LA ESTIRPE DEL APELLIDO MADERO – V

LA ESTIRPE DEL APELLIDO MADERO – V

Francisco Bernabé Madero. Vicepresidente de la Nación Argentina 12 de octubre de 1880-12 de octubre de 1886

Francisco Bernabé Madero.
Vicepresidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1880-12 de octubre de 1886

X A 2. – Don FLORENCIO MADERO, nacido en Montevideo el 11 mayo 1839. hizo allá sus primeras incursiones en el periodismo, que en 1857 le valieron prisión por haber censurado acremente las honras oficiales al general Oribe a su fallecimiento. Vino a Buenos Aires en esa época con su padre, prosiguiendo sus colaboraciones en la prensa. En 1861 hizo la campaña de Pavón, y luego la guerra del Paraguay, como oficial de Guardias Nacionales; y al finalizar la contienda ocupó una banca de Diputado provincial. Instaló una casa de remates que se hizo célebre por las chispeantes ocurrencias que Madero desplegaba en ella. Cuando estalló la rebelión mitrista en 1874, actuó como secretario privado del Vicepresidente Adolfo Alsina; poco después (1878) estuvo de Cónsul en El Havre. A su regreso (1880) fue secretario del Ministro de Guerra en campaña Carlos Pellegrini. Después ocupó varios cargos de importancia: Subsecretario de Relaciones Exteriores (1882), subsecretario de Gobierno de Buenos Aires, vicepresidente del Consejo de Educación de la Provincia, secretario general de la Policía Federal. Pero así como su hermano mayor Eduardo era serio y tenaz, Florencio se distinguía por su espíritu festivo, improvisador y espontáneo, proclive al cambio. Fue uno de los hombres más animados e ingeniosos de su tiempo, con dichos famosos. Resultó elegido nuevamente Diputado en la Legislatura porteña; fue director del Ferrocarril del Oeste, y concejal en la Capital Federal, fundando la escuela de Artes y Oficios. Su último destino resultó el de Comisario de la Cámara de Diputados de la Nación, falleciendo en Buenos Aires el 2 noviembre 1917[1].

Había casado don Florencio Madero con doña Fermina Pico en Buenos Aires en 1864 (hija del doctor don Francisco Pico, emigrado antirosista en Montevideo, después de Caseros fue Diputado a la Legislatura y defensor allí del Acuerdo de Gobernadores que echó las bases del Congreso Constituyente; desterrado de Buenos Aires por segunda vez, el Presidente Urquiza lo designó Encargado de Negocios argentino ante el Estado Oriental. El Presidente Derqui lo nombró su Ministro de Relaciones Exteriores en 1860; y desde 1862 se desempeñó como Procurador General de la Nación, siendo comisionado por Mitre como interventor en Santa Fe al ser depuesto el Gobernador Oroño en 1867, lo mismo que hizo Sarmiento para Entre Ríos luego de ser asesinado Urquiza. Se había casado con doña Isidora Burghes). La rama Madero Pico fueron:

1.- Doña CARMEN MADERO, casada con don Marcos Agrelo;

2.- Doña FLORENCIA MADERO, casada con don Carlos Güiraldes;

3.- Doña FERMINA MADERO;

4.- Doña MARÍA MATILDE MADERO, casada con don Arturo Seeber;

5.- Don HORACIO MADERO[2].

V.-LA FAMILIA EN NUESTRO SIGLO. RAMA DE FERNANDO

Numerosa ha sido la descendencia de los personajes cuya vida se reseñó en las páginas precedentes, las últimas de las cuales abarcaron a aquellos miembros de la familia que descollaron durante el siglo xix. No es mi intención ofrecer el detalle pormenorizado de todos quienes después de ellos figuraron con distinción en la sociedad porteña, toda vez que esa nómina fue recogida en trabajos modernos de fácil consulta.

Sobre los Madero en nuestro tiempo se ocupó en primer lugar el doctor Carlos Calvo, en su monumental obra Nobiliarío del antiguo Virreinato del Río de la Plata, tomo II (1936), cuya consulta es más confiable en la época contemporánea a su factura. Sus omisiones y errores respecto de los primeros ancestros están repetidos por Miguel A. Martínez Gálvez en su serie titulada Orígenes y linajes argentinos (1946), aparecida en la extinguida revista “El Hogar” correspondiente a tres ejemplares del mes de noviembre y uno de diciembre: en esta obra se extiende la sucesión actual a ramas por vía femenina. Más próximamente, redactó un ensayo de reducida tirada don Guillermo Madero llamado La familia Madero en la historia de la evolución argentina (1977), donde el relato se integra con síntesis biográficas y fragmentos documentales.

