PSICARIO – Michel Suñén

Que Covaleda está en una zona que inspira a grandes poetas y escritores ya lo sabíamos y por ello nos alegra anunciaros que un nuevo libro, en este caso del género Novela de intriga: thriller de acción en el cual parte de su trama se desarrolla en Covaleda y está escrito por una persona que tiene relación directa con el pueblo, nos alegra y mucho.

Se trata de PSICARIO, escrita por Michel Suñén, el cual está casado con una breta.

A continuación paso a compartir la descripción que el mismo autor hace de su libro, el cual podréis encontrar en Librería Las Heras al módico precio de 19,95€.

Psicario,-portada-alta-2400

«Hay amores que matan… y asesinos que aman.»

Míchel Suñén
Editorial Pàmies
Novela de intriga: thriller de acción
Rústica con solapas. 15 x 23 cm
416 páginas · 19,95 €

SINOPSIS
Tras la traumática desaparición de su pareja hace casi quince años, Ainhoa Gázquez ha sido capaz de reorientar su vida, recuperar a su hijo y convertirse en una community manager solvente y reputada. En su emergente blog Escráchalos aborda, con un firme compromiso, temas de investigación periodística de máxima actualidad. Pero todo estalla cuando los protagonistas de sus artículos comienzan a ser ejecutados.
¿Quién es, y qué pretende, ese asesino justiciero? ¿Por qué la ha elegido precisamente a ella? Considerando que todas sus víctimas merecen morir por lo que han hecho, ¿debe impedir que así sea? ¿Puede hacerlo, realmente, de algún modo?
Lejos de ayudarla, conocer a Emeri Santxicoetxea, un antiguo etarra con el que inicia una convulsa relación, la coloca en el vértice de un triángulo mortal en el que ella es víctima y verdugo al mismo tiempo, en un torbellino existencial que abre la espita de sus mayores miedos, inquietudes y rencores.
Psicario es un thriller inquietante sobre la justicia humana, la conciencia, los afectos que duelen y la insondable personalidad de los sicarios. Un recorrido por las entrañas de la
muerte y del amor, del crimen en pasado y en presente, de la cuenta atrás, el tiro en la nuca y las palabras que matan. Un recorrido absorbente que nos hace plantearnos si, en realidad, no somos otra cosa que asesinos contenidos.

