SISTEMAS VECINALES DE EJECUCIÓN DE LOS APROVECHAMIENTOS FORESTALES COMUNALES EN LAS COMARCAS MERIDIONALES DE LAS DISTERCIAS (SORIA Y BURGOS) – II

SISTEMAS VECINALES DE EJECUCIÓN DE LOS APROVECHAMIENTOS FORESTALES COMUNALES EN LAS COMARCAS MERIDIONALES DE LAS DISTERCIAS (SORIA Y BURGOS) – II

trabajando en el pinar 1972-2

Precisamente la existencia de esta empresa obligó a la Corporación covaledense a intervenir, planteando primero la posibilidad de convertir el derecho al lote que cada vecino poseía en un derecho a la participación económica en el producto de la explotación industrial municipalizada del monte comunal. En esta línea se encargaron dos consultas jurídicas al Catedrático de Derecho Administrativo D. Fernando Garrido Falla, el cual emite un primer informe en diciembre de 1967[1] en el que ofrece varias soluciones siendo la elegida por el Ayuntamiento de Covaleda la “municipalización de la industria y la modificación de las Ordenanzas de aprovechamientos en el sentido de sustituir el derecho a lote por una participación económica en los beneficios de la industria”[2]. El hecho de que en la localidad hubiera ya una empresa con esos fines, obligó a evacuar un segundo dictamen[3], esta vez en mayo de 1969, “sobre el obstáculo que puede significar la existencia de una Cooperativa para la municipalización de una industria de aprovechamientos forestales”. Tras exponer la posibilidad de oposición de la Cooperativa y de sus vecinos socios a esta iniciativa, en dos momentos procedimentales distintos (la tramitación del expediente administrativo para modificar las Ordenanzas sobre aprovechamientos comunales y la tramitación del expediente de municipalización), informa que la instalación de la industria municipal puede implicar una “expropiación indirecta” o, cuando menos, una lesión a los efectos de una reclamación de indemnización. También propuso la adquisición por parte del Ayuntamiento de las instalaciones existentes de la Cooperativa “Alto Duero”.

Vista la imposibilidad material de llegar a un acuerdo y avanzar en alguna de las soluciones propuestas, se optó por dos vías: la formación de uno o varios lotes multivecinales y la institucionalización de la Junta Vecinal. En cuanto al primer aspecto, responde a la ya mencionada depreciación de la madera y a los elevados costes de extracción de los lotes individuales. Como bien se expuso en su momento,

“a nadie se le oculta la dificultad que desde hace algunos años se le presenta al beneficiario de aprovechamientos forestales para realizar la venta del lote individual que tradicionalmente le adjudica el Ayuntamiento.

Parece indudable que una de las causas que se oponen a la comercialización óptima de los lotes o suertes vecinales es la de su inadecuación a las exigencias de la demanda, según es fácil advertir y comprobar en la coyuntura actual. (…) Pero el caso es que padecemos una insuficiencia manifiesta para ofrecer al mercado en forma conveniente nuestros productos forestales; que los lotes o suertes individuales en modo alguno satisfacen ni se ajustan a lo que sin duda exige el estado actual de la economía forestal o de la industria maderera; que es evidente el mayor coste que implica la explotación para el industrial que se ve obligado a recoger unos metros cúbicos de madera diseminados por toda la extensión del monte, teniendo que soportar unos gastos aumentados y derivados del estado que esta situación comporta; en fin, el hecho de verse obligado a tener que tratar con distintos vendedores, o a transigir con ciertas condiciones por éstos impuestas, más contribuye a conducir al presunto comprador de materia prima a procurársela por conductos desde luego diversos al de la compra de los lotes individuales, que a la adquisición de las suertes de los vecinos. Y como quiera que siendo esto tan evidente -hasta el extremo de que ninguna persona razonable lo puede poner en tela de juicio, aunque quisiera justificarlo o avalarlo con la tradición-, no es justo ni conveniente perpetuar sistemas legítimos de los habitantes del municipio, porque si un día fueron buenos y rindieron sus frutos, hoy ya están caducos y superados por el desarrollo de las nuevas técnicas.

