DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (XIII)

DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (XIII)

Aves.

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Vultudidoe vigora.- Buitre.- Pico largo, recto en la base y encorvado en la punta, cabeza y cuello en parte desnudos y con un collar de plumas, ojos laterales sin ceja saliente, aberturas nasales abiertas oblicuamente en los bordes de la cara; buche saliente, pies fuertes, reticulados, dedos cortos y débiles siendo el de el medio más largo; los externos unidos por una membrana; uñas muy gruesas. Son monógamos y vuelan lentamente, pero a grandes alturas y por mucho tiempo, se alimentan de carnes en descomposición.

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Falco nisus.- Gabilán.- El cuerpo de color gris de pizarra, una mancha blanca en la nuca, pico azulado negruzco, cera de un amarillo verdoso, pies e iris amarillos, la uña dedo medio es mucho más prolongada que la de los demás, cuya última particularidad contribuye notablemente a que pueda coger y retener fácilmente su presa; dicha uña está cerrada y las heridas que hace son tan peligrosas que las aves que coge mueren muy pronto de ellas. Es el terror de las gallinas.

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Falco milvus.- Milano.- Cabeza y cuello con rayas longitudinales blancas y pardas, partes superiores de color pardo obscuro y las inferiores de un pardo rojizo con manchas, cola poco ahorquillada, cara amarilla, tarsos amarillo anaranjados, iris de un negro gris; pico negro. Se alimenta de pequeñas aves y carnes en descomposición, ataca también a las culebras.

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Aguila pennata.- Aguilucho.- Pico grueso en la base corto y encorvado, mandíbulas provistas de algunas cerdas, un grupo de plumas blancas en la inserción de las alas; frente de color blanco amarillento, cabeza con manchas obscuras, nuca y cuello pardo rojizo, vientre amarillo claro, pico azul pálido en la base y negro en la punta, cara, iris y tarsos amarillos. Se alimenta de aves pequeñas, reptiles e insectos. Establece su nido en los bosques.

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Strix etus.- Mochuelo.- Partes superiores de color rojo amarillento, variado de gris y pardo con manchas, partes inferiores de un rojo más o menos obscuros, los penachos de plumas de la cabeza grandes o de mediana longitud, pico negruzco o pardo de cuerno; iris amarillo anaranjado; anillo de plumas de la cara de un amarillo de orín, plumas de los pies rosadas.

La hembra tiene la garganta blanca. Su lengua es carnosa y está algo horquillada; el estómago bastante capaz y la vejiga de la hiel muy grande. Suele habituar en los antiguos edificios derruidos, en las cavernas de las rocas y en los huecos de los árboles. Rara vez estas aves se toman el trabajo de construir un nido. Todos los huevos los depositan en nidos de otras aves, con frecuencia en los de la urraca. Ponen cuatro o cinco huevos y sus polluelos, que son blancos al nacer, empiezan a tomar color al cabo de quince días. El mochuelo es apropósito para atraer las aves y éstas acuden a la voz del mochuelo, que es una especie de grito lastimero o de gemido grave y profundo que no cesa de repetir durante la noche. Hacen gestos burlescos y ridículos delante de los hombres.

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Picus viridis.- Pico verde.- Parte superior de la cabeza con plumas de color rojo de coral, parte superiores del cuerpo verdosas, excepto la rabadilla, que es amarilla verdosa, el resto del cuerpo pardo, cuyo color se mezcla y desvanece, cola parda con rayas verdosas, el dedo externo muy corto.

Habita en tos bosques y anida en los agujeros que practica en los troncos de los árboles viejos. La hembra pone cinco o seis huevos, blancos y brillantes. Macho y hembra incuban alternativamente por espacio de 16 o 18 días, el primero desde las diez de la mañana hasta las tres o las cuatro de la tarde y la segunda el resto del día. A las tres semanas sacan ya la cabeza fuera del nido; poco tiempo después trepan por todo el árbol, regresando todas las noches al nido; más tarde extienden sus correrías cada vez más hasta que tos padres pasan la noche en otro sitio.

