EL TERRITORIO SORIANO, GARCÍA REY Y RAMOS CHARCO VILLASEÑOR (1915)

Hace tiempo, por casualidad, cayó en mis manos un ejemplar de este antiguo libro publicado en 1915 y que nos cuenta como un Oficial de Infantería y su alumno, recorren la provincia de Soria y la describen desde el ámbito geográfico. Un interesante documento del cual he extraído lo referente a la zona de Covaleda y el cual, recomiendo su lectura.

En él descubriremos curiosidades como el cambio de nombre de muchos de los parajes del pinar, el número de aserraderos que existían, leyendas sobre las lagunas, o las múltiples versiones que existían sobre el lugar de nacimiento del Río Duero… entre otras cosas.

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EL TERRITORIO SORIANO

EXCURSIONES GEOGRAFICAS

GARCIA REY

Profesor de la Academia de Infantería

ANICETO RAMOS CHARCO VILLASEÑOR,

alumno de tercer año de la misma.

MADRID

IMPRENTA DE GABRIEL LÓPEZ DEL HORNO

1915

Para el aficionado excursionista todo es interesante en este rincón de la vieja Castilla; mas si los excursionistas son, como en este caso, un cadete y un modestísimo oficial de Infantería, las enseñanzas que les brinda el territorio soriano son incalculables, puesto que el conocimiento de ese “factor”, calificado de decisivo en la guerra, es de importancia capitalisima, y rinde al general, jefe y oficial utilísimos servicios, a tal extremo, que no se concibe un buen oficial en los ejércitos modernos sin un conocimiento absoluto, profundo, del terreno, geográfica y topográficamente.

Y si el terreno es de la elevada meseta de Soria, en la cual comienza el reducto de la defensa de la Península, con mayor motivo.

Además del estudio del terreno en este concepto, fue nuestro objeto llegar hasta la cima de la grandiosa Sierra de los Picos de Urbión y penetrar en los valles que sus espolones forman, los cuales fueron cazaderos famosos en el siglo XIV[1]; conocer región tan interesante; contemplar los famosos lagos que en esta parte se esconden; recorrer los poéticos valles de Revinuesa y Covaleda; visitar Torralba, Ambroña, Miño y Medinaceli; marchar por donde en pretéritos siglos pusieron su planta Almanzor y sus huestes, en expediciones famosísimas; contemplar Numancia, el legendario museo de nuestros antepasados, y la cual proclama con vigorosa elocuencia cuán grande fué el suelo soriano .. ., etc.

La correría nos ponía en presencia de numerosos temas de estudio, y como el objeto era aprender, había que aceptarlos.

En estas páginas no deben buscarse ensueños ni fantasías: la más escrupulosa veracidad las llena; se siente sobre el terreno, y por lo tanto, las sugestiones son reales, con la realidad que brinda la contemplación de tanto recuerdo y belleza.

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(…) La cadena que viene de Sierra Cebollera y de los Picos de Urbión presenta elevadas crestas, que juntamente con los eslabones que desprende constituyen una cintura áspera y falta de comunicaciones, cerrando el horizonte de esta provincia por Norte y Oriente. Ya no son las crestas y picachos del elevado páramo, son las montañas intrincadas que forman la serranía. Las aguas del Duero asumen todo el régimen hidrográfico en esta parte, y a él van a afluir los torrentes formados en los flancos meridionales de la cadena. El suelo es árido, sembrado de cantos arrancados al trabajo mecánico de las aguas procedentes de las montañas, sometidas a un clima frío y riguroso, en donde el hombre arrastra una vida precaria, no obstante los extensos y sombríos bosques que cubren esta comarca forestal, la más importante de la provincia.

 Para poder apreciar la originalidad de este paisaje, que guarda en su seno panoramas y bellezas poco conocidas aún “por los amadores de contrastes vigorosos y bizarros” es menester discurrir por estas comarcas en verano; en el invierno las nieves cubren las cimas y los puertos quedan cerrados. Los panoramas y bellezas hay que ir a admirarlos a los valles extendidos entre apartados riscos: a los valles de Covaleda, Duruelo y Vinuesa. Una magnífica carretera, que arranca desde la capital, permite la comunicación fácil con estos pueblos del Noroeste de la comarca soriana. Hasta los Molinos, el terreno es despejado; a partir de aquí, y siguiendo a Salduero, Covaleda y Duruelo, el valle se estrecha, se encajona en una longitud de 12 a 15 kilómetros, tapizado por verdosos pinos.

