ETNOGRAFÍA SORIANA: MUSEOS ETNOGRÁFICOS RURALES – Juan José Ruiz Ezquerro – 1991 (III)

OBJETOS RELACIONADOS CON LA INFANCIA

Incluimos en este apartado una serie de artículos utilizados fundamental­mente para el mantenimiento de los niños durante su primera infancia y los elementos utilizados durante sus primeros pasos.

El primero y mas común en todas las casas era sin duda la cuna, de made­ra o de hierro forjado y con menores o mayores licencias artísticas en cuanto a su decoración.

Cuando el niño era un poco mayor, se utilizaba la silla o carretilla, como ele­mento de sujeción, para impedir que el niño se moviese mientras se realizaban faenas de la casa y permitir un control mas relajado del mismo. La carreti­lla consiste en una silla cerrada por su parte anterior, en la que a veces se coloca una plataforma para que el niño juegue y que case siempre esta dota­da de ruedas para facilitar su desplazamiento por la casa. también se utiliza­ba durante las comidas del niño.

El mismo objetivo, aunque con mayor grado de libertad tiene el carretón, que además permite el niño ensayar sus primeros pasos. Esta constituido por una caja que se desliza sobre dos varas montadas sobre cuatro patas.

Un estadio mas avanzado de independencia suponen los andadores, utili­zados cuando ya el niño empieza a dar sus primeros pasos de forma inde­pendiente.

Existen dos modelos, también en progresivo grado de dificultad. El primero consiste en un armazón de madera en el que se introduce el niño sentado en un braguero permitiendo el contacto de los pies con el suelo. El armazón esta dotado de patas con ruedas que permiten el desplazamiento al empujar con los pies. Corresponde a la actual denominación “taca-taca”. El otro mo­delo consta de una o dos tablas verticales que descansan sobre un trípode con ruedas y que presentan en su parte superior una tabla transversal a mo­do de manillar donde se apoya el niño. Corresponde al modelo actual de “correpasillos”.

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OBJETOS RELACIONADOS CON LA INFANCIA.- 1 Carretón; 2-3 Andadores; 4. Silla o carreti­lla; 5. Andador.

LA ELABORACIÓN DEL PAN

Es probablemente una de las actividades fundamentales de cara al abaste­cimiento familiar, dentro de esta tendencia general a la autosuficiencia que comentábamos.

Su elaboración tradicional se efectuaba, bien de forma individual (familiar) o colectiva (comunal) en los denominados «hornos de poya» que solían de­pender del ayuntamiento. Por supuesto, sobre todo en núcleos grandes de población, que también existían las panaderías o tahonas donde se elabora­ba el pan con fines comerciales.

Las hornadas se realizaban cada 10-12 días, en dependencia del tamaño del horno familiar y del número de consumidores entre los que no solo se in­cluían las personas, sino también los animales y fundamentalmente los pe­rros. Las características del pan elaborado permitían su conservación durante este periodo de tiempo.

El proceso de elaboración se iniciaba cerniendo la harina con los cernedo­res gemelos que se deslizaban hábilmente sobre las varillas de cerner para purificar la harina y separarla del salvado. Las varillas se colocaban sobre la artesa que recogía la harina fina y limpia.

La artesa, con patas propias o colocada sobre un banco servia de recipien­te para amasar. Se utilizaba como fermento un resto de masa de la anterior hornada, conservado a tal efecto, y que a veces procedía de otra familia que hubiera amasado y cocido mas recientemente. Se amasaba con los puños, añadiendo y espolvoreando harina sobre la masa. Tras amasar a mano, se utilizaba la sobadera instrumento formado por rodillos colocados paralelamente que se movían mediante manivela y por entre los cuales se hacia pasar la masa. El “punto” de la masa se conocía porque al presionar suavemente con el dedo y soltar, la masa recuperaba su forma inicial. Posteriormente se deja­ba reposar la masa (“dormir”) durante un tiempo, tapada con la o las mase­ras. En invierno, se colocaba calor bajo la artesa para favorecer la subida (“des­pertar”) de la masa.

Se separaban los bloques de masa para la elaboración de las hogazas y se les daba forma y labraba, colocándolas sobre el tendido o banco, que a veces era el mismo banco de la matanza, tras espolvorearlas con harina fina para que no se pegaran, y se cubrían con la tendida o picote, dejándolas re­posar Bajo el tendido se colocaba también calor.

