DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (XI)

DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (XI)

HISTORIA DE LOS ANIMALES MAS IMPORTANTES

Mamíferos.

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Murciélagos.- EI nombre de murciélago quiere decir ratón ciego y también ratón alado por algunos, indicando con esto la semejanza que el cuerpo del murciélago tiene con el del ratón, y además la aparente ceguera que se observa en la mayor parte de las especies y las alas de que se halla provisto.

El nombre de Quirópteros que han dado los naturalistas a este grupo, indica también el carácter anterior.

El murciélago es uno de los animales conocidos desde la más remota antigüedad, y su aspecto, así como sus costumbres nocturnas y las cavernas sombrías que habita, le han hecho tan repulsivo que muchos pueblos han visto en él la figura de la muerte y un objeto de miedo.

Moisés prohibía al pueblo de Dios que comiese la carne de este animal, colocándole entre los animales impuros.

En todos los pueblos de la antigüedad fue el compañero inseparable de hechiceros, brujas y duendes. Satán se ha representado siempre con las alas del murciélago. Solo el pueblo egipcio hizo de este animal un objeto de culto, y en las ruinas de sus templos aún se conservan momias de murciélago. Fuera de esto, el murciélago es un animal inocente y útil, por cuanto prosigue el servicio de la golondrina, interrumpido por la noche, haciendo una guerra feroz a todos los insectos y gusanos nocturnos que afligen a la humanidad y a los árboles frutales.

Vesperlio murinus.- Las especies que se encuentran en Covaleda son: las orejas de tamaño regular y separadas, narices sencillas, labios móviles y las bolsas bucales existen siempre más o menos desarrolladas.

Pelo largo, bicolor, gris parduzco por encima, blanquecino o blanco amarillento en la parte inferior del cuerpo. Suele medir. 0m, 45cm de punta a punta de las alas. Los edificios ruinosos y campanarios suelen ser su morada, encontrándose por centenares durante el invierno, pasando el sueño letárgico que sufren; en el verano desde el crepúsculo hasta la madrugada en los huertos, riberas de los ríos y entrando con frecuencia en las habitaciones del hombre. El celo comienza en el mes de Marzo y es muy probable se fecunde dos veces al año.

Han sido tantas las ridículas invenciones a que han dado origen estos animales, que no puedo por menos de citar, algunos trozos del “Murciélago Alevoso”, de Fray Diego González.

Y al oírle chillar alcen el grito

¡Y te Lllamen maldito!

Y creyéndote al fin del diablo imagen,

te abominen, te escupan y te ultrajen,

luego por las telillas

De tus alas, te claven al postigo,

Y se burlen contigo,

Y al hocico te apliquen candelillas

Y las supersticiones

De las viejas creyendo realidades,

Por ver curiosidades,

En tu sangre humedezcan algodones

Para encenderos en la noche obscura,

Creyendo sin cordura

Que verán en el aire culebrinas

Y otras tristes visiones peregrinas.

Insectívoros.

Son monodelfos, con membrana caduca, unguiculados, sistema dentario completo y los molares coronados de puntas cónicas.

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Talpa Europea.- Linn. (Topo común).- El topo llamado por los griegos, Aspalax, por los latinos, Talpa, y de los españoles, Topo, vive debajo de tierra, la cual cava y mina con su hocico y manos, tiene oído muy fino, supliendo con él la falta natural de los ojos, los cuales tiene cubiertos con una membrana, que es causa de privarlos de luz. Los orificios de la nariz se bailan abiertos diferentemente en la extremidad de un hocico prolongado, resistente y dispuesto en forma de jeta a propósito para hozar la tierra. Las mamas son ocho, dos pretorales, cuatro de la región umbilical y dos en la inguinal. Son generalmente nocturnos y habitan en galerías subterráneas que abren por medio de las extremidades muy robustas y valiéndose también del hocico. El pelo es corto, fino y sedoso gris obscuro. Su alimentación consiste en insectos, de los cuales destruye una cantidad considerable, pero como para proporcionarse esta alimentación tienen que cavar la tierra y destruir al mismo tiempo las raíces de las plantas, de aquellas diversas opiniones acerca del perjuicio o utilidad que causan. Sufren el sueño letárgico durante el invierno. Antes de entrar en el sueño letárgico, buscan la soledad; sufre una especie de fiebre y se esconde en lo más retirado de su madriguera después de procurarse, reuniendo sustancias vegetales, una cama que le sirve para resistir la acción de las temperaturas externas; allí se agazapa, cierra los ojos, aprieta fuertemente las mandíbulas, quedando sus miembros rígidos y frios. El sueño invernal cesa a la entrada de la primavera. Los topos más bien son útiles que perjudiciales, y se debe recomendar a los labradores que no los persigan, cuando menos en las dehesas, prados y tierras. Es verdad que las toperas pueden ser un inconveniente para muchas labores del campo; pero este mal puede repararse aplanando la tierra con pala o azada, habiéndose notado que la hierba crece después con mayor vigor en los sitios que han servido de vivienda al topo. En las tierras de patatas es donde mejor se nota el beneficio del topo; pues si es cierto que algunas plantas retardan algo en su desarrollo en las galerías de los topos, nunca se pudren, como sucedería si la oruga o gusano blanco se apodera de ellas descortezando la simiente, o tubérculo en el principio de su crecimiento.