Por este valle se desliza el Duero. Por el que dejamos a su derecha, y en el cual están enclavados los pueblos de Vinuesa y Santa Inés, avanza el río Revinuesa, que se une al anterior. Dos o tres horas de marcha, doblan curvas y salvan algunas angosturas, basta el valle de Covaleda, abierto y risueño; una hora más tarde se alcanza el de Duruelo, más despejado que el anterior, más lleno de lozanía y vigor, ofreciendo horizontes más dilatados, limitándoles por el norte la Sierra de los Picos de Urbión, por Occidente Serrezuela, de escasa altitud, que geografías y mapas designan con el nombre de Umbría, y por el Mediodía la Umbría, sierra ya más empinada, que ciñe al Duero hasta Salduero, en donde presenta escaso relieve.

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Fijándonos en el macizo montañoso de los Picos de Urbión, copiemos lo que hermosamente dejó escrito Palacios, el primero y único que ha tratado magistralmente de la morfología de esta provincia: “La sierra de Urbión comienza en el paraje en que convergen los confines de Burgos, Logroño y Soria, donde la cordillera gana una altitud de más de 2.200 metros. En su mitad occidental ofrece una espaciosa cumbre, erizada de riscos y crestones, formado por pudingas silíceas, entre las cuales destaca la mole de peñascos que constituyen el pico de igual nombre que la sierra, que es el más elevado de la provincia después de la cima del Moncayo.

“Las caídas del pico hacia el Norte se hallan cortadas por una imponente escarpa de más de 100 metros de altura, bajo la cual se abre, dentro ya de los confines de Logroño, un espacioso circo de más de 400 metros de diámetro, en cuyo fondo se descubren desde lo alto, formando una mancha de color verdoso, las aguas de la laguna de Urbión. Dos kilómetros al SE., todavía sobre la cumbre de la cordillera, levanta majestuosamente su aguda cima el monte de Zorraquin, cortado también en casi todo su contorno por enormes tajos y derrumbaderos que le aíslan de las alturas inmediatas y contribuyen a hacer más pronunciado su relieve. Entre las enormes barrancas que rodean su base, tienen su asiento otras tres lagunas llamadas en el país Negra, Helada y Larga, cuyo caudal sobrante, durante las épocas lluviosas, se despeña por hondos e impenetrables barrancos a la vecina garganta de Santa Inés, que lo envía al Duero por el torrente Revinuesa.

“Al Levante del pico de Urbión, la cumbre, sin descender notablemente en altura, pierde por completo su fragosidad, quedando convertida en una anchurosa loma cubierta de praderas y pasturajes.

“En los declives al S. forma algunas hondonadas aguanosas, origen de multitud de pequeños regajos que, reuniéndose después en varios arroyos, van a engrosar los torrentes que surcan las faldas de la sierra. Por el N. Enlazan en la vertiente de la cordillera montes incultos y solitarios, faltos de arbolado y abundantes en hierbas finas, que sólo durante un corto período del año pueden aprovechar las ganaderías trashumantes. Densas masas de pinares revisten las laderas meridionales de la sierra de Urbión, aun en sus pendientes más rápidas, hasta la altitud de 1.750 metros; poco más arriba de este límite desaparece todo rastro de vegetación arbórea, y únicamente algunas gramíneas y criptógamas avanzan hasta las cimas más altas, cuyos riscos y desigualdades desaparecen durante el invierno bajo un espeso manto de nieve. (…)

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(…) Y no es el de Valdeavellano el único que impresiona por su grandeza; también seducen por sus encantos y fertilidad los de Duruelo, Covaleda, Salduero y San Martín y Vinuesa. En ellos no se vive solamente de los recursos agrícolas y forestales que brindan; la abundancia de la fuerza motriz favorece el establecimiento de las industrias.