( … ) Sólo nos queda que añadir un punto, a saber: que el reajuste que se propone en modo alguno afecta ni merma los derechos de los vecinos a los aprovechamientos forestales, con lo que salimos al paso de posibles recelos cuyo fundamento sólo podría hallar justificación en el olvido o la ignorancia de la naturaleza de los disfrutes vecinales”.[4]

La creación de uno o varios lotes multivecinales puede considerarse ajustada a Derecho, como más adelante se expondrá, y reconocida por el Ayuntamiento de Covaleda por acuerdo de Pleno de fecha 11 de abri1 de 1969[5]. Esta solución, y en ejecución de este acuerdo plenario, fue sometida a consulta, sólo de los vecinos beneficiarios, celebrada el día 19 de mayo de 1969, saliendo adelante por un amplio margen.

trabajando en el pinar 1972

Posteriormente, y como consecuencia de lo anterior, se decidió institucionalizar la Junta Vecinal. Así, tras su redacción, se aprobaron sus Estatutos en sesión del Ayuntamiento Pleno de Covaleda el día 31 de octubre de 1969, celebrándose elecciones para la constitución de la Comisión Vecinal de Maderas, en su legal denominación, el día 6 de noviembre de 1969, quedando constituida en reunión de fecha 11 de noviembre de 1969.

Mientras que frente a la decisión de elaboración de lotes multivecinales el rechazo fue anecdótico, contra el acuerdo de aprobación de los Estatutos de la Comisión ocurrió todo lo contrario[6], provocando dos modificaciones puntuales de los mismos[7] e incluso una suspensión[8] y una nueva consulta de ratificación en fecha 5 de mayo de 1974.

Esta figura de la Comisión Vecinal de Maderas fue adoptada posteriormente por otros Municipios de la comarca, como es el caso de Hontoria del Pinar[9], San Leonardo de Yagüe[10] y Vinuesa[11]. Otros, como Duruelo de la Sierra, tras algún intento de constitución frustrado[12], mantiene el sistema originario de distribución de lotes individuales sin reparto del equivalente en dinero[13].

En el mes de septiembre de 1978 en Covaleda se inician las reuniones y trámites por parte de algunos vecinos para constituir una Asociación Vecinal de Maderas. Pero no es hasta justo cinco años después, con el nacimiento de la mercantil “Maderas de Covaleda S.A.T.”, y como consecuencia de discrepancias con la misma, cuando se plantea su formalización, constituyéndose en el mes de octubre de 1983 con la aprobación de sus Estatutos y la modificación de su denominación, que a partir de esa fecha es de “Sociedad Vecinal de Maderas”, con personalidad jurídica propia y exenta de toda tutela municipal.

Esta situación da lugar a la existencia de tres lotes multivecinales, recibiendo cada beneficiario sus derechos al privilegio conforme su pertenencia a la Cooperativa “Alto Duero”, o a “Maderas Covaleda S.A.T.” o bien a la Sociedad Vecinal de Maderas. Pero la dinámica social de la localidad de Covaleda impuso, primeramente, la extinción de la Comisión Vecinal de Maderas en 1985, y luego, tras la desaparición progresiva de las dos empresas anteriormente mencionadas, la integración de todos los vecinos beneficiarios, voluntariamente, en la Sociedad Vecinal de Maderas. En la actualidad, todos los vecinos de Covaleda con derecho a aprovechamientos forestales pertenecen a la Sociedad Vecinal, y los perciben a través de ella.

TRONCO COOPERATIVA ALTO DUERO 1

[1] Informe inédito. Archivo Municipal de Covaleda (sin referencia).

