El Ferrocarril Santander-Mediterráneo (La Ilustración financiera. 26/11/1930)

La Ilustración financiera. 26/11/1930, n.º 1.042, página 4.

El Ferrocarril Santander-Mediterráneo

Todas las grandes obras públicas de alta trascendencia nacional han tenido que pasar siempre en España por un largo período de gestión, impuesto unas veces por los obstáculos siguientes e inherentes a cualquier empresa de fines y  extensión no vulgares, y otras, las más, dimanadas de las de la labor de zapa con que los intereses creados defienden sus posiciones.

En el caso del ferrocarril  generalmente conocido con la apelación de Santander-Mediterráneo, los obstáculos derivados de los intereses creados han sido tan difíciles de vencer, que han hecho falta veinte años para llegar a ella, y esto gracias a los ímprobos trabajos de los creadores del magno proyecto, entre los que descuella la incesante labor del ilustre ingeniero  D. Ramón de Aguinaga, hombre de recio temple y acusada inteligencia que ha necesitado de su fuerte voluntad para no desmayar  jamás ante las continuas dificultades que hubo de vencer en los tantos años que tenía de vida el proyecto.»

Esto decíamos en nuestro número correspondiente al día 24 de agosto, de 1927 con motivo de la inauguración de la primera sección de este ferrocarril.

Han transcurrido sólo tres años, cuando esta obra, hija de la perseverancia y el entusiasmo de unos hombres que, sin desmayo alguno, han luchado contra toda clase de elementos para llevarla adelante, se halla ya en su término; pues así puede considerarse, siquiera falte para terminar la idea inicial, la prolongación a Santander, interrumpida de momento por dificultades ajenas a la Compañía y a la Sociedad constructora. El último trozo, inaugurado el pasado día 20, de unos 44 kilómetros de longitud, es el comprendido entre Trespaderne y Cidad.

El recorrido actual de la línea corresponde a las siguientes secciones ya inauguradas:
Burgos-Cabezón de la Sierra .
Cabezón-Soria.
Soria-Calatayud.
Burgos-Peñahoradada , y Peñahoradada-Trespaderne.

El total de la obra construida de Calatayud a Cidad es pues, de 366 kilómetros.

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No constituye tarea fácil para el cronista hacer una verdadera descripción de esta línea que, recogiendo el aspecto artístico con la exposición de los bellos lugares y magníficos panoramas que se ofrecen a la contemplación del viajero comprenda y recoja cuanto en el orden práctico  representa para importantes zonas de producción que, faltas de comunicaciones con los lugares de consumo,  arrastraban  una vida lánguida que contrastaba con el espíritu luchador de sus naturales, ansiosos de ideales de expansión que no podían realizar.

Al  disponernos a la reseña del trazado, surge, ya en el punto de partida, la primera manifestación de los beneficios que ha de reportar la nueva línea a la hermosa vega de Calatayud. Sus hermosos frutos ya podrán ser trasportados fácilmente a las zonas de consumo, donde tendrá justa remuneración el trabajo de aquellos luchadores de la tierra.

Dentro de dicha vega, atraviesa la línea los pintorescos pueblos de Cervera de la Cañada y Peñarroya , en cuyo caserío se destaca una notable iglesia; pasa por Villarroya, al término de la llanura aragonesa .  En esta zona, el tren tiene que trepar hasta alcanzar la meseta soriana, salvando un desnivel de unos 500 metros. Villarroya está a 600 metros sobre el nivel del mar. Soria se halla a más de 1.100. La línea férrea va remontando la cuenca del Ribota. El río es cruzado varias veces por grandes puentes.  Es una prueba de lo abrupto del  terreno. El río va serpenteando por un profundo cauce entre montañas imponentes.  La vía, que no puede seguirlo en sus curvas violentas, tiene que cruzarlo repetidas veces; otras, horadar las montañas con largos túneles; aquí, levantando enormes terraplenes; allí, cortando formidables desmontes. En los confines de las provincias de Soria y Zaragoza , el aspecto es verdaderamente majestuoso.

Cruza la línea por un profundo desfiladero, entre asperísimas montañas, en algunos  puntos cortadas a pico en peña viva. A veces parece imposible que pueda tener salida el estrecho pasadizo.

Ya en Ciria, y a 50 kilómetros de Soria, atraviésase la divisoria de aguas del Duero y del Ebro. El panorama cambia de aspecto.  Es la típica campiña de la meseta castellana, con sus extensos campos destinados al cultivo de cereales.  La mirada se extiende por un amplio horizonte, cortado allá a lo lejos por elevadas cumbres.

Sigue la línea el trazado de la carretera, pasando los pueblos y aldeas de Gomara, Almenar, Tordesales-Valcorba.

