ETNOGRAFÍA SORIANA: MUSEOS ETNOGRÁFICOS RURALES – Juan José Ruiz Ezquerro – 1991 (II)

LA CASA: AJUAR Y MOBLAJE

El portal o zaguán de las casas sorianas, sobrio como toda la vivienda, mues­tra a veces un banco de madera largo o escaño, las cantareras, un lavamanos con una pequeña palangana sobre un soporte y una jarra de agua, y una percha de pared donde colgar las prendas de abrigo de use cotidiano, a ma­no para las frecuentes salidas. En otras muchas ocasiones, incluso este esca­so moblaje falta, dado que el acceso a las cuadras se efectúa a través del portal que permanece libre para facilitar el transito de los animales y evitar posibles rupturas de los objetos.

En la cocina, habitación, si no la mas noble si la mas importante, suele en­contrarse gran parte de los enseres relacionados con la alimentación y los es­casos y sencillos muebles para su disposición.

Encontramos los elementos relacionados con el hogar

La plancha de hierro sobre la que se enciende el fuego, que en ocasiones falta, encendiéndose este directamente sobre las piedras que forman el hogar.

El trasfuego o diablesa, también de hierro frecuentemente decorado con escenas alegóricas o mitológicas y con la doble función de proteger la pared vertical del fuego e irradiar calor.

EL redor, también de hierro, en forma de marco abierto de 8 ó 10 cms. de altura y con un asa que facilita su movilización, tiene la función de impedir que las brasas se dispersen y secundariamente puede servir de apoyo a la leña y a los pucheros y cazuelas.

Elemento imprescindible, e invariablemente presente, los llares o hallar, ca­dena de hierro que cuelga sobre el fuego desde un travesaño de la pared o desde la propia campana de la chimenea. La cadena acaba en su extremo inferior, colgante, en un gancho para colgar la caldera siempre Llena de agua para diversos usos o donde se cuece la comida de los animales. Un gancho accesorio permite regular la longitud de la cadena y la altura sobre el fuego.

Directamente relacionados con el hogar, los morillos para sostener los leños, los seseros o sesos que sirven de apoyo a los pucheros metálicos y de barro y las trébedes con mango o sin el para soporte de cazuelas y sartenes. Tampoco faltan las parrillas.

El mantenimiento del fuego lleva implícito el use de los objetos como los atizadores para avivarlo, las badilas para retirar ceniza, remover el fuego y re­coger las brasas para el brasero, las tenazas para colocar los leños y las bra­sas y el fuelle o los abanicos para soplar y avivar el fuego.

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LA COCINA PINARIEGA.- Estructura y elementos fundamentales. Estructura de la campana. Mentirón. Hogar con su llar, trasfuego, teero. escaño con perezosa. (Según HERRERO AYLLON y ANTON PACHECO).

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ELEMENTOS FUNDAMENTALES DEL HOGAR.- Plancha para el fuego. Plancha trasfuego o «diablesa». Redor. Llar con caldera. trébedes y seso.

Entre los muebles, el mas característico de la cocina Soriana es el escaño, de madera, adosado al muro, con altos laterales y con la tabla abatible con soporte que sirve de mesa, denominada coloquialmente como “perezosa”.

En muchas ocasiones el escaño se sitúa entre el mentirón y la pared fronte­ra estando sus laterales preservados por ambos, pero en otras, uno de los laterales queda al aire libre, siendo mas alto con objeto de proteger al que se sienta de las corrientes de aire por su costado. A veces, el espacio situado bajo el asiento esta cerrado sirviendo de arca y en otras presenta en su frente una rejilla, metálica o de madera, y se utiliza a modo de jaula para criar polluelos al calor del hogar.

Además del escaño, existían generalmente varios banquillos, tajos o esca­beles, casi siempre de tres patas, y algunas sillas bajas, que permitían por su manejabilidad acercarse o alejarse del fuego en las largas tertulias de invierno.

Una pequeña mesa completaba los muebles de apoyo en la cocina.

A veces en la cocina, pero otras en la recocina e incluso en el portal, un rudimentario fregadero adosado al muro o exento, revestido de baldosas y con un tubo de desagüe a un barreno o caldero de zinc y en ocasiones a través del muro exterior. Un escurreplatos de madera colocado enfrente del mismo solía completar el fregadero.

