Seminario sobre Convergencia del Mundo Rural y la Biodiversidad, celebrado en Santo Domingo de Silos los días 8 y 9 de noviembre de 2006.- I

Seminario sobre Convergencia del Mundo Rural y la Biodiversidad, celebrado en Santo Domingo de Silos los días 8 y 9 de noviembre de 2006.

Prevención de incendios a través del apoyo a la ganadería extensiva
Juan Espinosa Rincón
Coordinador Plan 42. Consejería de Medio Ambiente.
Junta de Castilla y León –

Posteriormente, trabajó varias campañas de incendios como técnico de brigadas helitransportadas en Huelva y en León. Entretanto, formó parte del equipo redactor del Plan Forestal de Castilla y León.

Posteriormente, ha desarrollado varios proyectos y estudios sobre viabilidad de centrales de biomasa en varias comarcas de Castilla y León. Ha colaborado en el diseño del Tercer Inventario Forestal Nacional para esta Comunidad Autónoma. Desde el año 2002 hasta el momento, ha trabajado como coordinador del Plan de Medidas Preventivas contra Incendios Forestales de Castilla y León, conocido como Plan 42, desde el que se ha explorado las facetas más sociales del problema, considerándolo como un conflicto socioambiental de intereses, y trabajando fundamentalmente desde la educación ambiental y la intervención social, para desarrollar un programa de desarrollo rural, q ue ponga en valor el monte y genere un verdadero aprecio por parte de la población local hacia sus recursos naturales.

Participación activa del ganadero profesional como herramientas antiincendios
A partir de la paradoja de que son las prácticas agroganaderas las principales causantes de los incendios, junto a que la ganadería extensiva es una de las herramientas ideales para prevenirlos, el plan 42 de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Castilla y León pretende a través de varias líneas de actuación, implicar a los ganaderos en una transformación de su actividad que los convierta en profesionales que garanticen, desde su implicación total y participativa, la preservación y ordenación de su territorio. Dotando a su vez a esta actividad de la dignidad que le confiere su función social y medioambiental.

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Prevención de incendios a través del apoyo a la ganadería extensiva
Participación activa del ganadero profesional como herramientas antiincendios
Contenidos:

  • Ganadería extensiva y fuego.
  • Plan 42. El valor real de nuestros montes
  • Profesionalizar el sector ganadero.
  • El sello de la sostenibilidad.
  • Participación, formación y asociación.

Ganadería extensiva y fuego.
Vengo a hablaros desde la Consejería de Medio Ambiente acerca de un Plan en el que estamos trabajando de prevención de incendios, relacionado con la ganadería extensiva. Parece que es evidente que las cabezas de ganado en el campo hacen una labor desbrozadora, lo que significa poner límites a la  propagación de un posible incendio, porque actúan como cortafuegos naturales. Si desaparece la ganadería, el campo será automáticamente colonizado por matorrales que serán bombas explosivas ante un posible incendio.

Hoy por hoy, en los últimos diez años, el total de incendios que hemos tenido corresponden, el 71 %, a acciones agroganaderas; los pirómanos, de los que hablan tanto en los periódicos, constituyen un 2%; los accidentes relacionados con las vías del tren, los accidentes de tráfico, la irresponsabilidad de un señor con una moto desbrozadora, apenas son el 16%

Cada vez tenemos más problemas relacionados con la caza, pero el grueso, está relacionado con la gestión del matorral, que ha sido tradicional en las zonas con más problemas de incendios de Castilla y León a lo largo de los últimos 20.000 o 30.000 o 40.000 años. Si el ganadero es el responsable de esta situación, tenemos un problema. Si no tenemos ganadería, tenemos un problema. Estamos ante una pequeña contradicción.

Pero hay que decir que esto no sólo se debe a los ganaderos, hay una cultura del fuego en la que tradicionalmente se quema para eliminar la maleza, para mantener superficies limpias. La cultura del fuego la tenemos metida dentro. Las zonas más conflictivas se corresponden con el noroeste de la comunidad, o sea, toda la zona de León y Zamora, el norte de Burgos, un poco el Valle del Tiétar, que está en el Sur de Ávila y alguna zona de Salamanca. Necesitamos que la ganadería siga funcionando, pero tenemos que conseguir que la ganadería no signifique una amenaza en cuanto a incendios.