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Upupa epops. – Abubilla.- Penacho de la cabeza de color rojizo de ladrillo, terminando cada pluma con una mancha negra y otra blanca debajo; color general ceniza rosado; alas negras, manchadas de blanco y amarillo; vientre amarillo de tierra; cota negra con una banda blanca; pico rojizo en su base, negro en el resto; ojo de un pardo obscuro y las patas gris de plomo. Anida en los troncos carcomidos de los árboles; la hembra pone cuatro o cinco huevos, verdosos o rojizos sin manchas. se alimenta de insectos que coge del suelo o saca con su largo pico de los agujeros en que están ocultos.

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Turdus merulo.- Mirlo.- Color general negro en los machos, pico y párpados amarillo: ojo pardo y patas de un pardo obscuro. La parte superior de la hembra es de un negro opaco; el vientre gris negruzco con manchas de un gris claro; la garganta y parte superior del pecho gris mate con manchas rojizas o blanquecinas. Anida entre los matorrales, y pone la hembra cuatro o cinco huevos verdoso-azulados con manchas rojizas. Los individuos de esta especie se acomodan fácilmente á su cautividad e imitan el canto de otras aves, así como aprenden trozos cortos de música, principalmente los que oyen de la flauta.

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Ruiseñor.- Motacilla luscinia.- Lin.- Partes superiores del cuerpo pardo obscuro, partes inferiores pardo ceniza; costados y plumas sub-candales de color ceniciento rojizo; bordes de los párpados blanquizcos; mejillas y región parótidea pardo-rojizas; pico negruzco por encima y amarillento por debajo; ojo pardo, patas de un pardo amarillento claro. Habita con preferencia en las arboledas próximas a los ríos y arroyos. Anida en tierra sobre un lecho de musgo y también en las espesuras de olmos, de robles y acebos. Pone la hembra cuatro o cinco huevos de color verde aceituna con visos rojizos. Se alimenta de lombrices de tierra, larvas, y orugas de insectos, hormigas, etc. El ruiseñor es el prototipo de las aves cantoras, y constituye el principal encanto de los jardines y alamedas frondosas.

No hay hombre bien organizado a quien no recuerde este nombre algunas de aquellas hermosas y apacibles noches de primavera, en las que estando el cielo despejado, el aire en calma y toda la naturaleza silenciosa, estuvo escuchando embelesado los dulces y agradables trinos de este cantor de las selvas. Si se prepara a cantar el himno de la naturaleza, comienza a hacerlo con un preludio tímido, con algunos tonos débiles, como si quisiera ensayar su instrumento para interesar con él á los que le han de escuchar: pero luego, armándose de resolución, se le ve animarse por grados, se enardece y despliega con toda su plenitud todos los recursos de su incomparable órgano; entonces se oyen aquellos torrentes fuertes de voz, aquel piar vivo y ligero, en fin, aquellos arrebatos de su canto, en los que la limpieza es igual a la volubilidad, aquellos tristes acentos expresados con cadencia y suavidad, aquellos sonidos sin arte, pero llenos de alma, sonidos encantadores y penetrantes, verdaderos suspiros de amor y voluptuosidad que parece salen del alma, hacen palpitar los corazones y causan a todo lo que es sensible una emoción dulcísima y una tierna languidez. En estos tonos, tan llenos de pasión y de fuego, es donde se reconoce el lenguaje del sentimiento que un esposo feliz dirige a su tierna compañera, y que ella solo puede inspirar. Es verdaderamente admirable que un ave tan pequeña, que no pesa media onza, tenga tanta fuerza en los órganos de la voz. El primer período de amor es quien inspira a estas aves el gorjeo.

El ruiseñor ha sido cantado en todas las lenguas y en todos los países y se han escrito sobre él más de cien tratados especiales.

Todas las literaturas del Mediodía, del Oriente, de Occidente y del Norte resuenan con sus apologías. San Gregorio Nacianceno encuentra en los escritos de la Escuela de Atenas el estilo armonioso y sonoro del ruiseñor.

Ninguna musa ha modulado acentos más tiernos y melancólicos que la musa de Virgilio, comparando el dolor de Orfeo que siente a Euridice con la de Filomela que llora sus pequeñuelos.

