LA ESTIRPE DEL APELLIDO MADERO – II

LA ESTIRPE DEL APELLIDO MADERO – II

III.- LA GENERACIÓN ANDALUZA Y SU DISPERSIÓN AMERICANA

Don José de Bernabé y Madero vinculó a sus hijos a sus negocios, que los continuaron favorablemente. De su matrimonio con doña Margarita Rosa Ricard nacieron en el Puerto de Santa María seis hijos varones y una mujer. Todos sus nietos, en cambio, verían la luz en América, en donde se establecieron los tres hijos casados (Argentina, Méjico y Colombia), y adoptaron definitivamente el apellido Madero, omitiendo el Bernabé de varonía[1].

Fueron aquellos:

l.- Don JUAN IGNACIO DE BERNABÉ MADERO, nacido en el Puerto de Santa María, sacerdote jesuíta, quien primero residió en Nueva España (Méjico), en el colegio de la Compañía de Jesús situado en Puebla de los Angeles, y luego en el de Filipinas, donde falleció.

2.- Don MANUEL DE BERNABÉ MADERO, nacido en el mismo Puerto el 9 agosto 1722 y bautizado con los nombres de Manuel Antonio Lorenzo, cabeza de la rama argentina, que sigue en el próximo capítulo.

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3.- Don JOSÉ DE BERNABÉ Y MADERO, nacido en la misma localidad el 1 febrero 1725 y bautizado con los nombres de José Antonio Francisco. Viajaba con frecuencia a Méjico con motivo de sus empresas mercantiles, con las cuales logró sólida fortuna y pudo adquirir un navío propio para efectuar el transporte de las mercaderías. Un testimonio contemporáneo lo describe como de “cuantiosas dependencias, buena cuenta, y correspondencia y crédito conocido”. En diciembre de 1769 fue designado Contador de Propios y Arbitrios del puerto de Santa María, y en 1768 y 1776 desempeñó el cargo de Síndico Personero y Procurador Mayor de la ciudad. Fue también en Cádiz uno de los treinta electores de Cónsul en este organismo.

En 1776 inició el trámite para obtener la devolución de la blanca de la carne —simbólica devolución del tributo por la consumición de carne, exención de que gozaban los nobles en Andalucía— y el consecuente empadronamiento como hidalgo: este voluminoso expediente recogió los datos ya allegados por su padre, y añadió las constancias sobre el nacimiento de sus hermanos. Luego de laboriosa negociación —complicada por la aparición de un enigmático Antonio de Bernabé Madero, homónimo de un hermano suyo difunto, como se indica a continuación—, le fue concedida a don José la inscripción en el estado de caballero hijodalgo el 9 de abril 1778[2].

En Veracruz (Méjico) había contraído enlace en 1752 con doña María Antonia de Rosas Hernández, con quien no hubo sucesión. Según se dirá en otra parte de este trabajo, don José quedó a cargo de su sobrino Juan —tronco de la rama argentina— con motivo del fallecimiento del padre de éste, su hermano don Manuel.

