La vida musical en la ciudad de Soria a través de la prensa: 1900-1910 – MYRIAM NÚÑEZ JIMÉNEZ

Aquí comparto con todos vosotros un breve resumen del magnífico trabajo de fin de carrera realizado por Myriam Núñez Jiménez, sobre la vida musical en la ciudad de Soria a través de la prensa de los años 1900-1910 en lo relacionado con la comarca de pinares.

La vida musical en la ciudad de Soria a través de la prensa: 1900-1910
Presentada por: MYRIAM NÚÑEZ JIMÉNEZ para optar al grado de doctora por la Universidad de Valladolid

banda subiendo de la plaza 

72 Chico y Rello, Pedro:“Antonio Machado en su época feliz de Soria”, en Revista de Soria, nº 27, 1975.

73 Todos los lunes desde el 9 de diciembre de 1901, núm. 12.469 y siguientes, pp. 3-4.

74 Pérez Rioja, José Antonio: Apuntes para un diccionario biográfico de Soria, Soria, Caja Duero, 1998, pp. 51-52.

Un destacado miembro de la Generación del 98 que también pasó por Soria fue Pío Baroja (San Sebastián 1872- Madrid 1956). La aportación más importante que hizo a la literatura fue, como él dijo, la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le rodeó. Su espíritu de aventura hizo que llegara a conocer bien el paisaje español, gracias a las numerosas excursiones que realizó por España. En Noviembre de 1901, los hermanos Baroja realizaron un viaje a Soria, acompañados por su amigo, el suizo Paul Schmitz, compañero de tertulias y aventuras viajeras. Llegaron a Soria en tren por la línea Torralba–Soria, inaugurada en 1892. Desde Soria se desplazan a pie o con transportes rudimentarios a Toledillo, Abejar, Molinos, Covaleda, la Laguna Negra y de regreso Salduero, Vinuesa, la Muedra y Herreros hasta Garray, Numancia y Soria. A raíz de este viaje escribió una serie de artículos que tituló “A orillas del Duero”(Los lunes del Imparcial73,1901-1902). A partir de aquí Soria está presente frecuentemente en su obra. En Pablo Yarza y otras cosas, describe impresiones de Soria al anochecer:

“Soria, al anochecer, tenía un aspecto sombrío, trágico; la luz eléctrica brillaba con timidez en las viejas casas señoriales sobre paredones renegridos, rodeada cada lámpara por un nimbo espectral (…) pasamos por un puente: debajo de él se veía un montón oscuro de casas; apareció luego la torre del palacio de los Condes de Gómara, negra y erguida, como un centinela gigante. Seguimos callejeando; iban sucediéndose a ambos lados casas grandes, puertas claveteadas, escudos en los portones, ventanas iluminadas por la luz eléctrica con un aspecto de artificio y misterioso (…)74″.

Referencias a Soria también aparecen en la trilogía La lucha por la vida sobre todo en Busca (1904), y Aurora roja, donde describe la vida de un chico de un pueblecito de Soria que va a vivir a Madrid.

Al final de otra novela barojiana, El mayorazgo de Labraz, se halla, inesperada para el lector, una evocación de la Laguna Negra. Más referencias encontramos en otras obras como en la novela El escuadrón del Brigante (1913), donde desfilan el cura Merino y otros personajes más de la época de la guerra de la Independencia. Hay referencias a la cumbre del pinar de San Leonardo, Villaciervos, El Burgo, Calatañazor, a los recuerdos y la experiencia vivida en Covaleda, a Salduero, Urbión, y también, la Laguna Negra; en La monjita de Almazán se habla de las brujas de Baraona; en La nave de los locos (1924) o en sus tardías Canciones del suburbio (1944)75.

Su hermano Ricardo dibujó durante el viaje y desarrolló sus apuntes en numerosas obras, tanto aguafuertes como cuadros, que muestran una interesante versión de Soria y sus gentes76. Alguna de estas obras son: La diligencia, 380×36 mm. Litografía. Colección de la familia Caro Baroja, Vera de Bidasoa. Fue expuesta en la exposición del grabado, xilografía y litografía del Círculo de Bellas Artes en 1928; Camino de Soria: 140×280 mm. Aguafuerte y aguatinta. Biblioteca Nacional de Madrid, núm. Inv. 14443; Los hermanos Baroja en el Pico de Urbión. Aguada en colores. Colección familia Caro Baroja, Vera de Bidasoa; Rincón del pueblo serrano. 298×395 mm. Aguafuerte. Biblioteca Nacional, Madrid, núm. Inv. 14459 o Interior en posada 138×218 mm. Cobre, Aguafuerte. Calcografía Nacional, Madrid, núm. Inv. 5393. Primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908. Serie escenas españolas.

