La Ilustración financiera. 30/7/1924

La Ilustración financiera. 30/7/1924, n.º 721, página 8.

Un proyecto Altos hornos de Burgos

Hace veinte años que unas cuantas provincias venían solicitando con el máximo interés el ferrocarril de Calatayud, Soria, Burgos, Santander, cuyo proyecto ha sido aprobado recientemente. Su importancia no está, según nuestra opinión, en que haya de servir para poner en comunicación el Cantábrico con el Mediterráneo, porque en este aspecto entendemos que prácticamente distará mucho de proporcionar un intercambio de viajeros o un tonelaje de mercancías de la importancia que teóricamente se supone han de ir de mar a mar.

Mas como quiera que sea, el citado ferrocarril, dada la extensión enorme del trazado y la índole de las comarcas que ha de atravesar, ocasionará sin duda alguna el despertar y la transformación de centenares de pueblos que sólo esperan la vía férrea para dar comienzo a la explotación de sus riquezas agrarias, forestales, pecuarias y singularmente mineras, que tanto habrán de beneficiar a la economía nacional.

Ese ferrocarril, como tanto otros, ha de producir una inevitable alteración en la geografía económico-industrial de nuestro país, porque indefectiblemente ha de poner en condiciones de vida a esas comarcas y quizás de industrializarse a Burgos. Ello redundará como consecuencia en un relativo aumento en el tráfico del puerto de Santander.

Pero esta circunstancia no justifica a nuestro juicio los recelos que el mencionado ferrocarril ha venido produciendo en la capital de Vizcaya, por nosotros tan admirada como ensalzada en la prensa.

Creer que el tráfico del puerto de Bilbao ha de descender en cuanto se construya el referido ferrocarril, es un error, según nuestro modo de ver. A nosotros nos satisfaría conocer qué número de viajeros o qué número de toneladas van hoy desde Valencia, Teruel, Calatayud o Soria a Bilbao, para poder deducir conclusiones…

El tráfico, pues, que surja desde Calatayud a Burgos y que se dirija al Cantábrico, podrá aumentar el movimiento y consideración del puerto de Santander, sin que por ello se resienta el de Bilbao, toda vez que no es que vayan a distribuirse el tráfico actual, sino que se creará otro nuevo, para el puerto de la Montaña que, naturalmente, aspira con razón a ser el puerto de Castilla.

No obstante, las fuerzas vivas de Bilbao, siempre previsoras, han solicitado del Gobierno del Directorio la inclusión en el plan de ferrocarriles estratégicos, del de Abejar a Haro, ramal que partiendo de Abejar en la línea de Calatayud-Burgos, se dirija a Haro aprovechando en parte el tramo ya construido desde Ezcaray, con lo que indudablemente se acorta en un centenar de kilómetros la distancia del Mediterráneo al Cantábrico y podría derivar hacia Bilbao un tráfico en nuestro concepto bastante problemático.

A decir verdad, pues, a] nosotros no nos preocupa lo más mínimo este nuevo proyecto. Al contrarío, deseamos vivamente que los bilbaínos tengan arrestos para llevarlo a ejecución y que con dicho motivo se pusieran en actividad la serie enorme de riquezas que atesoran ciertas comarcas a las que en su exposición al Directorio aluden los bilbaínos.

El pueblo de Abejar se halla en la provincia de Soria, no muy lejos de la de Burgos. A ambas provincias corresponde, por tanto, esa extensa y rica zona forestal, superior a 50.000 hectáreas, en la que se encuentran los pueblos de Valdelaguna, Neila, Quintanar, Regumiel, Duruelo, Covaleda y Molinos de Duero. A una distancia de unos 40 kilómetros de Abejar, ya en la provincia de Burgos, se halla la zona minera de Monterrubio, Huerta de Arriba, Bezares y otros pueblos, zona inexplotada, de unas 5.000 hectáreas denunciadas como ferríferas, con un tonelaje expotable, según los propios bilbaínos, de 40 millones de toneladas en el grupo de Bezares, y 30 millones más en el de Monterrubio; en total, 70 millones, con un 59 por 100 de hierro.