[2] Las otras dos opciones puestas a disposición de la Entidad Local eran: a) la municipalización de la industria forestal y utilización voluntaria de sus servicios por los vecinos con derecho a lote, y b) el establecimiento de una empresa mixta con aportación del Ayuntamiento y de los vecinos con derecho a lote.

[3] Informe inédito, también de GARRIDO FALLA, Archivo Municipal de Covaleda (sin referencia).

[4] Así reza la exposición de motivos del llamamiento a referéndum popular hecha por el Alcalde de Covaleda. D. José-María González Abad, a 14 de abril de 1969 (Archivo Municipal de Covaleda, sin referencia).

[5] El tenor literal del acuerdo es el siguiente: “Examinada detenidamente la situación que comporta el sistema actual de repartos, que originan perjuicios derivados de la confección de lotes individuales de maderas que, en lugar de facilitar su comercialización, la dificulta en grado sumo por no satisfacer las necesidades del momento: vista la irracional diseminación de los pinos que integran cada lote o suerte individual para que tengan idéntico volumen y calidad; comprobados así mismo los beneficios inmediatos que el cambio de sistema implicaría para el vecindario, el Ayuntamiento, consciente de ello, para la próxima campaña y en tanto se arbitra una solución que definitivamente decida para lo sucesivo, ha resuelto:

1°.- Que el aprovechamiento y disfrute de maderas procedentes del monte de este pueblo, para el año 1969-70, se realice mediante la previa confección de lotes que se ajusten a las necesidades actuales de comercialización y que, adjudicados a los vecinos beneficiarios con derecho a los productos según la Ordenanza rectora, sean enajenados por la Junta Vecinal, fiscalizada por el Alcalde y Concejales, en beneficio de los vecinos conforme a la práctica local.

2º .- Se someta a consulta la decisión del apartado anterior para que todos los vecinos interesados se pronuncien en favor o en contra del acuerdo adoptado, facultando expresamente al Sr. Alcalde o Concejal en quien delegue para que dentro del actual nos verifique la encuesta del modo que crea más conveniente.

3º.- Subsidiariamente, y para el caso de que la mitad más uno de los consultados se pronuncien en contra, el aprovechamiento seguirá verificándose bajo el régimen actual de adjudicación de lotes individuales” (Archivo Municipal de Covaleda, sin referencia).

[6] Se elevaron quejas al Gobernador Civil de Soria, se interpusieron recursos de reposición e incluso se presentó por parte del representante y presidente de la Cooperativa “‘Alto Duero” Recurso contencioso-administrativo núm. 4/1970 contra el acuerdo de 31 de octubre de 1969 que aprobó el Reglamento de la Comisión Vecinal de Maderas. Sin embargo, por Auto de 14 de marzo de 1970 se le tuvo por desistido en el mismo. Se alegaba en el recurso que con el Reglamento se modificaba el sistema de aprovechamiento forestal comunal.

[7] En fecha 27 de julio de 1970 el art. 3 y por acuerdo del Ayuntamiento Pleno de 25 de septiembre de 1978 los art. 7.3, 8, 9 y 10 (Archivo Municipal de Covaleda, sin referencia).

[8] El Reglamento en su integridad fue dejado sin efecto por Acuerdo del Ayuntamiento Pleno de fecha 29 de noviembre de 1971.

[9] Este Ayuntamiento, por Acuerdo de fecha 17 de septiembre de 1978, decidió, previa información vecinal favorable, la adjudicación de la totalidad de los aprovechamientos forestales mediante un número reducido de lotes.

[10] La necesidad de crear una Comisión Vecinal encargada de la venta de maderas y aprovechamientos de leñas fue considerada por el Ayuntamiento Pleno de fecha 2 de mayo de 1979. A tal fin se convocó consulta vecinal, que respaldó su creación, aprobándose el Reglamento en fecha 1 de junio de 1979.

