CRISIS Y CAMBIO EN LA MONTAÑA IBÉRICA CASTELLANA. ESTUDIO DE DOS COMARCAS CON MARCADOS CONTRASTES GEOGRÁFICOS: PINARES Y TIERRAS ALTAS – IV

CRISIS Y CAMBIO EN LA MONTAÑA IBÉRICA CASTELLANA. ESTUDIO DE DOS COMARCAS CON MARCADOS CONTRASTES GEOGRÁFICOS: PINARES Y TIERRAS ALTAS – IV

V.2. El reforzamiento económico de la comarca de Pinares

 Frente a la comarca de Tierras Altas, Pinares representa un ejemplo de adaptación a un medio hostil, con unas condiciones climáticas duras y unas dificultades de comunicación entre los distintos valles. El mantenimiento de los sistemas de aprovechamiento de la madera procedente de los montes comunales y la aparición de procesos de transformación de esta materia prima no solo ha sido un factor de estabilidad demográfica, sino que ha asegurado la pervivencia de un modelo de desarrollo bastante equilibrado y la conservación de los valores paisajísticos que atesora esta comarca serrana. En Pinares, la superficie forestal no ha dejado de crecer en las últimas décadas, a costa del pastizal y las tierras de cultivo. La única transformación reseñable procede del cambio que se produjo en el modelo de explotación del pinar durante los años 60 y 70, que provocó no pocos debates y una fuerte polémica en algunos municipios. Las nuevas ordenaciones de los montes planteaban una explotación económicamente más rentable, basada en las “cortas a hecho” o matarrasa. Este nuevo planteamiento supone para la configuración del paisaje de Pinares la presencia de rupturas en la continuidad de las masas arbóreas y la coexistencia en espacios vecinos de áreas integradas por pinos de distintas edades y distinto porte.

 Las bases industriales creadas en los años 60 y 70 han servido para generar un dinamismo interno que ha sido capaz de amortiguar el éxodo rural. De gran importancia para la comarca fue la instalación en la localidad de San Leonardo de Yagüe, en el año 1955, de una importante empresa, con capital inicialmente catalán, dedicada a la fabricación de puertas, que hoy cuenta con más de 500 trabajadores, aunque ha llegado a emplear a más de 800. En la actualidad, el número de licencias industriales existentes en la comarca se eleva a 246. A diferencia de Tierras Altas, el mapa industrial es mucho más tupido. Solo hay 6 municipios que no tengan ninguna licencia y 9 superan las 10. En consonancia con las características de la comarca, el 86,4% de las licencias pertenecen a la rama de industrias manufactureras, de las que destaca especialmente el sector de la madera. La industria de la madera comprende 172 licencias, que representan un 71% del total de licencias industriales, y se extiende por 16 de los 23 municipios. Destaca por encima de todas la industria del aserrado de madera y fabricación de muebles, que representa más del 75% de las licencias, con un índice de cooperativismo por encima del 25%. También cabe subrayar el tamaño de las empresas. Aunque más del 50% tienen menos de 5 trabajadores, hay un significativo 22% que cuentan entre 6 y 10 empleados y otro 22% entre 11 y 25. Son datos que muestran el nivel de madurez alcanzado por el sistema industrial de la comarca de Pinares, plenamente arraigado en la sociedad pinariega y que debe ser puesto en valor tratándose de un espacio de montaña. Hay que tener en cuenta que casi el 40% de las licencias industriales en el sector de la madera son anteriores a 1990.08

 En consonancia con la estructura económica y social de la comarca, los pueblos pinariegos gozan de un buen nivel de infraestructuras y servicios, como lo demuestra el desarrollo de las prestaciones tanto a la población como a las empresas. Los servicios comerciales cuentan con 313 licencias, repartidas en 18 de los 23 municipios. De gran tradición en la comarca pinariega son los servicios de transporte de mercancías, heredera de la antigua cabaña de carreteros, que transportaba la lana procedente de las serranías sorianas del norte de la provincia hasta los puertos de embarque del cantábrico. Para que nos demos una idea, hay actualmente 133 licencias de transporte, distribuidas en 17 municipios. También los servicios financieros son una dotación extendida por la mayoría de las poblaciones y otros más especializados como los servicios inmobiliarios, que cuentan con 62 y 63 licencias respectivamente.