La nómina indicada permite conocer, pues, la amplia descendencia de esta distinguida estirpe hasta los días que corren. Los Madero en nuestro siglo han mantenido el rango social que les venía de antaño, con la honradez de conducta y el patriotismo acendrado que conservan como orgullosa premisa de comportamiento. Bastamente vinculados entre las familias patricias de Buenos Aires, merece destacarse últimamente al arquitecto Miguel Madero, quien resultó designado Intendente Municipal de la Capital Federal durante el Gobierno de la Revolución Libertadora (1955-57), sin excluir al propio y principal responsable de la confección de la presente crónica: Fernando M. Madero.

Como expuse en las primeras páginas, a éste se deben los datos acumulados tras paciente búsqueda, siendo mi tarea la de mero ordenamiento con el agregado de algunos aportes personales. La idea original de aquél era una descripción más pormenorizada —incluía la descripción de los parajes recorridos en el itinerario seguido desde Castilla la Vieja hasta el Río de la Plata—, y la lista completa de la numerosa posteridad que provino de los hermanos Juan y Francisco, origen de las dos ramas familiares. Por razones de espacio be debido limitar el trabajo al desenvolvimiento histórico del apellido en nuestro país durante los siglos XVIII y XIX, considerando que la multitud de referencias novedosas era la contribución más valiosa, no limitada únicamente a la curiosidad doméstica.

En justo homenaje a quien no pudo completar su obra, me permitiré hacer una excepción, tratando la rama a que perteneció, proveniente de don Eduardo Madero, el constructor del puerto de Buenos Aires.

XI A.- Don JUAN JOSÉ MADERO, nació en Montevideo el 1 febrero 1862, hijo del último nombrado y de su esposa doña Marcelina Buján. En Buenos Aires colaboró estrechamente con las construcciones portuarias impulsadas por su padre, y en otras actividades empresarias, hasta su fallecimiento en esta ciudad el 1 agosto 1934. Había casado en la misma el 20 julio 1889 con doña Florentina Molina, porteña, nacida el 26 febrero 1866 y fallecida el 17 agosto 1926 (hija de don Juan Ángel Molina. Diputado a la Legislatura de Buenos Aires y consecuente seguidor del general Mitre, y de doña Florentina Salas[3]). Entre sus hijos:

XIIA.- Don FERNANDO MADERO, nacido en Buenos Aires el 7 septiembre 1909 y fallecido en la misma ciudad el 4 julio 1978. Escribano graduado en la Universidad de Buenos Aires, tuvo destacada actuación como presidente del Rowing Club Argentino en El Tigre, encabezando también la delegación argentina a reuniones olímpicas internacionales de remo. Contrajo matrimonio en Buenos Aires con doña Sonia Elliot, nacida el 4 julio 1912 (hija de don Jorge F. Elliot, nacido en Montevideo el 16 agosto 1875 y fallecido el 31 mayo 1964. y de doña Erica Altgelt, nacida en Buenos Aires el 5 febrero 1884 y fallecida el 27 agosto 1968).

Fueron hijos de ese matrimonio:

l .- Don FERNANDO MARÍA MADERO, quien sigue en XIII A.

2.- Doña SONIA MADERO, nacida en Buenos Aires el 22 enero 1948, casada en esta ciudad el 4 noviembre 1971 con don Carlos Solanet, nacido en la misma el 12 enero 1946 (hijo de don Felipe Manuel Solanet y de doña Josefina Estrada), siendo padres de: 1) Carlos, nac. 12 diciembre 1972; 2) Sonia María, nac. 7 marzo 1973; 3) Alejandro, nac. 27 mayo 1975; 4) Magdalena María, nac. 5 julio 1977; 5) Juan José, nac. 27 abril 1980; 6) Virginia, nac. 21 septiembre 1983.

3.- Don MARTIN MADERO, nacido en Buenos Aires el 8 agosto 1955, casado en ésta el 28 marzo 1980 con doña Ana Cabrera, porteña. nacida el 13 noviembre 1956 (hija de don Manuel Ángel Cabrera y de doña Elena Dolores Van Gelderen), padres de: 1) Miguel, nac. 26 julio 1981; 2) María de las Mercedes, nac. 21 diciembre 1983.

La residencia de Madero, en Paseo de Julio y Corrientes. (ca.1847)

La residencia de Madero, en Paseo de Julio y Corrientes. (ca.1847)

XIII A.-Don FERNANDO MARÍA MADERO, nacido en Buenos Aires el 11 febrero 1944. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, desempeñándose en tareas notariales; al tiempo que realizaba investigaciones históricas que volcó en varias publicaciones.