Al llegar a Soria, sobre un suelo áspero y quebrado en el que ha habido que hacer formidables desmontes, la línea tiene que atravesar el Duero. Y aqui se encuentra el majestuoso puente metálico, seguramente una de las obras más admirables y costosas de la línea. Sobre dos fuertes pilares descansan los extremos del armazón metálico, maravilla de ajuste y de equilibrio. Son setenta  metros de longitud y parece imposible que pueda soportar, sin apoyos intermedios, tan enormes pesos. El ánimo se sobrecoge al contemplar desde el mirador de San Saturio el paso rápido de la locomotora y de los pesados coches sobre este, al parecer, débil entramado, mientras el Duero se desliza silencioso a  más de quince metros de  profundidad.

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Este puente y el trozo de línea hasta Soria son aprovechados por el Estado en el ferrocarril que construye hasta Castejón, aprovechamiento que le representa una economía de seis millones de pesetas.

Soria, pequeño museo de recuerdos gloriosos, es ya fácilmente accesible al turista. Este nuevo ferrocarril permitirá que sean fácilmente visitadas sus ruinas de antiguos monumentos, su monasterio de San Juan de Duero, restos de la residencia de los Templarios, sus palacios señoriales, sus iglesias románticas, Numancia exhumada pacientemente por hábiles investigadores…

Al salir de la histórica ciudad y hasta Cidones, el terreno es sumamente quebrado. Hay que cortar las estribaciones de la Sierra de Urbión. Algunas praderas a un lado y a otro de la línea, ofrecen finos pastos serranos a las vacas que proporcionan la famosa mantequilla. De Cidones a Salas el tren atraviesa los extensos pinares que con sus maderas y productos resinosos constituyen la riqueza y la vida de esta comarca de las provincias de Soria y de Burgos. Covaleda, Quintanar, Navaleno, Pinar Grande,  Hontoria… Tal vez aquí se encuentran los mejores pinos maderables de toda España .

Indudablemente, el paso del ferrocarril puede contribuir a la explotación de la enorme riqueza que estos pinares encierran.

Apenas salido de ellos, llega el tren a Salas de los Infantes. Hasta Burgos casi todas las estaciones llevan nombres de los tiempos de gesta. Barbadillo, feudo de doña  Lambra, Campolara, Paules de  Lara… El terreno en general se presenta llano, salvo en las proximidades de Burgos, donde ha habido necesidad de horadar las montañas. No faltan, sin embargo, algunas importantes obras de fábrica. Para pasar sobre el Arlanza, rio también del Romancero, sobre el Pedroso y el San Martín, se han construido tres hermosos puentes.

Después de hacerse detener al viajero en Burgos para admirar la más bella de las Catedrales, continúa su marcha el convoy a terminar la sección hasta Peñahoradada.

A la salida de la capital castellana se atraviesa por un gran terraplén la vega del Arlanzón, y con puentes de piedra se salvan el ferrocarril del Norte y el río. Después de cruzar varias veces el río Ubierna, la línea atraviesa la vega de Sotopalacios y llega a la divisoria del Duero y el  Ebro, en el estrecho de Peñahoradada. El río y la carretera serpentean por un desfiladero que el ferrocarril salva con puentes túneles y trincheras.

Desde lo alto, a 900 metros sobre el nivel del mar, el trazado desciende por la cuenca del Omino hasta Poza de la Sal, célebre por sus salinas, bajo las que se cree existen yacimientos potásicos, y más allá penetra en las maravillosas gargantas del Oca y del Ebro. que recorre en varios kilómetros. Es de una majestad extraordinaria el paso por estas gargantas, tan angostas que hay puntos en que la carretera marcha sobre el río porque no hay espacio para que puedan seguir por separado.

A uno y otro lado, como queriendo juntarse para anular el reducido espacio que secularmente las separa, se elevan gigantescas murallas cuyos picos se ven muchas veces cubiertos por las nubes; pavorosos principios que sobrecogen el ánimo más esforzado.  La línea ha tenido que abrirse paso, cortando peñascos, abriendo túneles, levantando terraplenes, construyendo puentes… Parece como si la naturaleza hubiera procurado acumular en el más reducido espacio todos los obstáculos imaginables para impedir que el hombre intentara tender aquí este maravilloso vehículo de civilización y de progreso.  La ciencia ha acumulado también todos sus recursos y la naturaleza se ha rendido humillada.

En Trespaderne, origen del trozo de línea ahora inaugurado, se cruza el río Ebro por un puente de  60 metros de luz y la línea remonta el curso del Nela hasta su origen, en las montañas santanderinas.

En la vega de este río las ciudades de Medina del Pomar y de Villarcayo producen gran cantidad de cereales, fruta y patatas. En ellas, el ferrocarril ha despertado la iniciativa de la siembra de remolacha, de la que se espera este año una producción de  10.000 toneladas. Desde Villarcayo, la vía se desarrolla por el barranco del Nela, que cruza once veces, y tras un hermoso viaducto se llega a Cidad, término actual de la línea, donde empalma con el ferrocarril de  La Robla, que suministrará carbón a toda la región atravesada por el nuevo ferrocarril.

