EVOLUCION DE LA SELVICULTURA EN LOS MONTES DE PINO SILVESTRE DE SORIA: METODOS DE CORTAS Y REGENERACION APLICADOS

CONGRESO FORESTAL ESPAÑOL – Lourizán 993. Ponencias y comunicaciones. Tomo II pag. 511

EVOLUCION DE LA SELVICULTURA EN LOS MONTES DE PINO SILVESTRE DE SORIA: METODOS DE CORTAS Y REGENERACION APLICADOS

A.H. Fernandez de Rojas* & G. Montero**

* Departamento de Investigación Forestal Valonsadero. Aptdo. 175. Junta de Castilla y León. SORIA (España).

** Departamento de Sistemas Forestales I.N .I.A. MADRID (España).

DESCRIPCION GENERAL DE LA COMARCA ESTUDIADA

En la provincia de Soria hay una superficie de alrededor de 50000 ha poblada con pino silvestre, en masas puras, o mezcladas con Pinus pinaster , Quercus pyrenaica o Fagus sylvatica. Dentro de esta zona se analiza una comarca forestal, representativa de las mejores masas de pino silvestre en Soria, formada por los montes: Pinar de Covaleda con una superficie poblada de 8651 ha, Santa Inés y Verdugal con 6434 ha, Pinar de Duruelo con 3476 ha y Pinar de Vinuesa con 2069 ha. Los montes que se estudian en este trabajo forman parte de la Sierra de Urbión, oscilando su altitud entre 1100 m en el río Duero y 2229 m en el Pico de Urbión. Estas masas de pino albar están asentadas sobre materiales silíceos, forman suelos con porcentajes bajos de materia orgánica y reacción del suelo de moderada a fuertemente ácida. La vegetación arbustiva acompañante más significativa: Erica arborea , Pteridium aquilinum, Quercus pyrenaica , Ca/luna vulgaris y Erica australis. La pqbreza florística de la zona es achacada a la pobreza del suelo (MARTIN BOLAÑOS ?), el mismo autor encuentra evidencias antiguas de la existencia de una masa considerable de pino silvestre, al menos en los pinares de Covaleda y Duruelo, no estimando probable que las zonas de roble hayan sido mucho más amplias en el pasado, ni que s.e formara la masa de pinos por cortas abusivas de roble.

La comarca en estudio está formada por montes de utilidad pública, no consorciados. Se puede considerar por una parte Santa Inés y Verdugal, monte que pertenece a Soria y su Tierra, y un segundo grupo de montes con concesiones vecinales: Vinuesa, Duruelo y Covaleda. La participación de los vecinos en las rentas de los montes es muy antigua, parece que se remonta a la alta edad media y probablemente  ha sido un elemento decisivo para garantizar la conservación de estos bosques.INCIDENCIA DE LAS SUERTES DE PINOrevista_20

ESTADO DE LOS MONTES ANTERIOR A LAS ORDENACIONES VIGENTES

Estos montes se encontraban a principios de siglo muy dañados por el tipo de entresacas realizadas, cortas fraudulentas, pastoreo y quemas, especialmente Santa Inés y Verdugal al no ser los pueblos más próximos sus propietarios exclusivos. Exceptuando este último, el resto de los montes en análisis tenían y siguen manteniendo la servidumbre del reparto vecinal de madera, las cortas se realizaban por entresacas, con ausencia de zonas de regeneración y originando una verdadera masa dominada. Las cortas tuvieron un criterio de selección de lo mejor y en ningún caso de mejora. Este problema lo reflejan en sus trabajos los ingenieros ordenadores. Así, BARNOLA (1945) dice que en el monte de Covaleda “los árboles mayores de 40 cm que han quedado en pie son los más bajos” .En Vinuesa ABREU (1955) observa que el vuelo no revela la capacidad productiva del suelo y lo atribuye al tratamiento de entresacas, con miras exclusivas al aprovechamiento vecinal y ausencia de acotados que origina una verdadera masa dominada.

El segundo problema citado es el pastoreo; existía y perdura hoy en día, la costumbre de dejar al ganado en el monte sin pastor. Antes de ordenarse los montes no se respetaban los acotados establecidos y por lo tanto la regeneración era mínima. En el inventario de la ordenación de Duruelo realizado en 1896 hay una referencia a los problemas con el ganado: En cuanto nacían los pinos el ganado se los comía, necesitando para poder sobrevivir que el brezo invadiese el terreno dificultando la entrada de la ganadería, a la vez el brezo competía con las plantitas. También la presión de especies de caza puede mantener los pinitos a 30 cm e impedir que crezcan más (MATTHEWS,  1989).

