COVALEDA Y OTRAS HIERBAS – Pedro Sanz Lallana – IX

El APELLIDO SANZ

El origen de los apellidos es bastante incierto salvo documentadas excepciones que rara vez se remontan más allá del siglo X.

Veremos que en el caso de los SANZ (Sants, Sans, Sanç, Sanch y todas las variantes imaginables) han dejado trazos de su historia en legajos medievales que nos llevan a imaginar un origen madrugador.

Desde el punto vista filológico es fácil deducir que Sanz (o Sants, etc.) proviene del nombre latino SANCTUM que por evolución ha dado todas las variantes citadas y alguna más. Y digo que ha dejado huellas notables porque, a raíz de una petición de mano hecha a principios del siglo XVII, se descubre la historia de este apellido que nos remonta nada menos que al siglo X, una frontera casi insalvable para la onomástica.

Lo cierto es que un tal don Martín Sanz de Latrás, nacido en Huesca el 26 de marzo de 1582, hijo de un tal don Pedro Sanz de Latrás y de doña Isabel Cabero de Lanuza, solicitó la mano de la joven Leonor d’Agullana, notable hidalga gerundense llena de prendas físicas y morales, se entiende, y de doblones. Este caballero, cuya casa solariega provenía de Aragón —lugar donde abundaron los moriscos y conversos—, provoca sospechas y es objeto de una exhaustiva investigación sobre sus ascendientes y confirmación de que es cristiano viejo —título muy valorado entre la nobleza del siglo XVI—, lo que suscita una búsqueda histórica sobre su apellido (SANZ) para justificar frente a los Agullana su limpieza de sangre y su origen noble.

Los Sanz, linaje oriundo de las montañas de Jaca (Huesca) en el antiguo reino de Aragón, del castillo y tierras de Latrás (en la ribera del Gállego), eran famosos por diversos hechos históricos que se remontan al legendario caballero Íñigo Sanz que concediera privilegios a la villa de Pina de Ebro en el año 966, pasando por Fortún Sanç, testamentero del rey Ramiro I (1059), y de Pedro Sanz, conde de Atarés, hijo del infante don García, que si no hubiese sido por la oposición de algunos nobles hubiera llegado a ser rey de la corona de Aragón en lugar de Ramiro el Monje, cuando murió sin descendencia Alfonso el Batallador (1134). Este don Pedro Sanz, conde de Atarés, fue el primero en adoptar el apellido compuesto: Sanz-de-Latrás cuando Guillermo de Moncada, vizconde del Bearn (Francia), le concedió el señorío de Latrás en el año 1190.

Los Sanz participaron activamente en los conflictos político-guerreros de la corona aragonesa en los siglos siguientes; por ejemplo, encontramos a un tal Martín Sanz de Latrás en la campaña de Cerdeña junto a Jaime II, año de 1322. El suegro de Leonor d’Agullana, don Pedro Sanz de Latrás, había luchado en Flandes, Italia y en Malta junto a las huestes de Felipe II y contra los aragoneses sublevados del duque de Villahermosa. Su padre, don Juan Sanz de Latrás, murió en Canfranc peleando contra los franceses, y el hermano de éste, don Francisco, sanjuanista, perdió la vida en la batalla de Lepanto. Sirvan estos nombres como botones de muestra de tan hidalga familia.

También hay una oveja negra en esta familia: don Lupercio Sanz de Latrás, que fue bandolero. Después de haber saqueado a la gente de las montañas de Jaca al frente de una partida, huyó de la justicia ocultándose en Sicilia, haciéndose allí capitán de un tercio de infantería. Volvió a Aragón, y de vez en cuando bajaba a la ribera para robar y matar moriscos —su especialidad—, o para luchar contra las tropas del rey Felipe II al lado de los sublevados del duque de Villahermosa. Años después hizo un misterioso viaje a Inglaterra para pedir licencia de corso, pero su nave fue capturada en Santander y ejecutado en Segovia por orden del rey.

Hubo varias ramas de esta familia que se repartieron por Castilla (Valladolid sobre todo cuando fue corte de Felipe III), afectando a Soria por ser frontera con Aragón y extendiendo algún brote por el condado catalán, que ha sido objeto de investigación por Martín de Riquer, tomando como referencia a este Martín Sanz de Latrás, un antepasado suyo. Sabemos que fue caballero de Santiago, que recibió el hábito en la iglesia de Nª Sª del Portillo de Zaragoza el 15 de agosto de 1596 cuando tenía trece años y cuatro meses, siendo su padre, don Pedro Sanz y don Diego de la Cueva, hijo del duque de Alburquerque, virrey de Cataluña, quienes le calzaron las espuelas. Ésta es su acta de profesión como caballero de Santiago y prueba de nobleza:

Yo, don Martín Sanz de Latrás, me otorgo y doy a Dios y a Sancta María y al bienaventurado señor Santiago, y prometo obediencia al rey don Felipe, nuestro señor, como administrador perpetuo de la Cavallería de Santiago por autoridad apostólica, y a sus sucesores, maestres o administradores que por tiempo fueren canónicamente entrantes, y hago boto y prometo de bivir en castidad conjugal, sin propio, según la rregla, previlegios y establecimientos de la dicha orden, hasta la muerte.

