PINOS DE COVALEDA NAVEGANDO POR EL MUNDO.- EL BARCO ATYLA

Marea Errota, el barco que nació en un puerto de montaña

Por Lola Gómez Redondo y Rodrigo de la Serna

En 1980 Esteban Vicente Jiménez, junto a un grupo de jóvenes en su mayoría sorianos, gestionaban el antiguo refugio del Puerto de Piqueras con el fin de recaudar fondos para construir una goleta, con ese barco soñaban después dar la vuelta al mundo haciendo la ruta de Juan Sebastián Elcano. Fue allí, en el Puerto de Piqueras, donde se fabricó de forma simbólica un ‘motón’, una especie de polea que sirve para cambiar la dirección de un cabo en los barcos.

Ese fue el comienzo de la construcción del Marea Errota, una goleta clásica que se encuentra actualmente en el Puerto de Laredo.

Esteban Vicente vivía prácticamente encerrado en su habitación trabajando en el diseño del proyecto al que llamó ‘Taurus’, un diseño basado en la goleta francesa de nombre L’Etoile. Él, además, se encargó de dirigir la construcción, trabajo llevado a cabo por numerosos voluntarios siguiendo las clásicas y artesanales técnicas de los carpinteros de ribera de Lekeitio (Bizkaia). Allí se terminó de construir la embarcación tres años después.

La botadura del Marea Errota (Molino de mareas) fue el 15 de mayo de 1984 y fue toda una fiesta en un pueblo cuyo astillero no echaba a la mar un barco hacía años.

He aquí el trabajo de construcción de la Goleta Cantabria Infinita (antigua Marea Errota). El trabajo del soriano Esteban Vicente, (en la foto) queda patente, al ver la embarcación navegando los mares del Cantábrico (donde se encuentra actualmente). Pero para que el navío llegase a este punto, hubo un proceso de diseño, fabricación y construcción. Este proceso se llevó a cabo en Soria, con árboles de la provincia. Es en Soria, donde se fabricaron todas las piezas, para luego ser ensambladas en los astilleros de Lekeito (País Vasco). Muchos años de trabajo, esfuerzo y penurias hicieron falta para que, a día de hoy, podamos disfrutar de su belleza. Toda la documentación gráfica del proceso de construcción, queda recogida en esta renovada edición del antiguo manuscrito, ahora accesible a todos los públicos.

Rodrigo de la Serna

Artículo aparecido en Desde Soria el día 28 de Mayo de 2016

En la ría de Nervión, en el Museo Marítimo de Bilbao, descansa una historia que merece un libro y una película, pero a la que de momento le voy a dedicar solo esta entrada, un poco más larga de lo habitual.

En algún momento de los años 70, el soriano Esteban Vicente Jiménez decidió que necesitaba un barco para conjugar varias de sus aficiones como eran viajar, la escalada, el piragüismo… y el acarreo de todos los materiales que ello conlleva.

Primero pensó comprarlo y después decidió construirlo. Eso es fácil. Lo difícil es que, al final, lo consiguió. Cortó grandes cantidades de madera de pino de los montes de Soria y las fue trasladando a Lekeitio (Vizcaya). Allí, con otras maderas y con otras manos, terminó de construirse el barco, que fue botado en 1984. Su peso es de 130 toneladas por el exceso de madera, intencionado, que utilizó el constructor para un barco que podría no haber pasado de 100.

Por votación entre los vecinos del pueblo, fue bautizado como Marea Errota, en honor de un molino situado junto a los astilleros donde se realizaron los trabajos.

En el tramo final de las obras, se firmó un contrato con Petronor para dar la vuelta al mundo en este barco de vela de 24 metros de eslora (31 contando el bauprés) y que había nacido en las montañas sorianas.

Poco antes del comienzo del viaje, falleció el dueño de Petronor y se canceló la aventura con todos los contratos de los tripulantes firmados. Como una solución rápida, el Marea Errota se trasladó un verano a Baleares para dar viajes turísticos.

Terminada la época estival, Esteban Vicente decidió viajar hasta el Caribe, donde siempre hay buena temperatura. Compraron otras mercancías para hacer también algo de negocio allá. En una parada en Tánger, el barco fue víctima de un saqueo que lo dejó totalmente vacío, incluso de víveres y agua.

El Marea Errota reemprendió el camino pasando por Canarias, para intentar conseguir desde allí algo de dinero de las familias y seguir hacia América. En Lanzarote, donde fondearon, empezaron a trabajar bien y cancelaron la experiencia americana.

