PERMANENCIA Y FUNCIONALIDAD DEL RÉGIMEN COMUNAL AGRARIO – II

PERMANENCIA Y FUNCIONALIDAD DEL RÉGIMEN COMUNAL AGRARIO – II

LA REGION PINARIEGA: UN TERRITORIO COMUNAL COMPLEJO

  1. Ubicación de la Región Pinariega y representavidad de su comunalismo

También  denominada  «Comarca  de Pinares», esta  Región, con 34 municipios en su interior[1] y 21.000 habitantes  en  1981[2],  es  una  mancha  forestal,  básicamente  de pinos, de 1.620 Km 2 de superficie, abarcando el noroeste de la provincia de Soria y el Sudoeste de la de Burgos (mapa nº 5). La Región Pinariega forma parte del Sistema Ibérico, cadena montañosa al norte del río Duero y al sur del río Ebro. Este área queda ubicada en la intersección de las provincias de Soria, Burgos y Logroño, cuyas capitales tienen, respectivamente, 30.326, 156.449 y 110.980 habitantes[3], y distan 50, 70 y 80 Km. de Canicosa de la Sierra, la cabecera municipal  más  céntrica  de la Región  Pinariega.

La Región Pinariega es un área especialmente idónea para abordar la problemática planteada por cuatro razones: su antigüedad, su reciente transformación, su heterogeneidad y su representatividad.

Las instituciones comunitarias de esta Región datan, al menos, del siglo X, disponiéndose, así, de una perspectiva de larga duración, en la que observar la continuidad y el cambio del régimen comunal. Esta región ha sufrido, por otra parte, una profunda transformación económica en los últimos siglos, y, aceleradamente, en los 30 últimos años, lo que permite estudiar su comunalismo junto a los fenómenos de explotación maderera, migración, intervención estatal y formación de cooperativas.

En tercer lugar, aunque es una comarca definida física e históricamente, no por ello podemos pensarla como algo homogéneo, distinguiéndose, al menos, tres tipos de municipios: los predominantemente forestales, los eminentemente agrarios y los mixtos (Keingenning, 1962).

La antigüedad, el cambio contemporáneo y la diversidad económica de la Región Pinariega serán abordados más adelante; ahora voy a considerar el cuarto componente de interés: su representatividad.

En España pueden distinguirse cuatro modalidades de régimen comunal-concejil:

  1. Los «montes de vecino en mano común», existentes en Galicia y en el occidente de Asturias; el monte es propiedad colectiva, en la medida en que cada vecino tiene derecho a su parcela donde proveerse de «toxo» para la cama del ganado[4].
  1. Las comunidades rurales corporadas situadas en las vertientes norte y sur de la Cornisa Cantábrica (España húmeda); el conjunto vecinal posee, colectivamente, un patrimonio comunal y la comunidad actúa de intermediaria entre los vecinos y los
  2. Las Mancomunidades de Villa y Tierra, ubicadas predominantemente al Sur del Duero y en la Cuenca del Tajo: organización administrativo-territorial que engloba el ámbito urbano de la ciudad o villa que hace de cabecera, el ámbito intermedio de los arrabales o extramuros y el ámbito rural ocupado por las Los vecinos tienen acceso a los baldíos, dehesas, comunes y propios de su pueblo, y a los compartidos por la villa con los pueblos[5].
  3. El régimen de bienes concejiles existentes en las áreas anteriores y en el Sur de España, donde los vecinos tienen acceso a un patrimonio territorial, que ya no son bienes comunales, sino bienes de propios, y, por tanto, administrados por la corporación municipal[6].

Estos modelos de organización rural fueron generados en el proceso de expansión cristiana y repoblación (siglo XI y XV), y, por ello, se hayan ubicados en franjas territoriales distribuidas de Norte a Sur.

El comunalismo burgalés-soriano, que servirá  como primer ámbito de nuestra comparación, es altamente representativo del segundo de estos modelos. No se trata de un comunalismo en base a la familia (modelo 1), la multicomunidad (modelo 3), o el municipio (modelo 4), sino en base al colectivo de vecinos copropietarios, esto es, al antiguo «común de vecinos». La Región Pinariega tiene, como forma dominante de tenencia de la tierra, la posesión por una agrupación de vecinos de un territorio cerrado y complejo. Estamos frente a la «comunidad campesina corporada cerrada», definida por Wolf (1967 b) (ver capítulo 11); al «tipo estructural básico»,  señalado por Tax Freeman  ( 1968), o al «web of use-rights» (entramado de derechos de uso), definido por Behar (1984 b).

Los terrenos mancomunados, los pastos comunales de cada localidad, los bienes de propios, las dehesas boyales y los oficios concejiles son instituciones comunales existentes no sólo en la Región Pinariega, sino en toda la zona norte de Castilla la Vieja- León, así como en áreas de Asturias, Santander, País Vasco, La Rioja, Navarra y el Pirineo aragonés y catalán. El comunalismo de la Región Pinariega es del mismo tipo al estudiado por Kenny (1966), Tax Freeman (1968, 70), Arguedas (1968), Redclift (1973 a, y b), Onega (1974),  García  Fernández  (1974)  y  García  García  (1976, 1979), López Linaje (1978), Gabiria y su equipo (1979), Roiz (1978 a y b), Behar (1983 a y b, 1984 a y b, 1986) y Comas (1986), en Vinuesa (Burgos), Sierra Ministra (Soria), Sayago (Zamora), Valle de Manrés (Pirineo catalán), Valle de Mena (Santander), concejos de Asturias, Valle de Liébana (Santander), valles del norte de Navarra, Riaño (León), Santa María del Monte (León) y Pirineo aragonés. Una visión general del comunalismo de la Comisa Cantábrica se encuentra en la obra de García Femández (1976), en la que se muestra la diferencia entre el terrazgo gallego de los montes de vecino en mano común y la organización del espacio comunal en torno a la «casería» asturiana o cántabra o al «caserío» vasco.