Plan 42. El valor real de nuestros montes
¿Cuál es nuestra postura? La Consejería de Medio Ambiente diseñó un Plan de Prevención de Medidas de incendios forestales que se llamó Plan 42, porque estaba dirigido a los 42 municipios con más problemática de incendios en la Comunidad.

Actualmente el monte no está valiendo nada, para nadie. En el momento en el que los terrenos forestales empiecen a significar un beneficio económico y un modo de vida, no sólo para la ganadería extensiva, sino para cualquier otro tipo de aprovechamiento o recurso natural, entonces ya hablamos de beneficios directos y económicos tangibles. No me meto ya en beneficios ambientales en los que la gente del medio rural podría estar beneficiándose; si el mantener el monte da dinero a los paisanos del pueblo, la gente del lugar va a cuidar y respetar, y va a evitar a toda costa que los montes se quemen.

Nosotros tenemos un ejemplo clarísimo en toda la zona de Soria-Burgos, en la que tradicionalmente la gente ha vivido a costa de la madera. Los pueblos reciben dinero de los montes, la gente trabaja en el monte. No hay un incendio, es muy difícil que haya incendios.

La zona de Aliste es una zona de incendios endémica, siempre ha habido incendios, periódicamente cada 4 o 5 años se quema casi toda la superficie. Pero de un tiempo a esta parte el monte ha empezado a dar otra serie de beneficios económicos: Setas, turismo rural… Si la gente ve que puede vivir del monte no solo a través de la ganadería sino de otras maneras, va a cuidar el monte.

Nuestra apuesta es clara, la ganadería extensiva puede ayudar a la prevención de incendios forestales, el ganadero tiene que estar de nuestra parte, o sea, tenemos que implicar totalmente al ganadero en que los incendios son un problema y ese problema le afecta, no sólo ambientalmente a toda la sociedad, sino que a le afecta económicamente y que nos afecta a todos en alguna medida.

Profesionalizar el sector ganadero.
¿Cuáles son nuestras líneas de trabajo fundamentales? Esta mañana se ha hablado muchísimo de que las subvenciones han sido una manera de mantener a muchos ganaderos, que a lo mejor no eran muy profesionales. Hay una falta de formación y de profesionalización de base. Nuestro primer trabajo tiene que ser profesionalizar el sector en la medida en que podamos. A través de cursos de formación, a través de todo tipo de fórmulas que se nos ocurran para que los ganaderos que están viviendo ahora mismo en el medio rural, vean que tienen otra posibilidad de negocio, otras posibilidades de funcionamiento al margen de las que han venido realizando tradicionalmente, de tener ganado en el monte y cobrar subvenciones.

Esta profesionalización no tiene que ir solo al manejo, tiene que ir a otras maneras empresariales, a otras fórmulas empresariales que les beneficien, por ejemplo, fomentar el asociacionismo. Si un ganadero se junta con otros cuatro, probablemente pueda empezar a tener vacaciones, lo cual está dignificando su modo de vida.

Nosotros empezamos utilizando subvenciones de la Fundación Biodiversidad o Fondo Social Europeo; hicimos 40 o 50 censos en el medio rural dirigidos en gran parte al sector ganadero. Éramos un equipo de ocho personas de las cuales siete estaban trabajando directamente en el medio rural. Eso ayudó mucho, porgue no estamos desde Valladolid o desde la capital pensando en cómo deben ser las cosas en el medio rural, sino que hay alguien allí que está trabajando mano a mano con la gente del pueblo, ve sus necesidades y puede ayudar en una cosa tan simple como puede ser tramitar una subvención.

El tema de la profesionalización ha ido avanzando mucho. Nosotros tenemos una línea de formación bastante interesante. Se trata simplemente de coger gente de un pueblo en que se vea una inquietud en montar una sociedad, por crear carne de mejor calidad, o por cualquier cosa, y llevártelos a otros sitios en los que vean in situ, contado por otro ganadero, como se hacen las cosas. Esto es fundamental porque esa persona ve que otro señor como él, en sus mismas circunstancias, ha hecho algo que ha redundado en su beneficio, en su mejora de calidad de vida y que realmente él puede hacerlo también.