INICIO

Reproducción íntegra de las primeras páginas del libro
A Ainhoa Gázquez le arrebataron el alma un jueves de 1999. Todos los jueves se iba con su bebé al Parque Grande, se tomaba un café en un velador, le daba la merienda mientras tomaban el sol y después paseaban entre las arboledas hasta que se hacía la hora de volver a casa, nunca antes de las seis y media ni más tarde de las siete. Le gustaba esperar allí a Bruno, su pareja, para darle un beso y preguntarle cómo le había ido el día. Ella se encontraba entonces en uno de esos periodos de felicidad furtiva, inadvertida, que solo valoramos cuando la perdemos, centrados como estamos en las obligaciones, la rutina y el cansancio acumulado. Tenía veintiocho años y estaba enamorada. Compartía su vida con un hombre al que calificaba de maravilloso, un tipo divertido y popular con un incuestionable don de gentes, que siempre sabía arrancarle una sonrisa a su cara y un beso a sus labios.
Su presencia la llenaba de energía y ganas de vivir. cierto es que había sido un tarambana, pero quién no había desfasado siendo joven, incluso ella se había excedido en ocasiones con el alcohol y los ligues. Llevaban juntos cuatro años y compartían piso desde el último año y medio. Lo quería. Él estaba mucho más centrado desde el nacimiento de Jorge. Es verdad que ella a menudo se agobiaba porque estaba todo el día sola con el niño, que tenía el carácter de su padre: inquieto, inconformista, vocinglero, y además sufría cólicos, lo que le hacía estar llorando más tiempo que dormido. Como era de fuera y no tenía amigos, ni apenas conocidos, en la ciudad del Ebro, pasaba todo el día con su hijo. Pero amaba a Bruno con mayúsculas, como siempre había deseado sentir y nunca hasta entonces le había sucedido. Cada momento de intimidad que compartían compensaba plenamente el resto de las horas de agobio y soledad. Su chico se pluriempleaba. Tras haber finalizado su contrato con el ejército español había conseguido un empleo de guardia de seguridad en un polígono industrial, el cual compaginaba con otro de mensajería, lo que conllevaba salir de casa a las siete menos diez de la mañana, trabajar de segurata, comer fuera, trabajar de mensajero y regresar con el cuerpo anquilosado por la espera, los paseos y el aburrimiento matinales más la inquietud, el ajetreo y los agobios vespertinos. A ainhoa le parecía guapo. Y aunque en verdad tenía un innegable atractivo masculino, era cosa del amor más que de la objetividad la conclusión de ese juicio. Cada vez que la abrazaba, cuando lo veía bañar al pequeñín o jugar con él en su regazo, sentía un cosquilleo de felicidad real que le dibujaba una sonrisa indestructible. Después, cuando el niño se dormía y él la poseía haciéndola sentir más importante que nunca, creía comprender el sentido de su vida y entendía que todo estaba en orden, que se arreglarían las dificultades económicas por las que atravesaban y que, antes o después, retomaría la incipiente carrera periodística que había abandonado tras el embarazo. No le asustaba la hipoteca variable a treinta años que habían firmado con el aval de sus padres, y desaparecía esa ligera, aunque molesta, sensación de haber desaprovechado el porvenir para ocuparse de un retoño impertinente cuyo llanto parecía el graznido de los cuervos.

El destino es insensible igual que los sicarios. Nada parecía indicar que aquel jueves iba a ser el Jueves. Jorge lloró con la misma desesperación de siempre. Las horas de tedio cotidiano se le hicieron tan largas y angustiosas como cada día. Tenía tantas ganas de
comerse a Bruno a besos como de costumbre. Y ni siquiera encontró una válvula de escape
en culpar de su desgracia a algún factor externo casual, sobrevenido: una migraña, la pérdida del autobús o unas décimas de fiebre en el pequeño le habrían resultado suficientes.
No hubo razón alguna para ello. Sin motivo, tomó la decisión de no atravesar media Zaragoza para llevar a su hijo a un parque. Quiso cambiar la rutina y, desde luego, lo hizo para siempre. Dio una vuelta por el centro, anduvo mirando escaparates, con Jorge dormido en el carrito, e hizo algunas compras.
Llegaron a casa a eso de las cinco. No tendría que haber habido nadie. 

Pero encontró lo que no andaba buscando.

EDICIONES PÀMIES LA EDITORIAL
Pàmies es una editorial independiente nacional fundada en 2007 con la premisa de hacerse un hueco en el panorama literario español, lo cual ha conseguido. Se centra en la ficción, más concretamente en la novela histórica, la novela negro-criminal y la romántica, esta última bajo el sello Phoebe. Ocasionalmente también publica algún que otro título, pocos, que no casan con ninguno de estos géneros, y se ha aventurado en el terreno de la noficción deportiva con su colección Crónicas.
Con todas las dificultades existentes hoy en día, ha mantenido una política de títulos coherente, atractiva y, por qué no decirlo, innovadora, hasta convertirse en un referente en los tres géneros que conforman su «núcleo duro».

