DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (V)

DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Ángel Terrel Cuevas (V)

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Estado intelectual.

Los que habitan las poblaciones, cuando hablan de nuestros pueblos, blasfeman contra la vida y cultura de sus habitantes. En nuestras aldeas (dicen) no hay cultura, no hay arte, no hay vida social. La vida de la naturaleza (la vegetación del individuo) atrofia la inteligencia y mata el sentimiento, todo es vulgar, todo es grotesco.

Algo y más de algo de esto hay en nuestras aldeas, pero … esta falta de cultura, esta falta de arte, esta falta de vida social… ¿á qué es debido? ¿Qué elementos de cultura pueden encontrarse en nuestras aldeas fuera de la escuela? Ninguno.

En estos pueblos lúgubres, terrosos, de casas pequeñas: en estos pueblos de nuestra provincia, donde no hay vida comercial, ni industrial, ni minera … ¿qué vida y qué cultura se les puede exigir?

Que no hay ideales y se desconoce la grandiosidad de la lucha por ellos, que se llama política al batallar por conseguir ser Alcalde, ser Juez. Que la calumnia y la injuria sea la comidilla de la taberna, la fuente y el río. Que la envidia eche hondas raíces en el corazón de sus habitantes y se desborde en venganzas ruines y cobardes, es cosa corriente en nuestras aldeas en donde todo es estrecho y raquítico, y en donde la osadía y la bajeza envenenan la atmósfera que asfixia, que ahoga, que mata … ¡Cuánta ignorancia!

Pero … esta ignorancia ¿á qué es debida? Pues en mi concepto a la miseria de los pueblos y al número tan reducido de sus habitantes.

Pero además son muchas las dificultades que se oponen a la realización de los medios que podrían emplearse para modificar y hasta elevar su cultura, pues en estos pueblos se vive con tanta estrechez, se trabaja con tanto exceso que ni aun a sus cuerpos les conceden el reposo indispensable, así que es punto menos que imposible.

Por fortuna nuestro pueblo (Covaleda) está, sin temor a equivocarnos, a la cabeza de la provincia en cuanto a instrucción; contados serán lo mismo en hombres que en mujeres los que no sepan ni leer ni escribir, y en cuánto a educación poco tendrán que envidiar a ningún pueblo de la provincia.

La lectura de la prensa, la novela, la representación de obras literarias y la escuela nocturna, tengo para mí que son suficientes medios para el desarrollo de su cultura.

Por fortuna Covaleda es aficionada a la lectura de la prensa y la novela. También en muchas ocasiones lucen sus habilidades representando obras literarias de difícil ejecución, saliendo no solamente airosos en su desempeño sino revelándose en algunas cualidades de artistas. ¡Lástima grande que estas representaciones no se hiciesen con más frecuencia! Porque es indudable que no hay nada que más enseñe que el teatro y es lo que la memoria más retiene.

Por otra parte los vecinos de este pueblo puede decirse que están en continuo viaje, así es que la vida, los progresos y las costumbres modernas las van introduciendo poco a poco y sin darse cuenta.

El ferrocarril, los vapores, el cable transatlántico, el pararrayos, la fotografía, el teléfono, el tranvía eléctrico, el fonógrafo, el gramófono, el cinematógrafo, la luz eléctrica, el globo, los cañones y otras mil invenciones ¿quién las desconoce en Covaleda? (De resucitar nuestros mayores y presenciar las maravillas de estos inventos, pareceríales asistir a espectáculos de encantamientos, y creerse trasportados a un mundo distinto al que ellos ocuparon.)

Por otro lado el roce con sus hijos que vienen de América, sus nuevos modales, su manera diferente de expresarse aprendido en las grandes ciudades, contribuye a que el pueblo de Covaleda vaya desechando sus antiguas costumbres y entre de lleno en el pueblo las costumbres y la vida moderna.

Por todas estas consideraciones podemos afirmar que Covaleda es hoy ya un pueblo culto y que a la vuelta de unos años adquirirá, sin temor a equivocarnos, el grado máximo de cultura (tratándose de un pueblo.)

Para completar esta cultura sería muy necesario que los jóvenes asistiesen a la escuela nocturna, no solo para no olvidar lo aprendido, sino para dar más consistencia a lo que ya se sabe, pues asistiendo con verdadera fe y siendo codiciosos, en un par de horas aprenderían mucho más que cuando de pequeños asistían a la escuela, en todo el día.

Entre las costumbres de Covaleda hay una muy rara y que parece llevarnos a los tiempos antiguos, me refiero a los enterramientos.

Cuando en Covaleda muere una persona es costumbre que sus deudos le acompañen hasta el cementerio demostrando su dolor con acompañamiento de gritos, lamentos y llantos. Esto llama mucho la atención, sobre todo en muchos en que los gritos y llantos son exagerados.

Esto es impropio de su cultura y que debiera desaparecer por completo, pues el dolor no necesita demostrarse con lamentos.