La artesa se limpiaba bien con la rasqueta, instrumento de hierro en forma de paleta con mango, sin olvidar guardar un puñado de masa para la próxima hornada, que se solía guardar en un escriño denominado puñero, cubier­to con maseras.

Mientras tanto, y en perfecta conjunción de tiempo fruto de la experiencia, se preparaba el horno.

El horno se cargaba, si no lo estaba ya porque una de las practicas habi­tuales era cargarlo al acabar la hornada para aprovechar el calor restante en el secado de la leña, con la leña ayudándose con el horcón u horquillo, vara de madera acabada en horquilla endurecida por el fuego con la que se em­puja y distribuye la leña en el interior del horno. El horcón en alguna ocasión tenía la horquilla metálica.

Con la rejilla o rejadilla, instrumento de forma redonda, calada, de hierro forjado y colocado en una vara de aplastaban y distribuían las brasas por to­da la superficie del horno.

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ELEMENTOS PARA LA ELABORACIÓN DEL PAN.- 1-3 panera, 4. Varillas de cerner, 5. Artesa con patas.

El color de los adobes y de las piedras de la boca del horno informaba a la mujer, tradicional ejecutante de esta labor, de que se había alcanzado la temperatura idónea.

Con otro instrumento, denominado horguinero, se recogían las brasas que se dejaban en la boca del horno para evitar perdidas de calor. El horguinero estaba constituido por una plancha metálica alargada dispuesta de canto en forma de gancho muy abierto y que se colocaba al extremo de una vara de madera.

Una vez recogidas las brasas en la boca del horno, se procedía a limpiar la superficie del mismo con el barredero formado por tiras de trapo atadas al extremo de una vara de madera.

Así dispuesto el horno, se introducían las hogazas y otras piezas de pan con la pala de madera y se depositaban directamente con un pequeño giro de la misma, empezando por el fondo y periferia del horno. En las hornadas que coincidían con fiestas locales o familiares se solía cocer también pastas y piezas de repostería, que eran las ultimas en introducirse al horno.

Para la elaboración de las pastas y repostería se utilizaban moldes metálicos.

El color adquirido, y el sonido producido al golpear una hogaza extraída, junto a la correspondiente experiencia determinaban el momento de proce­der al deshorne o retirada de las piezas, que se efectuaba en el mismo orden de introducción, excepto para las pastas que si eran las ultimas en introducir­se, son las primeras en salir. La extracción se efectuaba con la misma pala de madera. con que se introducían o utilizando la rejilla o rejadilla.

En ocasiones, las hogazas eran untadas de aceite al salir del horno, con la pintadera.

Las piezas cocidas se guardaban en el arca del pan envueltas en paños que favorecían su conservación, o bien en cestos de mimbre colgados del techo de la despensa. Un elemento exclusivo para el almacenamiento del pan es la panera, formada por una serie de tablillas dispuestas paralelamente en­tre sí y perpendiculares a una tabla central que se suspende del techo lejos del alcance de los animales.

Todo este proceso se llevaba a cabo en el cocedero si se disponía de el, ni en la propia cocina donde, como hemos visto todos los hornos familia­s tenían su boca.

El proceso de elaboración en los hornos comunales era en esencia el mis­mo, con ligeras diferencias impuestas por características del propio horno y la actividad comunal.

El horno de poya condiciono la existencia de un hornero u hornera encar­gados del mismo. así mismo, los instrumentos utilizados eran de mayor tamaño, especialmente en su longitud, motivado por el mayor tamaño del mismo, co­mo sucede con la rejilla, pala, horguinero del Museo Etnográfico de Romanillos.

Muchas veces, el hornero era el encargado de cerner y amasar la harina entregada, lo cual hizo preciso el use de romanas y balanzas y el estableci­miento de un sistema de pago al hornero por su trabajo.

Si la cantidad de harina a cerner era mucha, se utilizaba el cernedor o torno de cerner, como el que se conserva en el Museo de Barca. Muchas veces la harina se cernía en el propio molino, ya que todos disponían de uno de ellos.

Por otra parte, el que la cocción estuviese formada por panes de varios in­dividuos condiciono la necesidad de marcar las piezas para determinar la pro­piedad de cada uno dando origen a las marcas de pan o sellos de pan.

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ELEMENTOS PARA LA ELABORACION DEL PAN.- 1. Rejilla o rejadilla, 2. Pala de meter el pan, 3. Horguinero, 4. Horción para cargar el horno, 5. Barredero, 6. Cernedores, 7. Rasqueta, 8. Levantadera, 9. Escriños.

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