EL NORTE DE CASTILLA 27.11.11

EL NORTE DE CASTILLA 27.11.11

ISABEL G. VILLARROEL

La crisis reduce la venta de la madera del pino soriano

Las empresas compran a Francia o Rusia porque, aunque tiene peor calidad, es más barato
Los beneficios de la explotación elevan por encima de la media el nivel de la comarca
Los intereses económicos sobre el monte reducen los incendios

«Siempre ha habido algún vecino raro en la comarca pero la política que practicamos los pinariegos la hemos heredado de nuestros antepasados que decían que, cuando se corta un tramo de madera, al año siguiente hay que volver a labrarlo y a sembrarlo para conservar los montes por nuestro interés común, y así lo conocen también hoy los más jóvenes». Fidel Soria es el expresidente de la Junta Directiva del Bosque Modelo de Urbión y alcalde de la localidad soriana de Cabreras del Pinar. Se sorprendió cuando los promotores del Bosque Modelo a nivel mundial contactaron con él desde Canadá hace un par de años para ofrecerle la posibilidad de viajar al país y explicar en qué consiste la «suerte de pinos», el reparto tan curioso de los aprovechamientos forestales que se practica en la zona de Pinares desde hace casi 800 años.

La riqueza tradicional de la comarca soriana de Pinares siempre ha dependido de la carretería y del aprovechamiento de los montes de esta especie de cada pueblo. Por defender el derecho consuetudinario de la vecindad a la suerte de pinos, los habitantes de la comarca llegaron a manifestarse con una temperatura de 20 grados bajo cero para protestar contra una sentencia del Tribunal Supremo sobre el derecho al reparto de madera de un empleado de telégrafos y del practicante. Los vecinos entendían que, según su estatuto, el concepto de vecino era distinto al fallado por el Tribunal Supremo.

En la actualidad, la comarca pinariega no ha perdido esta costumbre de reivindicar sus bienes comunes. No se manifiesta contra ningún otro vecino porque las ordenanzas municipales delimitan claramente quién tiene derecho a percibir la suerte de pinos, hoy se manifiestan contra las administraciones. La recién aprobada Ley de Montes de la Junta de Castilla y León amplía el poder de gestión de los bosques pinariegos por parte del gobierno regional, en perjuicio y merma de la responsabilidad de los vecinos. Más de 1.500 personas se echaron a la calle en el municipio soriano de Covaleda, una gran concentración de las sociedades de la madera, tanto de la vertiente soriana como de la burgalesa, que no surtió efecto.

Gerardo García ha sido presidente de la sociedad vecinal de la madera de Covaleda. Considera que «con la nueva ley de Montes se respeta la suerte de pinos aunque la Junta intenta gestionar más de lo que lo hacen los vecinos ahora, y sería mejor que se quedara como está porque si la gente se desapega del monte porque no lo siente como suyo cuando haya un incendio no acudirá nadie a apagarlo, en cambio, hoy por hoy, si hay un incendio no afecta ni a una hectárea porque acuden todos los vecinos a sofocarlo». Añade que «el interés común lo explica todo porque, aunque son montes catalogados como de utilidad pública, todos tenemos derecho a pinos aquí y todos los sentimos como nuestros».

La suerte de los pinos es un modo tradicional de gestión de los recursos forestales y un privilegio de posesión comunal del bosque cuyo origen se remonta a las Cartas Pueblas concedidas a las poblaciones de la zona para fomentar el asentamiento. Fernando III el Santo en 1288, concede estos derechos de explotación comunal a los que fuesen a poblar el valle del río Gomiel. Estos derechos fueron confirmados posteriormente por otros reyes como Fernando IV en 1342, Alfonso XI en 1356, Pedro I en 1390, Enrique II en 1409, Enrique III, Juan II, Enrique IV, los Reyes Católicos y Felipe II.

La comarca pinariega es, por su paisaje y por sus tradiciones, la más característica de Soria. Se sitúa en la parte septentrional de la provincia, enclavada entre la sierra Cebollera y los Picos de Urbión al norte, y la sierra de Cabrejas al sur. El río Duero nace cerca de la Laguna Negra, paraje abrupto a 1.780 metros de altitud rodeado por profundos barrancos, junto a gigantescos pinos y frondosas hayas. Del pasado guerrero de la comarca queda el recuerdo de los castillos de San Leonardo de Yagüe, Cabrejas del Pinar e Hinojosa de la Sierra.