 Mayor reorganización han sufrido algunos servicios públicos, como la educación o la sanidad. Los servicios educativos se concentran en los municipios más grandes, es decir, Covaleda, Navaleno, San Leonardo de Yagüe y Quintanar de la Sierra. Las prestaciones sanitarias, en función de la política sanitaria puesta en marcha en los años 80, se distribuyen a través de tres centros de salud, situados en San Leonardo de Yagüe, Covaleda y Quintanar de la Sierra.

 V.3. El renovado interés por el aprovechamiento de los recursos endógenos: Nuevas opciones, nuevas iniciativas y nuevas respuestas ante la crisis.

 En las dos últimas décadas, las relaciones entre el mundo rural y urbano se han intensificado, en la medida que se han reforzado los vínculos económicos, se ha producido un espectacular aumento de la funcionalidad turística de los espacios rurales y se han multiplicado las posibilidades de intervención sobre el territorio. Todo ello está permitiendo opciones de uso y gestión más  diversificada y, con ellas, la entrada también de nuevos intereses y nuevos conflictos, que complican el proceso de toma de decisiones, máxime en un contexto socioeconómico marcado por la situación de desesperación en la que viven muchos municipios, acuciados por la despoblación y la falta de perspectivas. La irrupción de nuevas actividades en el panorama económico del medio rural ha abierto nuevas opciones de desarrollo y ha puesto de manifiesto, a la vez, no solo la mayor o menor adaptación de los distintos territorios, sino también la capacidad de respuesta y de organización de estos ante las nuevas expectativas.

 Las comarcas de Tierras Altas y Pinares no han permanecido ajenas al nuevo entorno que rodea a los espacios rurales y, singularmente, a las áreas de montaña de nuestro país. En ambos casos, se observa un renovado interés por el aprovechamiento de nuevos recursos locales y una mayor voluntad de cooperación para dar respuestas a la crisis o para luchar contra la despoblación. Dentro de las nuevas opciones, el turismo rural se ha convertido en uno de los objetivos comunes que comparten las dos comarcas para la búsqueda de nuevas oportunidades de desarrollo rural. Pero no es la única. Las energías renovables es otra de las nuevas funcionalidades que han acaparado mayor interés en los territorios rurales. Asimismo, en consonancia con los nuevos gustos del consumidor, se han desarrollado iniciativas locales en el ámbito de la producción agraria y de la industria alimentaria, algunas estrechamente relacionadas con el turismo, como es el caso de la actividad micológica, objeto de un proyecto de regulación a escala provincial y regional. Por otra parte, el boom inmobiliario de nuestro país y de otros países de nuestro entorno, ha desarrollado la industria de la madera y el mueble, firmemente arraigada en la comarca de Pinares, y ha despertado la puesta en marcha de nuevas posibilidades de aprovechamiento de recursos endógenos, como es el caso de la piedra natural, que ya cuenta con 9 empresas instaladas en la comarca de Pinares, especialmente en el sector burgalés.06

 El desarrollo de las energías renovables responde, como se sabe, a una encrucijada energética a escala global que fundamenta el diseño de las nuevas estrategias nacionales para reducir la dependencia energética y luchar, al mismo tiempo, contra el cambio climático. Nuestro país ofrecía buenas condiciones para estas nuevas formas de energía y las ha apoyado de manera decidida. Sin embargo, a nadie se le escapa que el proceso se ha desarrollado de forma indiscriminada en la mayoría de comunidades, sin hacer una valoración adecuada de los impactos paisajísticos. Esto ha ocurrido con la energía eólica en la comarca de Tierras Altas, que desde hace ocho años ha transformado el paisaje en prácticamente todos sus rincones. Desde 2001 se han instalado 10 parques eólicos, con un total de 295 aerogeneradores y una potencia de 198.000 Kw. Las diversas controversias surgidas por la instalación de los molinos son uno de los factores que impulsaron en su día la interesante idea de crear una mancomunidad que integrara a todos los municipios de Tierras Altas que voluntariamente lo desearan. Surgió así la Mancomunidad de Tierras Altas, integrada por 16 municipios, cuyo objetivo principal es salvar la impotencia funcional a la que los núcleos de población se enfrentan debido a su pequeñísimo tamaño. Participan en los beneficios de los parques eólicos, acceden a las subvenciones oficiales y con ellas están desarrollando, entre otros, un plan de dinamización turística, talleres sobre temas de alimentación y prestación de determinados servicios a los municipios asociados. Una iniciativa encomiable en un ámbito territorial y social bastante hostil como consecuencia del intenso proceso de despoblación y desarticulación socio-territorial.

