JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS BURGOS-SORIA – Pedro Gil Abad – VI

JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS – VI

BURGOS-SORIA

Pedro Gil Abad

Burgos 1983

ESTUDIO DEMOGRAFICO DE LA ZONA

Al efectuar el estudio demográfico de la Comarca de Pinares, salta a la vista que se trata de un escenario inserto en una inmensa masa boscosa con un clima de montaña difícil y unos medios precarios de subsistencia.

Esta realidad específica es la que define demográficamente a los casi 670 Km2 de extensión territorial pinariega.

Extensión de múltiples cumbres nevadas en la soledad de los tiempos; pinares llenos de vida animal, pero espacios fríos y de enormes vacíos demográficos donde se escucha el poderío del lobo, del ciervo, del corzo, del águila real, de la cabra, el retozar de los corderos y el mugido del buey y de la vaca serrana.

Evolución demográfica de los pueblos de la Hermandad

La función prioritaria de la carretería y la explotación forestal, se refleja claramente en la evolución demográfica del Antiguo Régimen y en la estructura moderna de los pueblos de la Hermandad.

Esta afirmación queda patente al examinar las cifras poblacionales anteriores al siglo XX, años en los que predomina la industria carreteril, y los censos del XX en los que el epicentro se sitúa en Ja industria maderera derivada de sus pinares. El pinar, con su abundante pasto, es un medio ideal para la cría de ganado vacuno propio de la carretería.

Evolución demográfica anterior al siglo XX

Antes de que los Reyes Católicos instituyeran la Real Cabaña de Carreteros en 1497, los serranos de la Comarca de Pinares estaban organizados en Hermandad. Y esto suponía una industria floreciente en la sierra, causa de sustantiva inmigración.

A primeros del siglo XVI, estos pueblos se encuentran entre los más poblados de Castilla, debido a su saneada economía.

Existen documentos en todos los pueblos que nos confirman la vida próspera de la comarca:

… lo otro porque dicha villa (Quintanar) se compone de más de duzientos vezinos y todos ellos o los más, ricos y acomodados …”.

… porque en el discurso del año hacen muchas y considerables ofrendas de pan, vino y otras cosas …[1].

El dinero corre con fluidez a causa de la carretería.

El ritmo de crecimiento poblacional en el Antiguo Régimen es similar, mutatis mutandis, al de España.

El Antiguo Régimen español, como el de otros países, se desarrolló durante la Edad Moderna, “bajo el signo de la mortalidad castastrófica”[2].

Covaleda, procesión de San Lorenzo, 10/8/1913, 14:00, entrada a la Iglesia.

Población y subsistencias:

… Las crisis demográficas suelen aparecen en estrecha relación con la carestía del alimento de base (trigo como más corriente)[3].

En las épocas de escasez de subsistencias, en los años críticos, había carencia de grano, los precios se disparaban y los pueblos de pecheros sufrían las consecuencias del hambre y con ella las epidemias y la mortalidad. Toda la Comarca Pinariega está encuadrada en un terreno impropio para producir las subsistencias necesarias y así leemos en algunos documentos de los pueblos:

… por parte de la villa de Quintanar de la Sierra, me ha sido suplicado que teniendo consideración a que la dicha villa es de poca vezindad y de gente muy pobre y nezesitada a causa de la poca cosecha que ay en ella …[4].

… porque no tiene otro aprovechamiento mas que sus ganados de carretería y aprovechamiento del monte porque no se coge ni siembra pan ni vino ni legumbres ni se coge y viven de acarreo…[5].

Otro documento de 15 de octubre de 1789, dice:

… Que hallándose aquella villa y común de vezinos en la mayor estrechez y miseria por el excesivo y sumo precio de todos los granos y en especial del trigo a causa de no cogerse en ella alguno por la mala calidad de su terreno estéril y montuoso…[6].

Como consecuencia aparece el fantasma del hambre que, unido al clima, hacía estragos en la población y en los animales…:

… pues son de la Cabaña Real que también se halla muy disminuida a causa de la mortalidad en la anterior ynbernada muy larga y rigurosa viendo perecer a la mayor parte de sus pobres vecinos y aliarse destituidos de todo medio para poder proporcionar la compra de los granos precisos a su sustento…[7].