Integró la comisión directiva del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas y del Instituto Histórico de la Organización Nacional. Fue miembro de la comisión de biblioteca del Jockey Club. En 1981 el titular de la Presidencia de la República lo designó Subsecretario de Gobierno en la Provincia de Buenos Aires. Falleció luego de breve y cruel dolencia en la fecha indicada al principio de este trabajo, a los 43 anos de edad, recogiendo póstumamente un grupo de sus amigos su valiosa obra dispersa, editada en 1989 como volumen con el título de Entre la Genealogía y la Historia. Había casado en Buenos Aires el 17 octubre 1980 con doña Cecilia Paz, nacida aquí el 20 noviembre 1947 (hija de don Enrique Paz Quirno, nacido el 27 octubre 1908 y fallecido el 10 febrero 1978, y de doña Sofía Porrnal, nacida en Buenos Aires el 19 abril 1917), siendo sus hijos:

l.- Don FERNANDO BERNABÉ MADERO, nac. 19 febrero 1984.

2.- Doña PAULA MADERO, nac. 5 julio 1985.

Al concluir esta tarea que me impuso la amistad, utilizando el fruto del empeño entusiasta y sostenido de Fernando Madero, me vienen a la memoria los versos que Carlos Guido y Spano dedicara a Nicolás Avellaneda:

Posó como un meteoro

de la Patria cruzando el ancho cielo.

¡Cuántas joyas formaban su tesoro!

¡Qué herencia nos dejó su pluma de oro!

Y en viéndole partir

¡qué desconsuelo!

Apéndice

DON FRANCISCO ZAZO Y ROSILLO, CRONISTA Y REY DE ARMAS de la Majestad Católica del Señor DON CARLOS Rey de las Españas y Emperador de la América, TERCERO de este nombre, nuestro Señor (que Dios guarde), y uno de los cuatro y más antiguos del número que asisten a Su Majestad en su Corte, CERTIFICO a los que la presente vieren, cómo en los libros de Armería, Nobiliarios, memorias, listas y copias de linajes que paran en el Archivo de mi cargo, donde consta los orígenes, armas y antigüedad de las familias nobles de España y fuera de ella, y entre las más exornadas de lustrosas prerrogativas se hallan las de los ilustrísimos apellidos de BERNABÉ Y MADERO, SUS armas y blasones son las siguientes.

BERNABÉ

Escudo_Bernabé_Baguena_03

SON LAS GLORIAS de los esclarecidos progenitores, clarines que despiertan a sus descendientes; voces persuasivas que mueven sus ánimos a imitar su heroica virtud, y vivas centellas que inflamen los corazones para adquirir y mantener con esplendor la honra heredada, emprendiendo generosas proezas y valerosas hazañas, pues como refiere Horacio, se propaga en los hijos su virtud heredada de los padres; y ordinariamente vemos derivarse los varones insignes de Casas y familias nobles, que atendiendo a su lustroso origen, solicitan conseguir la inmortalidad de la fama; y así articula San Jerónimo que la consideración de memorables ascendientes trae consigo una obligación que no deja de generar de aquella decorosa sangre, y antes sí la estimula a dilatar con relevantes esplendores. Y así fue. es y será siempre tan venerada la nobleza en todos tiempos, prefiriéndola todas las políticas Naciones a las demás dotes de la naturaleza, refiriente no sólo las humanas sino las divinas letras, pues en el sagrado texto de Esdrás. libro 1, capit. 2, se lee que por no presentar los hijos de Oria sus genealogías, fueron excluidos del sacerdocio. El Rey Saúl preguntó tres veces por la de David, dos a Abner su Capitán General, y una al mismo real profeta, para que se viese que cuando iba a hacerle esposo de su hija Michot, no era menos esencial la claridad de su sangre que lo heroico de sus hazañas, Pausanias en sus Memorias de la Grecia mezcla innumerables ascendientes de Reyes y Capitanes Generales. Plutarco empezó las Vidas de los Varones Ilustres por sus abalorios, y para mostrar que las excelencias o imperfecciones de cada uno provenían de la más o menos calidad de su nacimiento, hacía a las virtuosas personas señaladas hijos de Júpiter o del Cielo, y a su diferencia a los viciosos gigantes monstruos de la Tierra.

