JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS BURGOS-SORIA – Pedro Gil Abad – XIII

JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS – XIII

BURGOS-SORIA

Pedro Gil Abad

Burgos 1983

EN FUNCIÓN DE SU TRABAJO

La vida del carretero discurría bajo el signo de una emigración temporal.

Su trabajo se desarrollaba lejos de la patria chica. Esto llevaba consigo ya una especial carga de sufrimiento: estaban alejados de sus seres queridos: mujeres, padres, hijos, hermanos, familia, pueblo…

Pero es que, además, su trabajo era duro, porque excepción hecha cuando iban a Madrid o a capitales y pueblos crecidos en los que había posadas con cuadras adecuadas, etc., su posada era el cielo abierto y su casa la carreta, el carro de bueyes.

Una vez visto como la vida del carretero evolucionaba paralela a importantes factores y hechos que afectaban a la vida nacional, vamos a efectuar un recorrido bajo el punto de vista de su trabajo.

Son de gran interés: Las carreteras, los pueblos por donde pasaban, los pastos en sus rutas, la dehesas de invierno, sus pueblos de origen, su relación con otras organizaciones, sus compañeros, su oficio en la carretería…

En los pueblos carreteros

Durante cuatro meses, permanecían los carreteros en sus casas y se dedicaban a labrar maderas, hacer gamellas, trillos, tauretes, reparar las carretas, hacer aros para ruedas, pertigas, aimones, etc. que luego llevaban en sus transportes a vender. Muestras de estos trabajos tenemos en lugares que actualmente se llaman “Donde tuestan las gamellas”. (Quintanar); “El Valle de los areros” (Navaleno) y en muchos otros documentos que nos hablan de esas actividades[1], según vimos antes.

Dice Loperraez al referirse a los pueblos de la Hermandad:

…supuesto que están desocupados todo el otoño y en invierno; pero lo emplean únicamente, como me lo ha ensenado la experiencia, en divertirse en las cocinas, y en gastar lo que han ganado en veraño…”.

En muchos pueblos de esta parte del obispado, que son los lugares de Duruelo, Covaleda, Salduero, Molinos, Palacios, Bilbiestre, Regumiel (Quintanar), Canicosa, Navaleno, Arganza y otros, nada se siembra; y quitando algunos vecinos que tienen carretas, los demás se mantienen solo de hacer artesones y gamellas[2].

La tarea principal era ayudar en la labranza a la mujer que se encargaba de hacerlo[3] preparar leña para todo el invierno y, sobre todo, cortar los pinos y madera necesaria para hacer y reparar las carretas. En todos los pueblos se daba suficiente madera para estos menesteres.

En todos los de la Hermandad se cortaba durante los primeros meses del año. En el mes de diciembre la compraban a precios simbólicos e incluso a veces era gratuita:

otrossi hordenaron que el procurador que es o fuere tengan obligación de ir qatro dias a ventas en el mes de diciembre para vender maderas para el edifizio de carretas a los sitios acostumbrados y ponerlo en el libro de probechos de dicho año.[4].

Todos los trabajos antedichos los ejecutaban e influían en su vida.

Es normal que, como dice Loperraez, se dedicaran a jugar en las cocinas, pues no tenían otros lugares de diversión y, además, era su época de vacaciones. Pero no es menos verdad que se dedicaban a todas las actividades antes mencionadas y de las que nos hablan abundante documentación. Debemos hacer notar que durante los meses de trajino volvían algunos carreteros a casa por múltiples razones personales. En un libro de cuentas de carretería leemos:

…le di 219 reales a Miguel Martin… y diez de plata que le di para que los diese a mi mujer, cuando fue a casa.[5].

A veces vienen a los pueblos a por madera con sus carretas y entonces les dejan que anden en el pueblo con ellas libremente 6 días, y si excedía de ellos tenían que pagar según las ordenanzas del pueblo:

Otrossi ordenaron que si algun vecino viniese con su carretería o carretas, que anduviesen a la madera pueden andar en los terminos desta villa seis dias libremente y si excediesen de los seis dias paguen segun el capitulo de la ordenanza que es rreal de cada res.[6].

