DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Angel Terrel Cuevas (II)

DE COVALEDA Y PARA COVALEDA.- Angel Terrel Cuevas (II)

Prosperidad que gozaba antes.

Antiguamente el pueblo de Covaleda tenía una prosperidad de que no goza hoy. Cuáles pudieron ser los elementos de vida que tuvieron y hoy no tienen, se comprenderá fácilmente. Estos elementos de vida que hoy no tiene fueron, la ganadería trashumante, perdida para todos y el de la carretería que ellos explotaban casi exclusivamente.

En el siglo XVII, al advenimiento de la dinastía de Borbón, se entablaren con Francia relaciones comerciales, y aumentó la demanda de lanas finas, género que Covaleda, poseedora de pastos abundantísimos, era lo que más producía.

Esta primera materia era pagada por los franceses a peso de oro, y cuanto se producía se vendía inmediatamente y se transportaba a los puertos de San Sebastián y Barcelona. A este gran elemento de riqueza agregaron los pinariegos otro con su industria.

Covaleda, plaza mayor, 7/8/1913

La carretería.

No había entonces ni ferrocarriles, ni carreteras, ni caminos vecinales: la gran vía romana había desaparecido y si no desaparecido borrado en su mayor parte; así, pues, los transportes no podían hacerse sino con grandes recuas de mulas y asnos reatados unos a otros, pero en el pueblo de Covaleda, a más de éste medio de transporte, se contaba con otro de invención propia y original, que constituía un gran adelanto y un poderoso elemento de riqueza. Este era el de las carretas, vehículos sencillos y toscos carros todos de madera, cuya construcción, estudiada al efecto, facilitaba el llevará rastra muchas arrobas y objetos voluminosos tirados por bueyes, por malos que estuvieran los caminos y por escabroso que fuera el terreno.

Los de Covaleda eran los encargados de transportar de Soria las inmensas cantidades de lana que en ella se reunían, lo mismo que transportaban los productos elaborados de sus pinos, y como un negocio llama a otro, de vuelta de Francia se dirigían a otras provincias y en ellas pasaban la mayor parte del año dedicados a los transportes, bien al servicio del Estado, bien a los particulares.

Carretería había que contaba de ochenta a cien pares de bueyes.

Las carretas gozaban del privilegio de pastos mediante una pequeña gratificación en los pasos y cordeles o dehesas con el título de desyunta; y en cada pueblo había ya un sitio así llamado, porque en él los carreteros desuncían sus bueyes y los dejaban pastar libremente.

A esto principalmente era debido entonces la riqueza de Covaleda pues la elaboración de maderas no sabemos por qué fatalidad, siendo como lo es un poderoso elemento de vida, no alcanza para satisfacer en este pueblo sus necesidades.

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Cabaña Nacional de Carreteros.

La cabaña de carreteros del reino se componía de las villas y lugares siguientes: Villa de Canicosa, Ontoria del Pinar, villa de San Leonardo, Navaleno, Covaleda, Duruelo, villa de Regumiel, villa de Quintanar, Palacios y Vilviestre.- Todos sus vecinos de las villas y lugares indicados se consideraban individuos de cabaña para el goce de las franquicias concedidas por el Gobierno y sujetos a las ordenanzas formadas por sus individuos y aprobada por S.M. en 16 de Mayo de 1841.

Acta de la Junta de Cabaña de carreteros del reino celebrada en Canicosa el 13 de febrero de 1840.

