JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS BURGOS-SORIA – Pedro Gil Abad – XII

JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS – XII

BURGOS-SORIA

Pedro Gil Abad

Burgos 1983

PERSONAL

LA VIDA DEL CARRETERO DE LA HERMANDAD BURGOS-SORIA, EN FUNCION DE LA VIDA NACIONAL Y DE SU TRABAJO

EN FUNCION DE LA VIDA NACIONAL

El carretero de la Hermandad fue durante cAsí cinco siglos personaje primordial en el quehacer diario de la vida nacional.

Su protagonismo en el transporte le hizo estar presente en la piel de toro estraboniana, en las cumbres desafiantes, en los profundos valles, en las inmensas llanuras castellanas, en el horizonte sin fin de nuestras costas…

Al servicio directo de la Corona, palpo las intimidades de los palacios en El Escorial, en la Granja de San Ildefonso, en Madrid.

Como proveedores de los ejércitos vivieron de cerca las dificultades de los héroes desconocidos, los problemas de sus necesidades y, al llevarles la munición, artillería y grano para su sustento bélico y humano, sufrieron en sus personas, en sus bueyes y carretas, el zarpazo del enemigo.

Los Reyes Católicos necesitaron su presencia en la Guerra de Granada y allí estuvieron en el sitio de Baza.

La Guerra de las Comunidades, la de Cataluña, explosionada en un sangriento Corpus, la de Portugal en el mismo siglo; fueron hitos que dejaron surcos de emoción y de dolor en los duros rostros de los carreteros.

La invAsíón napoleónica del XX fue el colofón que rubrico de modo imarcesible el cuaderno de unas vidas con “sangre, sudor y lagrimas”, y palpo su inmolación cruenta al servicio de la patria con rasgos de patriotismo al borde del heroísmo.

Los barcos del Cantábrico y de El Ferrol taparon sus ranuras en el calafateo con betún serrano que supieron llevar lentamente pero sin parar los carreteros de nuestra Hermandad.

La Cabaña Real de Carreteros fue tan imprescindible que sus privilegios no fueron tales, sino un reconocimiento obligado a unos servicios públicos y privados totalmente necesarios para la nación.

sierra-nueva-sepia

Una defensa, a fuer de panegírico epitafio, hace de nuestros personajes el Juez Protector Conservador cuando dice en el XIX:

…que las leyes promulgadas de cuatro siglos a esta parte insertas en los cuerpos legales… tenían tal fuerza en la naturaleza y esencia de la materia de que trataba la Cabaña, que a no haberlas nunca mas que en el presente siglo hubiera convenido el establecerlas, porque el Cuerpo de Carreteros, esta honrada hermandad de traficantes en la conducción de alimentos, carguios y enseres de servicio publico y particular del Reyno es tan necesaria en el Estado, como lo acredita la larga experiencia en los bienes que han resultado a nuestra Real Hacienda, al Comercio, a los vasallos de N. R. P. y a su defensa en las guerras interiores y exteriores del siglo presente y de los pasados, que han traído también a los individuos de la Cabaña una ruina y aniquilamiento bien conocidos y bien notorio: que los privilegios de que la Cabaña disfruta no deberían denominarse así, porque parece que denotan concesiones de gracia y de merced, y no son otra cosa que puras preferencias en pastos y utilidades que los individuos pagan en modo común, porque sin ellas, ni el cuerpo existiría, ni el servicio publico podría verificarse; y que esta preferencia estaba fundada en un principio de todo derecho, que enseña que la utilidad común vence a la particular sin ofensa de la justicia…[1].

Estas palabras son suficientes para enaltecer unas vidas dedicadas al servicio directo de una nación. Eran los verdaderos funcionarios del transporte del Estado y de la Corona.

Hacemos a continuación un recorrido por los diferentes siglos, destacando los hechos mas trascendentales en la vida de los carreteros de la comarca, engarzados en la vida de la Corona, de los ejércitos, de los pueblos, de la nación en suma.