En las ordenaciones vigentes en la actualidad los autores consideran un problema prioritario el conseguir que el ganado no pase a las zonas acotadas en regeneración, esta premisa condicionó el método de ordenación por tramos permanentes, formando tramos cerrados. En la ordenación de Covaleda se recomendó que las superficies de repoblación a acotar se iniciasen lejos del pueblo y en corto número, aunque fuesen grandes, para facilitar que se respetasen, utilizando cerramientos provisionales alambrados (BARNOLA, 1945). En la ordenación del monte de Duruelo (LOPEZ, 1953) hay una referencia a que la condición de equiproductividad (de los tramos) no se cumplió totalmente por la heterogeneidad del vuelo y la imprecisión de las calidades, dando preferencia a la división de los cuarteles en tramos por agrupación de rodales contiguos que formasen un contorno cerrado y limitado por líneas naturales, para fácilmente cerrar todo el tramo al pastoreo, y que este se pueda ejercer en el resto del monte. En la ordenación de Vinuesa (ABREU, 1955) se justifica la formación de tramos cerrado para cumplir mejor los acotados.

Por último, se va a hacer referencia a los incendios. Hay informes de fuertes incenclios durante el verano de 1868: En Santa Inés se quemaron 825 ha, en Covaleda 481 ha, en Duruelo 63 ha y en Vinuesa 22 ha; es interesante resaltar el incendio que tuvo lugar en ese mismo verano en Pinar Grande, propiedad de Soria y su Tierra, en el que se quemaron 2773 ha, aunque este monte no se analiza en este trabajo sí ilustra la magnitud del problema en esos años. Se sugirieron como posibl:s causas, además de una fuerte sequía, los ganaderos, gamelleros, o bien, simples venganzas (BRENOSA, 1869). En el inventario de Duruelo de 1896 hay una referencia a que los incendios castigaron el monte en distintas épocas. IRIARTE en 1989 hace un inventario en el Pinar de Covaleda de las superficies que han sufrido incendios antes de 1920, sumando 2518 Ha repartidas en distintos cuarteles de todas las secciones arboladas del monte. Para finalizar estas referencias a incendios, en el monte Santa Inés y Verdugal ordenado en 1925, en el año 1942/43 la mayor parte de las cortas realizadas fueron por incendios y en 1945 ocurrió otro incendio que devastó unas 200 ha (ABREU, 1959). En la segunda mitad de este siglo se han producido pocos incendios, sólo se ha encontrado referencia de 137 Ha quemadas en el año 1963 en Santa Inés.

Es interesante resaltar la abundancia de citas encontradas sobre la buena regeneración después de los incendios, incluso sin acotar al ganado. Los redactores de las ordenaciones y revisiones hacen referencia a que los regenerados posteriores a los incendios tenían una densidad, uniformidad y vigor notables (BARNOLA,  1945). Después de los incendios tardaban años en repoblarse, hasta 50 y 60 años (LOPEZ, 1953), primero se cubrían por el matorral y luego crecían los pinos. Recomiendan el acotar as zonas quemadas al ganado para acelerar la regeneración (ABREU, 1955). MARTIN BOLANOS (?) afirma que la creación de masas muy vigorosas y densas después de los incendios se debe a un incremento del pH y sugiere la utilización del sistema para repoblar zonas bajas de difícil regeneración.06

ORDENACIONES: TRATAMIENTOS SELVICOLAS EMPLEADOS.

Existe un inventario del monte de Duruelo realizado en 1896 del que se han extraído datos, más tarde en 1925 se realizó la ordenación de Santa Inés y Verdugal y en 1945 del monte de Covaleda. Las ordenaciones de Duruelo y Vinuesa se pusieron en marcha en los años 1953 y 1955 respectivamente.

El tipo de cortas utilizado antes de ordenar los montes era el de entresacas, cortando aquellos árboles más gordos y de mejores características en toda la superficie del monte, aclarando el bosque, empradizándose y dificultando la regeneración (BARNOLA, 1945; ABREU, 1955). El pino silvestre es un árbol que no responde bien al tratamiento de entresacas como testifican las siguientes citas: “Las plantitas de pino silvestre son resistentes a la sequía y a las heladas: pero no soportan la sombra” y “Al principio de las cortas de regeneración es necesario concentrarse en que la regeneración que se haya  conseguido  no  esté  seriamente  dominada  y  eliminar  todos  aquellos  que  tengan  su  vigor destrozado por la competencia. El pino silvestre que es una especie con fuerte demanda de luz y no se recobra satisfactoriamente si su vitalidad ha sido seriamente dañada” (MATTHEWS,  1989), la última afirmación es muy interesante dada la tendencia de los ayuntamientos a querer conservar los árboles  de diámetros  pequeños  en  los tramos  de corta en los primeros  años de vigencia  de las ordenaciones  con  la  esperanza  de  que  se  desarrollen  adecuadamente  una  vez  eliminados  los dominantes.  Hay  alguna  experiencia  negativa  sobre la aplicación  de entresacas  en el monte  de Duruelo; en el año 1982 se acotaron dos zonas, por iniciativa del ayuntamiento, en las que se habían realizado cortas de entresaca (árboles 40-45cm) y que no consiguieron regenerarse (RUEDA, 1987).