DEJANDO SENTADO aunque sucintamente que la Nobleza es gracia particular del Creador del Universo, y la del mayor aprecio nacer el hombre en esta clase, le es consiguiente debe averiguar la raíz de su familia para saber a quién debe la infancia de su estimación; pues nadie duda ser la Nobleza cierto esplendor adquirido por un primero, a quien hizo venerable sobre el ser común de los demás alguna excelencia de virtud singular heroica, para que estimulados de ella sus sucesores procuren con generosos hechos merecer nuevos realces que hagan más ostentosa la fábrica de su Casa y familia, de donde proceden; y por esto y otras muchas (que se omiten) razones, es necesario al que se precia de Caballero, saber su generación, actos y obras de sus progenitores, pues no hay cosa que más obligue a vivir bien que la buena opinión de sus antepasados; y así se ve en la nobleza de la sangre, adquirida por la virtud y conservada con la ayuda de la riqueza y el poder. Esta es la principal distinción que tienen entre sí los hombres, y de aquí nace que conociendo todos un mismo origen y principio, los unos logran estimación y honor, y los otros carecen de ella.

En nuestra España hay de las primeras ilustres Casas, familias y apellidos que la ennoblecen, entre las cuales se halla la de BERNABÉ, que según don Miguel de Salazar, Cronista de la Católica Majestad del Señor Rey Don Felipe Cuarto, y su capellán de honor, en su tomo 7 de sus obras originales manuscritas, al folio cuatrocientos setenta y dos; y Juan Matías Esteban en su Libro de Linajes de Aragón, part. 1 a fojas doscientos veinte y ocho y siguientes, se halla la Casa de esta ilustrísima familia de BERNABÉ, de inmemorial antigüedad, sita en el lugar de Baguena, Arzobispado de Zaragoza, Reino de Aragón. Y en el año de mil trescientos sesenta y tres, cuando estaba más ensangrentada la guerra entre las dos Coronas de Castilla y Aragón, puso el Rey Don Pedro de Castilla sitio al dicho lugar de Baguena y su castillo, dándole un fuerte combate: y el pariente mayor de esta Casa de BERNABÉ, llamado Miguel de Bernabé, le defendió con tanto ardimiento, valor y entereza, que aunque el Rey de Castilla, por que se le entregase, le ofreció sumas considerables y con muchos honores premiarle, lo despreció todo por guardar como Noble la lealtad a su Rey Don Pedro Cuarto de Aragón: y viendo el de Castilla tan bizarra resolución y osada fidelidad a su Rey v Señor natural, mandó prender fuego al castillo, y así murió este insigne héroe por defenderle, sacrificando su vida por la honra, permitiendo el Todopoderoso Dios que quemado todo su cuerpo, el brazo y mano con que tenía las llaves quedase intacto, y dos hijos con dos hijas que tenía dentro del castillo se hallasen vivos entre las ruinas de él. Por cuyos motivos el dicho monarca Don Pedro de Aragón en Cortes que en el mismo año celebró en Zaragoza de consentimiento de todos los Procuradores que se hallaron en ellas, concedió privilegio de Infanzonía a todos los descendientes de los cuatro hijos del citado Miguel Bernabé; y que por el caso expresado, pusiesen por blasón un escudo: su campo azul con el castillo de pinta orpasado de sable (que es negro), y por debajo llamas de fuego que lo están quemando, y por la torre del homenaje sale un brazo armado de oro, que tiene en la mano derecha una espada desnuda, la punta arriba, la guarnición de oro y dos llaves también de oro que las tiene con la misma espada, así como van iluminadas y pintada en el primer cuartel del escudo grande que hace cabeza a esta Certificación, y se demuestran en el presente escudete:

SURMONTADO DE SU MORRIÓN de cinco rejillas de acero bruñido claveteadas de oro, con sus plumas de varios colores, y sus lambrequines correspondientes a los campos y blasones de las referidas armas. Denotando por su campo azul el celo y lealtad con que esta familia ha servido siempre a sus soberanos; el castillo incendiado, el brazo armado con la espada y llaves representan la generosa acción que arriba queda expresada; y el ser de plata dicho castillo demuestra la pureza y limpieza de su generosa sangre, acrisolada con heroicas hazañas ejecutadas en defensa de la Religión, Patria y Rey; cuyos gloriosos hechos han continuado los descendientes de este tronco, y usando de las referidas Armas hasta nuestros tiempos, que repartidas sus ramas por todos estos Reinos de España, hizo asiento una de ellas en la villa de Quintanar de la Sierra, de la cual procedió legítimamente:

I.- DON JUAN DE BERNABÉ, el que en dicha villa de Quintanar de la Sierra fue reputado por descendiente de esta familia de BERNABÉ. y como tal se le guardaron todas las honras, preeminencias y excepciones correspondientes a su noble estado en el lugar de Duruelo, a donde se guardan a los caballeros hijosdalgo, habiendo tenido los empleos del gobierno de dicho lugar, en cuya opinión y fama vivió casado con DOÑA MARÍA &, en quien tuvo por hijo legítimo entre otros a:

II.- DON JUAN DE BERNABÉ, que nació en dicho lugar de Duruelo, en cuya parroquial fue bautizado en cinco de julio de mil quinientos setenta y tres, como parece de su partida de bautismo que se halla inserta en la Real Provisión despachada a favor de nuestro interesado (que en su lugar trataremos), como asimismo la información de Nobleza que incluye, la que declara que este caballero fue distinguido y reputado en el expresado lugar por tal caballero hijodalgo, como su padre y demás sus ascendientes lo fueron; donde casó con DOÑA JUANA LÁZARO en cinco de marzo de mil quinientos noventa y uno, cuyo matrimonio hizo el Bachiller Espejo, y durante él hubieron por su hijo legítimo a:

III.- DON FRANCISCO DE BERNABÉ Y LÁZARO, que nació y se bautizó en dicho lugar de Duruelo en diecisiete de mayo de mil seiscientos y nueve, el que asimismo fue reconocido y distinguido en él, como todos ascendientes, por notorios hijosdalgo, y casó en el mismo lugar en ocho de octubre del año de mil seiscientos treinta y cuatro, con DOÑA MARÍA DE LUCAS, cuyo matrimonio efectuó el Bachiller Juan de Albina, de dode pasaron juntos a vivir al lugar de Cobaleda. y durante su consorcio procrearon legítimamente por hija a otro:

IV.- DON JUAN DE BERNABÉ Y LUCAS, que nació en dicho lugar de Cobaleda, y fue bautizado en su iglesia parroquial en ocho de noviembre de mil seiscientos treinta y nueve, como parece de su partida de bautismo; y por la de casados resulta casó allí este ilustre caballero en cuatro de febrero del año de mil seiscientos y sesenta y tres con DOÑA ANGELA MADERO, de donde pasó con esta noble señora a avecindarse a la citada villa de Quintanar de la Sierra, cabeza de los dos referidos lugares, en donde asimismo fue reconocido por Hijodalgo notorio y descendiente de esta noble familia, como lo fueron todos sus ascendientes, no habiéndoseles comunicado distinción de estados por no haberle en dicha villa, ni lugares de la comprensión de la Cabaña Real de Carreteros, que se gobiernan ;por de behetría; pero sí han obtenido los oficios honoríficos y de República que se confieren a las personas más decoradas, según más por extenso se declara en la deposición de los testigos citados para la referida información, ratificándose que la familia de los BERNABÉ de donde éstos descienden, siempre han sido y son tenidos y comúnmente reputados en dicha villa y lugares por caballeros hijosdalgo: constándonos que también por la misma información, que del matrimonio contraído por dicho DON JUAN DE BERNABÉ con la mencionada DOÑA ANHELA MADERO procedió legítimamente su hijo, nuestro interesado:

V.- DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, natural de la nominada villa de Quintanar de la Sierra, como se comprueba de su partida del bautismo, sacada de los libros parroquiales de ella, que declara le fue puesto el sagrado óleo y crisma en seis de agosto de mil seiscientos ochenta y siete por el Bachiller Domingo Martínez, su cura párroco; que con los demás instrumentos citados y notas sacadas de los archivos de la dicha villa y lugares de Duruelo y Cobaleda, se verifica la obtención de diferentes empleos de Gobierno de ellos que ejercieron los expresados padre y abuelos de este noble caballero, que incluye más pormenor la Real Provisión de Estado que a su favor se le libró por S. M. en la Real Chancillería de Valladolid en veinte y tres de marzo del presente año de mil setecientos sesenta y dos, firmada por los señores Alcaldes de Hijosdalgo de ella don Jacinto Bretón, don Pedro Pinto y don Pedro de Chaves, refrendada de don Francisco González de Villegas, escribano de Cámara y mayor de los Hijosdalgo de Castilla de la mencionada Audiencia y Chancillería; registrada y sellada con las reales armas por el Canciller don Julio Banfi. A cuya continuación está el cumplimiento que se le dio en dicha villa de Quintanar de la Sierra en Ayuntamiento que a toque de campana a este fin se hizo, según lo tienen de uso y costumbre, a los tres de junio de este año, en que todos contestes dijeron de un acuerdo que aprobasen y aprobaron la admisión que tienen hecha de hijodalgo en DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, según y en la conformidad que anteriormente estaba reconocido por los vecinos de la expresada villa: y que en su consecuencia cumplirían con todo lo demás que se ordena en dicha Real Provisión; y firmaron los Alcaldes y demás vecinos de Justicia que supieron, de que dio testimonio Pedro López Peñas, Escribano de S. M. y del Ayuntamiento de la misma villa de Quintanar.