Fue hijo natural suyo don ANTONIO DE BERNABÉ MADERO, nacido en el Puerto de Santa María entre 1742 y 45, a quien Fernando M. Madero no conseguía ubicar, suponiéndolo hermano menor —ilegítimo— de quien verdaderamente era su padre. Yo le atribuyo la filiación que le he dado en base a dos circunstancias: en 1763 don José de Bernabé y Madero debía efectuar un viaje a Veracruz, en Nueva España, y presentó a la Casa de Contratación de Cádiz una solicitud exponiendo que conduciría numerosas mercancías, “para cuyo vasto manejo y con concepto del cúmulo de dependencias que llevo a mi cuidado, necesito llevar en mi compañía a dos criados, y por tales propongo a Antonio de Bernabé Madero, natural del Puerto de Santa María, de 18 años de edad, pequeño de cuerpo, picado de viruelas y trigueño; y a Pedro de Viguera y Ángel, de Logroño, de 17 años”, ambos solteros[3]. La edad de este Antonio es significativa para descartarlo como de la propia generación de don José. Por otra parte, éste, al promover su acreditación nobiliaria como se ha dado cuenta arriba, tuvo la debilidad en 1777 de jugar con el equívoco de nombres para extender el beneficio del trámite respecto de Antonio. . . Pero se presentó un don Antonio Bernardo de España observando la muerte del hermano de aquél y la falta de concordancia con su fecha de nacimiento respecto de la edad que éste representaba. Ello paralizó el resultado favorable del expediente hasta que don José de Bernabé y Madero explicó que no había querido falsear la verdad, sino que el tal España mantenía un disgusto con él (Antonio había prometido matrimonio a su hija Ana, sin cumplir), puesto que “muy lejos de hacer tal engaño, no pedí se extendiese a él mi pretensión, y sólo la mala expresión con que referí los hermanos varones dio ocasión a que se equivocasen los señores informantes”, arguyendo como prueba que había acompañado los testamentos de sus padres donde constaba la muerte de su hermano Antonio. Este incidente pudo superarse, como quedó dicho (véase al respecto lo que digo en nota 23 in fine).

Antonio de Bernabé Madero casó en Cádiz con Catalina Suárez y Cruzat, y fueron padres de dos hijos: 1) doña Francisca, quien contrajo matrimonio en Cádiz en 1810 con don Antonio Aguirre de Larios y pasaron a Guatemala, donde ella falleció al año siguiente (con descendencia femenina que figura en la Enciclopedia de los García Carraffa, tomo 73. pág. 2051 : y 2) don Francisco de Bernabé Madero —así figura en sus matrimonios—, nacido en Santa María. Procedente de Gibraltar arribó en una fragata inglesa a Buenos Aires el 19 julio 1819, efectuando tres días después una importante declaración respecto a la expedición española lista en Cádiz para transportar refuerzos al Callao en Perú, cuyos datos se ordenó comunicar al Gobierno de Chile y al general San Martín[4]. Este Francisco Madero —como firmaba— pasó a la Banda Oriental y en la catedral de Montevideo casó por primera vez el 20 febrero 1834 con doña Cesárea Vásquez (“hija de don Valentín Vásquez y de doña Margarita Carrasco”). Viudo de ella, volvió a contraer matrimonio allí también el 19 noviembre 1841 con doña Clara Pérez, natural de la ciudad (hija de don Ramón Pérez y de doña Rosa Villagránl, la cual a su vez era viuda de don Bernardo Pizarro, quien había muerto ahogado en octubre del año anterior durante el naufragio del buque que lo llevaba de Colonia a Montevideo. Con sucesión. Francisco Madero mantuvo estrechas relaciones con sus parientes argentinos durante la emigración de éstos en época de Rosas, como que sirvió de padrino a varios hijos de don Juan Nepomuceno Madero y doña Paula Várela en Montevideo[5].

4.- Don ALEJO DE BERNABÉ MADERO, nacido en el Puerto de Santa María el 23 marzo 1727 y bautizado como Alejo José Joaquín. Fue designado primer grabador de la Casa de Moneda de Nueva España (Méjico), a donde se trasladó en 1773 “con honores” por resolución del Rey, quien dispuso asimismo que se costeara por cuenta de la Real Hacienda el pasaje a su familia: su suegra doña Manuela Ayns, su mujer, una tía doña Clara de Avila, sus hijas Josefa de 19 años, Manuela de 9 y Francisca de 7, y su hijo Joaquín de dos y medio de edad[6].

Don Alejo estaba casado en Cádiz con doña Francisca Labadía o de la Badía. Se radicó en el norte de Méjico, donde en Chihuahua nació en 1796 su otro hijo don José Isidro Madero, Gobernador de este Estado, quien combatió en la frontera contra los indios apaches hacia 1820 y falleció en la misma población en 1837.

