CANTOS DE ESPERANZA POEMAS Y SÍNTOMAS de Julio Martín Llorente – III

11. CANTO A LA LIBERTAD
   Nadie borrará
mi pensamiento,
porque nació
para morir en Libertad.

   Si los hombres
gritan cadenas,
no encadenan,
sino oprimen la Verdad.

   Esa verdad
que nunca muere,
y que de hombre
a hombre pasa.

   Porque somos
portadores,
de un pasado
y una raza.

   Esta herencia
bienhechora,
que huele
a sudor y a lágrimas.

   Seguirá haciendo
camino, sobre
fusiles, dolor
y lágrimas…

Poeta: Julio Martín (1976)

 

12. CANTO A LA VERDAD
   Qué importa,
que al camino pongan cadenas,
si el camino,
no deja de ser camino.

   Qué importa,
que a la separación la llamen olvido,
si la separación,
no deja de ser distancia.

   Qué importa,
que al cantor le llamen protesta,
si su canción,
no deja de ser Pueblo.

   Que importa,
la muerte en la montaña,
si la muerte,
no deja de ser Vida.

   Qué importa,
lo que no importa,
si lo que importa,
no importa…

Poeta: Julio Martín (1976)

 

13. CANTO A ESPAÑA
 Mi corazón de poeta,
de música, de sabio,
de niega a seguir,
anquilosado en el pasado.

   Desea olvidar que hubo
una guerra, en la que
dos Españas pelearon.

   Porque España sólo
hay una, aunque existan
muchos bandos,
y si un español muere,
no muere, sino tu hermano.

   Por eso ruego a vosotros,
que escucháis, mi voz, mi canto,
que gritemos todos juntos:
Españas solo hay una,
aunque existan muchos bandos…

Poeta: Julio Martín (1976)

 

14. CANTO AL POETA
   La tarde va declinando,
y se escuchan canciones
de olvido…

   Al rato, llega la noche,
que, con sombra ennegrecida,
quisiera borrar los versos,
que el poeta, escribiera un día.

   Más la noche sola no puede,
borrar las verdades escritas,
y guardadas en corazones,
de paisanos con heridas,

   Por fin, el día alborea,
pasada la noche maldita,
y de nuevo las canciones,
resuenan con alegría,

   Ventanas y puertas se abren,
cuando entrado ya está el día,
para poder seguir escuchando,
lo que el poeta, escribiera un día…

Poeta: Julio Martín (1976)

 

15. CANTO AL VINO
 La mente se hace libre,
y los ojos parpadean,
cuando se siente el vino agrio,
subir por la cabeza.

   A un vaso, otro le sigue,
y así, dos y cincuenta,
porque el vino no renuncia,
ser bebido en bota seca.

   Le gusta hacerse catar,
con suavidad y ligereza,
y ya pasado largo rato,
ser bebido en la botella.

   Qué brujería o hechizo,
guarda la madre tierra,
que a todos sus hijos bautiza,
con el vino de su cosecha…

Poeta: Julio Martín (1976)

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