ETNOGRAFÍA SORIANA: MUSEOS ETNOGRÁFICOS RURALES – Juan José Ruiz Ezquerro – 1991 (I)

En el año 1991, el escritor e investigador Juan José Ruíz Ezquerro publicó un libro dedicado a la etnografía soriana el cual contiene numerosas citas a temas relacionados con Covaleda y la comarca de pinares. Recomendamos su lectura completa si bien aquí voy a resumir algunos capítulos del citado libro que tienen una relación directa con nuestra comarca.

ETNOGRAFÍA SORIANA: MUSEOS ETNOGRÁFICOS RURALES
Juan José Ruiz Ezquerro – 1991

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POBLACIÓN Y DOBLAMIENTO

Los primeros datos de población fiables de que disponemos se refieren a 1594 con un total de 191.170 habitantes para la demarcación anterior a 1833. Esta cifra, corregida para la demarcación actual supone aproximadamente 104.248 habitantes, suponiendo que los movimientos de población fueran re­gulares en el tiempo y aplicando una regla de tres con respecto a la población referida en el Catastro del Marques de la Ensenada.

El siguiente Censo fiable corresponde al Catastro del M. de la Ensenada en 1752 con una población total de 163.598 habitantes que, con las correccio­nes oportunas, restando la población de las entidades perdidas y sumando la de las añadidas en la división administrativa de 1833, corresponde para la demarcación actual a 89.214 habitantes. .

En 1787, el Censo de Floridablanca arroja una cifra de 170.565 habitantes, que equivalen, extrapolando los datos estadísticamente, a 93.810 habitantes. Diez anos después, el Censo de Godoy nos da cifras de 198.107 habitantes que corresponden aproximadamente a 108.957 para la demarcación actual.

Todas estas cifras de población son aproximadas y, como decíamos ante­riormente, resultado de extrapolar directamente los resultados de los Censos en el supuesto de que los movimientos de población se hubieran mantenido regulares durante los dos siglos transcurridos.

Durante este siglo la población ha oscilado entre 150.462 en 1900 y 98.803 de 1980, alcanzando su máxima cota en 1950 con 161.182 habitantes.

En el cuadro siguiente podemos apreciar las variaciones de población du­rante los últimos cuatro siglos.

EVOLUCION DE LA POBLACION GLOBAL

en-el-ano-1991-1

* Población referida a la demarcación provincial antes de 1833. Debajo, cifras aproximadas correspondientes a la demarcación actual.

Las variaciones de población por áreas comarcales durante el presente si­glo quedan reflejadas en el siguiente cuadro, suficientemente expresivo en si mismo.

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN POR COMARCAS EN EL SIGLO ACTUAL
(Tornado de CÓRDOBA LARGO, A.)

  1900 1950 1980
Pinares …………………………………. 22.314 22.390 14.453
Tierras de San Pedro …………….. 16.509 15.313 4.541
Zona Central ……………………….. 66.509 70.772 31.629
SORIA ………………………………… 7.151 16.878 32.039
Zona Oriental ………………………. 16.495 15.200 9.873
Valle del Jalón ………………………….. 21.445 20.629 6.276

LA VIVIENDA

Ilustración 15 Carretera Cidones-Covaleda 02

Es, sin duda alguna, la casa el elemento etnográfico más importante y re­presentativo, y uno de los más asequibles al estudio por su relativa perdurabi­lidad en el tiempo, constituyendo además una importante e inagotable fuente de datos sobre la vida tradicional.

En la casa se manifiesta de forma inmediata la adaptación al medio geográfico, a través no solo de su topología sino también de los materiales em­pleados en su construcción, además, y esto con mayor significación etnográfica, es expresión clara desde el punto de vista funcional del modo de vida de sus habitantes mediante su adaptación al mismo en cuanto a formas, di­mensiones y distribución de espacios se refiere.

Los materiales de construcción de las casas sorianas varían según las re­giones geográficas en virtud de su disponibilidad y de factores climáticos: pie­dra en las casas de montaña, adobe y tapial en las del llano y la ribera, mez­cla de materiales en las zonas intermedias, use de la madera en la estructura y como elemento secundario en mayor o menor grado en dependencia de la abundancia, son en líneas generales los elementos constructivos.

Los muros de las viviendas pueden ser totalmente de piedra, de sillería re­velando una cierta pujanza económica o, lo que es más frecuente, de mampostería con sillería en ángulos y vanos. En otras ocasiones solo la planta baja es de piedra, generalmente de mampostería o sillarejo, siendo la planta supe­rior de entramado de madera, a veces también la inferior, con relleno de ado­bes, tablas, encestado de bardas y barro, ladrillo o incluso también de mam­puesto. En algunas construcciones los adobes o ladrillos de relleno se dispo­nen “en espiga”.