[11] En fecha 17 de marzo de 1982 el Ayuntamiento Pleno de Vinuesa acuerda el traslado de los aprovechamientos forestales a la Comisión de Vecinos para su venta sin confeccionar lotes individuales. En sesión de 20 de octubre de 1997 se aprueba el Reglamento de la citada Comisión Vecinal, que hasta el momento funcionaba según costumbre (Archivo Municipal de Vinuesa, sin referencia).

[12] En esta localidad se procedía a nombrar un arreglador de pinos, es decir, persona que formaba los necesarios lotes para su posterior sorteo y distribución entre los vecinos con derecho a aprovechamientos: “En cada Rodal se realizad un sorteo (con el número de pinos existentes en los mismos), sacándose un número al azar, y es a partir de ese número y cada ocho pinos donde empieza a contarse el cubicaje que les corresponde a los peticionarios, y así hasta completar el total de metros cúbicos que les corresponden” (Acuerdo del Ayuntamiento de Duruelo de la Sierra de fecha 30 de marzo de 1990). A finales de 1989 no se pudo encontrar arreglador (que realizaba, según la STSJ de Castilla y León de 24 de junio de 1992, una “actividad por otra parte altamente especializada y compleja”) por lo que en sesión de 24 de noviembre de 1989 se decide el nombramiento de una Comisión Vecinal de ocho miembros mediante votación popular entre los beneficiarios de tales aprovechamientos. Empero, los vecinos elegidos en esta consulta celebrada el día 17 de diciembre de 1989 no aceptaron el cargo, con lo que no pudieron iniciarse los trabajos de clasificación y formación de lotes. Ante esta situación, y ya avanzadas las fechas, la Corporación en sesión de 23 de febrero de 1990 acuerda que algunos Concejales, pero en su condición de vecinos, se constituyan en Comisión Vecinal encargada de tales labores, la cual estaría asesorada por seis u ocho vecinos del pueblo. Posteriormente, y ante el deterioro de la situación, en sesión de 30 de marzo los meritados Concejales deciden renunciar como vocales de la Comisión Vecinal. En la misma sesión, la Corporación decide realizar ella misma, por subasta pública, la venta de todo el aprovechamiento comunal de madera, repartiendo luego su importe entre los beneficiarios. Un grupo político del Ayuntamiento decide interponer contra este Acuerdo Recurso contencioso-administrativo núm. 607/1990 (Tribunal Superior de Castilla y León, Sala de Burgos), finalizando el procedimiento judicial mediante la ya meritada sentencia de 24 de junio de 1992, en la que ”( … ) habiendo quedado suficientemente probada la imposibilidad material en la que se vio inmerso el Ayuntamiento para la formación de lotes o suertes al resultar infructuosa la contratación de personas especializadas para tal cometido, ha de concluirse que, al acudir a la adjudicación mediante precio, su actuación fuera ajustada a derecho ( … )”. Evitando entrar expresamente en asuntos relacionados con la comisión vecinal, por entender no ser éste el problema a enjuiciar, sentencia que “sin que ( … ) la circunstancia que avocó en esa excepcional forma de reparto (subasta por el Ayuntamiento) habilite al Ayuntamiento para hacer uso de la misma fuera de los supuestos legales para los que está prevista, por muy ventajosa que sea dicha modalidad de adjudicación frente a otras”.

[13] Se opta por esta solución debido al autoconsumo de la madera sorteada dentro de la industria familiar o bien en las diversas cooperativas existentes en el Municipio. Vadillo, en la provincia de Soria, también reparte físicamente los pinos entre sus vecinos. Este sistema puede ocasionar problemas, pues a veces, y en localidades con escaso monte, “(…) el Distrito Forestal no concedía más que un reducido número de pinos, que, aun cuando por su tamaño constituyesen el volumen requerido, eran de difícil reparto posterior. Años hubo en que no resultó posible adjudicar un pino entero a cada uno de los titulares de derecho al reparto” (J.M.G. KLEINPENNING. op. cit., p. 86).

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