El comunalismo corporado de la Región Pinariega es también similar al estudiado por Dias  (1948, 1953), en dos comunidades portuguesas, y al referido por Viollant y Simorra (1948, 1949 y 1950), para el Pirineo. Saltando de generación, el régimen comunal soriano-burgalés es homólogo al descrito por Costa, Méndez López, Morán y González de Linares, en Sayago, Aliste, León y Santander, respectivamente. Esos informes aparecieron  publicados  en el tomo 11 de “Derecho Consuetudinario y Economía Populam ( 1902)”. Entre ellos está el informe de Serrano Gómez (1885), dedicado expresamente  a «Burgos,  Soria y  Logroño».

Nuestro tipo de comunalismo -o modalidad número dos de las cuatro señaladas- es «central» o «estratégico» a la hora de abordar el régimen comunal en España. Ello es debido a que históricamente fue el instrumento inicial utilizado por los reyes cristianos en la política de poblamiento y colonización frente al Islam. Posteriormente, se desarrolló el régimen concejil y municipal, y, aunque buena parte de las propiedades del «común de vecinos» irían siendo atribuidas al concejo (Nieto, 1964), lo cierto es que las tierras e instituciones comunitarias han quedado insertas en la vida económica y social de muchos municipios españoles. Así ocurre también en las actuales Comunidades de Villa y Tierra, cuyas entidades menores gestionan patrimonios comunales de la propia localidad.

La Región Pinariega es especialmente atrayente para el estudioso del comunalismo, porque, aunque el modelo dominante es el territorio comunal corporado de cada localidad, existen mancomunidades, así como bienes concejiles o de propios. Un territorio complejo que paso a describir en una perspectiva regional y luego local.

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[1] De los 34 municipios que componen  al área,  19 pertenecen  a la provincia de Soria, y  15 a la de Burgos. En la delimitación del área, así como en los principales datos físicos y económicos, seguimos a Kleinpenning, 1962. Su criterio básico fue «incluir en la zona a estudiar todos los municipios con una superficie de pinar de alguna importancia» y «además…, algunos montes que pertenecen parcialmente o por entero a pueblos situados fuera de la zona pinariega, que geográficamente forman parte de la masa de pinos» (mapa 5), refiriéndose a los montes de Pinar Grande, Santa Inés y Vergudal, el Calar, Vega de Amblau y San Bartolomé. Los cuatro primeros pertenecen a la mancomunidad de la Ciudad de Soria y 150 municipios de la provincia; el último a los municipios  de Ucero,  Nafria y Herrera.  Kleinpenning  excluye del área a las «aldeas que ni tienen pinares ni derecho a la coexplotación de los pinares del pueblo principal», refiriéndose solamente a una aldea en Cubilla, y otra en Talveila, así como a Bezares, Vallejimeno y Q.uintanilla de Utrilla, que están situados en Valdelaguna y que, por tanto, sí estudiaremos.

Además de por su corrección metodológica, aceptamos estos criterios de delimitación del área por la utilidad que tiene corresponder, sobre la misma  área, nuestra información de 1973-1980 con la de 20 años antes.

[2] Censo de Población referido al 31 de marzo de 1981.

[3] Censo de Población referido al 31 de marzo de 1981.

[4] Ocupando una superficie de más de medio millón de hectáreas (Mangas, 1983), los «montes de vecino en mano común» responden a un proceso de «privatización» muy acusado de los montes  gallegos (García Femández,  1975, 240-241). La familia campesina  los aprovecha  para leña y  tojo,  siendo  éste  la  principal   materia  prima  para  la  elaboración  de estiércol. Una hectárea  de cereal requiere en Galicia 16 toneladas de abono natural, para lo cual son necesarias casi 2 hectáreas de monte, por lo que, en Galicia, «es necesario mantener mucha más extensión dedicada al monte que al terrazgo» (García Fernández, 1975, 224-225). de hecho, en Galicia hay 790.000 Has. de cultivo y 1.450.000 Has. de monte. Los «Montes de vecino en mano común» han sido regulados en 1968 y 1980.

Este tipo de comunalismo está tratado en Lezon (1903), García  Ramos ( 1909 y 1912), Martínez-Risco (1958), Nieto ( 1964 y 1968), Paz Ares (1966), García de Enterria (1974) y J.V. Paterm  (1983).

[5] Sobre este otro modelo de comunalismo existe también una abundante bibliografía, en la que se pueden destacar los textos de De la Fuente ( 1880), Lecea y García ( 1904), Vergara y Martín ( 1909), Guerra (1965) y Mangas (1981).

[6] Sobre bienes de propios y municipales puede consultarse Manín Retonillo (1944, 1950 y 1954), Díaz Caneja (1955), Moreno Paez (1957), González Díez (1960) y Nieto (1964). Sobre este tipo y los anteriores puede consultarse la recopilación bibliográfica sobre “La propiedad Pública y Comunal, hoy, en España”, de Saez Pombo (1987).

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