En Covaleda se da una prima por cada topo muerto, creyendo que con su destrucción benefician los prados, pero es un gran error, pues muchos agricultores habiendo mandado destruir un número prodigioso de topos creyendo beneficiar sus tierras, se encontraron con que fueron después desoladas por una masa de gusanos blancos. El topo se caza con suma facilidad mediante una trampa o cepo cualquiera .

Erizo.

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Erinaceus europeus.- Erizo común.- Cuerpo oblongo, convexo superiormente, hocico alargado y encorvado hacia adelante; boca muy hendida, orejas cortas, anchas y redondeadas; ojos salientes, pequeños y negros, cuello corto, piernas muy bajas, hasta el punto que el vientre toca en el suelo en el acto de la marcha. Las púas de la parte superior del cuerpo son rígidas y muy agudas en las puntas, tienen color pardo obscuro. Tiene la propiedad de arrollar su cuerpo sobre sí mismo para formar una bola. Se alimenta de insectos y de pequeños roedores y de pajarillos que sorprende en el nido. Es más bien útil que perjudicial. Su carne es comestible. Antiguamente era muy perseguido a causa de que su piel se empleaba como cerdas para limpiar y peinar las lanas. En la actualidad suelen emplearse las púas como alfileres en los laboratorios de anatomía, para sujetar las preparaciones que han de conservarse en alcohol. El erizo vive en madrigueras que las hace por medio de sus uñas, en los troncos huecos de ciertos árboles y en las grietas de las rocas.

La zorra sabe muchas cosas (dice Buffón), pero el erizo no sabe más que una, pero grande. Efectivamente, el erizo sabe defenderse sin pelear y herir sin acometer, pues teniendo muy pocas fuerzas y ninguna ligereza para huir, ha recibido de la Naturaleza una armadura espinosa juntamente con la facilidad de cerrarse como una bola, presentando en todos lados armas defensivas y punzantes que atemorizan a sus enemigos, pues cuanto más le atormentan mis eriza y cierra. También se defienden expeliendo su orín, cuyo hedor y humedad se esparce por todo su cuerpo y acaba por contener a sus enemigos, y por esto los perros, en su mayoría, se contentan con ladrarle, pero se guardan de cogerle.

Una vez hecho bola se les puede coger a mano, y para obligarles a que se extiendan es necesario meterlos en el agua. Duermen todo el invierno. Comen poco y pueden pasarse sin alimento bastante tiempo. De su piel hoy no se hace ningún uso. Duerme durante el día y se deja verá la caída de la tarde. Come grillos, saltamontes, langostas, abejorros y otros muchos insectos, gusanos, babosas, caracoles, ratones y pájaros pequeños.

