LA CARRETERA DE PINARES – EL NOTICIERO DE SORIA – 31/08/1898

EL NOTICIERO DE SORIA – 31/08/1898

QUEJAS DE LOS PUEBLOS

LA CARRETERA DE PINARES

Más de una vez desde las columnas de este periódico nos hemos hecho eco de la fundadísima queja que da motivo a este artículo; del lamento amargo y repetido de esa porción de pueblos situados en la región más bella de nuestra provincia, que viven, por obra de nuestros gobernantes, por falta de influencia en los de abajo y sobra de descuido en los de arriba, aislados por completo del resto del mundo.

Salduero, Molinos, Covaleda, Duruelo, Vinuesa, pueblos todos de importancia, rodeados de espesos bosques de pinos que encierran inmensas riquezas en maderas; con abundantes m inas que pudieran explotarse en su subsuelo, con aguas medicinales y de notables virtudes curativas, no han merecido, hasta la fecha, que un Ministro magnánimo o un Director General de Obras públicas generoso, les hayan enviado una carretera que abriese mercados a sus maderas, que facilitase el transporte de los productos de sus minas y canteras, y que permitiese que los enfermos visitaran aquellas fuentes medicinales y los turistas aquellos paisajes encantadores.

Hasta ahora, nuestros pobres pueblos de pinares, n o han sabido que existían Gobiernos, ni que tenían su parte en la soberanía nacional, hasta que no los ha visitado el Comisionado de apremio para las cédulas o los consumos, o les han llamado a la Capital para recomendarles la candidatura oficial para las elecciones de Diputados a Cortes.

Y claro está, como a los Gobiernos les iba bien en el machito, no se han molestado en lo más mínimo en sacar a estos pueblos de su aislamiento, bastando a los que mandan, con que los pobres pinariegos sigan pagando puntualmente sus tributos y votando al candidato encasillado.

Acaso esto último contribuyera no poco a que estos pueblos vivan como viven, porque en España, país de la influencia y de la recomendación, tienen carreteras y ferrocarriles y puentes y edificios públicos de importancia y el mar y sus arenas, pueblos que tienen un diputado que llega a Ministro y a un más si repite la suerte, pero si no, allí siguen en su olvido, pagando las obras públicas que en otros pueblos se hacen.

Y de aquí es más que de justicia; de dignidad y decoro de la provincia de Soria, que la carretera de pinares se construya y que se construya pronto. Este camino cruzaba dos provincias, la de Burgos y la de Soria; la parte correspondiente a Burgos está terminada y allí está la carretera en el confín de la provincia de Soria, en Regumiel, para vergüenza de los Sorianos que no han podido conseguir que el camino se terminase, ni aún, según creo que haya terminado de estudiarse.

Pero esto merece capítulo aparte y aún a trueque de molestar a los lectores del Noticiero, hemos de continuar en el número próximo, no dudando en conceder a este asunto toda la importancia que en realidad tiene.

En último término, ya sabemos que mientras las cosas sigan como hasta aquí, todas las razones que nosotros podamos aducir serán así como ladridos a la luna, por aquello de que en España solo “el que tiene padrino se bautiza”. Así y todo insistimos a ver si encontramos un alma caritativa que de la mano a nuestra zona pinariega y la meta de rondón en la iglesia, que para el caso presente sería el Ministerio de Fomento.

M.G.

Covaleda, camino de Saldureo 1913

Covaleda, camino de Saldureo 1913

El Noticiero de Soria 3/09/1898

LA CARRETERA DE PINARES II

Al terminar nuestro primer artículo prometíamos reseñar las vicisitudes porque ha pasado el proyecto de carretera de Cidones al valle de Regumiel que, si alguna vez llegara a construirse, había de unir las provincias de Burgos y Soria, atravesando la zona pinariega, y hoy vamos a dar una idea de lo acaecido hasta la fecha.

Como dejamos dicho, hace muchos años que Burgos terminó su parte de camino y hemos de hacer constar, que no necesitó para ello el auxilio del Estado. La carretera se construyó como provincial, fue costeada por aquella Diputación y más tarde se incluyó en el plan general de carreteras del Estado, que desde entonces corre con el cuidado de su conservación.

Nuestra Diputación provincial, no está, según parece, para carreteras, ni aun para malos caminos vecinales. Antes, aún acometía de vez en cuando alguna obra, pero desde hace tiempo no da más señales de vida para los pueblos que las que les lleva el Boletín oficial al publicar los repartimientos, que por más señas no disminuyen en lo más mínimo y antes por el contrario parece que tiran a aumentar. Sea de ello lo que quiera, lo cierto es que el estado económico de nuestra Corporación provincial no le permite hoy meterse en dibujos, ni en construcciones de carreteras, máxime cuando no ha podido emprender dos obras de verdadera urgencia y que según creemos están ya estudiadas; el Manicomio y la Cárcel correccional. Hay que prescindir, por lo tanto, de la ayuda de la provincia y más desgraciados que los burgaleses, tenemos que pedir protección fuera de casa ya que en casa no nos la pueden dar aunque para ello tuvieran buen deseo.

Hecho cargo el Estado de la construcción de la carretera, comenzó a estudiarse desde Cidones, pasando por Molinos, Salduero, Covaleda y Duruelo a Regumiel y dejando muy próximos a ella La Muedra y Vinuesa. Pero no bien comenzados los estudios, comenzaron también las intrigas de algunos pueblos y las vacilaciones entre si la carretera había de partir de Cidones o de Herreros y claro, “en estas disputas, vinieron los perros”, es decir, vinieron gentes de influencia y comenzaron a hacerse otros estudios y otras obras por mandato de la Dirección general.

Pero hay más aún, como se dudaba si la carretera había de partir de Cidones o de Herreros, se empezaron los estudios desde Salduero y hoy está aprobado por la Dirección general un trozo de Salduero a Covaleda, que ni enlaza camino alguno, ni continúa el ya terminado, ni sirve en una palabra para nada.

Gracias a que como después de aprobado el trozo hay que replantearlo y sacar a subasta la construcción, y esto no se consigue porque a los pueblos les falta para ello influencia, no importa que el trozo aprobado espere hasta que se acaben los demás.

Ahora parecía lo natural, que en este estado las cosas, por la Dirección general se ordenase a los ingenieros de Obras públicas que como preferente servicio, terminasen los estudios de esta carretera, pero como España es el país de los viceversas, se les ordena que estudien otros caminos, no tan necesarios seguramente y que sabe Dios si se llegarán a construir, porque se trata de complacer a un importante personaje de la situación o a un diputado fiel amigo del Ministro de Fomento.

Preciso es, por lo tanto, que estas cosas cesen, preciso es que el diputado por Soria de también señales de vida y que emprenda una campaña activa y enérgica para conseguir que se de a su distrito lo que en justicia le corresponde, lo que otros con menos razón alcanzan, en la seguridad de que en esta obra no le ha de faltar el apoyo de Soria, ni el modestísimo que pudiera prestarle la prensa de esta Capital.

Y los pueblos que cesen en sus discordias, que se olviden de las pequeñeces que los separan, y todos unidos trabajen con fe para conseguir lo que tanto les interesa.

Y quiera Dios que de este modo consigamos un día no lejano ver la carretera a orillas del Duero y entre bosques de espesos pinos, llenando de vida y animación la hermosa zona pinariega.

M.G.

camino de salduero a Covaleda

Imagen de como era el camino entre Salduero y Covaleda en el año 1888

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