Siglo XV

Los Reyes Católicos, en sus continuas correrías con los moros, consideraron imprescindibles los servicios carreteros y, ya en 1485, conceden amplios poderes a Manuel Cortinas para que alquile bueyes y carretas para hacer el traslado de la artillería. Así lo comunica a las villas y ciudades de carreteros[2].

Es natural que si los carreteros van a ponerse al servicio del Rey de la Corona, en todo momento, y de modo especial en los acontecimientos nacionales como las Guerras del Reino de Granada, los Reyes tengan que dar facilidades. Así vemos que prohíben cobrar derechos de portazgo, etc., a los carreteros cuando van al Real con 1.200 pares de bueyes y sus carretas con la artillería para la Guerra de los moros del ano 1489[3].

En el famoso cerco de Baza estuvieron los mansos y robustos bueyes poniendo la artillería al servicio de los ejércitos[4].

Estos servicios eran pagados con dilaciones muy considerables[5].

Los Reyes Católicos vieron el imprescindible y efectivo servicio que los carreteros prestaron en las contiendas contra los moros y, antes de crear la Cabaña Real de Carreteros, ya conceden privilegios. En 1496 ya disfrutaba la Asociación Burgos-Soria el privilegio de:

poder soltar a pacer y descansar sus ganados por qualesquier pastos no haciéndolo en los panes y vinos…[6].

Esto, desde luego, porque era necesario a la Corona, ya que, de no ser Así, seria imposible disponer de sus servicios para bien del Estado y de la Patria.

Los carreteros de la Hermandad Burgos-Soria están en la brecha para dar el poder a la Monarquía que va hacer entrar a España en una época diferente en la Edad Moderna.

Así lo entienden los Monarcas y en 1497 decretan la creación de la Cabaña Real de Carreteros. Quieren institucionalizar algo que consideran totalmente necesario para la nación y, al mismo tiempo, agradecer Así servicios prestados.

La experiencia de las guerras pasadas les ha hecho ver la necesidad de promulgar unas leyes que, al tiempo que creaban la organización, hacían posible la vida misma de unos transportes imprescindibles.

A instancias de la Hermandad Burgos-Soria, dieron este paso tan importante los Reyes Católicos. Y con el nuevo traje organizativo, se encuadraron inmediatamente en ella como Hermandad y entran en el siglo XVI.

PIEDRA-PARA-EL-ALTAR

Siglo XVI

Un siglo de prosperidad en el transporte que empezó, en su primer cuarto, con el conflicto de las Comunidades. Allí estuvieron los carreteros de la Hermandad, transportando desde Fuenterrabia la artillería[7].

Los pueblos de la Hermandad se encuentran en anos de prosperidad. Como pueblos de inmigración, su población era crecida. Quintanar tenía a principios del siglo XVI mas de 200 vecinos y mas de 1.000 almas de comunión[8]. El resto de las villas y lugares alcanza también una de las cotas mas altas no superadas aun hoy por algunos de ellos.

Durante todo el siglo XVI, la vida de los carreteros sigue haciéndose vida en la Historia de España.

Con sus carretas acarrean “el jaspe y madera que es necesaria para la hobra de San Lorenzo el Real[9].

Los pueblos de la Hermandad tienen provisiones particulares libradas en su favor por los Reyes Católicos:

…porque andauan Por estos mis Reynos trajinando madera, leña, carbón, lanas, yerro, sal, pan, y bino y otras cosas…”.

Les cierran y vedan los lugares de pastos ciertos pueblos y dice Felipe II:

…que si no se remediaua no podrían proceder a habastecer ni esta uilla y corte podría ser habastecida del dicho carbón…[10].

Los carreteros serranos llevaron subsistencias a Madrid, madera a Toledo y Almaden; allí en las ricas minas, cargan el azogue y siguen la ruta hacia Sevilla, retornando a Madrid con la plata americana[11].

El siglo XVI queda encuadrado en los servicios de guerra, azogue, provisiones a la Corona, a Madrid, madera al Escorial, jaspe de Espeja al mismo lugar, armamento para las Guerras de las Comunidades, servicios a la Casa Real…, transportes de madera, carbón, leña, lana, hierro, sal, pan, vino y otras cosas.