Lo que más hay que admirar en el erizo es su lucha con las serpientes. He aquí algunos párrafos de Mr. Cherblanc:

“La Naturaleza, que todo lo dispone tan admirablemente, ha cuidado de armar al erizo de pies a cabeza, de la manera más conveniente para que pueda acometer a los terribles reptiles. El erizo se asemeja al cerdo en su olfato, percibe la emanación de los reptiles ocultos, y son el auxilio de su hocico y de sus pequeñas patas, los descubre también a dicha profundidad, se apodera de ellos y los devora. El erizo se cubre con su espinoso casco, se lanza contra el enemigo y con sus acerados dientes le rompe la columna vertebral y le corta la cabeza. No se comprende que un animal de sangre caliente resista mordiscos de serpientes venenosas, que en otros animales produce la descomposición de la sangre y luego la muerte. Se come las cantáridas, cuyo simple contacto irrita é inflama la piel y produce la muerte en otros animales que las comen. Resiste enormes cantidades de opio, de arsénico, de sublimado corrosivo y hasta de ácido prúsico”.

Fieras.

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Feliu doméstico.- Gato doméstico.- La palabra gato tiene su origen en el latín catus. La historia del gato es de las más conocidas, porque su domesticidad es muy antigua, aunque respecto a su origen nada se puede decir. He aquí una leyenda india muy curiosa: “Los primeros días que estuvieron los animales dentro del arca, sorprendidos por el suave movimiento y las comodidades de su nueva habitación, permanecieron tranquilos en sus respectivos camarotes. El mono fue el primero que, aburrido de la monotonía de una vida tan sedentaria, se permitió ciertas atenciones y requiebros con una joven leona de su vecindad. Esto fue contagioso y se extendió por todo el pasaje un vivísimo deseo de imitar al mono; la coquetería y el amor se hizo de moda en el buque, durando todo el tiempo del viaje, y como a algunas especies no les fue mal, conservaron después, a la salida del arca, reminiscencias de aquella vida holgona y enamoradora, resultó de todo esto una serie de infidelidades, y como consecuencia multitud de animales desconocidos hasta entonces. Los amores del mono y de la leona dieron origen a un gato y una gata, que después adquirieron la facultad de multiplicar su especie de la manera tan prodigiosa que se observa hoy en la superficie del globo”.

El gato doméstico parece ser originado del Egipto, o al menos éste es el país de donde se tienen las primeras noticias históricas, extendiéndose después, a medida que la plaga del ratón ha ido apoderándose de las habitaciones del hombre.

En Egipto al gato se le veneraba, era objeto de culto y de respeto. Prueba de ello es la multitud de momias de gato que acompañaban a las momias humanas. Herodote dice: «Si el fuego consume la casa de un egipcio, lo primero que procura salvar es el gato; poco importan los muebles, las alhajas, ni los graneros: ante todo es salvar al que pereciendo puede traer una desgracia tan grande corno duradera, y aun cuando muera de muerte natural, toda la familia se corta las cejas en señal de profundo duelo”. Andrés Lefeure, que ha estudiado el valle del Nilo, dice que existen las ruinas de un templo dedicado a Pacht, rodeado de las sepulturas de los gatos que merecieron honores de divinidad.

Además, según refieren los que saben descifrar los jeroglíficos, aquél pueblo tenía la idea de que en los gatos se encerraban las almas de sus abuelos. El templo de la Diosa era un hervidero de gatos, y los sacerdotes espiaban sus más naturales actitudes, gestos y maullidos para deducir la respuesta que de un oráculo tan respetado se esperaba.

Y para terminar este recuerdo del gato egipcio bastará decir que Diodoro de Sicilia cuenta el caso de un desgraciado romano que mató un gato involuntariamente, y no pudo salvarse de la muerte a que le condenaba la ley y la costumbre, aun poniendo en juego toda la influencia del Rey Tolomeo, y el temor de un conflicto Internacional con la poderosa Roma.

Mahoma fue tan amigo del gato que se cuenta que, queriendo premiar las caricias y monerías de un gato, concedió a esta especie un lugar en el paraíso. Es preciso convenir que el gran profeta era un hombre muy generoso cuando tan fácilmente concedía la inmortalidad y un sitio en el cielo.

Los turcos establecieron un hospital, perfectamente dotado, en el Cairo, en la puerta Victoria, donde se recogen todos los gatos enfermos y sin auxilio.

Un animal tan aseado, lustroso, sedoso, acariciador, eléctrico, gracioso y flexible, un animal, en cuya existencia ocupa tanto lugar el esmero de su adorno; un animal que hace de la noche día, y que escandaliza a las gentes honradas, con el estrépito de sus orgías amorosas, no ha podido tener más que una sola analogía en el mundo, y esta analogía es del género femenino… La gata es aficionadísima a las telas sedosas, a los tapices, a las franjas doradas que cuelgan de las cortinas solicitando al jugueteo y a los blandos divanes, donde duerme perfectamente. El gato doméstico puede decirse que se encuentra extendido por todo el globo en compañía del hombre.