 Una iniciativa interesante, ésta en el sector agroalimentario, surgió en la comarca de Pinares a principios de los 90, para impulsar la ganadería vacuna. En el año 1991 se autorizó la marca de garantía de la carne de Pinares-El Valle –Carpival– con el objetivo de poner en el mercado una carne de calidad. Para ello, las explotaciones debían someterse a un estricto control de las condiciones de producción, que van desde las características de raza, la alimentación y los controles en los mataderos autorizados, con vistas a asegurar la trazabilidad del producto. En los puntos de venta, esta carne tiene un etiquetado especial para asegurar al consumidor que la carne que está comprando es carne de Pinares-El Valle. Los resultados de esta iniciativa no se pueden considerar demasiado brillantes, si bien hay que tener en cuenta las crisis por las que ha pasado este sector desde entonces. La cabaña vacuna se mantuvo prácticamente estable en la comarca soriana de Pinares a lo largo de los años 90, en torno a las 3.000 cabezas, y solo se ha notado un cierto aumento en los últimos años. En el censo de 2008 se acercaban a las 4.000 cabezas, si bien el número de ganaderos ha descendido de 82 a 70 en el mismo periodo.

 El boom inmobiliario de nuestro país y de otros países de nuestro entorno sí que fue un gran revulsivo para la industria de la madera en la comarca pinariega, que ha crecido en empleo y número de empresas. Entre 1996 y 2006, según datos recabados en la página web de las Cámaras de Comercio e Industria, se crearon 25 nuevas empresas en la industria de la madera. Asimismo, la década prodigiosa de la construcción residencial en nuestro país ha despertado nuevas posibilidades de aprovechamiento de recursos endógenos, como es el caso de la piedra natural. Las explotaciones de piedra arenisca, ampliamente representada en los suelos de la comarca, se ha desarrollado en los últimos 10 años, sobre todo en la parte burgalesa de Pinares. En total son 9 empresas, la mayoría surgidas entre 1994 y 2006. Todas se dedican a la extracción de piedra arenisca y algunas completan el ciclo preparándola para la construcción o para decoración. Siete de ellas se encuentran en la provincia de Burgos y hay una que cuenta con más de 100 trabajadores y con una amplia presencia en el mercado internacional. Lo más interesante es que muchas de estas empresas han surgido por iniciativa local y en base al aprovechamiento de recursos endógenos.

 En la misma línea se sitúa la creación de nuevas empresas para el aprovechamiento de otros subproductos forestales, como los hongos. Son 8 empresas dedicadas a la fabricación de conservas vegetales, la mayoría surgidas en los últimos 10 años, pero que tienen, en algunos casos, una gran presencia en el mercado internacional. Cabe reseñar también el desarrollo de explotaciones de trufa negra, que cuenta con la presencia de una finca de más de 600 ha en el término de Abejar. Soria se ha convertido en una de las mayores productoras de este oro negro de la gastronomía.midiendo la madera

 El auge del turismo rural, finalmente, ha generado una reorganización de los recursos turísticos en ambas comarcas, si bien con resultados desiguales. En los dos casos se ha planteado una política de protección de espacios con interés ambiental y/o paisajístico, que ha desencadenado diversas iniciativas para enriquecer la oferta turística, en base a la creación de museos, centros de interpretación, etc. En Tierras Altas se ha declarado espacio natural al acebal de Garagüeta, en torno al cual se han desarrollado actividades organizadas y se ha constituido una asociación que intenta obtener mayor valor añadido en la comercialización de las ramas de acebo durante el periodo navideño. Pero también es interesante su rico patrimonio arquitectónico y cultural, con fiestas de prestigio internacional como el paso del fuego en San Pedro Manrique, o el museo de la trashumancia en la localidad de Oncala. También se añade las actividades relacionadas con la caza en los numerosos montes de la comarca y los que surgieron como consecuencia de las repoblaciones de los años 60. Una actividad que mueve a un gran número de practicantes procedentes de distintas regiones y que supone resolver el problema de la estacionalidad del turismo en esta comarca de montaña. Otra iniciativa interesante en una comarca tan despoblada es la que ha surgido en torno a un pueblo abandonado, Valdelavilla, que tiene como objetivo precisamente poner en valor la despoblación. La recuperación del pueblo se orientó hace algunos años hacia la oferta de cursos de inglés. Este año se ha presentado un nuevo proyecto de creación de un complejo turístico que, sin abandonar ese segmento, pretende potenciar el turismo rural con cultura, caza y micología como principales referentes.