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También en la provincia de Burgos, y contigua a la cuenca del mineral de hierro, se halla la zona hullera conocida con el nombre de cuenca de Juarros; de 6.000 hectáreas, a la que se atribuyen 29 millones de toneladas de carbón explotable.

Pues bien; los bilbaínos, mediante la construcción del ramal de Abéjar-Haro, han pensado primordialmente en la explotación de la zona ferrífera de Monterrubio y en transportar a Bilbao nada menos que a 240 kilómetros el mineral extraído. Pero este aspecto merece algunas consideraciones.

Para la explotación de esas zonas mineras no se crea que bastará la construcción del ramal de .Abejar a Haro, sino que es indispensable la construcción del ferrocarril de Soria a Burgos que ha de atravesarlas. Es de notar que en su exposición al Directorio han omitido los bilbaínos, y no es posible que lo ignoren, que entre Monterrubio y Víllafría existe un ferrocarril de vía estrecha ya construido.

Víllafría es la estación inmediata a Burgos en la línea de Madrid a Irún. Es decir, que en realidad el ferrocarril es de Burgos a Monterrubio, con un recorrido de 75 kilómetros, pasando por Ibeas, Arbanzón, Villasur, Alarcia, Pineda (zona carbonífera), y por Ríocavado, Barbadillo, etc., y Monterrubio (zona ferrífera), en donde muere. Este ferrocarril, que ha estado paralizado más de veinte años, lo adquirió dos o tres años ha el Banco Urquijo. constituyendo una empresa filial del mismo, denominada «Ferrocarril y Minas de Burgos», que lo está reconstruyendo y va a ponerlo en explotación en breve.

Una vez que se construya la repetida linea Soria-Burgos, esas cuencas mineras van a verse cruzadas por dos ferrocarriles paralelos que en algunos pueblos incluso conectarán.

La ventajosa circunstancia de que la zona carbonífera y la ferrífera no disten entre sí más de 35 kilómetros, lo que proporciona la disponibilidad conjunta de los elementos carbón y hierro, ha determinado a proyectar el emplazamiento en Burgos de unos altos hornos, que, según se dice, se situarán en Gamonal (afueras de la capital), en el preciso punto de empalme de los ferrocarriles de Soria a Santander con la línea de los ferrocarriles del Norte, es decir, a una distancia de 35 y 70 kilómetros respectivamente de las explotaciones mineras de referencia.

En la idea y proyecto han coincidido precisamente los grupos financieros que se proponen construir el ferrocarril de Santander a Calatayud, que no es el fin, sino el medio de aprovechar otras fuentes de riqueza, y de otro lado, la Sociedad del ferrocarril y Minas de Burgos, bajo los auspicios del Banco Urquijo. Y aunque no se han hecho si no estudios preliminares, lo cierto es que quien quiera que sea el que se decida a la realización del proyecto, tendrá el apoyo de la banca local de Burgos, que se halla dispuesta a suscribir una importante serie de millones para la constitución de ia empresa siderúrgica.

Del proyecto a la realidad, media gran distancia; pero los bilbaínos, siempre tan expansivos, harían mucho mejor en llevar a la práctica el levantar altos hornos en esa comarca, en que existen conjuntamente 70 millones de toneladas de hierro y 29 millones de toneladas de carbón, que en intentar el transporte de hierro de Monterrubio a Bilbao a 240 kilómetros. No hacerlo así es dejar el campo libre para que m i s pronto o más tarde sea una realidad la instalación de los de Gamonal-Burgos.

GREGORIO FERNÁNDEZ DÍEZ,

Secretario de la Sociedad de Estudios Económicos de Barcelona.

 

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