La utilidad del gato es grande, pues destruye una multitud de animales que harían la vida muy molesta en las habitaciones, principalmente el ratón. Y no lo es solo del ratón, sino del topo, del ratón campesino y de los reptiles. En la isla de Chipre hormigueaban -en otro tiempo- reptiles venenosos, pero se estableció un monasterio en el cual los religiosos mantenían un verdadero ejército de gatos que adiestraron a la caza de los reptiles, logrando limpiar la isla de tan perjudiciales habitantes.

Tan adiestrados estaban, que a la hora de maitines se abrían las puertas del convento y los gatos se repartían por el extenso campo, y por la tarde, a las primeras campanadas del Ángelus se presentaban en la puerta del convento, entraban y después de la cena se repartían por las cuevas y desvanes, dispuestos a emprender al día siguiente la misma operación.

La carne de gato dicen algunos que es un manjar muy suculento, y que bien condimentado tiene un gusto muy parecido al conejo. La piel de gato es muy estimada en peletería. En muchas provincias de España se desuellan a zurrón, se curte y se dedica a bolsa, de aquí el llamar gato al dinero escondido y al bolsillo repleto. De los intestinos del gato se fabrican las mejores primas de violín.

El gato doméstico es un barómetro de gran precisión, anuncia el cambio de tiempo cuando, con tanta insistencia como gracia se peina, atusa y compone los pelos de la cabeza y de la cara. La proximidad del frío aplasta los pelos contra la piel y el calor los separa y eriza.

Los refranes o proverbios han encontrado en el gato motivos de enseñanza para el hombre. «El gato escaldado huye del agua fría»; nos advierte que no debe olvidarse el lugar donde se ha tropezado una vez, etc.

Los gatos han sido cantados por los más célebres poetas: Homero, Platón y el famoso Lope de Vega en su Gatomaquia .

Sus caracteres son.- Pelo poblado de color gris amarillento y gris obscuro y gris pardo; las partes inferiores blanquecinas, el lomo marcado en su línea media por una banda longitudinal negra, de la cual parten otras trasversales poco marcadas, bastante numerosas, paralelas entre sí y situadas en los brazuelos, espalda, costillares y muslos; algunas otras líneas también paralelas se observan en la frente y el vértice de la cabeza; la comisura de los labios, pecho y vientre son blanquecinos, orejas rectas, tiesas y pupilas que se contraen longitudinalmente.

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Canis familiario.- Perro doméstico.- Difícil es dar con acierto los caracteres del perro: todo en este animal es variable; dientes, hocico, orejas, cabeza en general, cuerpo, color, dedos, pelo, etc, presenta todas las formas, todos los colores, nada hay en ellos fijo, nada constante,

Su historia.- EI Oriente es la patria del perro. De todos los animales el perro es el que figura siempre en primer lugar en los libros antiguos, y en los sagrados se hace mención de él, singularmente en los Proverbios.

En el Nuevo Testamento, el Evangelista San Mateo dice: “No deis lo santo a los perros y echéis vuestras perlas delante de los puercos; no sea que las huellen con sus pies y revolviéndose contra vosotros os despedacen.».

El pueblo egipcio empleaba el perro en la caza y llegó hasta la veneración por este animal, como lo demuestran los jeroglíficos, momias, relieves y estatuas que aparecen en las necrópolis y ruinas de los templos.

Curiosa es la interpretación que Elzear Blace da al nombre de la estrella Sirio, cuya aparición correspondía con el desbordamiento periódico del Nilo. Le dieron el nombre de Sirius, que significaba aullador, comparándola con el perro, que vigilante constante prevenía a los labradores con su aullido la inundación próxima. El perro pasó a ser considerado como el genio del río, y se le erigieron estatuas, levantaron templos y se le creó la genealogía necesaria al Dios de la vigilancia.