El hijo varón mayor don Joaquín fue padre de don José Francisco Madero, el cual fundó en Tejas los pueblos de Victoria y Santa Rita de Morelos, siendo Gobernador de Chihuahua, y a su vez tuvo como hijo a don Evaristo Madero (1828-1911), Gobernador del Estado de Coahuila en 1881, de quien proviene el Presidente de Méjico don Francisco I. Madero, jefe de la revolución que derrocó al dictador Porfirio Díaz, muriendo asesinado en 1913. Escribió en sus borradores Fernando M. Madero: “En la actualidad (1984) varios miembros de esta familia continúan desarrollando actividades políticas: hace un par de años un Madero fue candidato a la Presidencia de Méjico por el conservador Partido Acción Nacional, opositor al actual Gobierno[7].

5.- Doña ANTONIA DE BERNABÉ MADERO, nacida en el Puerto de Santa María el 28 noviembre 1728, “doncella”.

6.- Don MARTIN DE BERNABÉ Y MADERO, nacido en la misma localidad el 29 de noviembre 1732 y bautizado como Martín Antonio José Saturnino. Dedicado también al comercio con América, fue habilitado por la Real Audiencia de Cádiz como “cargador”. En nota colocada al final de un trámite para embarque de mercancías, se lo describe para identificarlo: “M. de C, cariaguileño. ojos azules, cerrado de barba, y color sonrosado”[8].

Era soltero en ese tiempo, pero después casó en Cartagena de Indias con doña Catalina Garala. Hay descendencia suya en Colombia, y apuntó F. M. Madero: “Me he carteado con miembros de esta rama de la familia, principalmente don Diego Madero Leiva. la cual ha actuado en política (Partido Conservador) y ha ejercido el comercio”.

7.- Don ANTONIO DE BERNABÉ MADERO, nacido en Santa María el 14 marzo 1735 y bautizado con los nombres de Antonio Juan Florentino José. Falleció joven allí el 10 octubre 1750.

IV.- LA RAMA ARGENTINA

VII.- Don MANUEL DE BERNABÉ MADERO, nacido —según se dijo— en el Puerto de Santa María el 9 agosto 1722, también tentó suerte como sus hermanos en el comercio con América, y como ellos aquí establecería su familia. Consta que el 23 agosto 1757 el Gobernador de Buenos Aires le concedió licencia para retornar a España y embarcarse “con dos petacas con la ropa de su uso, otra con víveres, una frasquera, y doce marcos de plata labrada”: zarpó al mes siguiente en la fragata Emperatriz Reina, a cuyo bordo viajaban otros diez distinguidos pasajeros. Retornó pronto, como que lo hizo al año siguiente en el navío El Toscano, acreditando ser libre, soltero, y no profesar en Religión, manifestando en su solicitud a la Real Audiencia de Cádiz el 20 diciembre 1758: “Tengo deliberado pasar a los puertos de la Mar del Sur (Océano Pacífico) para la venta y beneficio de porción de mercaderías que tengo cargadas de mi propia cuenta y riesgo”. Fue habilitado para ello nueve días más tarde, identificándoselo como de ojos pardos y cerrado de barba, y dándosele la categoría de “cargador”[9]. En Lima hizo sociedad con don Antonio Basilio de la Canal para vender ropas de Castilla, pero con poco éxito, según manifestación propia diez años después.