Los pucheros, cazuelas y recipientes de use mas frecuente se guardaban en la propia cocina en alacenas, bien de obra en los muros de la misma, bien independientes de madera. Estas alacenas podían estar abiertas, cerradas con puertas macizas, con celosía o mediante cortinas, pero nunca faltaban los trapos con picos de ganchillo en cada vasar. A veces el mueble exento recibía genéricamente el nombre de vasar

Las sartenes se colgaban de las paredes o de las vigas de la techumbre, bien en sencillos clavos, bien en perchas de madera a veces decoradas, los sarteneros. Igual sucedía con cazos, cazillos, espumaderas y coladores que formaban a veces artísticas espeteras.

También casi siempre presente en las cocinas, alguna repisa o estantería de madera a modo de vasar, y el almirecero-cucharero, generalmente labra­do con motivos geométricos y en el que se exponían los cubiertos y el almirez.

En algunas ocasiones hemos tenido ocasión de ver integrado en los muros de la misma el coción, generalmente en uno de sus ángulos, lo cual permitía efectuar la colada en proximidad con los elementos usados para ella.

También característico de la cocina, aunque puede situarse en alguna otra habitación, generalmente el portal o la recocina, es la cantarera o aguadera, mueble destinado a sostener los cantaros que almacenan y suministran el agua necesaria para cocinar. El sistema de almacenamiento de agua se completa con la tinaja, con su tapadera de madera, que al igual que la cantarera solía situarse en la cocina pero también podía hacerlo en la recocina o el portal. De ella se obtenía el agua para lavar, fregar o preparar la comida de los ani­males, reservándose el agua de los cantaros para cocinar los alimentos y la de los botijos y cantarillas para el consumo humano directo.

En la recocina o despensa, se almacenaban en escriños de paja de cente­no, o en recipientes de mimbre, cunachos, terrizos, los productos agrícolas, patatas, frutos,… también se guardaba en recipientes adecuados el aceite, en zafras, el vino y otros líquidos.

Servia también la recocina de almacén para los elementos necesarios para la matanza. El banco de matar que a veces seria usado también durante el resto del ano como tendido para el pan. La maquina de embutir los chorizos si se disponía de ella, los embudos de embutir chorizos y morcillas a mano, los ganchos, cazoletas y raspadores, los tarjadores y tablas de picar cebolla, las arcas para la salazón, las artesas y gamellas, los barrenos de barro y las ollas donde se guardaba la matanza en adobo.

Como ya hemos visto, en algunas ocasiones la recocina contenía también la cantarera y la tinaja.

En vasares, se guardaban los elementos de cocina de uso menos frecuen­te, pucheros y ollas grandes.

Muchas veces, cuando la casa no disponía de un espacio dedicado específicamente a ello, en la despensa se guardaban también los útiles para la elaboración del pan.

Algunas casas, las menos, si disponían de esta habitación que recibe el nom­bre de cocedero, en la que se encontraba el horno y los instrumentos acceso­rios. Este espacio se encontraba casi siempre adosado a la cocina en comunicación directa con ella ya que el horno, interior o exterior se abría prácticamente de forma invariable en ella.

Los elementos utilizados para la elaboración del pan eran: la artesa con pa­tas o colocada sobre un banco para amasar la harina, las varillas y cernedo­res para cernerla, la paleta para levantar la masa, las maseras o tendidas para tapar la masa y el pan, las sobaderas de la masa, los escrinos para la harina y levadura, la rasqueta para limpiar la artesa.

Los instrumentos accesorios al horno eran: orcón para la carga del mismo, rejilla o rejadilla, horguinero, barredero y pala para sacar el pan. Se guarda­ban próximos al horno, en el mismo cocedero colocados sobre las vigas de techumbre o colgados de ellas. Ocasionalmente se almacenaban en otras de­pendencias, el sobrado o las cuadras.

El pan una vez cocido se guardaba en el arca del pan o en la panera sus­pendido del techo fuera del alcance de los animales, bien en el propio coce­dero o en la despensa.

Las casas en su mayoría, no disponían de comedor, función que desempañaba la cocina y, en ocasiones especiales como las fiestas patronales o cele­braciones familiares cumplía la sala que precedía al dormitorio principal o el propio portal.