Son muchos los documentos que nos hablan de la falta de subsistencias y al mismo tiempo de las consecuencias fatales de esa falta, “viendo perecer a sus pobres vecinos”. Queda probada la teoría de Jean Meuvret, correlación entre subsistencias y población, exacta coincidencia entre las curvas de mortalidad y del precio del trigo, en tiempo de hambre[8].

Podemos afirmar la relación inversa entre mortalidad y natalidad y entre el precio del trigo y los nacimientos.

En el gráfico de la evolución demográfica anterior al siglo XX de los pueblos encuadrados en la Hermandad, podemos ver el movimiento poblacional con datos basados en el Catastro, Loperráez, Miñado, Madoz, 1855, 1887 y 1900.

En general, todos los pueblos tienen un crecimiento positivo desde mediados del XVIII hasta el último cuarto del mismo. Son Covaleda y Palacios los de mayor población, seguidos de Hontoria y Quintanar.

Antes de coronar el siglo XVIII, la carretería empieza su deflación y ese hecho incide en la disminución demográfica. Los pueblos dedicados el 90 % al transporte, disminuyen drásticamente su población: Quintanar, Canicosa, Regumiel, Vilviestre, Duruelo, Covaleda, Salduero, Navaleno, Casarejos, Vadillo; y los que tienen algo de agricultura y ganadería ovina, se mantienen: Palacios, Hontoria, San Leonardo…

Los pueblos serranos tuvieron más habitantes en el primer cuarto del siglo XVI.

Al igual que Castilla, los pueblos carreteros son de inmigración y experimentan un aumento considerable en dicho siglo. Desde mediados del XVI hasta finales, la población de nuestra zona, inmersa en Castilla, sigue idéntico ritmo.

Las pestes causan sus muescas en determinados años, especialmente en la última década del siglo XVI.

Covaleda, procesión de San Lorenzo, 10/8/1913, 11:00.

Siglo XVII

En este siglo, nos encontramos con elevado número de pestes y nuestros carreteros sufren todas en sus carnes.

Desde finales del XVI, hasta el primer cuarto del XVII, hay un bajón en la población. Hacia 1625, se recupera y aumenta hasta mediados de siglo. El impacto de la peste del último cuarto de siglo es patente en la comarca con un descenso casi de la mitad. Pero la recuperación es rápida, ya que a finales del siglo existe un equilibrio con respecto a los primeros años del mismo. La tesis equilibrista de Ruiz Almansa se cumple en nuestro caso.

En este siglo, mejor que en otros, se palpa la relación entre pestes y nacimientos, entre muertos y nacimientos: a más pestes y muertos, menos matrimonios y menos nacimientos.

Siglo XVIII

El antiguo Reino de Castilla la Vieja lo formaban Burgos, Soria y Ávila.

En el siglo XVIII aumenta la población española en un 50 %, pues las pestes desaparecen y se instaura una nueva política. Burgos cuenta con la mayor población de Castilla la Vieja.

En este siglo, tenemos dos cotas marcadas por el Catastro y Loperráez, a mediados de siglo y en el último cuarto del mismo.

Las diferencias no son muy importantes, excepción hecha de Covaleda que disminuye en 76 vecinos y Salduero en 43. Palacios aumenta 15; San Leonardo en 49; Duruelo en 18; Navaleno en 12; Regumiel en 4…

Acaba el siglo con ligeras diferencias respecto a la mitad del mismo, quizás con pequeñas alzas. Quintanar, Regumiel, Vilviestre, San Leonardo, Duruelo, Navas, Casarejos experimentan ligeras mejorías, según puede observarse en el gráfico correspondiente.

El siglo XVIII, reconocido como el de la recuperación económica y demográfica, especialmente en la época de Carlos III, queda reflejado en la comarca de nuestro estudio como siglo de equilibrio poblacional con ligera alza.

El privilegio de la corta de pinos del que van a disfrutar todos los pueblos de la comarca, supuso en este siglo una revitalización económica que incidirá positivamente en el aumento de población.

Siglo XIX

La crisis de los transportes, debido al hundimiento de la Real Cabaña de Carreteros, al desaparecer los privilegios o no hacer caso a las disposiciones reales para que se cumplieran, se refleja en el siglo XIX.

