La cuestión regional de Castilla la Vieja – 1918

La cuestión regional de Castilla la Vieja
(EL REGIONALISMO CASTELLANO)

ESTUDIO HECHO A REQUERIMIENTOS DE LA SOCIEDAD ECONÓMICA SEGOVIANA DE AMIGOS DEL PAÍS POR D. Luis Carretero
Año 1918

La mayoría de los montes públicos de Castilla la Vieja eran, y son aún, propiedad de las Comunidades, Universidades, Asociaciones, Merindades o Cuadrillas de Tierra, cuyo objeto era principalmente el cuidado, disfrute y aprovechamiento en común de terrenos, de propiedad también comunal, y como estos terrenos eran casi totalmente de bosques y pastos, se deduce que el fin principal de la más gloriosa de las instituciones políticas de Castilla la  Vieja, tenía un fin eminentemente forestal y granadero. ¡Soberbio mentís a los que hablan de una falsa tradición agrícola en nuestra tierra! Las comunidades se cuidaron de ordenar un prudente aprovechamiento, dictando reglas para ello y se preocuparon de restablecer los destrozos causados en sus bienes por cualquier contratiempo, así como de resembrar los bosques talados por uno u otro motivo, corno, por ejemplo, la repoblación de los pinares de la Tierra de Coca por su comunidad, después de los destrozos causados por la invasión napoleónica (La Cuadrilla de Nuestra Señora de Neguillán: Historia de la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, por D. Heraclio S. Viteri,), resiembras hechas en los años 1815 y 1816. Claro es que a más de estos bosques comunales existen oíros que son propios de los ayuntamientos, pero unos y otros están hoy sometidos a la dirección técnica e inspección administrativa del Cuerpo de Montes. La mayoría de los aprovechamientos se hacen por subasta, pero el Estado, al legislar sobre estos montes, se ha olvidado de que su misión debe de ser a lo sumo tutelar y no proceder como propietario, cuando la propiedad corresponde a dichas comunidades, para quienes debieran de ser, tanto los productos en dinero de dichos bienes, como otros beneficios que van a parar a manos extrañas al país, por ser la mayoría de los rematantes empresas o compañías forasteras que disfrutan de determinados derechos, a cuya concesión no debe de propasarse quien sólo pudiera obrar en todo caso como tutor. ¡Otro favor que Castilla debe al Estado!

En este mismo año tenemos la satisfacción de registrar un suceso de altísima transcendencia social en lo referente a la explotación de los bosques y que aun cuando en sí sea una modesta empresa, encierra el germen de futuras renovaciones; este suceso es la fundación del Sindicato de Covaleda (Soria), el primer sindicato forestal que se constituye en España, prueba al mismo tiempo de que las energías del país castellano viejo no están tan dormidas como parece y de que Castilla la Vieja es capaz de adaptarse fácilmente a todo género de progresos.

Las maderas del pinar de Covaleda eran distribuidas con intervención del Cuerpo de Montes, por suertes entre los vecinos, quienes las llevaban a labrar a serrerías hidráulicas particulares. Por diferentes causas, los vecinos del pueblo se constituyeron en dos bandos, agrupándose a cada uno parte de las serrerías y suscitándose una serie de rencillas a las que dio fin el convenio de abril del pasado año de 1916 con la creación del sindicato.

El sindicato forestal de Covaleda ha adquirido las serrerías existentes en dicho pueblo mediante un precio de tasación pagado a plazos y abonando el interés hasta extinguir la deuda. El sindicato, formado por los vecinos, lleva los pinos a serrar a la fábrica sindical y las maderas labradas se venden por el mismo sindicato, quien reintegra al socio de los productos de la venta descontando los gastos y una pequeña cantidad proporcionada, para el pago de las fábricas adquiridas.

Para insistir finalmente sobre la importancia de los bosques de Castilla la Vieja, diremos que en los cuadros oficiales de valores de producción de los bosques públicos, figuran las provincias de Castilla la Vieja con los números de orden que siguen en la relación de todas las de España; Segovia es la primera de la nación, Ávila el 2, Burgos el 4, Soria el 7, Santander el 12 y Logroño el 19; es decir, que dentro de la situación española, las provincias castellanas viejas se distinguen por la producción de sus bosques públicos, siendo proporcionada la de los particulares.

Hombres pelando un tronco con ayuda del hacha de dos bocas, empleada para cortar y pelar. Una vez cortado el pino, el desramado y el desbastado de los nudos se hacían con el «peto» del hacha de dos bocas, y después se pelaba o desroñaba la corteza del pino con el corte opuesto del hacha, utilizando la «pala». Pinares de la Sierra del Guadarrama. El Espinar, Segovia.

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