Los que vinieren con sus carretas a casa no pueden parar en las disueltas de las Oyas de Henares ni en la cerrada de Juan Blanco hasta el primero de Agosto, etc…[7].

En un libro de cuenta de Xristobal Mancio, leemos que “estuvo en casa en agosto y le dio 332 reales[8].

Para recordar de du00F3nde venimos_page32_image9

En la carretería y pueblos de paso

Los carreteros eran los gigantes de la ruta. El 70 % de su vida lo pasaban en las carreteras, en los caminos más insospechados, en la posada de la estrella.

Y en los caminos tenían lugar importantes hechos de su vida. Cuando llevaban carbón, hombres, mujeres y muchachos andaban detrás de ellos en busca de desperdicios[9].

Las 30 carretas seguían a la carreta guía dirigidas por sus seis empleados. El espectáculo era conmovedor, según dijimos anteriormente:

No hay espectáculo mas salvaje y nomádico, los carros, bueyes, hombres y perros se semejan unos a otros…[10].

El rigor del tiempo era sufrido por los hombres y animales. Aunque iban equipados con ropa y mantas, muchas veces se calaban hasta los huesos. Al llegar la noche preparaban sus chozas con madera y se cobijaban debajo de las carretas que les servían de protección.

De viva voz, hemos oído a los carreteros, como, a veces, al estar totalmente calados se desnudaban y se metían dentro de una saca llena de paja o de hierba; ponían la ropa mojada, al lado de los animales para que con el calor de los bueyes se les secara y pudiera estar a punto a la alborada.

Y si dura era la carretera, lo era aun más el tener que pasar por algunos pueblos que no respetaban la ley ni los privilegios… les causan daños, les quitan prendas…[11].

A veces tenían pleitos con los mismos camineros y por ello debían buscar caminos fuera de las calzadas o caminos reales[12].

Los pueblos tenían verdadero pánico a las carreterías, pues al poder pacer en los terrenos del común, dejaban los pastos acabados. Y si eran los pastos buenos, se quedaban mas tiempo para aprovecharlos y así evitar pienso y pasto de verano pagados.

En sus rutas perdían muchos bueyes e incluso sus vidas[13].

En una Cedula Real, a petición de los pueblos carreteros de la Hermandad Burgos-Soria, se dice que los maltratan cuando pasan por ciertos pueblos; les cierran los caminos…, se les muere mucho ganado de hambre…, porque no quieren guardar los privilegios…, que si no se remedia no podrían cumplir con el abastecimiento de carbón y “nuestra Corte no podría ser abastecida del dicho carbón[14].

Las Justicias de Ledesma les quitan una vez cuatro bueyes y seis pellejos. Sin previo aviso los vendieron porque decían que debían 600 reales a María Barrios. Probaron que no era verdad, pero se quedaron con el daño[15].

Ante los atropellos con las carreterías, se publican toda una serie de Decretos, Reales Ordenes, Provisiones que tienen poco efecto.

La lucha entre la agricultura y la ganadería era patente en la vida de las carreterías; lucha que tendría caracteres trágicos y de abandono tras el Decreto de 9 de junio de 1813.

CARRETERO-ENTRE-BUEYES

En los pastos de invierno

Ya hemos hecho referencia en otro apartado a la vida de los carreteros en estos lugares. Eran muchos los disgustos de todo tipo, principalmente por los abusos de unos y otros, de arrendatarios y propietarios.

Y los privilegios vinieron a agravar los problemas. Conflictos con los dueños de las dehesas y de las dehesas próximas. Bueyes muertos a balazos sin saber quienes eran los culpables[16].

Si salían los ganados de las dehesas arrendadas, los prendían y les hacían pagar cantidades excesivas sin considerar la ley[17]. Los franceses les quitaban los ganados[18].

