EL AVISADOR NUMANTINO (13/09/1924)

EL AVISADOR NUMANTINO (13/09/1924)

VdelCampo

De Villas y Pueblos

COVALEDA

Amanece el día 31, tan deseado por los covaledenses; y, apenas el astro rey nos envía sus primeros resplandores, una alegre diana hace abandonar el lecho a los tranquilos moradores de esta villa.

Eran los preludios de una simpática fiesta que había de celebrarse en acción de gracias a la Santísima Virgen del Campo, por no haber ocurrido desgracias personales en el horroroso incendio acaecido el año pasado.

El origen de esta fiesta nos releva de decir que a pesar de los infortunios que agobian a este hermoso pueblo, quedan en él sentimientos piadosos, poniendo de manifiesta una vez más, el amor que sienten hacia su protectora, de la que han recibido y reciben inagotables favores.

A las 11 un gran volteo de campanas anuncia que la ceremonia religiosa va a comenzar; el templo se encuentra completamente lleno de fieles; una vez trasladada la Virgen desde su ermita a la Iglesia Parroquial, comienza la misa con toda solemnidad en la que ofician los Sres. Sacerdotes D. Lorenzo Contreras, D. Mateo Rioja, y D. Francisco G. Ruperez, párroco de esta localidad. El sermón a cargo del presbítero y Catedrático del Instituto de Valladolid D. Mateo Rioja, el cual estuvo elocuentísimo, haciéndose suyas todas las almas allí reunidas, soldándolas en una sola idea “la pródiga misericordia del Santísimo Sacramento, en ese día de luto para Covaleda”.

A las 2, nos dirigimos al pinar donde estaba preparada la clásica “caldereta”. Un numeroso grupo de bellísimas señoritas e ingeniosos muchachos, participaron de todos los encantos que puede ofrecer un día de campo.

Vimos a la graciosa Julia Llorente colocar un columpio en la rama de un pino; pero pronto desapareció porque la revoltosa Tina, al darse cuenta de ello, anuló tan grata diversión. ¿Qué diremos de las gentilísimas Victoria, Consuelo y Julita montadas sobre un burro, al verse sorprendidas por la máquina fotográfica del humorista D. Florencio Llorente? La simpática Aurorita lució sus habilidades deportivas, dando muestras de gracia y destreza; en una palabra, todos contribuyeron con un nuevo encanto al mayor esplendor de la fiesta.

Durante la comida reinó gran alegría y cordialidad, asistiendo a ella los iniciadores de la fiesta, D. Mateo Rioja, D. Lucinio Llorente, D. Ángel Terrel, don Florencio Llorente y D. Joaquín G. Vinuesa, además de gran número de señores y señoras cuyos nombres se omiten por que resultaría muy pesado citarlos todos.

Después despilfarrándose dulces, licores, café y champagne, aprovechando la ocasión para lucir sus habilidades, el célebre “Chuni” camarero del Círculo Unión Pinariega.

Por la tarde, a las 5, se organizó en la plaza pública un animado baile, que duró hata bien entrada la noche, amenizado por los dulzaineros de la localidad, y en donde la gente joven derrochó sus singulares gracias.

A las 10 de la noche, en el teatro, después de un breve pero elocuente discurso pronunciado por el Sr. Alcalde D. Vicente Cámara, se puso en escena la bonita comedia en tres actos de Moratín, “El si de las niñas”.

Nos costó trabajo reconocer en doña Irene a la preciosa Julita, la que por un momento pareció desprenderse de sus atractivos juveniles para representar a una señora respetable y achacosa.

Victoria, en su papel de Paquita, estuvo monísima, luciendo en su carácter triste y melancólico una sonrisa misteriosa que fascina.

Consuelito hizo una deliciosa doncellita que con sus gracias naturales e inimitables conquistó los corazones de cuantos tuvieron la dicha de admirarla.

El papel de D. Diego, representado por Alfonso Rubio, nos hace suponer que posee grandes cualidades artísticas.

Nos sorprende la figura de Carlos, enérgico al par que humilde, que desempeñó con mucho acierto el simpático joven Ricardo G. Vinuesa.

El estudioso joven Gabriel Herrero representó estupendamente su papel de Simón.

El célebre Calamocha, desempeñado por D. José Tabernero, hizo desternillarse al público de risa, esperando ansioso su salida a escena.

No menos difícil fue el trabajo realizado por el apuntador D. Florencio Llorente, orientando a los actores de un modo acertadísimo.

En los entreactos, la rondalla que dirige con gran acierto D. Ignacio Sánchez, interpretó escogidas piezas que le valieron numerosos aplausos.

Como fin de la velada tuvimos ocasión de admirar al renombrado bandurrista don Lucinio Llorente, que acompañado de don Ignacio Sánchez, cautivó al público, haciéndoles repetir varias obras entre ellas la jota de “La Dolores”, que no nos cansábamos de aplaudir.

En nombre de los damnificados da las gracias tanto a los iniciadores de esta fiesta como a todos los que han tomado parte en ella.

EL CORRESPONSAL

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