La sala dormitorio, habitación noble de la casa, constaba de dos piezas, la sala y la alcoba-dormitorio. En la sala se disponían la mesa camilla con el brasero, algunas sillas, un banco de anea, y alguna cómoda de dos cuerpos donde se guardaba la vajilla de los días de fiesta.

Elemento fundamental entre los muebles de la casa, el arcón de madera sobre los banquillos, donde se guardaba la ropa de los habitantes y la ropa de las camas y mantelerías, ya que la introducción del armario en el moblaje de las casas sorianas ha sido muy tardío.

El modesto mobiliario de la sala se completaba con alguna rinconera de madera labrada.

La alcoba, separada de la sala mediante cortinas, solo contenía lo impres­cindible: la cama, un perchero donde colgar la ropa, una mesilla que no siem­pre estaba presente y la arquilla donde se guardaban “los papeles” de la fa­milia. Ocasionalmente un palanganero con su jofaina y su jarra de agua de loza, un espejo, un toallero con toalla de lino o lienzo y un recipiente para la recogida de aguas sucias, que a veces en lugar de estar en la alcoba estaba en la misma sala.

La cama podía ser desde las mas sencillas de madera con somier de cuer­da y jergón de maíz o paja hasta las artísticas camas metálicas con bolos do­rados o de cerámica, pasando por las de hierro forjado o de madera labrada, en dependencia de las posibilidades de la familia.

El resto de los dormitorios de la casa, también en alcobas, a veces parea­das y con sala común, diferían poco de lo descrito siendo por lo general mas sencillas.

El sobrado o desván, de la casa se utilizaba también como almacén, guar­dándose diversos elementos como recipientes, frutos, granos,.. y en muchas ocasiones utilizándose como pajar, especialmente cuando se sitúa sobre las habitaciones de la cuadra, ejerciendo además de función de aislamiento.

La cuadra y el corral ya fueron descritos al hablar de la estructura de la vivienda.

Los aperos de labranza se guardaban en algún habitáculo de los mismos y a veces en el casillo, si se disponía de tal.

El carro se guardaba en algún cobertizo adosado a la casa, o en el corral, al igual que la leña con la que compartía en muchas ocasiones el espacio, si bien esta se disponía muchas veces apilada y adosada al exterior de la casa.

SISTEMAS DE ILUMINACIÓN DE LA CASA

Antiguamente la iluminación se efectuaba mediante teas y posteriormente mediante candiles de aceite o petróleo, Faroles también de aceite, petróleo o vela, quinqués de petróleo menos frecuentemente y mediante carburos. prácticamente en ninguna mesilla de noche faltaba la palmatoria con su corres­pondiente vela.

SISTEMAS DE CALEFACCIÓN

Además el calor que proporcionan los animales, situados en la planta baja en las casas serranas, del calor irradiado por el hogar en la cocina y en el dormitorio principal que solía ser adyacente y del calor proporcionado por los braseros, existían sistemas accesorios de suministro de calor, especialmente para las camas en las frías noches de invierno.

El calentador de cama, accesorio metálico en forma de sartén, con mango largo de madera y con tapadera de cobre adornada con calados y dibujos, que se Llenaba de brasas del hogar y se hacia pasar por entre las sabanas hasta calentarlas.

La tumbilla, constituida por un armazón de madera del que colgaba un cal­derillo en el que se colocaban las brasas y que se introducía un tiempo antes de acostarse entre las sabanas impidiendo el armazón el contacto de estas con el fuego.

Estos dos sistemas se utilizaban antes de acostarse y se retiraban al hacer­lo, pero existían otros sistemas que podían permanecer durante toda al noche dentro de la cama: los calentadores de pies o caloríferos.

Los caloríferos son recipientes en forma de botella, de barro o metal, e in­cluso una botella de cristal, llenos de agua caliente.

Hemos documentado el use de los sistemas mas rudimentarios como el use de la cañonera, barra de hierro que se coloca en el hogar y que posterior­mente se introduce envuelta en un trapo en la cama.

Tampoco debemos olvidarnos de los braserillos portátiles que los niños llevaban en algunas poblaciones a la escuela los días de invierno.

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UTENSILIOS DE CALEFACCIÓN.- 1. Calentador de cama; 2-4. Caloríferos; 5. tumbilla.

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