Con esto, recibió una renta perpetua llamada del pan y del agua, que como caballero de Santiago le correspondía, de 30 libras anuales.

Alguien le acusó, a raíz de las bodas con Leonor, de que los Sanz de Latrás tenían “cuarto”, es decir: una cuarta parte de conversos, porque una abuela o bisabuela del joven era descendiente de los Cavallería, importante familia de conversos aragoneses, cristianos nuevos desde el siglo XIII. El obispo de Girona, Francisco Arévalo de Zuazo, a instancias de los Agullana, pidió información al doctor don Juan Moriz de Salazar, inquisidor de Zaragoza, buen conocedor del tema de los cristianos nuevos por haber sido el juez de Antonio Pérez.

Desde Cariñena el doctor Moriz contestó al obispo de Girona:

En lo que de repente puedo deçir que nunca he oydo poner mançilla en la limpieza de padre ni hijo, y que entiendo que, si la tuvieran, no se les diera el ávito, porque en este Reyno son muy notorias las personas prinçipales que tienen mancha. Poco ha que un cavallero noble, que se preçia mucho de limpio, ha emparentado con ellos, y si tuviera duda creo no lo hiçiera (3‑V‑1603).

Poco después, el mismo inquisidor, don Juan Moriz, envió a Jaume d’Agullana una carta del doctor Tomás Cortés, párroco de Huesca, que duda de las acusaciones vertidas sobre los Sanz de Latrás y sus relaciones con los Cavallería:

Su naturaleça es de haçia tierra de Jacca, en la montaña, pero no entiendo ni é entendido que tenga quarto de Cavallería por el tiempo que les conosco. (16‑V‑1603).

Entonces, Jaume d’Agullana, tío de Leonor, redacta un cuestionario que es enviado a Puyvezino para que responda sobre la limpieza de sangre y el origen del apellido Sanz, documento fundamental para conocer sobre esta casa:

Memorial de preguntas:

1. Don Martín Sanz de Latrás, es hijo segundo del señor de Latrás, cavallero que fue del hábito de Sant Yago, natural y vezino de la ciudad de Huesca, en Aragón?

R/. Don Martín Sanz de Latrás es cavallero del hábito de San Diago, hijo de Pedro Sanz de Latrás, assimismo del hábito de San Diago, y dona Isabel Cavero, señora de Jabierregay, en las riberas del río Aragón.

2. Dizen que hes cavallero del hábito de Sant Yago y que hes noble y muy principal y de la casa más calificada en Huesca…

R/. En las montañas de Jacca las familias más principales son quatro: los Abarcas, que descienden de los reies antiguos de Aragón; los Pomares, los Urrías de Arbea y los Sanz de Latras, que es ésta. Su proprio appellido es Sanz, y por el lugar de Latrás. Casó su padre Pedro Sanz Latrás en Güesca con dicha señora dona Isabel Cabero, y assí mudó de domicilio.

3. Y que hes limpio de todos lados y que no le pega raça ninguna de judío ni sospecha dello.

R/. Y aunque en Güesca ay muchas familias nobles ésta es entre las más estimadas por ser limpia.

4. Y que hes muy virtuoso, sin vicio alguno.

R/. El cavallero desde los 26 de março pasado corre veynte y un años.

5. Y que hes gran christiano.

R/. Hombre de bien, buen caballero y estimado y singular christiano como abaxo se dirá.

6. Y que fue page del Rey.

R/. Fue nombrado por paje del Rey, nuestro señor, con don Joan de Heredia, hijo de don Gregorio de Heredia, gobernador de Aragón, aunque no fue a servir porque su padre quiso que estudiasse.

7. Y que hes de muy buena y apasible condición, y que hes muy discreto y que saldrá cavallero de empresa.

R/. Ha querido ir en Italia y en corte del Rey, nuestro señor, sino que su madre no le ha querido dar licencia, porque tiene cuerpo y disposición para qualquier empressa de caballero, y muy bien hablado, cortés y galán.

8. Y que tiene quinyentos ducados de renta en dos lugares de la Montanya, los quales puede vender y enagenar a su libre alvidrío.

R/. Los dos lugares tiene en Sobrarbre, que valdrán asta 400 ducados. Tiene una casanía en Ribagorça, de la Val de Lierb y Torbón, que aún no he sabido lo que vale. Los lugares están vinculados del un ermano al otro muriendo ambos sin hijos.

