RITO Y TRADICIÓN ORAL EN CASTILLA Y LEÓN

RITO Y TRADICIÓN ORAL EN CASTILLA Y LEÓN

Luís Díaz Viana (1.984)

             Pero cuando los jóvenes eran reclutados para una guerra (la de Cuba, las de África, etc.) el dramatismo del canto se acentuaba, como en esta canción recogida en Soria:

Dale, dale, maquinista,
dale, dale, fuego al tren,
que vienen los reservistas,
no se pueden detener,
no se pueden detener
ni tampoco esperar,
que van a la Guerra Cuba
y allí todos morirán.

¿Qué madre la que no llora
si la novia no lo siente?
Se quedan cuatro chavales
y con ella se divierten … *

(* Recojo entera esta composición en la obra ROMANCERO TRADICIONAL SORIANO, nº 58. La versión que transcribo aquí fragmentariamente fue recogida en Duruelo en el año 1.979. En el mismo pueblo recopilé los siguientes versos:

Mañana me voy soldado,
por lo caminos de Soria.
No lo siento por mis padres
que lo siento por mi novia.)

            Junto a cuartetas tradicionales de ronda como aquella de:

Ya sé que estás en la cama
bien se que durmiendo no;
ya sé que tienes la mano
donde el pensamiento yo …

interpreta otras en que adopta posturas contradictorias ante el problema de su soltería forzosa:

Yo le pregunté a un casado:
– Casado, ¿qué tal te va?
Y me contestó el casado:
– Cásate tú y lo verás.

Por semejante ejemplo podría parecer que el matrimonio, en opinión del que lo recitó, no es nada atractivo, pero se trata en realidad de la vieja táctica de la zorra ante las uvas inalcanzables. Como cuando canta:

A la mujer y a la burra
una vez examiné
y tenía más talento
la burra que la mujer.

Sin embargo, no hay disimulo en la siguiente copla que manifiesta la marginación sexual claramente:

Me llaman el pincha-culos
porque les pincho a los bueyes.
¡Cuándo a mi me llamarán
pincha-culos de mujeres! *

( * Este pastor que contaba 59 años en el verano de 1.981 y que no había tenido nunca otro oficio, interpretó también, las siguientes estrofas sobre el mismo tema:

No sé que coños tienen
los hombres en la bragueta
que a las mujeres les hacen
echar leche por las tetas.

Doce gallinas tengo
y no riñen casi nunca
pero si fueran mujeres
no podrían estar juntas.

Se la ha metido a mi perra
el perro de mi vecina;
ahora dice mi vecina
que se la meta yo a ella.)

También el Alcalde y el Cura encabezan las coplas de los mozos en que éstos solicitan “permiso de la autoridad” para empezar a entonar sus cantos. En la que sigue, el sacerdote ha sido asimilado por lo que simboliza, la Divinidad:

Con el permiso de Dios
y con el del señor Alcalde
vamos a empezar la ronda
en sin meternos con nadie.

 En el caso del crimen de Duruelo, el coplero autor del texto fue muy prudente. Sus versos constituyen una sincera acusación contra los que difunden terribles habladurías:

Juan José Rodríguez dicen
que aquella tarde pasó
por el monte del suceso
¡Si será culpable o no!
Dicen que la “Tía Pichona”
sabe algo del suceso;
si lo sabe que lo diga
sin temor y sin recelo.
Pero si no sabe nada,
mueran los chismes y cuentos
que a las lenguas desatadas
también hay que ponerles freno. *

( * Versión recitada por Susana Rioja, nacida y residente en Covaleda, el 21 de Mayo de 1.982. Contaba 87 años de edad.)

La pareja de cantores ambulantes de los que hablo, interpretaban también composiciones sobre aquellas guerras, de Cuba o de África, en las cuales los oyentes podían tener algún familiar, amigo o novio combatiendo. Tales relatos proporcionaban noticias de la contienda o narraban episodios sentimentales de amores abandonados que empieza:

-¡Adiós España! – dijo un soldado
al despedirse de su nación -,
adiós mis padres, adiós hermanos,
adiós, Amelia, del corazón. *

( * Versión recitada por Susana Rioja, nacida y residente en Covaleda, el 21 de Mayo de 1.982. Contaba 87 años de edad).

En el repertorio del ciego y su hija figuraban “actuaciones” de temas tradicionales. Por ejemplo, la ya citada composición sobre reservistas, que se van a la Guerra de Cuba, continúa, en lo que podríamos llamar su segunda parte, con los famosísimos versos del romance de “La boda estorbada”:

– Si a los siete años no vengo,
Tú ya te puedes casar.
– Ni a los siete ni a los ocho,
ni a los nueve ni a los más.
Y un día estando comiendo
le preguntó su papá:
– ¿Cómo no te casas, hija,
cómo no te casas ya? *

( * Versión que se canta en Duruelo, nº 58 del Romancero Tradicional Soriano)

Covaleda, procesión de San Lorenzo, 10/8/1913, 11:00.

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