El barco estuvo en la volcánica isla afortunada casi 20 años, la gran mayoría de ellos muy buenos. Al final, sin embargo, el aumento de la competencia leal y desleal y el descenso del turismo derivaron en que el Marea Errota empezara a ser menos rentable.

Esteban Vicente movió relaciones y consiguió firmar un contrato con el Gobierno de Cantabria, que utilizó el barco para promocionar la Comunidad Autónoma, aportando dinero, pero sin intentar rentabilizarlo. Al cabo de casi ocho años, tras dos legislaturas, terminó el contrato que obligaba, entre otras cosas, a llamar al velero Cantabria Infinita.

Cambio de capitán

Desde que nació en 1989, Rodrigo de la Serna ha pasado los veranos junto a su tío Esteban y junto al Marea Errota. Hoy, 28 de mayo de 2016, he viajado hasta Bilbao para conocer al mismo tiempo al barco y a su actual capitán. Madrileño de raíces sorianas (de hecho, estudió parte de la Educación Secundaria en Soria capital, donde conoció a Alfonso Garzón, director de operaciones del barco), Rodrigo es un hombre de mar.

Ello le empujó a enfocar su carrera académica hacia ese título que posee actualmente de capitán de barco, limitado todavía a barcos de hasta 24 metros de eslora y que naveguen a menos de 150 millas de la costa. Por amistades, cursó estos estudios en la República Checa. Aunque la empresa sigue siendo propiedad de su tío Esteban, el encargado de manejarla es ahora mismo él.

Terminada la aventura con el Gobierno de Cantabria, surgió la oportunidad de hacer una serie de trabajos con la marca de whisky Cutty Sark, unas fiestas que llevaron al barco de nuevo a tierras baleares. Esteban todavía dio la vuelta a la península junto a su sobrino, aunque luego regresó a Potes sin participar de este nuevo contrato.

Rodrigo asumió el mando de la empresa hace cuatro años, cuando tenía 23. Había que rebautizar el barco. Decidieron no recuperar el nombre de Marea Errota, en busca de una denominación más sencilla y global. Después de dar muchas vueltas, encontraron la respuesta en casa: Atila era el nombre de varios perros de Esteban, así que decidieron que el barco se llamara así en homenaje a su promotor. Desafortunadamente, ya había un barco con ese nombre, así que decidieron ponerle una ‘y griega’ y así nació el Atyla y, con él, el Atyla Training Ship.

Rodrigo ha heredado la intención primigenia de su tío de convertir el Atyla en un barco escuela. Según el programa de actividades de este verano, la intención es partir la semana que viene en una primera etapa que terminará cerca de Burdeos, después de tres jornadas de navegación.

Si bien para actividades turísticas en cubierta la capacidad del barco es de aproximadamente un centenar de personas, para estas experiencias de varios días en el mar el límite plazas es de 25. Los participantes, con el inglés como idioma común, aprenden el sistema de funcionamiento de un barco de vela mientras interiorizan otros valores como el trabajo en equipo, la capacidad de liderazgo o la jerarquía.

En su página web es posible consultar estas rutas que hace el Atyla, de momento sin abandonar el continente europeo. El año pasado, por ejemplo, navegaron durante más de cuatro meses por el Viejo Continente. Después de todo ese tiempo, el motor apenas sumaba dos semanas de uso, ya que la inmensa mayoría de las horas de navegación se consiguen gracias a las velas.

El plan previsto es empezar esta vuelta por Europa la semana que viene. Sin embargo, la legislación española, que apenas contempla la realidad de barcos de vela que se utilizan como una escuela, no ha dejado de colocarles trabas. Tanto es así que en breve el Atyla cambiará su bandera española por una mucho más exótica, la de Vanuatu, aconsejado por otros barcos de similares características que ya han seguido ese camino y que ahora se dedican, por ejemplo, a traer ron de América a Europa, el Tres Hombres.

Unos meses en Alemania

En 2015, después de 30 años de uso, dejó de funcionar el motor original. Sucedió en Alemania, cerca de Hamburgo, y allí se quedó Rodrigo, cuyo domicilio es el Atyla. Por esa razón, el barco no llegó a Bilbao hasta el marzo, varios meses después de lo previsto.

