DESCUBRE COVALEDA: CURIOSIDADES

Curiosidades

Actividades, datos, anecdotas de la vida del pueblo que nos han llamado la atención.

ELABORACION DE PEZ (BREA)

En Covaleda fue característica la elaboración de la pez hacia el año 1948 y duró más o menos hasta el año 1965. Quienes a ello se dedicaban, comenzaban el trabajo construyendo unos hornos en el Puente Soria. Se construyeron chozos en las proximidades, donde dormían los trabajadores.16-01

El día, para los que trabajaban allí, empezaba recogiendo raíces y ramas secas de pino y cortándolas en astillas a las que denominaban “teas”. La recogida se hacía, bien a mano, o con caballerizas o camiones. Después colocaban las teas verticalmente en el suelo de un horno “pingaban las teas”- y les prendían fuego en su extremo superior. Con el calor escurría de ellas una resina líquida, que hábilmente encauzada a través de un canalillo en el suelo del horno, desembocaba en un depósito metálico.

Esta elaboración, mató mucha hambre en Covaleda.

Puesto que si bien era cierto que vinieron a trabajar en los hornos, seis familias de Villanueva del Arzobispo en Jaén, también se compraban teas a los vecinos del pueblo y se les pagaba al contado, 25 céntimos/kilo. Y la empresa, a cuyo cargo estaba el empresario Ventura Pérez González, pagaba al Ayuntamiento de Covaleda 2 céntimos /kilo. El líquido o alquitrán vegetal, se vendía en bruto, es decir, que pagaban por el barril de alquitrán, 12 pesetas, incluido también en el peso, el barril.

Esta resina o pez, tuvo múltiples usos. Desde impermeabilizador de la piel curtida en los talleres de botería, (fundamentalmente, se llevaba a la fábrica de Las Hevillas de Arnedo, en La Rioja.), hasta elemento base para la fabricación de cola de carpintero. Pero su uso indiscutible, era como combustible para brear –de ahí su nombre- los barcos en los puertos de mar.

Bene comenta, que su trabajo era el de encargado de los hornos, y como tal, consistía: pesar la tea, hacer vales a los vecinos, con los que cobraban, después, recogía el alquitrán vegetal y también debía llevarlo a la estación de ferrocarril de Cidones, Soria o Abejar. Como curiosidad, Bene dice que se quemaron más de medio millón de kilos de teas. Ello avala la afirmación anterior, de que “la brea mató mucha hambre en Covaleda”.

Obligaciones inherentes a los vecinos entrantes

“Desde tiempo inmemorial, los vecinos entrantes varones, perceptores de aprovechamientos forestales, por primera vez, y durante el primer año de esta percepción, a las ordenes del Sr. Alcalde en su requerimiento, quedan sujetos a las ineludibles obligaciones” como:

Durante el invierno y en las grandes nevadas debían limpiar las vías de acceso a las escuelas, consulta del médico…; en los conatos de incendio forestal, dentro del término, debían acudir “los primeros” a sofocarlos así como quedar de reten hasta su total extinción; salir en busca de los extraviados o desaparecidos en el monte; en compañía de los guardas locales, siempre que fuese necesario acorralar el ganado que paste “fraudulentamente”; los entrantes debían voltear las campanas en las fiestas grandes del pueblo y reconocer acompañados de los guardas locales, las mojoneras de nuestro término municipal. (Año 1981).

La Fábrica de Pipas

Sobre los años 1944-45 hubo en Covaleda una fábrica para hacer pipas. Estaba en el antiguo “almacén del Tío Marruecos”. El encargado de la fábrica venía de Barcelona y lo llamaban “Fraile”. En la fábrica trabajaban personas de Covaleda y de Duruelo. El trabajo consistía en buscar en el monte troncas. Pero no tenía que ser cualquier tipo de troncas, sino exclusivamente las de pino albar, con flores blancas, que era más blanca. Después de recogerlas en el monte, se les limpiaba la tierra y se serraban en trozos de un tamaño acorde con el resultado final que se quería obtener. Esos trozos se ponían a cocer en una caldera alimentada con leña. Tenían que cocer 24 horas y para conseguirlo, se hacían turnos entre los obreros, de forma que la caldera no se apagaba. Tras las 24 horas se dejaban secar. Una vez secas, el trozo de madera salía de Covaleda hacia Barcelona para su transformación final en pipa.

El dicho de Covaleda: “Quien casa en Covaleda, mujer y mula lleva”

Las mujeres de Covaleda, nunca descuidaron su trabajo, ayudadas de braciles subían la madera en la espalda desde las serrerías hasta el camino, también cargaban leña y teas. En la temporada de hierba, fueron ellas las que no dejaron de acudir a trabajar en los prados del pueblo e incluso cargaban con los pesados fajos de hierba y los subían al pajar situado en la parte alta de las casas. Además de todo ello, nunca descuidaban la atención a la familia ni el cumplimiento de las tareas domésticas que recaían en ellas. Los hombres trabajaban en la carretería todo el año y las mujeres mientras tanto se quedaban solas guardando el ganado, haciendo labores, etc

El Pino de la Ermita de Ntra. Sra. Del Campo16-02

Retoño del pinar que en una grieta
te cobijaste, al vuelo, de la Ermita;
tu ansia de subsistir, ansia infinita
enarbolas al cielo en tu maceta.

Al muro tu raíz tanto se aprieta
que, en su eclosión, del pedernal suscita
un milagro peremne y te acredita
árbol sagrado, vegetal asceta.

Enjuto y secular, reto al estío
a la lluvia inclemente, al viento frío,
reto a la soledad, típica planta,
tu robusto vigor todo lo aguanta.

!El testimonio de tu parca vida
a un ascetismo regio nos convida!

Víctor Algarabel

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