Y CORRESPONDIENDOLE al enunciado nuestro interesado DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO por su línea materna el antiquísimo cuanto esclarecido apellido de MADERO, como hijo legítimo de la referida DOÑA ANGELA MADERO, pasaremos a hacer mención de él en la conformidad que lo refieren los más verídicos autores genealógicos de estos Reinos, en la forma y manera siguiente.

MADERO

En el umbral de la casa de la calle del palacio, actualmente propiedad de un Sr. Zúñiga Taboada de apellido, se encuentra actualmente intacto el escudo de la familia, tal como lo muestra una foto tomada en el año 2006.Es de hacer notar que el escudo tiene del lado izq. El escudo de la familia de Bernabé, y del derecho el de la familia Madero, escudos que se encuentran en el certificado original del Rey de armas que se muestra mas arriba.

En el umbral de la casa de la calle del palacio, actualmente propiedad de un Sr. Zúñiga Taboada de apellido, se encuentra actualmente intacto el escudo de la familia, tal como lo muestra una foto tomada en el año 2006.Es de hacer notar que el escudo tiene del lado izq. El escudo de la familia de Bernabé, y del derecho el de la familia Madero, escudos que se encuentran en el certificado original del Rey de armas que se muestra mas arriba.

TAMBIÉN LA NOBLEZA de los hijos requiere como el padre. Igual limpieza y nobleza en la madre: no basta sólo el padre para construir nobleza superior, pues las cristalinas aguas de cualquier caudaloso río, de lo turbio de la madre muchas veces suelen turbarse ambos. Es necesario sean uno y otro ilustres, pues las dos esencias concurren a comunicar al ser descendiente: y así se ve que una tierra pingüe y un cielo benévolo engendran los árboles gigantes, pero en pequeño raso, por más que sea benigno el celestial influjo de los astros, nunca se criaron cedros ni descollaron ramas. Estas conceptuosas máximas fueron acertado estímulo a la noble dirección del referido DON JUAN DE BERNABÉ de hacer elección para su esposa de DOÑA ANGELA MADERO, procedente de esta noble familia que tuvo su origen en el Reino de Portugal, como lo expresa Pavo de Villasboas en su Nobiliarchia Portuguesa fol. 296, y Bernabé Moreno de Vargas en sus Discursos de la Nobleza de España al fol. 84: de donde esparcidos a estos Reinos de España por varios lugares, hicieron asiento en Castilla, donde como hijosdalgo notorios se les comunicaron sus respectivos goces. De ellos descendió el doctor Gregorio López Madero, Alcalde de Corte y Consejero del Rey don Felipe Tercero, que escribió las Excelencias de España, y Luis Pablo Madero, con otros muchos ilustres varones que ha habido de esta familia; usando todos por armas un escudo rojo con media luna de plata, puntas arriba, y debajo (puestas en triángulo mayor) tres estrellas de oro, conforme se demuestran en el segundo cuartel de la mano siniestra del escudo grande que da principio a este Despacho, y como se ven pintados en el siguiente escudete.

SURMONTADO de su morrión con sus plumas, y adornado de sus lambrequines correspondientes a los colores y campos del blasón de dichas armas; que por el campo rojo demuestra guerra, atrevimiento, ardid, fortaleza, alteza y vencimiento con sangre del enemigo; la luna representa haber algún héroe de esta esclarecida familia de MADERO ganado estandartes a los moros, con los menguantes de luna de que ellos hacen tanto aprecio y ponen en sus turbantes; lo que corroboran las estrellas por ostentar éstas, claridad, paz y verdad en los hechos, y asistencia al servicio del Príncipe y favor al patrio suelo. Que todo aumenta esplendor y nobleza a los ilustrísimos descendientes de este famoso tronco que se exornan con este apellido, como lo es la ya mencionada DOÑA ANGELA MADERO, madre legítima del dicho nuestro interesado DON JOSEPII DE BERNABÉ Y MADERO, por quien le corresponden estas armas y en quien recae tanto cúmulo de honor, por provenir como legítimamente proviene de las enunciadas ilustres familias de BERNABÉ Y MADERO, cuyas frondosas ramas de tan esclarecidos linajes radicaron e hicieron asiento en la Provincia de Soria en dicha villa de Quintanar de la Sierra y algunos lugares de su jurisdicción, donde fueron reconocidos y distinguidos todos sus ascendientes por hijosdalgo notorios, como asimismo lo está en dicha villa reputado por tal el precitado DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, según consta de la referida Real Provisión, que para efecto de dar este Despacho y Certificado de Armas fue presentado en esta Real Oficina; que vista y reconocida volví a entregar para en guarda de su derecho al expresado DON JOSEPH