Alrededor de 1764 don Manuel se estableció en Potosí (Alto Perú, hoy Bolivia, que en la década siguiente pasaría a integrar el flamante Virreinato del Río de la Plata), donde contrajo matrimonio —el primero— con María Úrsula Caballero: “Murió a los quince días de nuestro matrimonio —estampó Bernabé Madero años después—; la que no trajo bienes ninguno por ser muy pobre”[10]. No obstante esta circunstancia estableció en la villa imperial su residencia definitiva. En Potosí prosiguió sus actividades mercantiles, que dieron lugar a cierto malentendido que le interesó aclarar en un documento del año 1768: “Que la gratitud en que se halla al vecindario de esta Villa por las atenciones que ha merecido y disfrutado en ella, le obliga a satisfacer con toda verdad y bajo de juramento que hace por Dios nuestro Señor y una señal de Cruz en toda forma de Derecho, que es totalmente falsa y siniestra la especie que contra el otorgante se ha suscitado, de haber informado contra el comercio de esta Villa en los tribunales superiores, sin que directa ni indirectamente haya intervenido en este punto en cosa alguna”[11].

También se dedicó a trabajar el ingenio La Concepción en la “ribera” de Potosí, perteneciendo al Ilustre Gremio de Azogueros. En este campo de acción, don Manuel rehabilitará más tarde (1780) “un ingenio de moler metales de plata” para explotarlo junto con su concuñado don Manuel Pérez Fariñas, Veinticuatro de la ciudad en 1768 y Alcalde de ella en 1782: el solar y su establecimiento eran propiedad de la familia Fernández Pacheco en la cual aquellos habían casado[12]. Fue Juez Diputado del comercio en 1776 y Alcalde de Segundo Voto en 1783.

Bernabé Madero ostentaba el grado de Capitán de Dragones, tocándole participar en la movilización general a raíz del gran alzamiento indígena en 1781. Obtuvo el rango de maestre de campo.

Casó por segunda vez en la iglesia matriz de Potosí el 28 febrero 1767 con doña Ignacia Fernández Pacheco, aquí nacida, huérfana a la sazón (hija de don Matías Fernández Pacheco, natural de Córdoba en Andalucía, capitán de caballería y Oficial de las Reales Cajas de Hacienda en Potosí, casado en esta ciudad el 22 noviembre 1736 con doña Rosa Agustina Díaz de Ceballos, II marquesa de Haro, natural de Pica en Perú, donde fuera bautizada el 13 diciembre 1719[13]) . Tuvieron cinco hijos que murieron niños, y otros dos que vivían en 1782 —falleció a poco también la mujer, llamada María Josefa—, el último de los cuales perpetuó su descendencia en Argentina. Falleció doña Ignacia el 7 febrero 1780.

Don Manuel de Bernabé Madero se presentó por apoderado ante el Consejo de Indias con la ejecutoria de hidalguía obtenida por su padre en Valladolid, pidiendo se le despachase “auxiliatoria” de ella, y practicadas las diligencias correspondientes le fue librada el 25 julio 1779[14]. No obstante, ante la divina majestad no cabían pretensiones, y estando enfermo en 1768 había prohibido toda solemnidad a sus exequias “y en particular la común asistencia de Comunidades y otra pompa, y sólo se ha de reducir dicho mi funeral a uno muy moderado y sin exceso de vanidad, como el que la cuadra de mi habitación no se descomponga ni altere, y mi mujer traiga luto solamente por el espacio de tres meses”. En su segunda disposición de última voluntad, de 1782, mandó fuese su cuerpo “amortajado con el hábito y cuerda de nuestro padre San Francisco”[15].

Don Manuel se dispuso a viajar a España a fines de 1786, llevando consigo al hijo que le quedaba, de ocho años y medio, en compañía de un criado. Se embarcó en Montevideo portando tres tejos de oro y plata labrada, “contenidos y acomodados en dos cajones retobados de cacao y marcados”, para entregar a su hermano don José de Bernabé y Madero[16]. Lo que sucedió a partir de entonces lo relató este último:

“Nuestro hermano querido don Manuel tuvo la buena suerte de hacer su viaje en ochenta días de navegación, y entrar en el puerto de La Coruña, en Galicia, con la fragata correo de S.M. nombrada La Diligencia, el 19 de marzo de este año, acompañado de su único hijo Juan Nepomuceno José y de un negro esclavo nombrado Simón, gozando de cumplida salud y muy contento por el buen pasaje que tuvo, sin experimentar ni un solo día de mareo, de cuyo aviso recibimos el mayor contento y esperábamos su pronto venida a nuestros brazos con mucha ansia. En todos los siguientes correos continuó dándonos sus noticias y avisándonos estaba determinado a venirse por mar a esta bahía en una fragata inglesa, que sólo aguardaba el buen tiempo para hacerse a la vela, y la última que nos escribió de su puño y letra fue con fecha 7 de abril último pasado; y el día 8 del mismo a las once horas de la noche entregó su alma a Dios de un accidente repentino en la misma ciudad de La Coruña, donde el día 1º del mismo mes había otorgado su testamento hallándose sano y bueno, y en vísperas de embarcarse para venir a esta bahía[17]

Sobrevivió a siete hermanos, pues, un solo hijo, y es de imaginar la tragedia que súbitamente se abatió sobre este pobrecito huérfano, sobre todo en tierra extraña y aislado de personas amigas.

[1] Don José de Bernabé y Madero había testado el 3 junio 1755, y su esposa doña Margarita Ricard lo había hecho el 30 noviembre 1766 ya viuda, “hallándose con algunos achaques habituales y en su libre juicio”. Previamente habían otorgado ambos otro testamento mancomunado, el 3 junio 1751.

Además de las propias investigaciones que Fernando Madero realizó en el Puerto de Santa María en 1974, contó desde allí con la diligente colaboración posterior de don Fernando Monguió Becher, licenciado en Derecho e historiador y genealogista local.

[2] Archivo Histórico Municipal del Puerto de Santa María, Papeles antiguos, leg. 327: “Madero, ejecutoria” (en la misma sección figura el Expediente de nobleza de José de Bernabé y Madero, natural de “Quintanar”, como apéndice al leg. 46-N-tomo 56, que sin duda es un testimonio el original conservado en Valladolid).

La Real Provisión de Hidalguía fue asimismo ejecutoriada por la Chancillería de Granada y obra en el Archivo de ésta, cabina 301, sección Hidalguía, leg. 171, pieza 287 (obtuve su fotocopia autenticada en enero de 1984 por gentileza de la secretaria de la misma, doña Carmen Martínez Oscos, para entregarla a Fernando Madero).

[3] Archivo General de Indias (Sevilla), Contratación, leg. 5506. En otro viaje anterior —del año 1754— lo había acompañado a don José como uno de loa “criados” un joven de 22 años, Alexo de Ricarte (sic), quien por su apellido debe ser pariente por parte de madre. Esto aclara que aquella denominación carecía de connotación servil (A.G.I., Contratación, leg. 5496) puesto que su sentido era el de haberlo criado.

[4] Archivo General de la Nación (Buenos Aires), División Nacional, Gobierno, Intendente, año 1819.

[5] Para la procura de los datos relacionados con Uruguay, en este aso y otros más, Fernando Madero contó con la eficaz ayuda de don Angel Ayestarán, de Montevideo. Anteriormente le había enviado algunos informes don Juan Alejandro Apolant.

[6] A.G.I., Contratación, leg. 5518, Los acompañaha un criado natural e Ochndiano (Viscaya), llamado Juan Bautista de Izurieta.

[7] F. M. Madero —quien contó desde allí con la colaboración del ingeniero don Teodoro Amerlinck y Zirión— llama la atención sobre errores genealógicos que trae TORSTEN DHAL, Linajes de Méjico (págs. 152-61), quien por ejemplo comienza entroncando a la familia con el apellido Madero de Villanueva del Cárdete (como indican GARCÍA CARRAFFA, Enciclopedia, al tratarlo). Según el mismo Fernando, JOSÉ VASCONCELOS en Don Evaristo Madero (ed. 1958) acumula errores y trae a unos “Madero y San Martín”. Como otros autores mejicanos que se repiten, ADRIÁN AGUIRRE BÉNAVÍDEZ, en Madero el inmaculado (Méjico, 1966), escribe el apellido Labadía como “Laviada”, equivocación en la que hizo incurrir inadvertidamente al propio Fernando en sus apuntes.