Penas, fatigas, tiros, malos temporales, guerras, una vida llena de aventuras en un trabajo duro que empieza con la alborada y termina en la rotundidez del cielo azul.

La vida nacional en sus aspectos político y socio-económico, incidía en la vida del carretero que evolucionaba en función de la vida nacional en todos sus aspectos. Podíamos decir que son los funcionarios públicos del transporte.

Cada siglo deja una patina especial según los hechos, y el trabajo de los carreteros estaba determinado por las coordenadas de la vida nacional.

PROPIETARIOS DE CARRETAS: NUMERO DE CARRETAS, NUMERO DE BUEYES, SUELDOS, GANANCIAS, CAPITALES CARRETEROS (s. XVIII)

dia-13-01

A estas carretas debemos sumar las churras, que venían a ser 1.350[19]. El total de carretas seria de 6.429, y el total de bueyes, considerando que las carretas churras solo llevaban dos, seria de 17.938.

El promedio de carretas por propietario era de 4,96, lo que supone 14 y 15 bueyes. El total de carreterías venia a ser de unas doscientas.

Ringrose da un numero de 814 propietarios para una misma época y para las dos provincias de Burgos y Soria, lo que no va de acuerdo con nuestros datos. Solo la Hermandad superaba dicho número. El solamente contabilizo las respuestas generales del Catastro en las que figuran los carreteros, pero no los que tenían otro oficio y eran al mismo tiempo propietarios de carretas en el trajino.

Hasta aquí todos los datos han sido referido al siglo XVIII, pero podemos averiguar los datos correspondientes a los siglos XVII y XIX.

Sabemos que de 1664 a 1669 había en Vilviestre 1.124 carretas; en Salduero, 1.350, en 1667; en Quintanar, 1.242, en 1667[20]. Además en 1667 las carretas de la Hermandad contrataron con el Estado el transporte de 6.000 fanegas de trigo para los ejércitos de la Guerra de Portugal[21].

Desde 1640 las carretas se encontraban transportando grano y munición para los ejércitos de Cataluña con mil unidades. En 1655 llevaban 40.000 fanegas de trigo y 20.000 de cebada[22]. En 1664 los carreteros de Quintanar estaban con 180 carretas, camino de Badajoz[23].

En otra parte hemos analizado las cargas de carretas y sabemos que la media era de 10 y 15 fanegas. Con estos datos podemos concluir que en el siglo XVII contaba la Hermandad, por lo menos, con un número semejante de carretas al del siglo XVIII.

Cálculos parecidos podríamos hacer con respecto al siglo XIX. Conocemos la evolución de los bueyes de Quintanar en el XIX: en 1811, 1.258 bueyes; en 1838, 1.064 bueyes; en 1852, 886 bueyes y en 1850, 923 bueyes y 98 novillos y en 1855, 1.170 bueyes. Estos datos nos dan una media de 357 carretas, numero que se aproxima al del siglo XVIII[24].

Comparando las series de transporte de sal, por ser más regulares, de los siglos XVIII y XIX, podemos ver que no son menores las del XIX en la primera mitad del siglo. Otro dato que nos da una base firme para poder afirmar que, durante la primera mitad del siglo XIX, las carretas venían a ser mas o menos las mismas que en el siglo XVIII.

Conocidos estos datos, resulta fácil poder calcular la producción de cada uno de los pueblos de la Hermandad y de toda la Hermandad Burgos-Soria.

Si tomamos como ganancia media de cada carreta 400 reales, las ganancias anuales serian: 2.031.600 reales de las carretas de puerto a puerto y de 168.750 reales de las carretas churras. El total ascendería a 2.200.350 reales.

Si comparamos esta cantidad con la que Motilla Tascon nos da, vemos que es considerablemente mayor aun incluyendo las dos provincias, aunque el solamente halla la de Soria (1.010.331 reales), olvidando la de Burgos que era tan importante o mas que la de Soria[25].