Entonces a través de este tipo de actuaciones hemos conseguido fomentar el asociacionismo en zonas donde hace cuatro o cinco años era inviable totalmente pensar que una persona fuera capaz de formar una sociedad, una asociación, en zonas totalmente individualistas como puede ser Sanabria o el Norte de León. Estas asociaciones están empezando a funcionar, y ya se auto alimentan. Son las que se están empezando a plantear estas nuevas fórmulas de funcionamiento. Es decir, ¿nosotros dónde tenemos que ir? … ¿A competir produciendo carne? … Evidentemente eso no tiene futuro. Sabemos que no somos competitivos en ese sentido. Sí somos competitivos en crear carne de calidad, probablemente.

Pues vamos a apostar por la creación de carne de calidad.

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El sello de la sostenibilidad
¿Cómo? ¿Amparados por marcas de calidad? Esas marcas de calidad, desde Medio Ambiente, tenemos que intentar que entren y que incluyan criterios de sostenibilidad.

No vale para nosotros Ja carne marca “carne de Aliste”. La carne de Aliste, a lo mejor, en el mercado en Valladolid tiene un nombre y se compra, pero nosotros tenemos que conseguir que la carne de Aliste, además, tenga sus criterios de producción, criterios de sostenibilidad; pues no quemamos, no afectamos negativamente a Red Natura. Esos criterios tienen que llegar posteriormente al consumidor. Evidentemente, al modo de la certificación forestal, por ejemplo. La certificación forestal no te dice que esta madera es mejor o peor, te dice que el proceso de producción de esa madera es ecológicamente sostenible. Nuestra apuesta es que en la carne pase algo parecido, ya sea a través de certificación de pastos, por ejemplo, (es nuestro debate), ya sea consiguiendo que el consumidor identifique que ese producto es mejor, no sólo porque es mejor carne, sino porque detrás lleva un proceso de producción sostenible.

Sé que en el Reino Unido hay un programa que se llama Eat the view o sea “cómete la vista». O sea, el que va a comprar un kilo de carne al supermercado identifica ése “comete el paisaje», sabiendo que esa vaca está manteniendo un paisaje que es el que tiene grabado en su memoria cultural como que es bueno, y que es bonito, y que es digno de ser conservado. Frente a otro que puede ser estabulado, que está bien y punto.

Ese consumidor está apostando por mantener un proceso productivo; desde mi punto de vista, socialmente, interesa más.

Compromiso y dignificación del ganadero
Para todo esto, el ganadero tiene que implicarse, no vale que nosotros desde la ciudad le digamos: tenéis que hacer esto. Tienen que ser ellos los que decidan que tienen que hacerlo. Por esto también hemos creado las líneas de ayuda, que en cuanto a ganadería extensiva, van un poco a que el ganadero tenga que implicarse totalmente en su explotación.

Recibir esa ayuda le compromete a cumplir una serie de condiciones que exigen un contrato que esta basado en un plan silvopastoral. -“Yo como ganadero, voy a hacer un plan de mi exploración a un plazo medio, cinco años en el que yo digo: “mi explotación, para ser mejor técnica y económicamente necesita una serie de mejoras que se harán a lo largo del tiempo. El primer año voy a hacer desbroces, el segundo año un cerramiento, el tercer año un punto de agua, el cuarto año voy a hacer un repaso y además voy a mejorar el pasto.“-

La persona que se meta en esta subvención, tiene que implicarse en que no va a quemar porgue sabe que pierde la subvención. Y, además no tiene necesidad de quemar porgue tiene la herramienta, que es el desbroce, para mantener estos pastizales y poco a poco les vas imbuyendo en una cultura de profesionalizarse en su negocio.

No estamos hablando de mucho dinero, tampoco estamos hablando de mucha gente, pero el hecho de que 500 ganaderos se hayan metido en esta línea, en las zonas mas conflictivas de incendios es bastante importante.

Estamos viendo que en los sitios donde estamos metiendo este tipo de ayudas se ve un pequeño resultado, por lo menos en estos tres-cuatro años que llevamos trabajando en términos municipales, como Espinosa de los Monteros en Burgos o Truchas y Villablino en León. Términos municipales con una causalidad de incendios súper alta, han bajado radicalmente.