En 1964 DON GUILLERMO MADERO publicó el 3 mayo en el diario La Nación de Buenos Aires un artículo titulado “Una familia en la historia de Méjico”, alusivo a esta rama.

[8] A.G.I., Contratación, leg. 5502. Hay otro expediente referente a sus negocios, del año 1765 (leg. 5508), donde ya consta su matrimonio. Peinando Madero anota que también casó en Cartagena de Indias “posiblemente Juego con Romina de la Rosa”.

[9] A.G.I., Contratación, leg. 5501. Los datos referentes a don Manuel de Bernabé Madero cuyas fuentes no se mencionan fueron expuestos por F. M. Madero en su trabajo mencionado en la nota 19; el resto proviene de documentos por él recogidos.

[10] Testamento otorgado en 1782 el 2 de mayo, identificándose como Capitán de Dragones (Archivo Histórico de Potosí, protocolo del escribano Molina, tomo 172, fs. 535 v. al 539). Fotocopia que en el año 1985 obtuvo en Bolivia don Juan Isidro Quesada —al igual que el que sigue— para entregar a F. M. Madero. Don Manuel había dado el 14 febrero 1768 un poder para testar, invocando esta vez ser Maestre de Campo (ídem, protocolo de Molina).

[11] Poder para testar citado en la nota anterior. Un expediente del año 1780 lo alude como “de los sujetos de mayor abono de esta Villa” (A.G.N., Div. Colonia, Potosí, 1780-81, legajo 7).

[12] A.G.N., División Colonia, Interior, años 1779-80, leg. 7, expte. 4. Como si Bernabé Madero lo necesitara, en 1785 el Rey Carlos III extendió el fuero noble a los “dueños de hacienda de moler metales”: véase Luis LIRA MONTT, Privilegio de nobleza a la profesión de la minería en Indias, en la revista “Hidalguía” n° 124, tomo XXII (Madrid, 1974).

[13] La ascendencia de doña Ignacia Fernández Pacheco ha sido tratada en el erudito trabajo de FERNANDO M. MADERO, El marquesado de Haro, en la revista “Genealogía” n° 22, del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas (Buenos Aires, 1987).

[14] Dato obrante en una presentación de su hermano don José de Bernabé y Madero en 1795 (Archivo Municipal del Puerto de Santa MaríaT Papeles antiguos, expte. 172).

[15] Documentos citados en la nota 16.

[16] A.G.N., Registro de navios, leg. 69, expte. 10, partida 181.

[17] Libro copiador que se hallaba en poder de F. M. Madero, abarcando el período junio 1787-julio 1810; carta del 1 julio 1787 dirigida al vecino de Potosí don Francisco López Ortega (Libro en que don José de Bernabé y Madero copió las cartas de correspondencia con el Perú, relativas a los asuntos de la testamentaría de su hermano don Manuel, y como tutor de su hijo menor don Juan Nepomuceno José de Bernabé y Madero, Fernández Pacheco, Díaz de Cevallos y Gutiérrez de Escalante. Año de 1787). En carta posterior al mismo López Ortega, del 2 de octubre del mismo año, don José señalaba que, de fallecer Juan siendo menor de edad, su padre don Manuel instituía como herederos “de todos sus bienes, derechos y acciones en nuestros dos hermanos don Alejo y don Martín, bien premeditado, por tener estos dos hermanos hijos, de los que yo carezco, y mi hermano (sic) don Antonio se halla aún soltero”… Adviértase la sutil diferencia: don José habla de nuestros hermanos Alejo y Martín, y de mi hermano Antonio. Don Manuel no lo instituía beneficiario a éste.

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