COVALEDA EN LA TRAMA
Psicario es una novela de intriga internacional que se va desarrollando en diferentes escenarios: Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valencia, San Sebastián, Ciudad Juárez, México D. F., las ciudades argelinas de Ouargla y Gardhaia, el País Vasco francés, etc.
Los padres de la protagonista, Ainhoa Gázquez, están afincados en Covaleda, donde ella acude con frecuencia a visitarlos. Su hijo, y ella misma, han estado viviendo aquí durante algunos años. La llegada de un vecino misterioso a la casa situada frente al domicilio de sus padres cede un protagonismo adicional a la localidad, que se convierte en ese momento en un lugar determinante en el desarrollo de la trama.
Allí tendrá lugar, especialmente durante la celebración de las fiestas de San Lorenzo —las cuales se describen con profusión—, una serie de sucesos determinantes en la intriga, que incluyen amor, misterio e incluso un par de crímenes.
Los pasajes ambientados en Covaleda son, en parte, un homenaje a mi mujer, Noelia Rubio Rioja, natural de la localidad y una persona enamorada de esta tierra, cuyos sentimientos ha sabido transmitirme durante nuestras numerosas estancias en la ciudad. Mis hijos, por supuesto, también la aman, ya que han crecido en ella durante muchos veranos.
Por otra parte, considero Covaleda, y los Pinares de Urbión en general, una zona muy literaria y atractiva para ambientar una novela de intriga de estas características. La belleza de sus paisajes, la personalidad de sus gentes y las circunstancias que la rodean acogen con credibilidad y frescura una trama tan intensa y actual como la de Psicario.

EXTRACTOS SOBRE COVALEDA
«—Quédate con nosotros cuanto quieras —le dijo su madre cierta tarde en Covaleda, semanas después del desengaño, con una expresión de lástima en sus ojos que nunca le perdonaría.
Sus padres no eran los culpables de su desamor, del abandono, ni siquiera de los daños que le sobrevinieron más tarde. Pero a quién iba a enfrentarse sino a ellos, con los que convivía todo el día, semana tras semana, en aquel pueblo soriano de pinares bellos y nevadas emociones al que había regresado llena de pena, vacía de proyectos.
Estuvo allí nueve meses, durante los cuales Jorge aprendió a andar y empezó a decir «mamá». En primavera, su abuelo lo llevaba a El Cubo cada tarde, lo montaba en el columpio y le empujaba el balancín amorosamente mientras le contaba historias ancestrales de la zona, forestales, con la hermosa panorámica del pueblo ante sus ojos».
CAPÍTULO 78, PÁGINA 23

«Emeri se encontraba de un humor muy especial. acababa de volver de su paseo matinal por los Pinares de Urbión, había llegado hasta Los Apretaderos y había regresado bordeando el cementerio. Le encantaba caminar monte a través, equipado con un palo para equilibrar sus pasos y con un buen calzado para senderismo. La gozaba sintiendo el crujido de las ramas aplastadas por sus botas, el silbo de los pájaros, los silencios forestales que irradiaban paz. La paleta cromática de aquel monte soriano le recordaba su terruño: ocres intensos y variados, tostados, rojizos, anaranjados, marrones y amarillos entremezclados con los variadísimos verdes de la vegetación. Su caminata duraba cerca de dos horas.
Sabía que cuando cayeran las nevadas no podría disfrutar de su pasión más saludable; por eso se ponía el despertador cada mañana a las seis cuarenta y se echaba al monte recordando los tiempos en los cuales se vio obligado a hacerlo para burlar a sus perseguidores».
CAPÍTULO 63, PÁGINA 97

«Bajaron a El Refugio de Pescadores y se juntaron con el resto de la panda. Era un lugar encantador, en torno al río, donde el Ayuntamiento había hecho instalar una pista de paddle junto a la de tenis, un parque infantil y dos canchas deportivas, una de fútbol y otra de vóley-playa. El entorno era precioso. Los pinos se mezclaban con las mesas y las barbacoas para el fuego, donde las cuadrillas se reunían para hacer calderetas o chuletas a la brasa. Siempre había animación en El Refugio… cuando hacía bueno. Al otro lado del río, por la zona en la que se encontraba el acceso motorizado, estaba el chiringuito, en el que desde hacía un año se servían cenas y comidas, en un salón anexo, con una extraordinaria relación calidad-precio. En las mesas de la terraza se montaban interesantes partidas de cartas para todas las edades: desde chiquillos que jugaban al mentiroso con sus padres hasta ancianas que discutían por quién debía llevarse los diez céntimos de la última mano.
También había chavales y chavalas tirando de cubatas, o compartiendo cervezas mientras charlaban sobre nimiedades. Alrededor del establecimiento había varias bancadas y merenderos de piedra en los que las ensaladas sabían a manjares. A Jorge le encantaba cruzar el puente colgante; mientras lo hacía, siempre saltaba sobre él haciéndolo oscilar».
CAPÍTULO 51, PÁGINA 155