También pueden ser los muros de adobe o tapial, utilizándose la sillería y mas frecuentemente el ladrillo y la madera en los ángulos y vanos.

La cubierta es generalmente de teja, aunque en algunas regiones, funda­mentalmente en la parte occidental de la Sierra de Las Merinas, se encuen­tran casas cubiertas de lajas.

La apertura de vanos, también en relación con factores climáticos, varía lógicamente de unas zonas a otras, con un menor número y tamaño en las zonas mas frías. Al igual que sucede con las fachadas, los vanos se orientan funda­mentalmente al Sur y en menor grado al Este y Oeste siendo muy escasos en la cara Norte de las casas. Los balcones, que aparecen con mayor frecuencia en las casas del llano y la ribera, participan también de estos criterios generales.

La puerta de acceso se dispone clásicamente al Sur, en ocasiones cubierta por un tejadillo protector. Es común la existencia de una segunda puerta de ac­ceso a cuadras y otras dependencias, abierta generalmente en la fachada norte.

En los núcleos de mayor población, e incluso en otros menores como pue­de ser Calatañazor, aparecen soportales sobre vigas de madera o sobre co­lumnas de piedra, probablemente en relación con la existencia de mercados al aire libre, y especialmente en las plazas y calles principales. Es el caso de Burgo de Osma, Berlanga, Langa,…

Las casas pueden encontrarse dentro de los núcleos de población aisladas o agrupadas formando bloques, con objeto de un mayor aprovechamiento del terreno y una mayor defensa frente a factores climáticos adversos, siendo a este respecto importantes también los factores históricos de carácter defensivo.

Estas son las características generales de las casas sorianas, con variacio­nes que no solo dependen del entorno físico sino también de su adaptación e inclusión dentro de un núcleo de población que puede establecer condicio­nantes en cuanto a espacio, orientación, apertura de vanos,…

Una vez vistas la líneas generales de las construcciones vamos a analizar por separado, y también de forma resumida, las topologías más representati­vas de la vivienda rural Soriana.

Tradicionalmente se ha venido admitiendo la existencia de tres clases de vivienda en la región Soriana, en relación con las tres grandes zonas de que hablábamos al estudiar el marco geográfico:

-La casa pinariega, típica de la región homónima, pero cuya tipología e in­fluencia se extiende periféricamente y sobrepasa los límites de la región.

-La casa de Labranza de tierra llana, también denominada en un intento ex­cesivamente sintetizador, casa ribereña.

-La casa serrana o casa de ganaderos.

El tipo de vivienda más representativo, y por ende el más estudiado, es la casa pinariega. Su distribución geográfica excede a la región homónima burgalesa-Soriana y se extiende fundamentalmente por el Sur hasta el Pára­mo e incluso en alguno de sus elementos hasta la Ribera del Duero; por el Este, sin embargo, se delimita perfectamente, con escasas excepciones, su extensión con el Valle de Tera.

Localizada siempre por encima de los mil metros de altitud, constituye el más claro ejemplo de adaptación al medio físico, tanto por su constitución ex­terior como por su distribución funcional. Esta adaptación se manifiesta lógicamente en los materiales utilizados en la construcción: piedra caliza en los muros, a veces en su totalidad, a veces solo en las plantas inferiores, en forma de mampostería o sillarejo y sillería en las esquinas. Profusión de madera en su estructura exterior, en forma de entramado total o únicamente en plantas superiores, como en el interior en tabiques, soladas y viguería. La cubierta es siempre de teja con amplio alero. La orientación general de la casa es al Sur.

Habitualmente consta de una o dos plantas. La planta baja tiene como eje distribuidor un amplio portal alrededor del cual se disponen el resto de las dependencias: dormitorios, cocina, cuadra al fondo y otras dependencias en el caso de existir una única planta, mientras que en las de dos plantas, la baja se reserva para la cocina, dependencias auxiliares, cuadra y escalera de ac­ceso a la superior en la que se disponen los dormitorios y el pajar.

Cuando existe planta superior y es de entramado de ladrillo, adobe o en­cestado, suele sobresalir apoyada en vigas sobre la inferior, alcanzando su máxima expresión en las casas con soportales.

En los casos de viviendas agrupadas en hilera, las dependencias se dispo­nen a un solo lado del portal.

El elemento mas característico de la casa pinariega es la cocina, perfecta­mente estudiada y dada a conocer por otros autores. Además de la misión inherente a su nombre, desempeña la de comedor y sala de estar y constitu­ye el centro de toda la vida hogareña. Se dispone en el interior entre el dormi­torio y la cuadra, sin vanos o muy pequeños ya que no necesita calor, ventila­ción o iluminación que recibe por sus propias características constructivas.