La mitología griega da al perro un lugar preferente; compañero de Diana es el animal que los dioses quieren ver en sus altares y los sacrificios al Dios de la guerra, a Mercurio y Esculapio eran frecuentemente de perros elegidos entre las mejores castas del Epiro y de la Laconia.

El cancerbero, perro de tres cabezas que guardaba la entrada del infierno, era un personaje mitológico, y los muertos llevaban siempre al alcance de la mano un pastel de miel y harina para sobornar a portero tan temible. En casi todas las mitologías hay un perro encargado de conducir las almas a la morada eterna, o de guardar los antros infernales.

Plutarco inmortalizó a un perro de un comerciante de Corinto, que por seguir a su amo atravesó a nado el mar. Virgilio, Oppiano Plinio, Collumela, se ocupan de los perros.

En España el rey D. Alfonso onceno escribió el libro más completo que se conoce sobre montería y elección, cría y veterinaria destinadas a los perros de caza.

El perro, según dice Linneo, es el compañero del hombre, vive con él en todos los lugares de la tierra: también huye de la morada y se hace salvaje. Come carne palpitante y cadavérica, vegetales y frutos harinosos; roe y digiere los huesos. Se purga con grama, que le provoca el vómito: defeca sobre las piedras y los excrementos contienen una materia blanquecina (album gracum) fosfatos de cal originado por los huesos que mastica y digiere el animal. Bebe lameteando, orina, de costado, olfatea el ano a los demás perros, tiene la nariz siempre húmeda y finísimo el sentido del olfato: corre oblicuamente, inclinando el cuerpo de un lado y apoyándose sobre los dedos: difícilmente duda; con el calor acera (jadea) sacando la lengua; hace la rosca para echarse; duerme con el oído vigilante y sueña; es cruel en las riñas amorosas. Fidelísimo con el hombre y viviendo en su compañía es tan blando a las caricias como resignado sufre el castigo del dueña, a quien recibe siempre con halagos. Vigila de noche, contiene el ganado en la linde de los campos, guarda las vacas y ovejas. En Francia da vueltas al asador y en Siberia tira del carro. Es enemigo de los pobres; lamiendo cura las llagas (gota, cáncer); durante la tempestad se entristece; ladra a la música; cría la tenia y comunica la rabia, que al fin le ciega y se muerde a si mismo.

De rasgos de inteligencia e instinto del perro doméstico se podrían escribir muchos volúmenes, no solo la Historia natural, sino la historia de la Humanidad está llena de episodios; citaremos alguno. Montaigne refiere la historia de Hyrcanus, perro del rey Lisimaco, del siguiente modo: “Habiendo muerto Lisimaco, fue tal la pena de Hyrcanus, que se obstinó en no separarse ni un momento del lecho de muerte, sin querer comer ni beber y el día que de quemó el cadáver del Rey, según prescribían las leyes de aquel pueblo, el fiel Hyrcanus, se arrojó en la hoguera, se abrazó al cuerpo de su dueño y murió entre las llamas sin proferir un grito de dolor”.

Huerta refiere lo siguiente: “En Toledo, ciudad famosa por su antigüedad, tuvo cierto hombre un perro tan fiel y reconocido, que aún después de muerto, jamás quiso desamparar su cuerpo, antes acompañándole hasta la sepultura, se quedó mucho tiempo sobre ella dando muestras grandes de sentimiento y dolor. Si de noche le echaban de la iglesia y cerraban sus puertas, estaba en el cementerio aguardando a que abriesen y en abriendo tornaba a la sepultura, donde continuaba todo el tiempo que le dejaban: y así, viendo tan grande amor y tan constante fe, muchos que lo advertían, le llevaban de comer, para que no pereciese de hambre y ni aquel ejemplo de fidelidad se acabase.”

Y terminaremos con La historia del perro de Montargis. Este hecho sucedió reinando Carlos V de Francia y basta citan con precisión la fecha del 8 de Octubre de 1371, con los detalles siguientes: «Aubry de Montdidier fue asesinado y enterrado al pie de un árbol en el bosque de Bondy, y el perro que le acompañaba permaneció durante muchos días sobre la fosa, hasta que el hambre le hizo abandonar la guarda del cadáver de su amo. El perro fue recogido por un amigo de su amo y constantemente con sus aullidos y sus quejas parecía recordarle la pérdida que ambos habían sufrido, pues el amigo no tenía conocimiento más que de la desaparición, no la del asesinato. Un día, después de comer, empezó el inteligente animal a dar aullidos, y lamentaciones, dirigiéndose a la puerta, volviendo la cabeza para ver si le seguían, obligando por último a su nuevo amo a que le siguiera tirándole con los dientes de la ropa y como queriéndole llevará un sitio determinado.