Sobre una rama velando en noche obscura

La dulce Filomela conmueve la natura;

En su dolor acusa al pérfido humano

Que al nido lleva la atrevida mano,

Y roba el tierno fruto, a quien amor dio vida,

De triste madre que a llorar convida.

No canta solo el ruiseñor para enternecer el corazón de su amada y consolar su tedio, sino que canta también para que le admiren y le aplaudan; canta para hacer que callen sus rivales.

“El ruiseñor es el emblema de la armonía solitaria y de la poesía elegiaga, que tiene particular fruición en gemir sobre las tumbas y en contar sus penas a los ecos de la noche”.- (EI Genio de las Bestias).

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Corvus corax.- Cuervo – Grajo.- Pico grueso, corto redondeado y de bordes cortantes y aberturas nasales cubiertas de plumas sedosas dirigidas hacia delante; alas largas y agudas; tercera y cuarta remera las más largas, llegando en el reposo hasta el extremo de la cola; tarsos más largos que el dedo medio, fuertes, cubiertos de escudos; dedos largos, con escudos; uñas robustas; plumaje abundante y de color negro más o menos lustroso.

La hembra pone cuatro o cinco huevos, de color verde claro con manchas pintas pardas. Se alimentan de insectos, lombrices de tierra, roedores pequeños, pajarillos, huevos y restos animales.

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Pica caduata.- Picaraza.- Urraca.- Cabeza, cuello, espalda, casi todo el pecho, piernas y subcandales de un negro intenso aterciopelado, con reflejos metálicos de un verde bronceado en la frente y en el vértice de la cabeza; escapulares, barbas externas de las remeras primarias y la parte inferior del pecho y del vientre de color blanco puro: alas y cola negras, con visos verdes, azules, purpúreos y violados según la incidencia de la luz, ojo pardo obscuro, pico y tarsos negros.

-La hembra pone 6 o 7 huevos, de color verde de mar, con pintas parduscas.

Aprenden diversas habilidades y saben repetir varios sonidos y palabras, tienen la costumbre de esconder en los parajes más apartados los objetos pequeños y brillantes que halla en las habitaciones.- Se domestican fácilmente.

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Hirundo rústica.- Golondrina.- Frente y garganta de color pardo castaño; collar negro; este color ofrece reflejos metálicos morados, principalmente en las partes superiores; en las inferiores negras; timoneras, excepto el par central, manchadas de blanco en las barbas internas; iris y pico negros; pies pardos.

Esta es doméstica por instinto; se alberga desde hace siglos en nuestras moradas, construyendo su nido bajo los aleros, en las casas deshabitadas y en las chimeneas. Son ágiles, atrevidas, activas, alegres y siempre aseadas y graciosas. Su venida anuncia la primavera y no emigra hasta fines de Septiembre. Hacen dos crías al año… Mientras; incuba la hembra, pasa la noche el macho sobre el borde del nido. Debe dormir poco, porque al romper el alba se le oye ya y revolotea hasta entrada la noche. El macho es quien canta el amor y la hembra no es enteramente muda, antes bien parece que adquiere grata volubilidad su ordinario gorjeo, pues no solo recibe con agrado las caricias de su pareja, si que también se las devuelve con ardor y le excita a veces con sus melindres y zalamerías. Fabrica el nido con arcilla amasada y mezclada de pajitas y pelos. La hembra pone cuatro huevos blancos con pintitas pardas, los incuba ella sola en unos doce días, al cabo de cuyo tiempo nacen, y los padres los alimentan durante un mes o más.

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Fringilla doméstica.- Lin.- Gorrión.- Parte anterior de la cabeza y el centro de la coronilla de color ceniza o pardo; parte superior del cuello, detrás de los ojos, castaña; partes superiores del cuerpo de este último color con manchas negras y rojizas; partes inferiores de color ceniza; garganta y pecho de un negro de humo; costados grises cenicientos; una faja transversal blanca y roja en el ala; ojo pardo; pico negro en verano y de color de cuerno en invierno. Este pájaro es abundantísimo y rara será la locali1ad donde no se vean a bandadas.