Las cifras que apuntamos nos hablan de la superioridad de la Hermandad Burgos-Soria sobre el resto de España.

Con estos datos podemos averiguar el total del volumen de fanegas que transportaba la Hermandad cada año, recordando que eran cinco los viajes que hacían las carretas de puerto a puerto y dos las churras.

Numero de carretas por propietario en cada uno de los pueblos de la Hermandad y en la Hermandad en general:

Palacios: 60 con una carreta; 20 con 6; 20 con 3; 2 con 4; 4 con 5; 2 con 5; 2 con 6; 2 con 7; 2 con 8; 1 con 11; 1 con 12; 1 con 15; 1 con 16; 1 con 18; 1 con 25; 1 con 30.

Vilviestre: 16 con 1; 16 con 2; 8 con 3; 5 con 4; 3 con 5; 2 con 6; 1 con 7; 2 con 8; 1 con 11; 3 con 12; 1 con 15; 2 con 18; 1 con 19; 1 con 20; 1 con 23; 1 con 28; 1 con 40.

Quintanar: 19 con 1; 41 con 2; 7 con 3; 4 con 4; 6 con 5; 4 con 6; 2 con 10; 2 con 12; 1 con 13; 2 con 24.

Canicosa: 21 con 1; 25 con 2; 5 con 3; 9 con 4; 1 con 5; 2 con 7; 1 con 8; 1 con 9; 3 con 10; 2 con 11; 2 con 12; 1 con 15; 1 con 17; 1 con 35; 1 con 50.

Regumiel: 4 con 2; 1 con 4; 1 con 11.

Hontoria: 21 con 1; 14 con 2; 14 con 3; 12 con 4; 10 con 5; 6 con 6; 2 con 7; 1 con 8; 1 con 9; 6 con 10; 1 con 11; 1 con 12; 3 con 13; 2 con 14; 3 con 15; 1 con 17; 1 con 20; 1 con 22; 3 con 25; 1 con 28; 2 con 30.

Aldea del Pinar: 39 con 6; 1 con 7; 2 con 8; 1 con 9; 4 con 10; 1 con 15; 1 con 16; 1 con 17; 1 con 18; 1 con 20; 1 con 21; 1 con 27; 1 con 30; 2 con 52.

Navas del Pinar: 15 con 1; 17 con 2; 12 con 3; 8 con 4; 7 con 5; 1 con 6; 1 con 7; 1 con 8; 1 con 16; 3 con 20.

Duruelo: 14 con 1; 11 con 2; 8 con 3; 5 con 4; 2 con 5; 3 con 6; 2 con 7; 1 con 8; 1 con 10; 1 con 15; 1 con 21.

Covaleda: 4 con 1/2; 29 con 1; 16 con 2; 8 con 3; 11 con 4; 8 con 5; 1 con 6; 3 con 7; 4 con 8; 1 con 9; 1 con 11; 1 con 12; 1 con 16.

Molinos de Salduero: 4 con 47.

San Leonardo: 13 con 1; 7 con 2; 3 con 3; 10 con 4; 3 con 5; 6 con 6; 3 con 7; 2 con 9; 2 con 10; 1 con 13; 1 con 15; 1 con 25.

Arganza 7 con 1; 1 con 2; 4 con 3; 2 con 4; 1 con 7.

Navaleno: 11 con 1; 5 con 2; 4 con 3; 2 con 4; 3 con 5; 3 con 6; 1 con 7; 1 con 8; 1 con 10; 1 con 12; 1 con 13; 1 con 17.

Casarejos: 12 con 1; 5 con 2; 3 con 3; 6 con 4; 2 con 5; 2 con 6; 3 con 7; 4 con 8; 2 con 9; 3 con 10; 1 con 11; 2 con 14; 1 con 18; 1 con 20.