Hasta 1827 el aumento es constante y, en algunos casos importante, como en Hontoria, Quintanar…

En el censo de Miñano, se observa un crecimiento general de los pueblos carreteros, al igual que una disminución espectacular en un período de 25 años, más o menos hasta 1850. Madoz en ese año detecta la baja considerable. En 1855 la población sigue más o menos igual que en 1850.

En el censo de 1887, el tirón que experimenta es muy importante, pues a excepción de Salduero, todos los pueblos de la Hermandad aumentan y de manera muy considerable, en especial Quintanar, Canicosa, Covaleda, San Leonardo, Palacios, Vilviestre, Duruelo y Hontoria. Duruelo varía poco y Regumiel, Navaleno, Casarejos y Vadillo, como aldeas de San Leonardo, no poseemos datos suficientes.

El hundimiento de los transportes trajo consigo el de la población. La emigración pinariego-serrana se deja sentir. De pueblos de inmigración, se convierten en pueblos de emigrantes.

Las crisis bélicas del siglo, Guerra de la Independencia y Guerras Carlistas, tuvieron especial importancia en la zona, pues fueron los pueblos de la comarca escenario excepcional de antedichas guerras.

La década del 30 al 40 fue la época peor para los pueblos carreteros.

El epicentro industrial pasa ya con claridad a la madera que desde este siglo va a marcar las cotas poblacionales.

Desde 1887 llegamos al siglo XX (1900) y en este breve espacio de 13 años aumentan Quintanar, Canicosa, Regumiel y Salduero. Disminuyen Hontoria, Palacios, San Leonardo, Covaleda, Vilviestre, Duruelo y Navaleno.

Del resto, no tenemos datos suficientes.

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Siglo XX

El crecimiento general es de signo positivo ascendente en todos los pueblos. Las dos excepciones son la mortalidad de 1918 y la guerra del 36 con repercusiones indudables.

Pero en este siglo, al no existir el transporte de los carros de bueyes, el signo determinante lo constituyen el pinar con sus industrias derivadas y la agricultura, en algunos pueblos, aunque con signo muy débil.

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Hasta el año 1960 todos los pueblos han experimentado un aumento considerable. Desde ese año la emigración ha dejado su impronta y el declive es manifiesto. Sólo San Leonardo, Navaleno, Duruelo y Vadillo han mostrado un crecimiento discreto. El resto: Quintanar, Vilviestre, Palacios, Canicosa, Regumiel, Hontoria, Salduero, Molinos, Casarejos y Covaleda han decrecido en porcentajes superiores a la media nacional.

Observamos que en el año 1960 fue el de mayor población de toda la comarca. En el último censo la población ascendía a unos 15.900 habitantes, número que descendió en la última década y que en los tres últimos años tiende a equilibrarse y ascender debido a que la emigración se hace cada vez más difícil y vuelven los emigrantes a sus pueblos natales.

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Los índices de decrecimiento superan en los casos negativos el 10 %, porcentaje mayor que la media nacional y la provincial de Burgos y Soria.

Las perspectivas poblacionales de la comarca no son nada alagüeñas. Solamente San Leonardo, Duruelo y Covaleda dan señales felices de un resurgir basados en la industria de la madera. El resto de los pueblos parece que duerme el letargo de la montaña y se sienten impotentes.

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Ganadería y madera son las soluciones de la zona. La industria derivada de esas dos fuentes de riqueza será la que salve a la Sierra. Pero no marchando invidualmente, sino organizando una mancomunidad que explote en común la inmensa riqueza que dan los pinares en madera y ganado. Será la única manera de evitar el paro, la emigración y la pobreza.

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El serrano

Loperráez nos habla de los serranos pinariegos (vetos) y dice:

“Son generalmente afables, muy sobrios en el vestir y comer Y sufridos en sus trabajos; de ingenios despiertos y claros; desidiosos en adelantar en sus conveniencias… acomodándose a vivir con las producciones escasas del país sin envidiar las de otros…”[9].

Antonio Machado dice que el serrano es “pequeño, ágil y sufrido”.

El pinariego o serrano es de mediana talla, nervudo, fuerte, sincero, sufrido, valiente, leal, comunicativo, abierto, individualista, orgulloso y poco emprendedor. Inteligente y poco razonador, piensa mucho los pros y contras a la hora de los negocios y así pierde muchas oportunidades.

Es mezcla de celta-judío-vasco y castellano.