Tanta insistencia era la del perro que por fin su nuevo amo siguió al perro, el que se dirigió resueltamente por el camino de Bondy, y cuando llegó al pie del árbol, redobló sus quejas y aullidos, escarbando la tierra como indicando que se buscase en aquel sitio; se buscó, en efecto, y se encontró el cuerpo de Aubry. Algún tiempo después y por casualidad el perro se encontró con el asesino, que todos los historiadores llaman el Caballero Macaire; le saltó al cuello y costó gran trabajo desasirle; cuantas veces se encontraba con el mismo sujeto se renovaba el ataque, esto llamó grandemente la atención y como entre Aubry de Montdidíer y Macaire había habido una gran enemistad, comenzaron a designarle como el asesino. Enterado Carlos V de todos estos detalles, hizo que llevaran al perro a su palacio, y en su presencia y la de muchos cortesanos, permaneció tranquilo hasta el momento que vio a Macaire en uno de los grupos: le mira y después de un aullido sordo, se arrojó a él y mal le hubiese pasado si no hubiesen intervenido todos. Esta prueba llamó tanto la atención del Rey, que según los usos del tiempo, le decidió a mandar que se verificara el duelo, o juicio de Dios, entre el acusador y el acusado, el perro y el caballero Macaire. Eligióse el campo, que se fijó y cerró convenientemente, las armas de Macaire eran un garrote de grandes dimensiones, y al perro se le concedió un sitio de retirada, que fue un tonel abierto, donde pudiera descansar y repararse.

Entró Macaire, soltaron el perro que empezó a correr y ladrar alrededor del adversario, amenazándole por uno y otro lado, evitando los golpes que le dirigía, hasta que habiendo logrado fatigarle, se abalanzó a él, le agarró de la garganta y haciéndole caer en tierra, le obligó a declarar su crimen delante del Rey y de su corte.

Enfermedades del perro.- La rabia.- Homero y Xenofonte ya citaban la rabia, Hipócrates la exponía con mucha vaguedad y llega a los tiempos de Aristóteles donde ya caracteriza con precisión. Celso la describe con todos los detalles, pero hasta Boerhave no se dio un estudio con datos precisos. Mr. Pasteur llegó a conseguir resultados prodigiosos tanto en lo relativo a la causa de la enfermedad, como a su tratamiento.

Desde entonces puede decirse que la rabia está vencida. Unos han considerado la rabia como una neurosis, otros como una angina o como una gastritis intensa, y muchos la han confundido con la verdadera hidrofobia; siendo así que la rabia puede existir sin que se presente el carácter de repulsión a los líquidos, o el horror al agua; siendo éste su carácter accidental que se presenta en la rabia con frecuencia, pero que puede existir sin él.

La rabia, según las observaciones de uno de los veterinarios de más renombre de Inglaterra, no sólo puede transmitirse por medio de la mordedura del perro, o sea por inoculación del virus en la herida ocasionada, sino que se registran muchos casos de haberse desarrollado por la absorción de la piel.

Las causas que se han supuesto origen de la rabia, son: la temperatura, el hambre, la sed prolongada; los alimentos en putrefacción, los accesos de cólera, y por último, una larga abstinencia en los machos, de las funciones de reproducción. Estas son las causas que hasta los últimos experimentos de Pasteur han prevalecido como originarias de la rabia.

Las causas hoy del origen de la rabia son el parasitismo. Los seres microscópicos, los hongos invisibles, las bacterias o microbios, estos seres invisibles son, pues, el origen y causa de todas las enfermedades virulentas y contagiosas. La rabia, esa enfermedad terrible, contra la cual se habían estrellado todas las tentativas y esfuerzos de la terapéutica, ha sido vencida y tiene hoy su remedio. Mr. Pasteur ha llegado a término tan admirable por una serie de investigaciones perseguidas durante muchos años, creando un método de tratamiento mediante el cual se puede impedir el desarrollo de la rabia en el hombre mordido por un perro rabioso.