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Siglo XVII

Siglo de pestes, guerras y pérdida de poder. Los carreteros están presentes en la Guerra de Cataluña y la de Portugal. La vida nacional sigue moviendo los ejes de las carretas.

Directamente no participan con las armas en las contiendas; están exentos, “porque han firmado escritura de llevar provisiones al ejercito de Cataluña con 1.000 carretas, como lo habían hecho los anos anteriores”[12].

Desde el Corpus de sangre (1640), hasta casi el final de la contienda (1659), vemos a las cuadrillas de carretas enfilar el camino de Cataluña, por tierras de Agreda y Tarazona. En junio de 1640 se preparaban para ir.

En 1646 seguían en la brega y en una Cedula Real leemos:

…saued que por parte de las uillas y lugares de la Junta y Hermandad de nuestra Cabaña Real de la Carreteria que son las uillas de palacios, quintanar, vilviestre, Canicosa, Regumiel, San Leonardo y sus aldeas, Ontoria y las suyas y lugares de duruelo, Covaleda y salguero nos fue echa y otorgada scriptura de Asíento por nuestro mandado, de seruirnos con mill carretas para Ileuar los granos y municion y pertrechos para el nuestro exercito de catalunia para la campana deste presente ano como lo hauian echo en todos los anos passados con la perdida de su hacienda que hera notorio…[13].

En 1650, siguen sirviendo en Cataluña y, en una Carta Real, se dice que se borre a los carreteros de la Hermandad Burgos-Soria de la lista de quintas y repartimientos…

porque tienen escritura para lleuar al ejercito de Catalunia granos municiones y pertrechos de guerra…[14].

En otro documento de 1655, se dice que en el ano 1652, los carreteros de la Hermandad Burgos-Soria tuvieron que llevar 40.000 fanegas de trigo y 20.000 de cebada al ejército de Cataluña. Portes que eran pagados en 1655, tres anos después[15].

Hasta la paz de los Pirineos no tenemos mas noticias de transportes a Cataluña, aunque es obvio que el suministro siguió en menor abundancia.

La vida de los carreteros en estas contiendas era dura con riesgos seguros para sus vidas, las de sus bueyes y con perdida de sus carretas.

En uno de los viajes a Cataluña dicen que perdieron más de 400 bueyes[16], lo que nos da una idea aproximada de sus riesgos y penalidades.

Los acontecimientos nacionales seguían repercutiendo en sus vidas y serian algo consustancial a ellos, pues los transportes de la Hermandad eran imprescindibles.

Y esta necesidad, la vemos en la Guerra de la Independencia de Portugal (1640-1668). En 1664, varios carreteros de Quintanar, Francisco Coliado, Bernabe de Ucero, Bartolome Blanco, Juan de Ucero, Andres de Pedro, Andres Ibanez y consortes, están preparandose para ir a Badajoz con 180 carretas para proveer a los ejércitos en la Guerra contra Portugal[17].

En 1667 se firma un contrato con el Estado para llevar la Hermandad Burgos-Soria 6.000 fanegas de trigo a Mérida para los ejércitos en antedicha guerra. En el contrato queda reflejado el peligro que suponen esos servicios. Fijan las condiciones del transporte con minuciosidad y, entre ellas, dice:

…si por passar cerca de la raya de portugal el enemigo rreuelde tomare o se lleuare algunos de los bueyes o carretas los a de pagar el dicho D. Sebastian Siliceo a los carreteros a rracon de…[18].

Los peligros son grandes, pero los carreteros saben arrostrarlos. Sus vidas siguen en sentido paralelo a la evolución nacional. Los grandes acontecimientos nacionales dejan en la Hermandad y en cada uno de sus componentes huellas imborrables.

Bien es verdad que, estos acontecimientos, solían aprovecharlos para que los Reyes les concedieran privilegios excepcionales y Así los transportes chocaran con menos inconvenientes para que su industria fuera próspera dentro de estos parámetros.

Las dos guerras civiles referidas dejaron la Cabaña de la Hermandad bastante mutilada y, hasta finales del siglo y principios del XVIII con la venida de los Borbones, no se nota un auge sustantivo.

