, es decir por su término municipal, no es ni parecido al de otros municipios de la zona. Los siglos de lucha por estas propiedades han debido dejar su huella también en el subconsciente colectivo.

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MP6-Grafías sobre el croquis de situación

Volviendo a la información que recoge el proyecto de ordenación, conocemos que el término que ocupa Covaleda se estableció en propiedad como privilegio otorgado por Alfonso X (s. XIII). En un pleito en 1385 con los concejos colindantes se describen los límites de Covaleda y curiosamente ya hablan de cruces como forma de señalar los mojones. La trascripción de uno de los legajos del pleito refleja: “(…) e dende da en duero en las pennillas del mayelo e y estan las cruzes mohosas de otro tiempo antiguo e dende pasa a duero e da en la cebaca de la toca e y estan las cruzes viejas (…)”. Si ya entonces consideraban antiguas las cruces, es probable que desde el comienzo del amojonamiento del Concejo se venga utilizando este símbolo en las piedras mojoneras. Después, sobre esas u otras piedras próximas, han debido seguir haciendo cruces e inscripciones para consolidar los lindes.

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MP7-Grafías sobre el croquis de situación

Cada cierto tiempo se realizaban revisiones y repasos para que no se perdieran las inscripciones y a veces se dejaba la fecha de la revisión. Es el caso de las halladas en los mojones MP-1 y MP-8. No obstante, las actas en las que se describen las inscripciones hablan de muchas otras fechas que estarían inscritas en otros mojones del término. De esas fechas referidas a revisiones, la más antigua citada es 1656 y la más moderna 1889 pues esta es la fecha de las actas de revisión que se han tomado como referencia.

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MP8-Grafías sobre el croquis de situación

En definitiva podemos decir que en toda esta zona contamos con un importante patrimonio relacionado con el amojonamiento de términos municipales. Si bien es importante por sí mismo, aún lo es más por cuanto parece ser que se conservan bastantes referencias históricas y documentos donde se hace mención a estos mojones, su ubicación e incluso las marcas que tenían. Toda una suerte para llegar a saber más de lo que aún hoy en día, y como en mi caso de manera casual, podemos encontrar caminando por nuestro montes.

Agradecimientos:
Tirar del hilo para documentar e interpretar las inscripciones del Urbión no hubiera sido posible sin la información, contactos y ayuda que me proporcionaron Andrés Cámara, Carmelo Fernández, Pedro Sanz, Carlos Muntión, Maite Garzón y Gabriel Latorre.

Para saber más:
-Manifestaciones rupestres de época histórica en el entorno de la cabecera del Ebro. Carmelo Fernández y Carlos Lamalfa. En: Revista MUNIBE nº 57-Homenaje a Jesús Altuna, pgs. 257-267. Sociedad de Ciencias Aranzadi. San Sebastián. 2005/2006.

-Petroglifos de término. J. Ferro Couselo. Orense. 1952.

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