Es el segundo invierno que pasa en la ría, aunque este haya sido muy corto. El Atyla tiene un acuerdo con el Museo Marítimo de Bilbao. La entrada a este último da derecho a visitar el barco, que también puede conocerse de manera independiente por apenas dos euros. Allí, el visitante podrá tocar con sus manos palabras que probablemente haya leído en los viejos libros de aventuras marinas: foques, petifoques, cabrestante, botavaras, obenques, escandalosa, bauprés, trinquete, jarcias, cabos, babor, estribor…

Estos días, además, comprobarán los últimos e intensivos trabajos previos a zarpar, que no parecen muy diferentes a los que pudieran hacerse en los siglos anteriores, aquellos que inspiraron la construcción del Marea Errota a un joven soriano nacido en 1953.

Web del barco Atyla

Facebook del barco Atyla

Atyla es una goleta de dos palos construida en madera en 1984. Desde 2014 navega por todo el mundo visitando concentraciones y regatas de barcos clásicos. En 2016 se inició el registro de la Fundación Atyla, una organización sin ánimo de lucro que actualmente opera el barco o organiza viajes de aventura y coaching para gente de diferentes países, edades y clases sociales.

Construcción

La goleta fue diseñada en 1980 por Esteban Vicente Jiménez2​ siguiendo el estilo de las goletas que se construían a principios del siglo XIX2​ y bajo la aprobación el doctor ingeniero naval donostiarra Francisco Lasa Etxarri. Esteban también se encargó de dirigir la construcción del barco, que fue llevada a cabo con la ayuda de un numeroso grupo de amigos y voluntarios. Su intención era circunnavegar la tierra siguiendo la ruta de Magallanes-Elcano y que luego la goleta sirviese de barco escuela.3​

La primera parte de la construcción se llevó a cabo en Vinuesa, donde se tallaron la mayoría de piezas de la embarcación -Baos, cubiertas, mobiliario, tambuchos, casetas, balaustres, aparejos, etc-. Se realizaron en madera de fresno, elondo, roble, y sobre todo de pino albar, muy abundante en la zona. También los mástiles se realizaron con madera de Vinuesa: el pueblo donó dos enormes pinos de 175 años de edad para mostrar su apoyo a semejante proyecto de uno sus vecinos.4​

El resto de piezas del exterior, así como el casco, se realizaron en Iroko. Años más tarde, en 1986, también se remplazarían los mástiles originales por unos de esta madera, cuya durabilidad en exteriores es mucho mayor.5​

Se necesitaron 6 enormes camiones para transportar todas las piezas de madera hasta el municipio vizcaíno de Lequeitio en 1982, en cuyo astillero a orillas del Lea se realizaría el ensamblaje final. Algunas piezas eran tan grandes y pesadas que no podían ser transportadas por tierra y tuvieron que ser llevadas en barco remontando la desembocadura de la ría hasta el astillero de ribera de Eguiguren y Atxurra, construido en 1917 y en ese momento ya casi sin actividad, pero todavía hoy en pie.6​

El proyecto comenzó a tener más y más eco en prensa. La idea de construir a mano un velero de 30 metros de largo para navegar alrededor del mundo era tan impresionante que Esteban recibió la Mención Honorífica de los Premios Rolex a la Iniciativa7​ en 1984.8​

Botadura de la goleta Atyla en 1984 (Entonces con el nombre Itxaso-Petronor)

La botadura de la goleta tuvo lugar el 15 de mayo de 1984 con el nombre de Itsaso-Petronor contaba entonces con el patrocinio de la empresa petrolera homónima. La maquinaria y electrónica del barco fueron instaladas durante las siguientes semanas en la ría de Bilbao en los desaparecidos Astilleros Celaya de Erandio, junto al puente de Rontegi, que fueron famosos por los enormes buques escuela que se allí se construían hasta su cierre a finales de los años 80.

Origen del nombre Marea Errota y otros nombres

La construcción del Atyla en el astillero de Lequeitio empezó en 1982, sólo 2 años después de que fuera derruido justo en la orilla opuesta un antiguo molino de marea que databa de 1555. Los molinos de marea, o de mareas, se usaban desde la edad media en toda la costa atlántica de Europa, utilizando la energía mareomotriz para moler trigo. En euskera, el término ‘molino de marea’ se traduce como ‘marea errotak’. De ahí proviene del nombre original de la goleta Atyla: Marea Errota. El barco se llamó así desde 1984 hasta 2005. Todavía hoy la empresa que Esteban creó para gestionar el barco conserva este mismo nombre.

En otros momentos de su historia el barco portó los nombres Taurus (Durante la construcción), Itsaso-Petronor (mientras duró el acuerdo de patrocinio con la empresa con este nombre) y Cantabria Infinita (Entre 2005 y 2012).