Y a propósito de esto, recuerdo que cuando fue proclamado rey don Juan I, se inició su reinado celebrando Cortes en Soria, en las cuales con el titulo de ordenamientos se dictaron importantes leyes, una de las cuales era que el rey y las Cortes mandaban enérgicamente que se suprimieran para siempre los duelos y llantos, porque según se decía, esto era manifestar poca conformidad con la voluntad de Dios y mostrar demasiado apego a este mundo que, según es sabido, no es al fin más que un lugar de tránsito para el otro. Y hasta se ordenó por los Prelados a los clérigos que si al acercarse con la cruz a la casa mortuoria sintieran gritos y llantos se volvieran a su iglesia y dejasen el cadáver insepulto, sin acceder en nueve días a enterrarle en sagrado.

Covaleda, Soria, 9/8/1913vista desde el campanario de la iglesia

Sus reformas.

Es indudable que el pueblo de Covaleda, colocado en las condiciones que hoy se encuentra, se hacen indispensables algunas reformas, reformas que piden justicia y reformas que mirándolas con detenimiento llegan al alma hasta del más incrédulo.- Al hablar así, me refiero en primer término a su cementerio.- El que hoy tiene es impropio de un pueblo tan culto como el de Covaleda.- Se llama cementerio -solo por el nombre,- como se podría llamar otra cosa, pero causa pena grande, triste impresión, sobre todo cuando se tiene en su tierra guardados restos que se amaron en vida, cuando al visitarlo se hallan sin querer huesos humanos que, ¡quién sabe si pertenecerían a alguno de la familia!… Además, el sitio en que está colocado es antihigiénico y está fuera de las leyes.

¿Qué costaría hacer un cementerio que estuviese dentro de la ley y que reuniese todas las condiciones de todo cementerio? Nada. Horroriza el pensar que nos visitase una epidemia. ¿Dónde recibirían nuestros cuerpos sepultura?

Sobre este asunto hay algo adelantado. Yo sé que hay en Covaleda un americano que con tal que le diesen terreno para construir un panteón para su familia, se compromete a pagar los gastos que se originen para la construcción de la tapia o pared del cementerio. Este es un ofrecimiento que es digno de tenerlo en cuenta.

Por otra parte, yo creo que haciéndolo por cuenta del Ayuntamiento y cobrando éste la ruptura de sepultura podría en pocos años resarcirse de los gastos que le ocasionara. Además, una vez hecho el cementerio por cuenta del Ayuntamiento, de los doscientos cincuenta vecinos, la mitad por lo menos comprarían sepulturas, y de este ingreso creo que se cubrirían los gastos ocasionados, a más que algunos hijos del pueblo enriquecidos en la América habrían de contribuir en algo a los gastos originados en reforma de tanta monta y que reclama justicia.

Otra de las reformas que se imponen es el alumbrado eléctrico. Es verdad que ya se firmó un contrato por el cual todos estábamos convencidos que la luz eléctrica seria un hecho y ya estábamos ilusionados, creyendo que para et próximo año disfrutaríamos de tan útil fluido. Pero por desgracia, nuestras ilusiones han venido a tierra y no por culpa del pueblo, sino por no cumplirse el compromiso que se encuentra firmado.

La luz la teníamos como quien dice a la puerta de casa, pero es verdad que el contrato no se cumple ni creo haya esperanzas de que se cumpla. El por qué no lo sabemos. ¿Dispone el contratista de capital? ¿No dispone? Eco il problema.

Disponiendo el pueblo de Covaleda de capitales (como dispone) lo más seguro, lo más realizable, (á mi modo de ver y pensar) sería, el que para el establecimiento del fluido eléctrico, para el suministro del alumbrado eléctrico de este pueblo, tengamos que recurrir a ningún extraño, pues tengo para mi que lo que otro se utiliza nos lo debíamos de utilizar nosotros.

Teniendo en cuenta que el terreno y salto de agua es de una compañía del pueblo, nada más fácil que entre los mismos socios hacer un dividendo de lo que pueda corresponder a cada uno para los gastos que se originen hasta la completa instalación de la luz eléctrica; es más, si ellos no se encontrasen con suficientes fuerzas para llevar a cabo su realización, podrían recurrir al vecindario restante, hacer un presupuesto y un número de acciones hasta completar el cupo. ¿No hay capital en Covaleda para obra de esta clase? Creo que sí; lo que ocurre es que nadie quiere arriesgar unas cuantas pesetas por temor de perderlas; pero esto no deja de ser una preocupación bastante inocente. ¿Qué produce hoy más que una instalación de luz eléctrica?

Otra de las reformas que se impone es el arreglo o construcción completa de las aceras.

Es Covaleda un país donde las lluvias y sobre todo las nieves en invierno nos molestan frecuentemente, y por consiguiente sus calles se llenan de fangosidades, que hace hasta imposible la circulación; pues bien, a poco coste y si el Ayuntamiento no se encuentra con  condiciones para emprender esta obra, yo creo que con desmanes, y acaso con el beneplácito del pueblo, en poco tiempo se podían poner las calles en condiciones para que aunque fuesen muchas las lluvias y las nieves, el transeúnte, el paseante de calles, las encontrase en buenas condiciones.

Ya comprendo que todas estas reformas necesitan pensarlas con detenimiento, y no solo pensarlas sino disponer de capital; sé, por otra parte, que el Ayuntamiento de Covaleda se desvive por hacer obras que redunden en beneficio del pueblo, y que muchas de ellas no se realizan por falta de voluntad, sino por falta de medios.

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