Por cuanto para el buen Gobierno de la Cabaña nacional de carreteros del reino, se hace preciso e indispensable la formación de unas ordenanzas que, reduciendo a un sistema breve y metódico la parte gubernativa y económica en las diferentes materias de que se compone, y señalando al mismo tiempo con la debida claridad y exactitud las atribuciones, tanto del sujeto que ha de presidir las juntas generales como de los demás empleados al servicio de la misma, marcando a su vez la responsabilidad de cada uno, asegúrase en lo posible el mejor acierto en el desempeño de sus respectivas obligaciones, cortando los abusos que necesariamente debían experimentarse de no hallarse señaladas las funciones especiales de cada uno, y evitando los perjuicios que de esto se han seguido a los individuos de esta asociación en general y particular, por tanto, y atendiendo a que las antiguas ordenanzas no son conformes al sistema de gobierno que actualmente nos rige, en vista pues de todo, la Cabaña ha tomado en consideración este asunto, en que tal vez y notoriamente cifra la subsistencia de este país; y reflexionando con la detención que exige su importancia, acordó en junta general celebrada en la villa de Canicosa el 13 de Febrero de este año, llevará efecto este proyecto, relativo a la formación de unas nuevas Ordenanzas; para cuyo efecto, en unanimidad de dicha asociación, se nombró una comisión de individuos que lo fueron et Sr. Presidente Manuel Andrés, de dicho Canicosa, Sr. Andrés de Miguel Ayuso, de San Leonardo; Sr. Antonio Llorente, de Ontoria del Pinar y D. Francisco Prieto, escribano de la misma, quienes acompañados del Licenciado D. Cosme Bartolomé dieron principio a la obra proyectada, teniendo a la vista los antiguos documentos, y haciendo las variaciones y reformas que exigen las circunstancias con previsión a los abusos que ha manifestado la experiencia, guardando conformidad con las disposiciones y franquicias concedidas a esta Corporación por S. M. (Dios la guarde) desde el año 1834 hasta el de 1839; cuya obra concluida por la comisión se manifestará en Junta general a los representantes de las villas y lugares de que se compone esta Cabaña y aprobadas y consentidas se elevará para su aprobación al ministerio de la Gobernación, o al que pueda corresponder. Notifíquese por el Secretario el contenido de esta disposición a los señores comisionados, para que a la mayor brevedad evacuen su cometido. Así se acordó en junta de Cabaña el 13 de Febrero de 1840, de que yo el Escribano doy fe. -Manuel Andrés. -Carlos Peiroten. -Gabriel Vela. –Antonio Martínez. -Manuel García. -Apolinar Ruiz. -Mateo Ayuso. –Santiago Blázquez. -Adrián Pablo. -Pedro Nabazo. -Pedro Vicente. –José Sanz Nabazo. -Francisco Medrano. -Juan Manuel Andrés. – Francisco Romero. -Agapito Torroba. -Martín Martínez. -Gerónimo Martínez. -Ante mí, Francisco Prieto.

Notificación. – En el mismo día yo el Escribano de esta asociación, notifiqué e hice saber el nombramiento de la comisión contenida en esta acta a los Andrés de Miguel Ayuso, vecino de San Leonardo y Antonio Llorente, de la de Ontoria del Pinar, de esta misma asociación, en sus personas: quedaron enterados, les dí copia, lo firmaron, doy fé. –Andrés de Miguel Ayuso. -Antonio Llorente. -Prieto.

Las ordenanzas constan de tres capítulos y ochenta y ocho artículos.

El capítulo primero trata del Presidente de la corporación de Cabaña de carreteras del reino, sus circunstancias, elección, facultades gubernativas y responsabilidad; -tiene 18 artículos.

El capítulo II trata de las juntas de Cabaña, su convocación, número de individuos que las ha de componer, su nombramiento, circunstancias, obligaciones de éstos, solemnidades que deben preceder a su admisión, orden que deben observar en los asientos, y atribuciones especiales de la Junta; -tiene 19 artículos.

El capitulo III trata del nombramiento de comisionados, circunstancias de éstos, orden y método que ha de observarse en esta elección, responsabilidad y prohibición que se les impone; -tiene 5 artículos.

El capitulo IV trata de las contratas que se celebren por los comisionados en nombre de la Cabaña, orden que se ha de observar para el repartimiento, obligación de los individuos de ella a su cumplimiento y prohibición sobre éste particular; -tiene 4 artículos.

El capítulo V trata de las cesiones, permutas y traspasos de los géneros que se contratan en comunidad, y orden que ha de observarse sobre estos particulares; -tiene 4 artículos.

El capítulo VI trata de las cuentas finales, épocas y orden en que deben hacerse y nombramiento de contadores que las han de formar. –tiene 4 artículos.

El capítulo VII trata de la cobranza de repartimientos, multas y alcances que resultaren en las cuentas, método, orden y sistema que ha de llevarse en su ejecución. -tiene 4 artículos.