Su nido se compone de heno o yerba por fuera, y de plumas por dentro; si se les destruye, en veinticuatro horas construyen otro; si se tiran sus huevos que son en número de cinco, a los ocho días ponen otros tantos, y si se trata de expulsarlos a los bosques, entonces más que nunca se ocultan en los graneros. Las eras, los graneros, los corrales, palomares, y en fin en todos los sitios donde se almacenan granos, son donde se les encuentra. En algunas partes se ha pedido su destrucción por los grandes perjuicios que ocasiona su voracidad por el grano.

Anidan debajo de las tejas, en las canales, en los agujeros de las paredes y muchas veces también en los pozos. Es un ave demasiado conocida para entrar en detalles.

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Fringilla carduelis.- Jilguero.- Parte superior de la cabeza y nuca negras, tendiendo a formar este color un collar incompleto, frente y parte posterior de un rojo carmesí; lomo pardo; remeras negras, manchadas todas menos la primera de amarillo en la parte media; timoneras negras, manchadas de blanco las dos o tres laterales; pico de color de carne en la base, azulado en el extremo, rodeado de un circulo negro, y luego de otro más ancho de un rojo carmesí.

Es comunísimo y algunos emigran a la región septentrional de África en otoño. Belleza de plumaje, dulzura de voz, finura de instinto, destreza singular y docilidad a toda prueba, he aquí lo que reúne esta pequeña ave.

Los machos tienen un canto muy agradable y muy conocido. Aldrobando les señala el segundo lugar entre los pájaros cantores. Con unas cuantas caricias, algunas señales de interés y algunas palabras dulces se le hace apreciar su prisión, se aficiona a su dueño. Es un pájaro que se escucha cuando canta. Anida en los bosques de poca espesura, en los huertos y jardines y en las inmediaciones de las casas. El nido lo construyen con ramitas entrelazadas, musgos, hierbas y en su interior de crines, cerdas, borras, etc. Se alimenta de granos, sobre todo de los del cardo.

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Columba palumbus.- Paloma torcaz.- Cabeza, cuello, rabadilla y cobijas superiores de la cola de color ceniza azulado; espalda y cobijas de las alas cenizas-pardas; parte posterior y laterales del cuello verde-azuladas con reflejos metálicos cobrizos; vientre, costados y subcaudales de un gris azulado; borde externo de las alas, blanco; remeras primarias, pardas, y las secundarias, gris-pardas; cola de color ceniza obscuro por encima, que es negro hacia la punta; iris de un amarillo pálido: pico rojo claro, con la punta rojo-naranjada; aberturas nasales cubiertas de una especie de polvo blanquizco; pies rojo-azulados. Ambos consortes pasan la noche junto al nido; antes de amanecer ya están despejados, y el macho se posa en su árbol favorito; allí comienza A

arrullar durante el crepúsculo matutino; cada arrullo se repite tres o cuatro veces, sucediéndose con tanta más rapidez, cuanto mayor es la excitación del individuo.

El nido lo construyen en los pinos, abetos, encinas, hayas, etc., se compone de ramitas secas de pino, muy mal entrelazadas, tanto que se ven los huecos a través. Aunque es tosca su construcción tiene mucha solidez. La hembra pone dos huevos blancos brillantes. Ambos consortes empollan, et macho desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde y la hembra el resto del día. Durante los primeros días se alimentan los hijuelos del producto caseoso de la secreción del buche de los padres. Su alimentación es granívora, prefiere las semillas y cuando escasean de brotes tiernos de frutales .