Razas de perros.

Hay una infinidad de razas siendo las principales: Los mastines, perros del monte de San Bernardo, daneses, lebreles o galgos, podencos, sabuesos, bracos, pachones, sedeños, de lanas, de Terranova, ratoneros, perros de Siberia, de los esquimales, dogos, etc., cuya descripción ocuparía muchos volúmenes por lo que aquí no hacemos más que citarlas.

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Canis lupus.- Lobo.- Los libros sagradas mencionan en muchos lugares al lobo, comparándole con los hombres malos y robadores, y con los falsos profetas que vienen convertidos en ovejas, y son, por dentro, lobos rapaces. El lobo figura también en las fábulas, tradiciones y consejas del hogar y como no hay absurdo que alguna vez, no haya pasado por la mente del hombre, el lobo ha ocupado un lugar en las creencias religiosas de algunos pueblos, considerándole como animal sagrado, elevándole estatuas y templos y dedicando a su memoria nombres de ciudades.

Son de color pardo, muy semejantes a los perros grandes de ganado, tienen el mismo aullido, y cuando se ayuntan, quedan ligados como los perros; nunca se ven hartos, comen pelos y huesos de animal que matan y por esa causa no engordar; Muchas veces están enfermos de ahítos; cuando se ven acosados por el hambre, llegan a comer tierra, lo cual es particular en estos animales.

En Italia se tiene por cosa cierta ser dañosa la vista de los lobos, y que quitan la voz del hombre y que no puede hablar por entonces si ellos le ven primero. Se cree también que un poco de pelo de la cola de este animal tiene cierta virtud para hacerse amar y también para cortar el amor cuando en él se está preso; pero para conseguir una de estas dos cosas, es preciso que el interesado arranque los pelos de la cola estando el animal vivo. Hay una enfermedad que se ha conocido con el nombre de lupina. Esta consiste en una melancolía incipiente que se torna en locura rematada, y lo que en un principio consiste en buscar el aislamiento, andar de noche por sitios oscuros y tristes como los lobos, concluye por la aberración de saltear los cementerios y desenterrar los muertos.

El perro y la loba no pueden tomarse y engendrar juntos, ni entre ellos hay castas intermedias; son de natural enteramente opuestos, y de temperamento distinto. Suelen vivir de quince a veinte años, pero a los siete ú ocho se empieza a encanecer el pelo y pierde casi los dientes y con malas armas, buscan la compensación en su larga experiencia y astucia.

Su andar es siempre oblicuo y receloso, la mirada torcida, husmea el suelo para buscar un rastro que le sigue con precipitación; el más ligero ruido le detiene y atemoriza, y en la duda, siempre resuelve la huida.

Una vez en la pista del rebaño, le sigue sin perder el rastro; a la distancia conveniente de su victima, prepara el ataque, que siempre es por sorpresa. Cuando persigue a un rebaño, lo hace a gran distancia; a derecha o izquierda, hasta que la linde de un bosque le proporciona el medio de lanzarse como una saeta sobre el cordero más próximo; le suspende de la boca, le hecha sobre el lomo y parte a la carrera, a un lugar solitario donde le despedaza en breve tiempo, y come con una gran ferocidad, aunque siempre echado a la manera del perro.

Es un enemigo tan terrible para los ganados, que basta un lobo para atemorizar una comarca, y si bien es cierto que puede devorar un carnero en una sola comida, no es por esto tan temible como por ser insaciable para matar, llegando el destrozo, en una noche, al número de treinta y cuarenta reses, y en los inviernos crudos, de grandes nevadas, si no encuentra presas a su alcance y el hambre le aguijonea y devora, no mide la fuerza ni el número del enemigo y llega a veces hasta los lugares poblados. En España, en 1856, dos guardias civiles fueron acometidos por una manada de lobos que no se asustaron de los tiros de fusil, sino que, a la vista de la muerte de sus compañeros, redoblaron sus esfuerzos, y los guardias tuvieron que defenderse a bayonetazos, no sin haber recibido mordeduras, de tanta consideración, que murieron en aquel mismo día.

El lobo es uno de los animales más nocivos, así es que se le persigue encarnizadamente, haciéndole una guerra constante en todas partes.

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