 En la comarca pinariega, los valores naturales y paisajísticos son mucho más ricos y han fundamentado un sólido desarrollo de la actividad turística. Cuenta con varios espacios naturales declarados (cañón del río Lobos, Laguna Negra y circos glaciares de Urbión, la Fuentona, el sabinar de Calatañazor y las  Lagunas de Neila) que han generado un gran crecimiento del movimiento turístico desde los años 90. La economía forestal, sometida cada vez más a los vaivenes del mercado y a una creciente competencia internacional, ha perdido peso en los últimos años, y el cobro de la llamada suerte de pinos representa ya un porcentaje muy pequeño dentro de la economía familiar. Por otra parte, la madera sufre oscilaciones de precios bastante fuertes, cuando no crisis profundas, como la que se está produciendo en los años 2009 y 2010, no solo por la crisis del sector de la construcción residencial sino también por la necesidad de venta de grandes cantidades de madera en la región francesa de las Landas, con el apoyo de la propia Unión Europea. Esto ha provocado una crisis profunda de precios, que ha repercutido muy negativamente en el nivel de ingresos de la comarca y en su sistema industrial. La crisis ha llegado también a las industrias de la piedra natural, que ha repercutido en el nivel de actividad y empleo. Sin embargo, desde hace ya más de una década se han empezado a revalorizar otros recursos que también guardaba esta comarca, entre los que destacan sus valores paisajísticos, su naturaleza y sus valores históricos y culturales. Ello ha generado un movimiento turístico de cierta entidad, que se ha convertido en un nuevo factor de desarrollo para este espacio de montaña.

El turismo, por tanto, ha pasado a ser un objetivo económico común de las dos comarcas, en base a la revalorización de los recursos locales. Sin embargo, mientras en Tierras Altas es todavía una actividad incipiente, y con grandes dificultades de difusión territorial debido a la baja población, en Pinares llevan más de una década con un desarrollo turístico significativo, que ha alcanzado  además a la mayoría de los municipios.

POLIGONOS-pinares-y-tierras-altas-24

En la comarca de Pinares la capacidad de acogida asciende actualmente a 1.815 plazas, frente a las 302 de Tierras Altas. Además están distribuidas por 17 de los 23 municipios, a diferencia de Tierras Altas donde solo hay 9 núcleos que ofertan plazas de alojamiento. En Pinares hay 6 municipios que ofrecen más de 100 camas, llegándose a las 407 en el caso de Vinuesa, que es el municipio que mejor ha sabido aprovechar el tirón de la demanda turística a uno de los centros más emblemáticos de la comarca, la laguna Negra. Cabe subrayar el crecimiento que han tenido los alojamientos rurales en los últimos 15 años y su capacidad de adecuación a cualquier tamaño de población. De hecho, el aumento de la oferta en Tierras Altas está basado en el desarrollo de este tipo de alojamientos, que representan el 87,4% de las plazas totales, frente al 34,2 en Pinares. En la primera comarca llegan a 23 las casas rurales abiertas, casi todas en régimen de alquiler, y en la segunda a 66, también con un predominio absoluto de las casas rurales de alquiler. Las posibilidades del turismo verde en la comarca pinariega se han visto refrendadas por el éxito de los campamentos de turismo, cuyo número se ha incrementado hasta 5, con una capacidad de de acogida de 3.675 plazas.

El desarrollo de la funcionalidad turística no solo se aprecia en el aumento de la oferta total de alojamiento, sino también en la mejora de su calidad. Así, han aumentado el número de Posadas y Centros de Turismo Rural y, en el caso de Pinares, el número de hoteles de tres y cuatro estrellas.

CONCLUSIONES

 El estudio de estos dos casos nos ha permitido descubrir los profundos contrastes existentes dentro de la montaña interior, aún en áreas muy próximas, debido a la influencia de factores agroclimáticos e históricos. La configuración del espacio derivada de los aprovechamientos tradicionales ha generado dos formas de organización bien diferentes, la de Tierras Altas, basado en la ganadería trashumante, con un modelo de poblamiento muy atomizado, y la de Pinares, basado en la explotación forestal y con un modelo de poblamiento concentrado, con pocos núcleos, pero de cierto tamaño. Los dos sistemas de aprovechamiento se han adaptado de distinta forma a los cambios que se han producido en el contexto económico y social. La crisis de la ganadería tradicional ha desencadenado un intenso proceso de éxodo rural en Tierras Altas, hasta el punto de convertirse en todo un referente en el mapa de la despoblación de la montaña interior. En Pinares el valor de la madera y la aparición de procesos de transformación de esta materia prima, con una importante presencia del cooperativismo, han sido un factor clave para el mantenimiento de un cierto dinamismo económico y de estabilidad demográfica.