Durante todo el siglo XVIII siguen con el transporte de sal, lana, hierro, madera, leña…

Jean-Laurent[1].Descanso-de-los-bueyes.Toledo

Siglo XVIII

Es el siglo de la liquidación del antiguo régimen, hecho que se notara en la economía de finales del mismo. Pero todo el XVIII va a notar el cambio de Austrias a Borbones de manera positiva.

Durante la época de Carlos III (1759-1788), el auge será importante en la expansión de los transportes carreteros. Con Carlos IV se notaria una decadencia.

No existen intervenciones excepcionales de la Hermandad de Carreteros Burgos-Soria. La carretería se consolida y prosperara tras la deflación de finales de siglo. El ritmo de la vida nacional al que ponen orden los Borbones, principalmente Carlos III, se deja sentir.

Son constantes los viajes con lana, sal, carbón, hierro, madera, leña, etcetera… a todas las partes del distrito y a otras mas lejanas. De “puerto a puerto”, se llaman con razón los transportes, pues Así era en realidad.

Dos hechos destacan por su incidencia en la vida local, regional y nacional: la fundación de la Fábrica de Betunes en Quintanar de la Sierra y los privilegios especiales de corte de madera concedidos por Carlos IV en el ultimo cuarto del siglo.

El betún de esta fábrica era trasladado al Cantábrico desde donde se llevaba hasta El Ferrol para el calafateo de los barcos[19]. Proporciona transportes para la Hermandad.

El privilegio de 2.500 pinos concedido a las villas de Canicosa, Palacios, Vilviestre, Regumiel y Quintanar[20] era aumentado algunos anos a 3.000[21].

Ambos acontecimientos van a suponer un material importante para el movimiento de los transportes de la zona que, precisamente en estos momentos, se encontraban en dificultad, debido a los acontecimientos políticos, a la abundancia de la demanda y a las dificultades de los pueblos reclamando los derechos agrícolas.

Catedrales, palacios, conventos, obras de interés nacional sienten el impacto de los carreteros y, estos, se ven influenciados a la vez. Influencia reciproca y posiblemente beneficiosa.

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Siglo XIX

Fue un siglo conflictivo que iba a incidir notablemente en la vida del carretero de la Hermandad. Es el siglo de las grandes crisis bélicas y entre ellas las de tipo independentista.

España se vio azotada por la Guerra de la Independencia (1808-1814) de gran trascendencia a nivel nacional e internacional. Los carreteros sentirán su impacto.

Los arrendatarios de la dehesa de Villalpando, carreteros de Hontoria del Pinar, dicen:

…que a fines de 1809, se vieron precisados a desampararla (la dehesa de Villalpando) huyendo de la fuerza enemiga que buscaba con ahínco sus ganados para que sirvieran de alimento a sus tropas.

El comandante francés que estaba en Valladolid mando que se cogieran todos los bueyes de la dehesa[22].

Los pasteros y gañanes que estaban a su cuidado se pusieron a salvo con gran peligro y pidieron protección:

…los franceses habían matado mas de 40 reses en raciones distribuidas[23].

En Salduero también tenemos ejemplos:

Habiendo tenido este mi sobrino León Ximenez la desgracia de que a principios de 1808, estando de invernada sus bueyes, carretas y aperos en Navalmoral, acometieron los franceses que hacían la invasión en nuestro Reyno de España y le arrebataron todo lo suyo y lo de otros, y solo pudo reservar cinco bueyes y estos con bastante riesgo de su personan[24].

Los vecinos Roque Simon y Tomas López, de Quintanar y Manuel Navazo García y Juan Manuel Sanz, de Navas del Pinar, carreteros que estaban en la dehesa de Sinova con sus ganados, dicen:

…que el 11 de Abril de 1811 llego un crecido numero de franceses a la dehesa y se apropiaron y llevaron para si 240 reses vacunas que tenían en ella al pasto los arrendatarios…” “…que como no tenían mas reses en aquel sitio se retiraron y se presentaron con sus carretas y reses que tenían útiles al servicio del exercito ingles en el que permanecieron hasta el ano 1813…[25].