El mismcarreteroo autor nos habla de la mujer serrana que cultiva la tierra, corta pinos, guarda ganados, lleva las carretas si es necesario. No pueden preocuparse de la educación y crianza de sus hijos ni de aprender a coser para vestir bien. De ahí que no usen sábanas, no lleven camisa y que la mayoría no sepan coser ni hacer medias. Las que hacen medias, en lugar de con huso, con un canto y un palo que lo atraviesan, dando a su extremo para que tuerza. Las mujeres visten pobremente, aunque en otros lugares viven peor; van ligeras de ropa para los trabajos. Su único vestido era la jornea, vestido de paño vasta hecho en la Sierra con lana burda de la zona.

Tenía forma de saco con un agujero para entrar la cabeza. Les llegaba hasta los pies y era muy ceñido. Fabricaban gamellas y artesones.

Sería interesante efectuar el desarrollo demográfico de cada pueblo, pero resultaría muy largo y, quizás, fuera de este trabajo. La historia de la población de la zona fue al ritmo de la carretería. Esa es nota principal a destacar.

DESARROLLO HISTORICO DE LA JUNTA Y HERMANDAD

ORIGEN Y AMBITO

Fueron muchos los pueblos que se dedicaron al transporte de mercancías en toda España desde que el carro se utilizó para tal fin.

Fueron muchos los carreteros de bueyes que se integraron en la Real Cabaña después de ser creada. Pero la mayor parte de los mismos efectuaban sus transportes en cortas distancias, dentro de sus respectivas provincias o en las colindantes con uno o dos viajes en verano.

La entidad que aquí nos ocupa constituye una organización de transportistas que fue haciéndose en el tiempo, quizás antes del siglo XV en que vio la luz.

En cuanto a su origen, no disponemos de los documentos de su constitución como Hermandad, pero son muchos los que nos llevan a afirmar su existencia en el siglo XV.

No podemos estar de acuerdo con Ringrose[10] cuando afirma que la Hermandad Burgos-Soria “… hace una tardía aparición en las Fuentes…” y que “… la primera referencia concreta a la Hermandad data de 1678”.

En una Carta Real fechada ·en Madrid el 4 de julio de 1591, dice Felipe II:

… que teniendo como tenían los vecinos de las billas y lugares del quintanar, bilbestre, palacios, cañicosa, Regumiel, duruelo, covaleda, San Leonardo tierra de la ciudad de soria provisiones particulares, libradas en su fauor Por los cathólicos Reyes don femando y doña ysabel y del emperador don carios y Reyna doña juana su madre nuestros muy caros y muy amados padres que santa gloria ayan de más de nouenta y cinco años a esta parte y confirmadas y mandadas guardar por nos el año de mili y quinientos y sesenta y dos para aquellos carreteros de dichos lugares…[11].

Las anteriores palabras nos llevan a afirmar que estos pueblos formaban asociaciones ya en 1496, antes de constituirse la Real Cabaña de Carreteros del Reino.

Con el explícito nombre de Hermandad de Carreteros de la villa y lugares de Palacios, Quintanar, Canicosa, Vilviestre, Regumiel, Duruelo, Covaleda, etc. figura ya en el año 1520:

… e omes buenos de las uillas e lugares de palacios e Vilviestre e quintanar e canicosa e regumiel e duruelo e covaleda e san leonardo… de la Hermandad de los Carreteros…[12].

En una Cédula Real dirigida a Quintanar de la Sierra, firmada en Madrid el 17 de marzo de 1646, leemos:

… saued que por parte de las uillas y lugares de la Junta y Hermandad de nuestra Cabaña Real de la carretería que son las uillas de palacios, quintanar, bilbiestre, canicosa, regumiel, san Leonardo y sus aldeas, ontoria y las suyas y lugares de duruelo, covaleda y salguero…[13].

Una carta fechada en Madrid el 2 de abril de 1650, dice:

… que habiéndose hecho relación el año pasado de mili y seiscientos y quarenta y sseis por parte de las uillas y lugares de la Junta y Hermandad de nuestra Cabaña Real de la Carretería que son las uillas de palacios, quintanar, beibiestre, canicosa, Regumiel, San Leonardo y sus aldeas e ontoria y las suyas y lugares de duruelo, Cobaleda y salguero…[14].