DE BERNABÉ Y MADERO, natural de la dicha villa de Quintanar de la Sierra, residente y vecino de la ciudad del Gran Puerto de Santa María, en el Reino de Andalucía. Quien por las armas de su varonía pondrá sus libreas, casacas azules con chupas y vueltas blancas, por el campo azul de su escudo y castillo de plata de que se organiza; y por el brazo armado y llaves de oro, con lo orpasado de sable del castillo, las franjeará de oro y amarillo. Cuyos blasones de armas, con los que corresponden al apellido de MADERO, podrá usar unidas, como se ven iluminadas en el escudo grande que hace cabeza a este Despacho, surmontado de su morrión de cinco rejillas de acero bruñido claveteadas de oro, puesto de perfil, y forrado de gules (que es rojo), representando los generosos pensamientos y expediciones guerreras que la cabeza proyecta y la mano ejecuta, con sus plumas y lambrequines correspondientes; o bien podrá usar de las referidas armas (según se miran en los escudetes diseñadas) separadas o como más le convenga.

Los cuales blasones aumentan esplendor y nobleza a nuestro interesado, por ser las armas un emblema o jeroglífico donde se simbolizan y cifran los hechos y hazañas memorables de los gloriosos progenitores, y ser también el mayor distintivo de nobleza; honor tan estimable que se eleva a divino, respecto haber sido el mismo Dios su institutor soberano, mandando a Moisés señalase y diese insignias a las doce tribus nobles, para que con ellas se adjudicase el origen de cada uno: Singuli per turmas, figna, ad quae vexilla, et Domos cognationum fnarum castramentabuntur filiorum Israel. No tiene menos sacro principio el usar todos los caballeros nobles de los timbres, escudos y blasones que por tales les corresponden.

POR TODO LO CUAL, y ser estas armas las que pertenecen al citado DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, así este ilustre caballero como sus hijos y legítimos descendientes podrán usar de ellas como propias, poniéndolas, grabándolas, esculpiéndolas o pintándolas en sellos, anillos, reposteros, tapices, vajillas, pichinas, coches, plata labrada, casas, portadas, capillas, cenotafios o sepulturas y en todas las demás partes y alhajas que les convenga y por bien tengan: entrar con ellas en batallas campales, justas, sortijas, torneos, toros, cañas y alcancías y demás fiestas reales; y en todos y cualesquier actos de honor concedidos y permitidos a los nobles caballeros hijosdalgo notorios de sangre de estos Reinos, dominios y señoríos de esta vasta y católica Monarquía; y de los de devengar quinientos sueldos áureos a fuero de España, como lo es por descendencia de tales (según queda justificado) el enunciado caballero DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, nuestro interesado, natural de la mencionada villa de Quintanar de la Sierra, de la Provincia de Soria, en Castilla la Vieja, residente y vecino de la ciudad del Gran Puerto de Santa María, Reino de Andalucía. A cuya instancia, y para que no se le ponga embarazo ni impedimento alguno en el uso de las expresadas armas, por tribunal alguno de Su Majestad, ni ministro u otra cualquier persona o personas de estos dichos Reinos y Señoríos:

EN VIRTUD DE LA ABSOLUTA AUTORIDAD que para ello tengo del REY Nuestro Señor, doy el presente Despacho y amplicación de armas, firmado de mi mano y sellado con el sello de las mías, en Madrid a nueve de octubre de mil setecientos sesenta y dos. Lugar del sello. Don Francisco Zazo y Rosillo.

Los ESCRIBANOS Públicos y del número de esta villa de Madrid que abajo signamos y firmamos, damos fe que don Francisco Zazo y Rosillo, de quien va firmada y sellada la antecedente Certificación de Armas de los apellidos de BERNABÉ Y MADERO, es Cronista y Rey de Armas (como se intitula) y uno de los cuatro del número que asisten a Su Majestad en su Corte, fiel, legal y de toda confianza; y a sus certificaciones, genealogías y entronques siempre se les ha dado y da entera fe y crédito en juicio y fuera de él. Y para que así conste donde convenga, damos la presente comprobación en dicha villa de Madrid a veintiséis días del mes de octubre de mil setecientos sesenta y dos años. En testimonio de verdad: Joseph Pérez. En testimonio de verdad: Joseph Sánchez Pitarro. En testimonio de verdad: Manuel Gómez Guerrero.