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Detalles de la construcción

Todos los puentes metálicos son de construcción nacional, y la Compañía no ha vacilado en pagar precios superiores a los corrientes para lograr una obra esmerada.

En el trascurso de la construcción se han realizado severas inspecciones, no sólo de los puentes, sino de los cementos y de los carriles, todo de procedencia española.

Las estaciones, cercanas a los mayores núcleos de población o a los lugares de más riqueza explotable, parecen bellas casas de campo. Desde el despacho del jefe se maniobran con segundad plena todos los aparatos de cambios de vías y de señales.

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Aspecto económico de la construcción

El presupuesto real y efectivo de construcción del ferrocarril Ontaneda a Calatayud no llega a 600.000 pesetas por kilómetro, no obstante la carestía actual de la mano de obra y las dificultades del perfil de la linea obligada a cruzar dos divisorias de aguas principales y otras secundarias, entre Soria y Burgos; precio inferior al de otros ferrocarriles recientemente contratados por el Estado.

En efecto, el presupuesto inicial de  838.000 pesetas por kilómetro quedó reducido a 654 000, al descontar el 22 por 100 del presupuesto, en el momento de ser sustituida la garantía de interés a que se refería aquél presupuesto por el de subvención kilométrica, y esta suma se redujo aún por bajo de las 600.000 pesetas, al descontar de ella los intereses durante la construcción, que en otros ferrocarriles paga el Estado y en éste costea la Empresa, por no recibir ésta los pagos hasta varios meses después de ser puestos en explotación los diferentes trozos.

Esta es y en esto consiste la magnífica obra de ingeniería llevada a cabo, en la que todos los materiales empleados han sido de producción nacional.

Por esta línea tan felizmente realizada, pues escasos han sido los accidentes, muy naturales en determinadas zonas, circulan hoy ocho trenes diarios que, como al principio dijimos, vienen a dar vida y esperanzas a una región de inexplotadas riquezas mineras, forestales y agrícolas, que, hasta ahora, han arrastrado una existencia precaria y desconocida por falta de medios de comunicación.

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El acto de la  inauguración

En nombre del .Ministro de Fomento asistió a la inauguración el Director de Ferrocarriles Sr. Martínez Acacio, al que acompañaran desde Madrid su secretario, señor Martínez Crespo; el secretario del ministro de Fomento, Sr. Peñas; el ingeniero jefe  d é l a primera división de ferrocarriles,  D. Salvador Benjumea, y el ingeniero encargado de la zona del nuevo ferrocarril, D. Nicolás Soto.

El acto inaugural tuvo lugar con la salida de un tren formado por un espléndido coche-salón; tres lujosos vagones de primera clase y un coche-«restaurant», fueron ocupados por los señores antes mencionados, por el presidente del Consejo de Administración de la línea Ontaneda-Calatayud, D. Ramón Aguinaga; por vocales de dicho Consejo, y consejero delegado, Sr. Pastor; por el director de la Compañía, D. José Aguinaga; por el gobernador civil. D. José Castiñas; capitán general  de la sexta región, Sr. Fernández Pérez; gobernador militar general D. Rafael Villegas; alcalde de Burgos, Sr. García Quevedo; vicepresidente de la Diputación, Sr. Merino; el vicario capitular, en nombre del señor Cardenal; delegado de Hacienda; comisario de Vigilancia, Sr. Diez Gómez; alcalde; presidente de la Diputación, y de la Cámara de Comercio de Santander; directores de los Ferrocarriles de Ontaneda-Astillero-Bilbao-La Robla, y representantes de casi todos los ferrocarriles de España; altos jefes e ingenieros de la Compañía, periodistas de Madrid. Santander, Soria y Burgos y fotógrafos y otras personalidades.

El paso del tren, soberbiamente engalanado y adornada su potente locomotora con banderas de los colores nacionales, gallardetes y artísticos follajes, por los pueblos del itinerario, hasta la estación de Trespaderne, fué acogido por los vecindarios en masa que, con grandes cartelones, pedían al ministro de Fomento la prolongación de la línea hasta Santander, única forma de que el ferrocarril adquiera su máximo esplendor y sea una verdadera vía de incalculable riqueza para las regiones por donde cruza.

La llegada a Trespaderne fué verdaderamente triunfal. Más de dos mil personas, con las autoridades locales a la cabeza y la Banda Municipal, hicieron un entusiasta recibimiento a les invitados.

El alcalde de dicho pueblo pronunció un sentido discurso señalando las incalculables ventajas que la nueva línea encierra para toda la región burgalesa y la prosperidad que la terminación del ferrocarril y su prolongación hasta el puerto de Santander llevará a todas las comarcas.