El capítulo VIII de las demanda o disputas que pueden ocurrir entre los individuos de Cabaña y pueblos de su tránsito para hacer las conducciones de géneros estancados y otros que resulten de contratas. -tiene 2 artículos.

El capítulo IX de la preferencia y orden que ha de observarse para los cargamentos, tanto en las salinas como en los demás puntos donde se reúnan dos o más carreterías, así mismo en los descargaderos, y métodos que han de guardarse en los caminos y apartaderos. -tiene 3 artículos.

El capítulo X trata del Agente procurador de Cabaña, su nombramiento, obligaciones, responsabilidades y prohibiciones. -tiene 8 artículos.

El capítulo XI. Del Escribano de Cabaña, su nombramiento, obligaciones y responsabilidad. -tiene 5 artículos.

El capitulo XII. Salarios de los empleados en el servicio de la Cabaña de Carreteros del reino. -tiene 8 artículos.

Y el capitulo XIII. Traslación del Archivo de papeles, orden con que ha de hacerse la entrega y depósito de las llaves en poder del Presidente; -tiene 4 artículos.

Esas ordenanzas fueron aprobadas el 16 de Mayo de 1841, siendo ministro de Gobernación Cortina.

La Real orden de su aprobación dice así: “Enterado el Regente del reino de lo informado por V. S. en 14 de Abril próximo pasado, respecto a las Ordenanzas formadas en el año último para el buen régimen y gobierno de la Cabaña nacional de Carreteros del reino y hecho cargo de su contenido, se ha servido S. A. disponer que pueden ponerse desde luego en ejecución por el tiempo de la voluntad de los asociados. Lo que comunico a V. S. de orden de S. A. para los efectos consiguientes. Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 16 de Mayo de 1841.- Cortina.

Covaleda, fuente de Satolunio, 1913

Su monte.

Es indudable que el ramo de riqueza de Covaleda es su monte. El pinar de Covaleda (si nos atenemos a lo que el rey Alfonso XI dice) tenia que ser una selva espesísima, pues muchas veces en su cacería (sobre todo en las cumbres de Urbión) tenían que hacerse camino con el hacha, pues por algunos sitios era imposible el paso ni aun de una sola persona.

Hoy, por desgracia, estamos casi asistiendo al aniquilamiento y destrucción de su monte. Antiguamente en las temporadas de invierno los pastores sostenían sus ganados con las ramas que cortaban de los árboles, cuando la nieve cubría por completo el suelo, y si esta operación hubiese sido ejecutada con moderación, en vez de perjuicio, hubiese sido un beneficio para la conservación de los montes, porque hubiese servido de poda, pero los ganaderos no solo se contentaban con la corta de las ramas sino que dejaban caer de un golpe de hacha al suelo el árbol por completo, a fin de ahorrarse trabajo y tiempo, lo que ocasionaban un gran perjuicio.

Los incendios ocasionados por los pastores trashumantes fueron causa (muy en grande) de la destrucción del pino.

El sistema del aprovechamiento, tan sabiamente estudiado por el fuero y por las ordenanzas primitivas, se abandonó hasta el punto de cortar más que los que la Naturaleza producía, destrozando mucho más que lo que se obtenía de provecho.

A primeros del siglo pasado, el pueblo de Covaleda, reducido casi a la miseria completa con la desaparición de las carreterías a que venía dedicándose, emprendió la explotación del pino, y aquí es donde verdaderamente empieza el periodo de la destrucción del monte. Colocados bajo la inspección de un cuerpo facultativo de ingenieros y ayudantes del ramo de montes, hacía creer que su conservación sería cosa fácil y se lograría el fomento de esta riqueza.

Pero como los pinos concedidos por la ley no eran bastantes para el sostenimiento de sus habitantes, reducidos a vivir exclusivamente de esta industria, comenzaron las cortas fraudulentas y talas consiguientes a la precipitación con que se hacían para burlar la vigilancia de los guardas, y sobre todo los incendios a mano airada, con el fin de aprovechar los restos de las quemas. Hoy ya se mira mucho su conservación y es muy raro se hagan cortas fraudulentas.

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