Pese a que las costumbres se han modificado levemente, la suerte de pinos aún tiene lugar en el mes de septiembre que es cuando se efectúa un recuento del volumen de leña y troncos sobre el terreno. Luego se seleccionan y se señalan los pinos, descortezándolos, marcándolos e indicando con un rebaje la dirección de su caída: es la sección que se conoce como pinos de Concesión o Privilegio. El resto de la tala es señalada y organizada por los ingenieros. Después de anotar los daños causados, cada Ayuntamiento hace tantos montones como vecinos registra con derecho a la suerte y sortea los lotes entre ellos. Antiguamente los troncos ya descortezados, oreados y curados, se acarreaban con bueyes por caminos y veredas forestales para venderlos a las serrerías. Los ingresos derivados de las suertes de pinos como son el derecho a resinar, los salarios de la corta, descortezado, limpieza del monte y acarreo, hacen que esta comarca tenga un nivel económico medio superior al del medio agrario español.

Antiguamente se encargaban los vecinos de vender los lotes que les había tocado, ahora es el Ayuntamiento quien lleva a cabo la venta y los vecinos cobran. El cobro se produce por transferencia bancaria en la actualidad, pero hasta hace unos años el alguacil se encargaba de anunciar a voz en grito el día y la hora de reparto del dinero en la junta vecinal.

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La incidencia de la crisis

Sin embargo, este año no ha habido suerte de pinos, hace ya un par de ejercicios que los ayuntamientos no consiguen vender su madera, por lo que no obtienen el beneficio a repartir. Algunos vecinos cuentan que a las empresas les es más barato comprar madera de Francia, o de Rusia, cuyos pinos son más blandos y más baratos. El pino de Soria cuenta con una de las calidades más altas del mundo, es duro, pero también caro.

Cabrejas del Pinar probablemente sí consiga vender este año los lotes atrasados de la temporada pasada porque su alcalde se encuentra en negociaciones con la empresa que habitualmente compra su madera. Pero esta no es la situación que viven todos los pueblos. Los vecinos echan de menos su suerte, saben que la crisis del ladrillo también ha repercutido en la venta de la madera. Esperan que en unos años vuelvan a cobrar. Las condiciones de vecindad con derecho a suerte de pinos varían de un municipio a otro. Generalmente se requiere haber nacido en el pueblo, ser hijo o nieto de algún vecino y residir habitualmente en la localidad, al menos nueve meses continuos. El derecho se adquiere después de la boda: una suerte cada matrimonio y media suerte los solteros mayores de 25 años. Así se establece en Covaleda, continúa diciendo Gerardo García, quien explica que «es la Consejería de Medio Ambiente y el Ayuntamiento quienes marcan la cantidad de pinos que se van a tirar. Estos datos, junto al registro de los beneficiarios, se trasladan a las sociedades vecinales de la madera, quienes venden en lotes a los madereros lo que ha marcado el ingeniero de montes». Posteriormente se reparte el dinero entre los vecinos que tienen derecho a pinos.

Hasta hace un par de años, la cantidad de cada suerte de pinos que se venía repartiendo variaba entre 500 y 700 euros, depende de una u otra localidad. «Sabemos que no es demasiado dinero, antiguamente suponía una gran riqueza, pero lo que importa es que es una recompensa simbólica que recibimos por vivir donde vivimos y por cuidar nuestros montes», dice con orgullo García.

Fidel Soria toma la palabra y añade algún dato más de memoria: «En la década de los años 50 se hizo la primera ordenación del monte. Está dividido en varias secciones, que cuentan con media docena de cuarteles, que se dividen a su vez en otros tantos tramos y éstos en rodales. El rodal tiene unas 30 ó 40 hectáreas. El turno de corta de cada tramo es de 100 años, lo que significa que la parte que se explota hoy ya fue seleccionada para ello hace un siglo».

La conservación de los montes son la clave de la carencia de incendios en la comarca. «La gente tiene mucho cuidado con los incendios, pocos se conocen y si así ocurre los vecinos enseguida salen a toque de corneta a colaborar», dice Soria. «En los alrededores existen muchas áreas recreativas y no se prohíbe a nadie usarlas, ahora bien si a un visitante se le ocurre hacer alguna tontería, serán los propios vecinos los que le llamen la atención». Supone un ataque contra su patrimonio, en este caso medioambiental.

La comarca de Pinares Soria-Burgos supone un ejemplo de buena gestión forestal. Desde hace más de un siglo obtiene la denominación de Bosque Modelo.

 

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