En las ordenaciones de los montes se establecen en todos los casos analizados cortas por aclareos sucesivos uniformes con arranque del matorral y labores ligeras, basándose entre otras, en la teoría de que aunque menos espesas eran más sanas las masas obtenidas con regeneración natural (LORENTZ, 1837) y en la protección del suelo (BARNOLA, 1945), aunque este último autor reconoce que los objetivos selvícolas se obtendrían también con cortas a hecho.

El método de cortas por aclareos sucesivos uniformes se recomienda para masas de pino silvestre en tratados actuales de selvicultura (LANIER, 1986; MATTHEWS, 1989), siempre que se haya tenido la precaución de dar un desarrollo adecuado a copas y raíces de los árboles semilleros a través de claras regulares a intervalos de  no más de 5 años.. Se ejecutan sólo dos cortas; diseminatoria y final, favoreciendo la regeneración con el movimiento del suelo y ejecutando la corta final cuando la masa joven no tiene más de 30 cm de altura.

A pesar de ser propuestas en todos los montes las cortas por aclareos sucesivos uniformes no fueron aplicadas con continuidad. Hasta entrados los años cincuenta en Santa Inés y Verdugal no hay gran preocupación por la regeneración, abandonándose toda práctica de cultivo (ABREU, 1956). Las cortas se realizaban dejando todos los pies menores de 30 cm 0, sin relación con la espesura, por lo que no se conseguía una regeneración adecuada. Es alrededor del año 1955 cuando se hacen las únicas cortas por aclareos sucesivos uniformes en la zona con éxito constatado, en Santa Inés y Verdugal y Vinuesa (ABREU, 1959); se prescinde de cortas preparatorias, en las cortas diseminato­ rias se estima la separación de pies reservados para semilleros mayor que la suma de sus alturas.y se recomienda que los árboles sean señalados por el ingeniero ejecutor, el resto deberá cortarse sin excusa alguna, se debe laborear y roturar seguídamente. A pesar de que con este sistema se consiguió regenerar la masa, en la primera revisión del proyecto de ordenación de Vinuesa (MENENDEZ DE LA VEGA, 1964) consta que ya se habían aplicado cortas a hecho y ayuda a la regeneración por siembra.

El  escaso  éxito  de  la  aplicación  de  los  aclareos  sucesivos  uniformes  se  pudo  deber inicialmente a la oposición de la propiedad a la corta de árboles de menos de 30 cm 0 que impedía dar a las cortas diseminatorias la amplitud necesaria y a la falta de laboreos adecuados, produciéndose fallos en la regeneración. Otra posible causa es la apuntada por ABREU ( 1959), quien afirma que la excesiva bu rocratización de la administración hizo que se prestara poca atención a la dirección de las cortas.

Es difícil , a través de las revisiones, extraer información detallada de la aplicación, fallos y éxitos de los tratamientos selvícolas utilizados, debido a las pocas referencias concretas encontradas, a pesar de la recomendación realizada por BARNOLA ( 1945) de que en las revisiones se hiciera un análisis selvícola de los tratamientos, análisis que consideraba tan importante como una modificación del turno o la comparación de existencias.

Por último, en Santa Inés, se proponen cortas a hecho por fajas (MENENDEZ DE LA VEGA, 1966), al principio confiando en la regeneración natu ral, para más tarde realizar siembras, que junto con amplios movimientos del terreno y destoconado es el método utilizado varios años.trabajando en el pinar 1972

TRATAMIENTO SELVICOLA REALIZADO EN LA ACTUALIDAD

Actualmente el tratamiento selvícola aplicado de forma generalizada es: cortas a hecho con movimiento. del terreno y siembra, existiendo la tendencia a realizar las cortas en grandes superficies para facilitar el movimiento de la maquinaria y abaratar los costes. En las zonas de ladera se han estado utilizando terrazas para la preparación del terreno, aunque desde hace unos años están siendo paulatínamente sustituidas por una preparación “areal” con retroexcavadora que no destocona.

Con este tratamiento selvícola, aunque con un impacto paisajístico fuerte paliado por la recomendación de que las zonas no estén limitadas por líneas geométricas o regulares (BLAZQUEZ, 1985), se consigue una regeneración abundante con buenos crecimientos.