 El fenómeno de la despoblación ha estado sometido a una intensa literatura, pero son mucho menores las actitudes críticas. Cabria preguntarse, por ejemplo, a dónde han ido las ingentes sumas de dinero que han percibido los espacios rurales en forma de ayudas, o dónde estaban las instituciones públicas regionales cuando este proceso adquirió un carácter masivo. En Tierras Altas, el proceso de despoblación motivó la intervención del estado con la puesta en marcha en los años 60 de un ambicioso plan de reforestación, cuyos resultados han sido desiguales, aunque todavía es pronto para valorarlos en toda su extensión. El desplome de la ganadería ovina y la falta de alternativas económicas han creado una situación de desmantelamiento económico y social, que ha repercutido en el deterioro de los paisajes tradicionales. En los últimos años, la aptitud de estos montes para la producción energética ha motivado la extensión de los parques eólicos. Asimismo, han surgido iniciativas de reorganización a escala comarcal, que tratan de aprovechar nuevos recursos, como es el caso del turismo.

 En la comarca de Pinares se ha logrado crear un sistema industrial entorno a los recursos forestales, que ha sido el factor clave para el sostenimiento de la población y de un cierto nivel de equipamientos y servicios en los distintos municipios. La crisis de la construcción ha hecho mella en este sistema y el futuro del sector no se presenta fácil. Habría que buscar alternativas para estos recursos. El aprovechamiento energético de los montes sería una de las opciones que podrían explorarse. Se puede afirmar que, a diferencia de otras áreas de montaña, la infraestructura que se ha creado en las últimas décadas constituye una buena base para poder desarrollar una explotación de otros recursos locales que, como el caso de los hongos o el turismo, albergan grandes posibilidades en esta comarca.Tierra de pinares_un mar de pinos4

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ALCALDE JIMENEZ, José María (2000): «Señoría, trashumancia y conflictividad social en la sierra de Yanguas (siglos XVIII-XIX)», en Historia Social nº 38, 73-94.

BACHILLER MARTÍNEZ, J.M. (1996): Espacios rurales desfavorecidos. Las transformaciones del suroeste soriano. Valladolid, Universidad de Valladolid, Servicio de Publicaciones.

CHANVELIER, F. (1990): La repoblación forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos. Col. Estudios Altoaragoneses nº34.

MARTÍN JIMÉNEZ, Mª.I. (2004): «La política territorial y las áreas de montaña. El ejemplo de las zonas de montaña de Castilla y León», en Revista de Economía y Finanzas de Castilla y León, vol. 9, 99-122.

MARTÍN JIMÉNEZ, Mª Isabel (2008): «Pueblos vacíos, atonía y envejecimiento en la comarca soriana de tierras Altas y valle del Tera». Ería, nº 75, 113-128.

MINISTERIO DE AGRICULTURA (1965): Estudio sobre reestructuración de la comarca forestal de Yanguas y San Pedro Manrique. Inédito.

ORTEGA CANTERO, N. (Editor) (2006): Imágenes del paisaje. Madrid, Fundación Duques de Soria, Universidad Autónoma de Madrid.

PEREZ ROMERO, E. (1995): Patrimonios comunales, ganadería trashumante y sociedad en la Tierra de Soria. Valladolid, Junta de Castilla y León.

PINILLOS HERRERO, F. y HERRERO ALTELARREA, M. (2005): Implicaciones forestales, sociales y económicas de la participación de los vecinos en los aprovechamientos forestales. Desarrollo y aplicación de las ordenanzas de aprovechamientos forestales. Covaleda, julio de 2005.

PLAZA GUTIERREZ, J.I. (2008): «Las áreas de montaña en España: Balance sobre su investigación y su tratamiento en los últimos 15 años». Ería, nº 75, 5-26.

ZOIDO NARANJO, F. y VENEGAS MORENO, C. (Coord.) (2002): Paisaje y ordenación del territorio. Sevilla, Fundación Duques de Soria y Junta de Andalucía.

Galería | Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a CRISIS Y CAMBIO EN LA MONTAÑA IBÉRICA CASTELLANA. ESTUDIO DE DOS COMARCAS CON MARCADOS CONTRASTES GEOGRÁFICOS: PINARES Y TIERRAS ALTAS – IV

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s