Ganado, carretas, enseres, personas, todo corrió peligro en la Guerra de la Independencia.

El Juez Conservador decía en una Provisión Real:

…que la Hermandad era tan necesaria… como lo acreditan la larga experiencia en los bienes que han resultado a nuestra Real Hacienda, al Comercio, a los vasallos de N. R. P. y a su defensa en las guerras interiores y exteriores del siglo presente y de los pasados, que han traído también a los individuos de la Cabaña una ruina y aniquilamiento bien conocido y bien notorio[26].

Esta referencia resume claramente como la vida del carretero esta determinada por la vida nacional en todos sus aspectos, incluido el de las crisis bélicas.

El gobierno de José I y el Constitucional afectaron a los carreteros de la Hermandad:

…las actuaciones de los anteriores gobiernos intruso y constitucional hicieron quedar sin efecto las ordenes y provisiones, a favor de los carreteros… Decaen los privilegios y la Cabaña Real llego a un estado deplorable ya por los perjuicios experimentados por sus individuos durante el gobierno intruso por las continuas exacciones y atropellos a sus ganados; ya por su mala inteligencia que los pueblos dieron al decreto de las Cortes de 8 de junio de 1813 a cuya sombra cerraron todos sus términos, privaron a los ganados de la carretería del aprovechamiento de los pastos comunes y baldíos y le causaron otros muchos perjuicios…[27].

Las ideas liberales reflejadas en la Constitución del 12 ya se imponían.

Con ellas caerían los privilegios de los carreteros que tendrían dificultades insuperables.

Los cambios políticos se reflejaron también en este siglo, en la vida del carretero.

La emigración estaba en puertas. En 1836 ya se ve la implantación en España de un estado liberal estructurado de acuerdo con la ideología filosófico-política burguesa.

La implantación de normas importantes dadas por el Estado a favor de los pinares salvaría del caos total a los pueblos de la Hermandad. El sino de la madera tomara un auge inusitado que hará de ella, desde finales de este siglo hasta los tiempos actuales, una zona con caracteres peculiares.

carretero-abuelo-salao-1946

[1] Real Provision de S. M. y Senores del Consejo (9-7-1823). Imp. Real. Madrid.

[2] A. G. S., Reyes, leg. 44 (9-12-1485).

[3] A. G. S., Reyes, fol. 178 (20-1-1489).

[4] A. G. S., Consejo. Julio 1488, fol. 130.

[5] A. G. S., Consejo, 6-4-1490, leg. 17.

[6] A. P. Q., Carta Real, 4-7-1591.

[7] A. R. CH. V., Seccion Pleitos Civiles. Notaria de Quevedo, leg. 1080-1, fol. 2.

[8] A. P. O., s. XVI. Pleito entre clero y concejo.

[9] A. P. Q., s. XVI. Cedula Real (4-7-1591).

[10] A. P. O., s. XVI. Cedula Real (4-7-1591).

[11] Tudela, J.: Op. cit., pag. 20.

[12] A. P. Q., s. XVII (1640-1655).

[13] A. P. O., s. XVII, Cedula Real (17-3-1646).

[14] A. P. Q., s. XVII (2-4-1650).

[15] A. P. Q., s. XVII (10-4-1655).

[16] A. P. Q., s. XVII (1646).

[17] A. P. Q., s. XVII (4-3-1664).

[18] A. P. Q., s. XVII (3-4-1667).

[19] Madoz, P.: .Diccionario Geografico Historico.. Letra .Q.; N. R. lib. 7, tit. 7, ley 9; R. O. 13-2 y Cedula del Consejo de Estado de Mayo de 1796.

[20] A. A. Cani., s. XVIII. Privilegio.

[21] A. A. O., s. XIX (5-4-1818).

[22] A. H. N., Consejo, leg. 51197, num. 2.

[23] Idem.

[24] Salduero. Libro de cuentas de Fco. de Diego.

[25] A. H. N., Consejo, leg. 51197, num. 52.

[26] Provision Real de 9 de julio de 1823.

[27] Idem.

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