«Si bien es cierto que en los días previos ya se organizan espectáculos culturales, actividades infantiles y torneos deportivos, las fiestas patronales siempre comienzan en Covaleda el día 9 de agosto, a la una de la tarde, con la tradicional lectura del pregón por un hijo del pueblo. La plaza se llena de gentío y los peñistas, todavía vírgenes de vino, escuchan el mensaje y jalean con fervor sus ¡viva san Lorenzo! La música es parte imprescindible de la celebración en un pueblo melómano como este. Las charangas salen a la calle mientras los festeros llenan los bares y su entorno, alternando los tragos iniciales con los bailes instintivos o rituales. Criaturas quinceañeras, madres de familia, universitarios de regreso, abuelas descocadas y algún que otro empresario, funcionario o transportista se mimetizan al compás de las sanjuaneras, del verbeneo y del inefable «San Lorenzo es el patrón», el himno que no cesa de sonar una y otra vez año tras año, dando pie en cada ocasión a un multitudinario baile entre los lugareños. Aunque la sucesión de actos y liturgias siempre se repite, lo cual aporta seguridad y apego a los festejos, son los detalles los que cambian confiriéndoles carisma: los matices incluidos por el nuevo pregonero, los gestos de las damas y el míster en el balcón del ayuntamiento ante la muchedumbre, el sabor de la cerveza en cada bar, el chiste de Roberto o la última ocurrencia de los jóvenes».
CAPÍTULO 28, PÁGINA 271

MÍCHEL SUÑÉN EL AUTOR
Zaragoza, 1970.
Creativo publicitario, profesor de oratoria y escritor polifacético que ha destacado en el género negro. Ha publicado nueve novelas —entre ellas los thrillers Diábolo, Látex, Diva o muerta y Talión—, relatos, libros infantiles y el ensayo Cómo enamorar hablando en público.
Sus intrigas, que combinan el enfoque internacional con el desarrollo local en escenarios españoles, incluyen temas de actualidad y tramas muy cercanas, envolventes, bien documentadas. Con un ritmo vertiginoso en todas sus novelas, posee un estilo personal muy impactante, capaz de arrebatar desde el primer renglón y sorprender con cada desenlace.

Dossier-Psicario-Historia-de-Covaleda,-may-15-7

VOCACIÓN LA CLAVE
«Escribo desde niño. Entre recreos en el patio y meriendas de nocilla, con 12 años terminé mi ópera prima: Convocatoria para matar, un sucedáneo de novela criminal que anticipaba mi destino literario. (Sorprendentemente, a mi abuela le encantó).
Necesito escribir, lo siento así. Me ayuda a ser quien soy, a ubicarme en el espacio, a comprender mejor el mundo en que vivimos. Lo paso bien con mis historias (quizá demasiado) y cuando arranco una sonrisa, o una lágrima, o una reflexión en un lector desconocido… me siento cómplice de su existencia.
Soy un soñador, ese es mi secreto. Como cualquier adulto, solo soy un niño hinchado de tiempo. La literatura es el cordón umbilical con el que me nutre la Madre Fantasía. El chupete que me calma. El juguete que nunca se estropea.
Y, más que nada, me encanta leer.»

Dossier-Psicario-Historia-de-Covaleda,-may-15-8660 076 101 · MICHELESCRITOR@YAHOO.ES ·

WWW.ZARAGOZA-CIUDAD.COM/MICHELSUNEN

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