9. Hase dicho una cosa que conviene averiguar, y hes que su madre o agüela o bisagüela o tataragüela fue Fulana de la Cavallería, que hes linaje muy conoscido en Aragón y tenido por judío y no limpio, ya esto se ha de responder clara y distinctamente, sin circunloquio y con certidumbre, nombrando las casas de donde salieron su madre, su agüela, su bisagüela y su tataragüela.

R/. No ay ni sombra desto. Abaxo se pondrán las geneologías y descendencias aparte.

10. Y se ha de saber si los de la casa de Latrás les tienen por descendientes de los Cavallería, aunque no lo fuessen, por lo que importa en esta materia la opinión y estimación de la gente.

R/. No ay sombra ni imaginación desto, porque es la familia más notoria en limpieza de toda la tierra y por tal tenida, sin que persona de todo el reyno ponga pensamiento en ella, y assí, puede decirse desta familia que nec opere nec verbo nec cogitatione, etc.

11.Y aunque paresce superfluo se encarga mucho el secreto y la respuesta con toda brevedad y puntualidad posible.

R/. Se guardará como secreto de confessión o fianza y por lo que io sé desta familia, según lo que abaxo diré y retiré, lo podré despachar en la brevedad que en el parte parescerá.

12. Y finalmente el parescer de quien ha de responder al memorial disiendo si este cavallero conviene para la sobrina de quien scrivió este memorial, tomando nombre y armas de la dama y transfiriéndose a vivir donde vive y tiene su azienda y casa la dama. Las respuestas vengan en contraposición en la margen a cada una de las preguntas.

R/. Este caballero es muy requestado por su calidad y buena condición y partes, porque sabe muy bien tañer, cantar, dançar, sgrimir, ponerse muy bien a caballo, es dispuesto, cara de hombre, apúntale la barba y tiene muy buen talle. Entre los sos hermanos ay vinclo que qualquier dellos que se casase con judía o mujer de raça pierda la hasienda y venga al otro, y si los dos, a las germanas, etc. En remate de todo lo referido digo que en las partes del cavallero assí en ser hombre de bien como en ser estimado caballero y buen christiano no ay más que desear. En ser hombre de bien tiene grasia, pues todos le quieren, le respetan por su buena condición; habla poco y a punto y nunca en perjuicio de nayde. Hase todos los placeres que puede y a ninguno enoja. Como caballero se pone muy bien sobre un caballo; tanie, canta, dança y juega a la pellota gruessa sólo, sin que en todos sus anyos haia tomado naypes ni dados para jugar, que es de las virtudes que oy se pueden estimar. Buen christiano, porque él madruga y lo primero, rodillas en el suelo, dise su rosario. Sale con licencia de su madre de la posada, vase a oír misa, y da vuelta por el lugar con otros caballeros, y a su hora vuelve a su casa. Y tiene su librería de libros de historias y occupa sus ratos en ellos. Haze todos los placeres que puede y a ninguno enoja, y assí es muy estimado. Es limpio sin sospecha de raça y por tal tenido por todo el mundo.

Su padre fue Pedro Sanz de Latrás, hijo de Joan Sanz de Latrás y de María de Mur, de la casa de Palaruelo, que es de las más principales de Ribagorça, familia notoria en limpieza.

El padre de Joan de Latrás fue Sancho Sanz de Latrás, y la madre, Lionor Orsabat y Latrás, limpia y sin raça. El padre de Sancho Latrás fue Juan Sanz de Latrás, y Sperança de Mur, de la misma casa de Palaruello. Este Juan Sanz de Latrás fue hijo de Pere Sanz, señor de Latrás, y, según se dice, de una Bardaxina, que también es familia noble en Ribagorça.

De la familia de los Sanz de Latrás no ay cosa más, no sea porque, como está dicho, ellos se llaman Sanz, que fueron señores de Atarés, que seyscientos anios y aun setecientos atrás se desían Condes de Atarés y después por el lugar de Latrás se han nombrado también Sanz de Latrás, y están aparentados con los Mures, Bardaxines y Abarcas, que son de las más antiguas familias y de centenares de anios atrás con los Gurreas.

De la rama castellana que muy tempranamente pasó de Aragón a Soria, provienen todos los Sanz de la provincia y alrededores.