De planta generalmente cuadrada, esta parcialmente dividida por un muro de media altura ante la puerta de acceso, que recibe el nombre de mentirón. A este muro se adosa el hogar y de él cuelgan de una barra incrustada las llares. Mediante vigas atravesadas en sentido diagonal en los ángulos, la planta cuadrada se transforma en octogonal. De cada uno de los lados del octógo­no parte una serie de varas que confluyen en lo alto y forman el armazón del cono o campana de la chimenea. Sobre este armazón se entrecruzan bar­das de enebro que se recubren con barro, dejando abierta la parte superior para la salida de humos y entrada de luz. Al exterior la parte sobresaliente de la chimenea se recubre con fragmentos de teja en forma de escamas que defien­den la estructura de la Lluvia, y se corona la chimenea con un copete de tablas.

El mentirón, además de servir de apoyo al hogar sirve para regular el tiro de la chimenea impidiendo las fuertes corrientes entre la puerta de acceso y la apertura superior.

Perpendicularmente al mentirón, apoyado en la pared o libre, se dispone el escaño de alto respaldo y con el costado libre también alto para proteger las espaldas de la corriente de aire. En ocasiones el escaño tiene una tabla abatible que desempeña las funciones de mesa.

De las vigas que convierten la planta cuadrada en octogonal y sirven de soporte a la campana de la chimenea, cuelga la matanza que así se cura al aire y humo.

El mobiliario de la cocina se completa con el vasar, almidecero y cucharero y con el coción, incrustado en la pared o libre sobre la banqueta de madera.

Aunque la cocina pinariega es típicamente de planta cuadrada, en ocasio­nes es rectangular, en cuyo caso, dado que la chimenea no se adapta al rectángulo, mediante una viga se delimita el cuadrado que servirá de base a la campana quedando un espacio techado plano que recibe el nombre de guar­dapolvo. Esta modalidad constituye la principal variante de la casa pinariega y es propia de la zona de los Pinares del Sur.

La cocina generalmente se encuentra en la planta baja, pero en algunas ocasiones podemos encontrarla también en la primera planta, como sucede en algunas de las casas adosadas de Calatañazor.

Tanto en su construcción, como en su localización dentro del espacio de la vivienda y también por su funcionalidad, refleja una gran dependencia del medio, ya que dado el gran consumo de leña solo es factible en regiones donde esta abunda.

Los dormitorios están formados por alcobas de pequeño tamaño que se abren a una sala orientada al Sur. El dormitorio principal se dispone entre la cocina y la fachada Sur de la casa, tanto si esta en planta baja como en la primera, beneficiándose de la orientación y del calor irradiado por la cocina.

Las dependencias auxiliares se localizan casi siempre en planta baja, próximas a la cocina las directamente relacionadas con ella.

El horno del pan tiene su abertura o boca en la cocina y puede acusarse bien dentro de la cuadra o bien al exterior de la vivienda, apoyándose en vi­gas cuando la cocina esta en la planta alta. En alguna ocasión el horno esta en habitación totalmente independiente.

La cuadra, invariablemente situada al fondo del portal, al Norte, tiene acce­so directo desde este y presenta en las casas de planta única una dependen­cia para el pajar, mientras que en las casas de dos plantas este se dispone inmediatamente encima de la cuadra.

Estas son en líneas generales las características de la casa pinariega típica. No obstante, y como ya indicábamos, existen diversas variedades que pue­den concretarse en dos más importantes: la de la Zona Norte de Pinares y la de la Zona Sur. Las diferencias entre ellas se acusan tanto al exterior como en su interior.

La casa del Norte de Pinares suele ser aislada, totalmente de piedra, con tejado a cuatro aguas y primera planta abuhardillada, con construcciones ac­cesoria adosadas y ausencia de vanos en la cara Norte.

La casa del Sur de Pinares suele estar adosada en Línea con las implicaciones propias en cuanto a cubierta, vanos, etc. En la Zona Sur de Pinares aparece el entramado de adobe o ladrillo en planta superior y son frecuentes los balcones.

Al interior las variantes, además de la ya mencionada de cocina con guar­dapolvo, se observan fundamentalmente en cuanto a la distribución de espa­cio, con aumento del destinado a vivienda y un descenso relativo del dedica­do a cuadra y pajar en las casas de la Zona Sur con respecto a las del Norte.

Una construcción auxiliar en relación con la casa pinariega es el casillo, que no siempre existe. Puede estar adosado en las casas aisladas o exento en las agrupadas. Su construcción es de mampostería y en algunos casos tablas y su cubierta es de teja. Tiene una función de descarga de la casa en cuanto a almacenamiento de aperos, leña…

 

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