Historia y viajes

Su destino inicial era llevar a cabo la vuelta al mundo siguiendo la ruta de Juan Sebastián Elcano, contando, para ello, con el apoyo de Petronor que, sin embargo, abandonó el proyecto a los pocos meses de la botadura y antes de que se iniciara el viaje.

Pasados dos años, y con el nombre de Marea Errota, el plan era realizar una larga ruta hasta el Caribe, donde la goleta se utilizaría para navegaciones a vela con fines turísticos. Sin embargo, los planes se truncarían de nuevo al principio del viaje, de camino a las Islas Canarias para cruzar el Atlántico, cuando una gran tormenta obligó a la tripulación a refugiarse en la ciudad marroquí de Tánger. Durante la imprevista parada el barco fue saqueado y espoliado ante la impotencia de la tripulación.

Sin provisiones ni equipamiento, la goleta se dirigió a la isla de Lanzarote. Amarrados allí durante varios meses mientras se recuperaban del robo y buscaban un plan que por fin saliera bien, la tripulación empezó a darse cuenta de la cantidad de gente que se interesaba por el barco, y del potencial que tenía el creciente turismo de la zona y decidieron quedarse en el puerto de Playa Blanca, donde estuvieron 19 años realizando pequeñas excursiones de navegación a vela para turistas. El barco llegó a ser uno de los referentes del turismo de la isla.

En 2005 el gobierno de Cantabria contrató la goleta para convertirla en el velero imagen de la región. Fue trasladada a Santander, donde por 6 años, con el nombre Cantabria Infinita, fue utilizada para todo tipo de actividades: Desde la formación de navegantes hasta excursiones turísticas, e incluso para salidas organizadas por la consejería de medioambiente en las que se llevaba a grupos de escolares a conocer la fauna del mar cantábrico.

Una vez terminado el contrato con el gobierno de Cantabria, Rodrigo de la Serna decidió hacerse cargo del barco para mantenerlo navegando. Tras cambiar el bauprés, y el pico y la botavara de la vela trinquete, en junio de 2013 Rodrigo y Esteban trasladan la goleta hasta el Mediterráneo.

La goleta se trasladó al Puerto de Badalona, para realizar labores de mantenimiento de cara a su participación en las regatas de clásicos, organizadas por la STI, para el 2014. Con sede en Ibiza, Atyla sirvió de imagen para un gran evento de la marca Cutty Sark,13​14​ y al final del verano participó en la regata de barcos clásicos del Mediterráneo 2013,15​ organizada por la asociación Sail Training International. En ese momento Rodrigo decidió dedicar el velero a la formación de navegantes de todas las edades.

Barco escuela internacional

Desde 2014, la goleta se utiliza como barco escuela internacional, ya que navega por toda Europa y el idioma a bordo es preferentemente el inglés. Las etapas de navegación se definen en torno a eventos y regatas de barcos clásicos y de sail training. La ruta de 2014 consistía en circunnavegar el continente europeo casi por completo y por partida doble,16​ lo que significa 20 000 km, la mitad de la circunferencia de la tierra.

La ruta comenzó 11 de abril cuando la goleta partió del puerto de Badalona para participar en la regata de barcos clásicos del Mar Negro 2014 organizada por Sail Training International.17​ Durante esta regata la goleta celebró el 30 aniversario de su botadura y el 25 cumpleaños de Rodrigo, el capitán más joven de la regata.18​ Y al finalizar fueron galardonados con el Frienship Trophy19​20​ el premio más importante en este tipo de regatas.

Terminada esta tenía poco más de un mes para atravesar el mediterráneo y llegar hasta Harlingen (Países Bajos) para participar en The Tall Ships Races 2014. Esta concentración de buques escuela los llevó hasta Noruega y Dinamarca. La siguiente cita fue la regata de buques escuela entre Falmouth y Londres.22​ La temporada tiene previsto acabar en octubre, tras la participación de una concentración más de barcos clásicos en Tolón (sur de Francia) llamada “Tolón 1778 – Puerto de la independencia americana”

En 2016 Rodrigo de la Serna inició el registro de una organización sin ánimo de lucro con objeto social, la Fundación Barco Escuela Atyla24​, con el objetivo de que esta organización sea la que opere el velero. En la actualidad la fundación organiza viajes de aventura y coaching a bordo del barco y dedica las donaciones que recibe a un fondo de becas para personas con falta de recursos.

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