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Tetrao cortunix.- Codorniz.- Pico corto más o menos elevado en la base, arqueado hacia la punta que es obtusa y comprimida; con las dos mandíbulas iguales; aberturas nasales en la base, cubiertas por una escama membranosa; alas cortas y agudas; segunda a cuarta remeras las más largas; cola muy corta, inclinada hacia el suelo y oculta en gran parte por las cobijas superiores; tarsos, cortos delgados, desprovistos de pluma; sin espolones; pulgar corto, colocado alto, y solo llega al suelo el extremo de su uña. La codorniz es conocidísima. La hembra verifica la puesta en junio y pone de nueve a catorce huevos de color amarillo-verdoso con pintas color castaña. Incuba durante 18 o 20 días y es muy difícil ahuyentarla del nido y perece a menudo victima de su abnegación. Mientras incuba, el macho vaga por la campiña en busca de otra hembra y sin cuidarse de su progenie. En cuanto nacen los hijuelos corren en compañía de la madre que les conduce en busca de alimento, les enseña a comer y los cobija bajo sus alas cuando hace mal tiempo. Son pulveratrices, manifiestan mucho cariño a su progenie, entablan combates en la época del celo y son muy ardientes. El amor es el único vinculo que las reúne y aun estas mismas reuniones duran poco tiempo, pues los machos que solicitan a las hembras con tanto ardor, no tienen un afecto particular por ninguna de ellas. La inclinación de viajar y de cambiar de clima es uno de los afectos más fuertes del instinto de las codornices. Los viajes los efectúan de noche. Emigran al África y a su llegada percíbese primero un punto negro que se desliza sobre el agua; este punto se aproxima rápidamente. El mayor de sus placeres consiste en espulgarse al sol, la pluma levantada, el cuerpo medio enterrado en la tierra y una pierna estirada flotando en el aire. Régimen alimenticio, granívoro.

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Ciconia alba.- Cigüeña blanca.- Su plumaje, a excepción de sus negras rémiges y de las tectrices más largas, es de un blanco sucio, el ojo pardo, el pico de un rojo vivo, la pierna de un rojo de sangre, la zona desnuda alrededor del ojo de un negro gris. Si se observa la llegada de la cigüeña, se ve como la pareja del año anterior desciende repentinamente de considerable altura en líneas espirales, obrando, desde el primer instante como si ni siquiera hubiera viajado, inmediatamente de haber llegado, empieza su vida habitual. Desde el nido vuela al campo y a las praderas y a los pantanos para ejercer su caza; en las horas del mediodía regresa; por la tarde empieza otra excursión, vuelve antes de la puesta del sol, chasquea con el pico y se dispone para ir a dormir. El vuelo no le cansa, mueve raras veces las alas lentamente, y sabe utilizarse del viento y de las corrientes de aire con tanta habilidad, que sube y baja a su voluntad cerniéndose; maneja el timón con tanta destreza, que puede ejecutar cualquiera evolución. Se alimenta de insectos y lombrices de tierra, pero come con más frecuencia ranas, ratones, lagartijas, culebras y víboras. Picotea a veces largo rato las víboras antes de cogerlas, hasta que quedan extenuadas y luego las engulle tal como las coge, tanto por la cola como por la cabeza, muertas o vivas, aunque se le enrosquen en el pico, de modo que algunas veces se ve obligada a arrojarla de nuevo, después de lo cual procura engullirlas. Hasta las víboras más venenosas le proporcionan un manjar exquisito: pero antes de engullirlas las picotea la cabeza con fuerza y rapidez hasta que pierden el oído y la vista. Si alguna vez obra con precipitación y sin cautela y la víbora le infiere una mordedura, padece mucho por espacio de algunos días, pero luego se restablece completamente. La vida de estas aves es muy larga, así es que el mismo nido se utiliza por muchos años; se conocen algunos que han sido habitados todos los veranos por más de un siglo. El macho llega siempre dos días antes que la hembra.

El lazo conyugal dura toda la vida y los consortes permanecen fieles el uno al otro. Hay casos, sin embargo, en que esta fidelidad no es rigurosa, pues algunas hembras se dejan seducir por otro macho extraño y hasta se han visto casos de que un macho soltero embistió a otro que estaba vigilando el nido y le mató a picotazos, lo cual no fue obstáculo para que la hembra, que estaba empollando, lo aceptase; también hay escenas que manifiestan los celos justificados o no justificados de los machos.

Todas las cigüeñas que habitan en un mismo territorio, se reúnen en un punto determinado antes de emprender el viaje, procurando que el sitio elegido sea en terreno palustre. De día en día crece el número de asociados y sus reuniones se prolongan mucho más. A primeros de Agosto queda completo el número de emigrantes y a seguida se ponen en marcha; antes de emprender el vuelo empieza el castañeteo general de picos, se ciernen por algún tiempo más sobre el suelo de su querida patria y se dirigen después hacia el Sur .

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