Los optimistas dicen que este tipo de actuaciones sí funcionan porque estamos trabajando cinco años, más otros tres desde que se acabe esta subvención, con un señor ganadero que, durante todo ese tiempo, no va a necesitar quemar, porque el último desbroce mantiene ese pastizal hasta otros tres años después. Con lo cual en un período de ocho años ese señor ya no quema. Según los optimistas eso va a significar que a ese señor ganadero ya se le ha quitado totalmente de la cabeza el hábito de quemar.

Experiencias tipo Riaño, que es parte del Parque Regional de Picos de Europa, que por diversas coyunturas económicas, sociales y políticas ha recibido muchísimo dinero durante los últimos diez años para desbroces y ahora la gente allí no tiene hábito de quemar. De hecho tú vas a preguntar por los incendios y les suena casi a chino, han estado diez años sin que la gente quemara habitualmente como método de gestión.

Eso son los optimistas. Yo no sé, no lo tengo tan claro.

Luego está lo de la revalorización de la figura del ganadero, de cara al resto de la sociedad. La figura del ganadero no está muy bien vista, ni en el medio rural ni en la ciudad, en la que se diluye un poco el tema. Incluso los propios ganaderos, esa es mi experiencia, tienen una imagen, casi, de que están ahí porque no saben hacer otra cosa, que se han quedado en el pueblo porque no han sido capaces de ir a la ciudad.

Hay que eliminar completamente esta serie de ideas. El ganadero tiene una función fundamental, tanto ambiental como social, y hay que recuperar el valor de su figura.

Estamos empezando poco a poco a trabajar en esto. En nuestros programas de educación ambiental con escolares, en las visitas que hacen los niños a los pueblos o las visitas guiadas que se hacen por una zona natural, siempre incluimos un ganadero para que conozcan sus valores, que cuente su experiencia a los niños. Para que estos vean en la figura del ganadero un señor, algo importante, y el propio ganadero se sienta reconocido.

Esto es un poco anecdótico, pero bueno.

Participación, formación y asociación.
El punto más fuerte en el que intentamos trabajar es llegar a que la planificación de todas las actuaciones que realizamos en una zona ganadera, en una zona rural de cualquier tipo sea participada, o sea, que la implicación es importantísima.

Si yo voy a hacer un Plan de Ordenación de un recurso en un lugar tengo que ir y decirle a la gente de allí: ¿Cómo tenemos que hacer esto? Señores, aquí tenemos este problema de incendios, ustedes tienen unos intereses clarísimos y totalmente respetables en cuanto a la gestión del territorio y de los pastos Decirles que el apicultor necesita, por contra, que no se queme todo, que no se desbroce todo, porque depende de ese matorral para poder mantener su explotación agrícola. Que al empresario de turismo rural no le interesa que haya incendios, porque el paisaje se degrada. Aquí hay una serie de intereses muy importantes y, con todos estos intereses, tenemos que sentarnos en una mesa y definir ¿qué vamos a hacer con nuestro territorio?. O sea, la participación pública en el diseño de la planificación.

Aparte, en formación, llevar a la gente por allí es tremendamente enriquecedor porque es una manera de vencer el aislamiento que tienen los ganaderos. Muchos de ellos a nosotros nos cuentan luego. “Es que yo estoy en mi explotación, en mi monte, casi no hablo con mi vecino ni sé cuales son sus problemas. Vamos, que casi ni le conozco y estos viajes me están ayudando a que pueda hablar con gente que tiene mis mismos problemas y vamos a empezar a solucionarlos juntos.»

Ahora estamos trabajando bastante ilusionados con una asociación que ha surgido en el noroeste de León en la que por ahora hay casi treinta ganaderos, tanto de la montaña como del valle, que se están empezando a plantear poco apoco, cosas que incluso nos sorprenden, porque están empezando a querer una marca de calidad que incluya criterios de sostenibilidad, como yo os decía antes. Se están empezando a plantear recuperar actividades trasterminantes más que trashumantes, recuperar la tradición de ir por la cañada.

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