El director general de Obras Públicas recogió con sentidas y elocuentes frases los deseos expuestos por el alcalde de Trespaderne, y seguidamente se puso en marcha el convoy, ya dentro de la zona que se inauguraba, en medio de estruendosos vivas a España, al Rey y al Gobierno, que no cesaron hasta perderse de vista el tren.

El deseo unánime de que la nueva línea sea prolongada hasta Santander, decidiendo al Gobierno y a las Diputaciones para que faciliten esta extensión, fué exteriorizado durante todo el camino al través de las estaciones de Moneo, Medina de Pomar, Villarcayo. Brizuela, Santaelices y Cidad, en cuyas estaciones todos los vecinos llevaban banderas, estandartes y cartelones enormes, solicitando aquella prolongación.

Tantas veces como el tren se detuvo, comisiones de fuerzas vivas, autoridades y las bandas municipales, rindieron testimonio de gratitud al director general de Obras Públicas por tan espléndida obra.

Ya al término del nuevo recorrido, en la estación de Cidad, el vicario capitular, en nombre del arzobispo, bendijo el trazado, pronunciando a continuación el Sr. Martínez Acacio unas elocuentes palabras, que fueron recibidas por el público con gran agrado.

El regreso a Burgos fué más triunfal, si cabe, que la ida, pues los vecindarios no abandonaron las estaciones hasta la vuelta del convoy.

Durante ese recorrido fué servido en el coche restaurant un espléndido banquete, en el que, al destaparse el champagne, el presidente del Consejo de Administración, Sr. Aguinaga, pronunció el siguiente brindis: «En 1898, hace treinta y dos años, empecé a ocuparme de este ferrocarril con el estudio de un trazado que, partiendo de Burgos, terminaba en el ferrocarril de La Robla, y desde esa fecha he seguido los trabajos para su realización, inaugurándose hoy la sexta sección de Trespaderne a Cidad del ferrocarril de Calatayud a Ontaneda, por Soria y Burgos, quedando así  366 kilómetros en explotación a partir de Calatayud.

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No voy a molestar con la relación de las vicisitudes por que ha pasado y está pasando la ejecución de esta importantísima obra, puesto que hasta los más apartados de estas cuestiones han oído hablar del Santander-Mediterráneo.

Los  366 kilómetros se han construido en un plazo de poco más de cinco años, en los momentos más difíciles por la oposición que se hacía a la construcción de este ferrocarril; y cuando se decía que no tenía dinero la  Empresa, llevábamos gastados más de cien millones de pesetas y estaban trabajando de doce a catorce mil obreros con un presupuesto de gastos mensual de cinco a seis millones de pesetas. Se han realizado las obras sin huelgas las expropiaciones se han llevado a cabo amigablemente a pesar de haber tenido que entendernos con un sinnúmero de propietarios. Todos los materiales se han adquirido en fábricas españolas: el material móvil, en Beasaín; las locomotoras, en Bilbao; los carriles y puentes metálicos, en Bilbao y Sagunto; los cementos, la mayor parte, en Olazagutia etc., etc. En los cincuenta y cuatro años que llevo en el ejercicio de mi profesión no he conocido una obra realizada en mejores condiciones.

Felicito a las provincias de Zaragoza, Soria y Burgos porque está ya construido el ferrocarril en cuanto a estas provincias afecta, y felicito también a Santander, porque, situados en Cidad, no dudo que en plazo breve será un hecho la prolongación hasta su puerto.

Como tengo la convicción de que en este asunto de Santander-Mediterráneo se ha procedido con toda diafanidad, ni nos asusta la discusión ni hemos de dificultar en lo más mínimo que en el mismo se haga toda la luz que deseen los más oposicionistas. Estamos con la conciencia tranquila, y ello nos da una gran fuerza moral para resistir todas las adversidades; por eso, ante los ataque seguimos el camino de resignación que nos marcó quien vino a redimirnos y le crucificamos.»

Ya en Burgos, el Sr. Martínez Acacio felicitó al presidente del Consejo de Administración, director e ingenieros del nuevo ferrocarril, por el éxito de la inauguración y la magnificencia de la construcción.

La prensa madrileña, especialmente invitada al acto, entre la que se contaba  ILUSTRACIÓN FINANCIERA, representada por nuestro Director, fué objeto de grandes atenciones por los elementos directivos, y facilitada grandemente su labor informativa, como medio seguro de que España entera conozca cuanto es y cuanto para ella representa este importante ferrocarril.

Señor Aguinaga; Sr. Bernaldo de Quirós; Sr. Pastor; señores ingenieros, accionistas, obreros todos del ferrocarril Ontaneda-Calatayud: conseguisteis el triunfo que merecíais. Enhorabuena.

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