DON VICENTE FRANCISCO VERDUGO Y MARTÍNEZ, Secretario de Su Majestad, y mayor y perpetuo del Ayuntamiento de esta imperial y coronada villa de Madrid: Certifico que don Francisco Zazo y Rosillo, de quien va firmada y sellada esta certificación de los apellidos de BERNABÉ Y MADERO, es Cronista y Rey de Armas (como se intitula) y más antiguo de los cuatro del número que asisten a Su Majestad en su Corte; y los Escribanos que le comprueban lo son públicos y del número de esta dicha Villa, todos fieles, legales, y de entera fe y crédito; y a sus escritos, instrumentos y papeles siempre se les ha dado y da en juicio y fuera de él. Y para que así conste doy la presente, sellada con el sello de las armas de esta dicha villa de Madrid (que para éste y otros efectos para en mi poder) y firmada de mi mano en ella, a veintiséis de octubre de mil setecientos y sesenta y dos. Lugar del sello. Don Vicente Francisco Verdugo.

Yo don Fernando Francisco Suazo, Fiscal de Guerra de esta Capitanía General de Andalucía, y Escribano de Su Majestad, del número, Cabildo y Gobierno de esta nobilísima ciudad: Certifico que esta copia está fiel, legal y literalmente sacada de la certificación original del citado Cronista y Rey de Armas del REY Nuestro Señor (que Dios guarde), escrita en vitelas, con el escudo de armas, escudetes, iniciales de los capítulos que contiene, firmado y sellado al parecer del referido; con la comprobación de tres escribanos y otra que le sigue, firmada y sellada al parecer del Escribano Mayor del Ayuntamiento de la villa y corte de Madrid, con cuyos originales, así en lo escrito como en los citados escudo y escudetes, concuerda y está conforme esta copia en el citado libro forrado en tablillas guarnecidas de tafilete encarnado y dorado, su porte de a folio; que para este efecto, con los demás recaudos concernientes a él, exhibió y presentó el citado don Joseph de Bernabé y Madero, al que en todo me refiero. Y para que conste, en virtud del auto del señor licenciado don Joseph Delgado y Mentera, abogado de los Reales Concejos, Alcalde Mayor y Teniente de Corregidor de esta ciudad, de veintiséis de agosto próximo pasado: doy el presente en la muy noble y leal ciudad del gran Puerto de Santa María, en cuatro de septiembre de mil setecientos y sesenta y siete. En testimonio de verdad: Femando Francisco Suazo (hay un sello) Escribano de Cabildo

Yo el sobredicho don Fernando Francisco Suazo, Canciller del Ilustre Ayuntamiento de esta ciudad, sellé con el sello mayor de sus armas esta copia, el día de su fecha, de que certifico.

Fernando Francisco Suazo

Escribano de Cabildo

Nos los Escribanos de S.M. públicos y del número de esta ciudad, damos fe que don Fernando Francisco Suazo, de quien está signada y firmada la copia que antecede, es escribano de S.M. del número y del Cabildo y Gobierno de esta ciudad, en cuyo poder paran los sellos de su Ilustre Ayuntamiento, fiel, legal y de toda confianza; y como tal lo usa y ejerce, y a sus semejantes siempre se les ha dado y da netera fe y crédito en todos juicios. Y para que así conste donde convenga, firmamos el presente, fecha ut retro.

Francisco Uruburu de Toro, Alberto de León, Raphael Ant° Quiñones

(hay un sello)

[1] La Nación, Buenos Aires, 2 de noviembre de 1917.

[2] La biografía del doctor Horacio Madero, distinguido médico, en CUTOLO, Nuevo Diccionario cit., t. IV, pág. 345.

[3] Cabe aprovechar esta ocasión para destacar un rasgo de firmeza de don José Gabino Salas, padre de la señora de Molina, con motivo del advenimiento de Rosas a la Dictadura. En un documento contemporáneo (en poder del doctor Horacio Julio Ruiz Moreno, a quien agradezco su comunicación) se lee la siguiente denuncia, que revela el valor cívico de quien se creía denostar:

“En el pueblo de San Pedro, a cuatro del mes de junio de mil ochocientos treinta y cinco, el Juez de Paz, el Comandante Militar, el comandante del 4º Escuadrón de Caballería, y los vecinos que firman, certificamos que don Gabino Salas no sólo ha guardado una conducta apática durante las fiestas que hubo en celebridad de haberse recibido del mando supremo de la Provincia el señor brigadier general Restaurador de las Leyes don Juan Manuel de Rosas, sino que ha sido constantemente opuesto a la Causa Santa de la Federación, lo que ha demostrado, pues hasta tuvo el atrevimiento de quejarse verbalmente al Superior Gobierno contra jefes comprometidos; y para inteligencia del público lo firmamos” (siguen las firmas).

Consecuentemente, Salas y su esposa doña Josefa Larravide debieron emigrar a Montevideo hasta la caída de la Tiranía.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a LA ESTIRPE DEL APELLIDO MADERO – V

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

  2. Pingback: PLEITO DE HIDALGUÍA DE BERNABÉ MADERO, JOSÉ de | HISTORIA DE COVALEDA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s