Otro documento que hace referencia a no ser quintados por tener privilegios concedidos en ese sentido, del 10 de octubre de 1656, hace referencia concreta a la Hermandad que nos atañe[15].

Se podían presentar otros muchos que con toda claridad nos permiten afirmar que ya en el siglo XV existía la Asociación de Carreteros Burgos-Soria; que ya en el primer cuarto del siglo XVI llevaba el nombre de Hermandad; que en 1646 se la conocía con el nombre completo de “Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros…”; que en 1650 figuran todas las villas y lugares que componían definitivamente la Junta y Hermandad.

Está claro que esta Hermandad de Carreteros tuvo su aparición como entidad jurídica mucho antes de 1678.

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Dice también Ringrose[16] que la primera Asociación de Carreteros fue la Hermandad del área de Granada y Murcia. Parece que deduce esta afirmación porque, según él, fue la primera en denominarse “Hermandad”, al encontrar en sus pleitos en el año 1600, el título de “Hermanos de la Cabaña Real”.

Creemos queda probado que la primera Asociación y Hermandad de Carreteros fue la de Burgos-Soria. No encontramos razones de peso para afirmar que “la primera Asociación de Carreteros fue la Hermandad de Carreteros del área entre Granada y Murcia”. Por el contrario, defendemos que la primera Asociación de Carreteros y por la cual, quizás, los Reyes Católicos se decidieron a la creación e institucionalización de la Cabaña Real de Carreteros, fue la Hermandad de Burgos-Soria, Hermandad que, como veremos, fue la más importante durante la existencia de la Cabaña con privilegios propios antes de dicha creación[17].

La Asociación de Burgos-Soria figura en algún documento como Hermandad de Carreteros “serranos”[18], título que siempre ha llevado y lleva con orgullo la zona de los pueblos carreteros .

La Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria estaba integrada por seis pueblos de la provincia de Burgos: Palacios de la Sierra, Vilviestre del Pinar, Quintanar de la Sierra, Canicosa de la Sierra, Regumiel de la Sierra y Hontoria del Pinar con sus aldeas, Navas del Pinar y Aldea del Pinar; y cuatro de la provincia de Soria: Duruelo, Covaleda, Molinos de Salduero y San Leonardo con sus cuatro aldeas, Arganza, Navaleno, Casarejos y Vadillo.

A estos pueblos se unieron las derramas de las villas de Cabrejas del Pinar, Abejar, Herreros y Villaverde[19].

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[1] A. P. Q., s. XVI.

[2] Guillaume, Pierre y Roussou, Jen Pierre: .Demographie Historique.. Paris. Arnaud Collin, 1970. Cap. IV-VIII; Leguina, Joaquin: .Fundamentos de demografia.. Madrid. Edit. Siglo XXI, 1973, XI; Nadal, J.: La poblacion espanola (siglos XVI al XX). Edit. Ariel Quincenal, pag. 23.

[3] Nadal, J.: Idem, pag. 23.

[4] A. P. Q., s. XVI.

[5] A. A. Cov., Ordenanzas de Covaleda, 1601, pag. 31.

[6] A. P. Q., s. XVIII, num. 21.

[7] Idem.

[8] Vicens Vives, J.: “Historia Económica de España”. Barcelona, 1967, pag. 378.

[9] Loperraez: Op. cit., tomo II, pag. 3.

[10] Ringrose, D.: Op. cit., pag. 127.

[11] A. P. Q., s. XVI (4-7-1591).

[12] A. R. CH. V., Secc. Pleitos Civiles. Notarla de Quevedo, leg. 1079-1; 1080-1. Apend. Doc. num. 1 y 2

[13] A. P. O., s. XVII.

[14] A. P. Q., s. XVIII.

[15] A. P. Q., s. XVII.

[16] Ringrose, D.: Op. cit., pag. 124.

[17] A. P. Q., s. XVI.

[18] A. R. CH. V., Sección Pleitos Civiles. Notaria de Quevedo, leg. 1079-1; 1080-1. Apéndice Documental num. 1 y 2.

[19] A. G. S., Catastro de Ensenada, libro 15, fol. 271; A. P. Q., s. XVII; A. H. N., Consejo, leg. 395-9; Ringrose, D.: Op. cit. pag. 127; Ordenanzas de la Real Cabana de Carreteros del Reino para uso de la villa de Quintanar de la Sierra en este ano de 1832. A. A. Q

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