banda de musica con don serapio

75 Baroja, Caro: Los Baroja, RBA, Barcelona, 2011, p.84.

76 Arbó, Sebastián: Pío Baroja y su tiempo, edit. Planeta, Barcelona, 1963. p. 283.

No queremos acabar este capítulo sin hacer una mención a la feria de Soria que se organiza justo antes de las fiestas de San Saturio y que aparte de su dimensión comercial adquiere también un ambiente festivo. De hecho, durante años la población reclama al Ayuntamiento que se tenga en cuenta una cuestión de la que se habla en la calle, los cafés, la Cámara de Comercio y Círculos de recreo, en la prensa, en el Municipio, etc.: se trata de unir los festejos de San Saturio, a las ferias de septiembre. Se pretendía dejar la solemne función religiosa para el 2 de octubre (día del santo) y los espectáculos de toros, teatros, fuegos, músicas cañas, danzas y danzantes, que se exhibiesen y celebrasen durante la Feria, distribuyendo bien los espectáculos entre los días, del 16 al 21 de septiembre79

79Noticiero de Soria, núm. 2394, sábado 10 de septiembre de 1910, p. 2.

Las razones que argumentan esta idea son sobre todo dos: la principal, que sería bueno para la economía de la ciudad, ya que la cantidad de gente que llega a Soria estos días realizaría gastos extraordinarios al ser fiesta, por otro lado el buen tiempo es más seguro en septiembre que en octubre.

79Noticiero de Soria, núm. 2394, sábado 10 de septiembre de 1910, p. 2.

Desde el punto de vista musical, tan solo señalaremos que en muchas ocasiones los espectáculos que aparecen en San Saturio adelantan su llegada para coincidir con las ferias, por otro lado, la Banda Municipal ameniza los bailes de estas noches en la Plaza Mayor e interviene en las corridas de toros.

Para hacernos una idea de lo que suponía esta feria para una ciudad como Soria, principalmente agrícola y ganadera, nos remitimos a los datos que aporta el Noticiero de Soria de 21 de septiembre de 1910. En los trenes llegaron unos cuatrocientos compradores valencianos, madrileños y aragoneses, a los que habría de añadir los viajeros que llegaban en los coches correo y las gentes de los pueblos de Soria. Los productos con los que se comerciaba eran: ganados vacunos (unos 8.000), ganados caballar, mular, asnal y de cerda (unos 2.000), ganado lanar, lanas, maderas, cereales. A falta de un día de acabarse la feria se habían embarcado ya solo en ganado vacuno 73 vagones, sin contar los que marchaban por carretera y caminos a los pueblos respectivos80. La feria de Soria es buena y los productos se venden a buen precio. No es de extrañar la reivindicación de unir los dos acontecimientos ya que en ello algunos vieron una manera de prosperar; el Comercio haría ventas extraordinarias, las empresas de espectáculos públicos tendrían mayor ambiente y posibilidades de éxito, los Cafés y Casinos obtendrían resultados más positivos gracias al juego y al consumo, también se beneficiarían las fondas, paradores, posadas, hospederías etc. Pero esta sería una reivindicación más de las que nunca llegarían a consumarse.

80 El ganado vacuno era procedente sobre todo de Vinuesa, donde se había creado una buena raza de novillos con vacas suizas; los bueyes de labor procedían de Villabuena; las vacas de cuatro años de Cabrejas del Pinar; novillos y jotes de Sauquillo de Boñices y yeguas y potros de Valonsadero. Muy importante era la riqueza de lanas de la provincia de Soria, prácticamente vendidas todas en los meses de junio y julio en principio del esquileo. Aun así lo que quedaba para las ferias se vendía prácticamente todo: las lanas merinas de la tierra de Yanguas y San Pedro Manrique; las lanas churras blancas de los pueblos de la Póveda, Castilfrío, Canredondo, Dombellas, Santervás, Langosto, Hinojosa, el Royo y Valdeavellano de Tera, etc.; las lanas blancas de los pueblos inmediatos a la villa de Almazán, las blancas y negras del distrito del Burgo de Osma y las del campo de Gómara. En total se embarcaron en estos días diez vagones de lana para Portugal, siendo el mayor comprador del país el comerciante soriano Camilo Sainz. Las maderas de Covaleda se vendían sobre todo a Madrid y Zaragoza entre otras capitales y las de Navaleno y San Leonardo se vendían sobre todo en Valladolid y Burgos. Los cereales de trigo, cebada, yeros, guijas duras, lentejas pardas y patatas se vendían principalmente para las fábricas y molinos comarcales, siendo importante la exportación de trigo a Valencia. Noticiero de Soria, núm. 2397, miércoles 21 de septiembre de 1910, p. 2.

 

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