Vadillo: 2 con 1; 6 con 2; 3 con 3; 3 con 4; 1 con 5; 2 con 7; 2 con 8; 1 con 9; 1 con 10.

carretas-sacando-pinos

Resumiendo

Había 279 propietarios con una carreta; 196 con 2; 109 con 3; 84 con 4; 58 con 5; 31 con 6; 25 con 7; 21 con 8; 9 con 9; 23 con 10; 8 con 11; 11 con 12; 6 con 13; 4 con 14; 9 con 15; 3 con 16; 3 con 17; 6 con 18; 1 con 19; 7 con 20; 1 con 21; 1 con 22; 2 con 23; 2 con 24; 5 con 25; 1 con 26; 1 con 27; 2 con 28; 4 con 30; 1 con 35; 1 con 40; 4 con 47; 1 con 50; 2 con 52.

Si analizamos los datos anteriores, vemos que solo 22 tenían carretería completa, lo que supone poco más del 2 %. Entre esos 22 poseían 771 carretas, el 15,9 % del total de las carretas.

Con respecto a estos propietarios de carretas, existe un número determinado que figuran como habitantes y, aunque este concepto no lo aclara el Catastro, ya venia utilizándose en el siglo XVII. Se llamaba habitante segun los libros de vecindades de los Ayuntamientos, a las personas que habían venido de otros pueblos. Figuraban como habitantes para diferenciarlos de los vecinos naturales de los respectivos pueblos y que, como tales, tenían derecho a repartimientos de pinos, aprovechamientos de pastos, etc., disfrutaban de plenos derechos y no los habitantes. Los propietarios de las carretas churras venían a serlo de una o dos y las ganancias eran menores según hemos dicho.

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[1] A. A. Cov., Ordenanzas, 8-8-1648, pag. 31.

[2] Loperraez: .Descripcion historica del Obispado de Osma.. Tomo 2, pag. 3.

[3] Idem.

[4] A. A. Vil., s. XVIII. Ordenanzas municipales (4-4-1752).

[5] A. P. Q., Libro de cuentas de Xristobal Mancio.

[6] A. A. Vilv., Ordenanzas (4-4-1752), art. 22.

[7] Idem, art. 10.

[8] Libro de cuentas de Xristobal Mancio. A. P. Q.

[9] A. H. N., Sala de Alcaldes de Casa y Corte. Tomo I, fols. 149 . 150, ano 1788.

[10] Ford, H.: Op. cit., pags. 479.

[11] A. R. CH. V., Sección Pleitos Civiles. Notaria de Quevedo, leg. 1070-1; fols. 26 al 29.

[12] A. H. N., Consejo, leg. 51197, num. 50.

[13] A. R. CH. V., Sección Pleitos Civiles. Notaria de Quevedo, leg. 1080-1, fol. 2.

[14] A. P. Quint., Cedula Real, 4-7-1591.

[15] A. R. CH. V., Seccion Pleitos Civiles. Notaría Lapuerta, leg. 425, fol. 20 (1656).

[16] A. H. N., Consejo, leg. 51197, num. 8 (5-1-1816).

[17] A. H. N., Consejo, leg. 51187, num. 35 (21-2-1816).

[18] A. H. N., Consejo, leg. 51197, num. 2 (1814). Idem, Villalpando, num. 52 (1816).

[19] A. D. P., Burgos. Catastro Vilviestre, Palacios, Quintanar, Canicosa, Regumiel, Hontoria, Navas, Aldea, A. H. Soria. Catastro Covaleda, Duruelo. A. G. S., Catastro Salduero, S. Leonardo, Navaleno, Vadillo, Casarejos.

[20] A. A. O., s. XVII; A. A. XVII, Vilviestre.

[21] A. P. O., s. XVII (1655).

[22] A. P. O., s. XVII (1655).

[23] A. P. O., s. XVII (1664).

[24] A. A. Q., s. XIX. Libro de propiedades.

[25] Tudela, J.: Op. cit., pag. 17.

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