PINILLOS (1990) compara los crecimientos de árboles procedentes de una zona cortada  a hecho, aterrazada y sembrada con los obtenidos por diseminación de árboles padre en unas cortas “tipo” aclareos sucesivos uniformes, .sin laboreo del suelo. Los primeros crecían significativamente más que los segundos y en 20 años la diferencia de altura encontrada fue 2,8m. Los árboles regenerados a principios de siglo (BRIONES,  1896) por cortas por entresacas y sin vedar al ganado tienen unos crecimientos mucho menores que los obtenidos por cualquiera de los otros dos métodos. Queda por determinar si las diferencias de crecimientos obtenidas se mantienen hasta el final del turno del pino silvestre.midiendo la madera

EVOLUCION DE LAS EXISTENCIAS Y VOLUMEN DE CORTAS

En las figuras 1, 2, 3 y 4 se representan para cada monte la evolución en el tiempo del número de pies por clase diamétrica y el volumen anual medio de cortas realizadas (contabilizables). Además del aspecto general de intensificación de los aprovechamientos y mantenimiento de las existencias, apreciable en dichas figuras, se puede destacar un incremento, en todos los casos, de pies entre 10-19 cm una vez ordenados los montes. En Covaleda, en el último inventario realizado, se aprecia una disminución de los pies de esta clase diamétrica y es debido a una intensificación en las cortas de mejora con las que se eliminaron más de 800.000 pies.Sin-título-4

En Duruelo (figura 4), analizando el inventario terminado en 1896, se aprecia un incremento en el número de pies hasta 1953, año en que se aprueba la ordenación, en todas las clases diamétricas inventariadas, excepto en la correspondiente a árboles mayores de 50 cm. El número de pies de esta última clase diamétrica disminuye a la mitad, probablemente por el tipo de cortas realizadas. En este mismo monte, que ha habido una fuerte oposición del ayuntamiento a la corta de pies de diámetros pequeños, no se  llevaron a a cabo las cortas propuestas. en la ordenación durante unos años, realizándose cortas por entresaca en menor cuantía que la posibilidad calculada.Sin-título-1

CONCLUSIONES

Los montes de pino silvestre, situados en el NW de la provincia de Soria, a principio de siglo estaban sometidos a frecuentes incendios. La regeneración era muy escasa, ya que en ellos sólo se cortaban los árboles de mejores características entre los >40 cm, y el ganado pastoreaba libremente por todo el monte. Desde principios de siglo se empezaron a controlar cortas y proteger el monte de incendios; los montes como Covaleda y Duruelo, aún sin estar ordenados, experimentaron una mejora notable en la primera mitad de siglo. Una vez ordenados, se han ido aumentado los aprovechamientos en gran medida, sin disminuir las existencias (figuras 1, 2, 3 y 4) y los montes se van regenerando adecuadamente según avanza el turno de transformación.

Las cortas aplicadas a estos montes han evolucionado desde entresacas, con pastoreo indiscriminado del ganado en el siglo pasado y principios de este siglo, a cortas por aclareos sucesivos uniformes con diseminación natural y sin movimiento del suelo, y, por último, a cortas a hecho con movimiento del suelo y siembras.

Tanto la revisión bibliográfica como la experiencia recogida a través de las ordenaciones indican que el método de cortas por entresacas no es adecuado para el pino silvestre. Esta especie necesita para regenerarse abundantemente, cortas intensas y laboreo del suelo.

En todas las ordenaciones el método de cortas aconsejado fue el de aclareos sucesivos uniformes, a pesar de esto y su adecuación a la especie, se aplicó con éxito muy pocos años. Como causas de su poco éxito se pueden citar: El no hacer las cortas con la amplitud necesaria al dejar árboles de menos de 30 cm, el no laborear y, posiblemente, la excesiva burocratización de la administración que hizo que se prestara poca atención a la dirección de las cortas (ABREU,  1959).Sin-título-2

Posteriormente, se comenzaron a aplicar cortas a hecho, laboreos y siembras; el buen resultado de este tratamiento, junto a la simplicidad de su aplicación, provocó que desplazara totalmente al primer tratamiento recomendado. Aunque este éxito no exime de la obligación de analizar los procesos generados por dicho tratamiento selvícola en el ecosistema forestal.

Para valorar el beneficio económico derivado del incremento de crecimiento provocado por los distintos tratamientos selvícolas habría que hacer un análisis detallado de inversiones y beneficios. Sería interesante, a nivel experimental, aplicar el tratamiento de aclareos sucesivos uniformes, en zonas de distinta calidad, analizando su viabilidad e interés económico.Sin-título-3

BIBLIOGRAFIA

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LANIER, L. (1986). Précis de sylviculture. E.N.G.R.E.F. Nancy.: 468.

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PINILLOS, F. ( 1990). Regeneración artificial y crecimiento de masas jóvenes de Pinus sylvesris en Covaleda  (Soria). Proyecto fin de carrera. E.T.S.I.M. Madrid. Inédito.

RUEDA FERNANDEZ, J. (1987). 2ª revisión del monte n°132  “Pinar” de Duruelo  (Soria).

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