ESCUDO DE LOS SANZ

Los Sanz llegaron a ser el blasón más ilustre de la corona aragonesa, por eso podían poner en su escudo los cuatro palos de gules en campo de oro, es decir: las armas reales ―vulgarmente las cuatro barras―. No obstante, tenían una pequeña diferencia respecto a las del rey que nos explica el propio Juan Sanz de Latrás, conde de Atarés:

Las armas desta cassa son quatro bandas de oro en campo rojo, endidas por medio, que ansí las dio el rey don Jayme por diferenciarlas a las del Rey, y encima una çelada frontera con el rat penat sobre dicha celada, con las alas abiertas; aora, por el título (de conde), dexo la celada y meto corona, y sobre ella el rat penat. El duque de Íxar la mete de la misma manera. El tener el scudo leones o ninfas, eso es a voluntad. Las bandas se an de partir con una linia negra por medio de alto abajo. (15‑IX‑1631).

ASPECTOS FILOLÓGICOS

DEL APELLIDO SANZ

En los aledaños del siglo XI el nombre de SANCHO era tan popular que dio lugar a que los tres reyes más poderosos de la época —el de Castilla, Navarra y Aragón— se llamaran así.

Sancho proviene del nombre latino Sanctus y Menéndez Pidal lo explica por la evolución del grupo CT que dio lugar a la CH, de forma que Sanctu(m) > Sancho.

Rafael Lapesa puntualiza que dicha evolución se produjo muy tempranamente debido al sustrato celta que había en el norte de España originando una doble evolución:

a) En Castilla, Aragón y Navarra el grupo CT > CH (noctem > noche)

b) En Galicia: el grupo CT > IT (noctem > noite)

La Z final que se observa en multitud de apellidos hispanos tiene un origen prerromano: seguramente céltico debido a que sus patronímicos solían terminar en -Z, -AZ, -EZ, -OZ, o ligur (abundan los topónimos acabados en -Z en la zona alpina). Lo cierto es que los hispano-romanos siguieron utilizando esta forma céltica de apellidar y los visigodos (siglo VI) nombraban sus propiedades con el genitivo latino de su nombre romanizado dando, por ejemplo, Rodericus > Roderici > Rodriguez.

En la escritura visigótica apareció la moda de poner una especie de sombrero a la Z final haciendo algo parecido a: cz; este adorno era perfectamente consistente a finales del siglo X (Glosas Silenses, 1068) de forma que se llegó a confundir esta grafía con la “ç” traída por los monjes franceses, lo que, unido a las evoluciones fonéticas de cada comarca, dio lugar a que aparecieran multitud de variantes gráficas del Sánchez castellano.

En un documento del monasterio de Oña (993) ya se nombra a un tal Sanzo Garcianiz in Kastella. Existen textos similares en los que aparecen nombres/apellidos como Sansiz o Sangis (Oña, 1063). También se citan a duen Sanzo de Tablatiello et mio sobrino duen Sango (Silos, 1067) hablando de unas herencias.

Apellidos y nombres como Sánchez, Sanz, Sanzius (San Juan de la Peña, 1062), Sangger (Oña, 1102), Sancez, Sanziz, Sançec (Sahagún, 1048) no son más que variantes del patronímico común SANCHO.

En la zona de Huesca la pérdida de la -e final que se produjo en el siglo XI (perfectamente observable en el Cantar de Mío Cid) lleva a que aparezca destacado el apellido SANZ. Por citar un ejemplo, en un texto de S. Juan de la Peña, 1062, se habla de Fortun Sanz dueño de Uncastillo y Arosta, es decir: se trata de uno de los muchos señores feudales del alto Aragón con parecido apellido.

En otro texto inmediatamente posterior aparece un tal Pedro Sanz filio de Sanc Xemenon, duenno de uinea que est in illas paduls (lagunas) de Fornellos… (S. Juan de la Peña, 1170).

El apellido Sanz se extenderá por todo el bajo Aragón, Navarra, La Rioja y norte de Castilla llegando tempranamente a tierras sorianas con las repoblaciones de Alfonso VI, haciendo de él un apellido típicamente castellano.

En Cataluña el apellido se acomodó a la influencia francesa dando Sans, Sants o Sanç que resulta ser la misma forma fonética, pero con grafía distinta. El testimonio más antiguo que he hallado sobre este nombre-apellido es el de un mártir cordobés del siglo IX nombrado San Sanz, lo que, curiosamente, no deja de ser una redundancia. Existe otro santo: San Pedro Sanz, que nació en Tarragona el 22 de septiembre de 1680 en el seno de una familia piadosa que entregó el retoño a los padres dominicos. El 24 de septiembre de 1704 se ordenó como sacerdote y marchó de misionero a Filipinas. En 1715 pasó a China donde trabajó en condiciones extremadamente difíciles, llegando a ser obispo de una naciente iglesia en Guangdong. Tras un breve período de paz, tuvo que vivir oculto en los hogares de los cristianos porque se desató una persecución religiosa en toda la comarca. Fue hecho prisionero y condenado a muerte. La espada del verdugo consumó su martirio siendo beatificado por el Papa León XIII el 14 de mayo de 1893, y canonizado con todos los Mártires de China por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre del año 2000.

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