Y contrasta con la verdura de los pinares en la vertiente meridional la sequedad y la pobreza que se observan en la parte meridional de la cadena: desfiladeros salvajes, pendientes desnudas de vegetación, escasos pueblos y otra naturaleza que sorprende al excursionista. (…)

(…)La Cordillera Ibérica, desde que penetra en la provincia por los Picos del Urbión, se extiende paralela al curso alto del Duero, y sigue, orientada con él, hasta que en Almazán tuerce al O. La cadena que viene de la Cebollera y del Urbión es bastante heterogénea; y la que se extiende desde el Moncayo hasta la gibosidad o nudo de Albarracín es parte ondulosa de aquélla. Toda ella está formada de dos bandas silurianas separadas por una meseta terciaria. (…)

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(…) En la parte NO. de la provincia, y, por lo tanto, en las sierras de Urbión y Cebollera, la fisonomía cambia; el cretáceo es el terreno que predomina. Los macizos de las sierras de Oca y de la Demanda están cubiertos, como los Picos de Urbión, de una serie de pudingas y de areniscas gruesas como berrocales, y los cuales forman los picos de estas montañas. Estas mismas masas se extienden hacia el S. en este flanco de la cadena, en donde forman una banda orientada de E. a O., de 25 kilómetros de longitud aproximadamente, formando la divisoria del río Ebrillos y Ucero. La cual banda se enlaza con el anticlinal que forma la sierra secundaria denominada de Cabrejas primero y del Pico después, hasta las inmediaciones de Soria.

Toda esta comarca está cubierta de pinos (pinas sylvestris), que revisten, según hemos expresado, las laderas meridionales de la sierra de Urbión; hasta la altitud de 1.750 metros, cubren la denominada Sierra de Umbría, las de Duruelo y del Castillo, y ocupan algunas porciones de la de Burgos. (…)

(…)Las aguas. Constituido el territorio soriano en el N. y NE. por macizos montañosos de formas abruptas, los cuales están cubiertos de nieve gran parte del año y el suelo de grandes masas de arbolado que retienen la humedad, es natural que broten en esas partes gran número de fuentes. La abundancia de aluviones y la extensa faja de tobas a lo largo de las corrientes del Duero indican cambios profundos en el régimen hidrográfico de la provincia. En la época actual no brotan con gran profusión las fuentes, y no se las encuentra en todos los terrenos.

De las calizas y pudingas extendidas en las faldas meridionales de la sierra de Urbión manan varias fuentes llamadas en el país de Peñas Blancas, Salegar, los Estilones, el Hoyo, el Portillo del Agua, Troya del Burro y otras, todas las cuales están situadas a considerables alturas, y son las que dan nacimiento al Duero; la más elevada está inmediata a los Picos, a 2.050 metros de altitud aproximadamente, y por encima del límite de los pinos.

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Unas son permanentes y otras provienen de la fusión de las masas de nieve. La corriente del Duero, por el profundo y extenso valle llamado la Cuenca del Duero, en donde tiene su origen, hasta Duruelo (1.300 nietros de altitud), es rápido. Dentro del bosque y antes de correr por las inmediaciones de ese pueblo, el suelo es húmedo; existen en él numerosas fuentes de escaso pero constante régimen, todas las cuales rinden su tributo a tan importante corriente de agua. Brotan esas fuentes gracias al arbolado, porque la vegetación retiene la humedad y regulariza el régimen de aquéllas y de las corrientes de aguas que se originan; análogos manantiales se encuentran en las faldas de la cadena, dando nacimiento en algunos lugares a regueros abundantes.

Los afluentes que recibe el Duero entre Soria y el Burgo de Osma, casi todos nacen en la cuenca terciaria; las calizas descansan sobre las margas, constituyendo reservas importantes de aguas, las cuales originan riachuelos de curso regular. En el resto de la región sólo se hallan torrentes que van al Ebro, como el Cidacos y Linares, y al Duero, como el Rituerto, modificando profundamente el régimen del río principal.

El Duero asume toda la hidrografía de la provincia; contemplándole en el valle de Duruelo, y en el bosque se despeña a través de angostos y escarpados barrancos hasta que sale de él; en Duruelo trueca su corriente alborotada, por corriente más apacible, y lamiendo las inmediaciones de los pueblos de Covaleda, Salduero y los Molinos de Duero, corre por terreno más abierto desde este último punto, siendo aprovechadas sus aguas como motor de diez o doce aserradores de poca importancia.

 El abrupto macizo de los picos de Urbión y la Sierra de Duruelo que de ellos arranca, dan origen por los lagos de los circos perennes que forman sus escarpas septentrionales, a dos corrientes de agua: la que se abre en el N. del pico y forma la laguna de Urbión, da nacimiento a un arroyo tributario del Ebro; las barrancadas que determinan la sierra de Duruelo, orinan otras tres lagunas, cuyo caudal lo envían al Duero por el Revinuesa.

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Los antiguos glacíares, sin duda alguna, han originado la característica topografía en este rincón soriano. A ellos es debida la corriente de estos torrentes por “hondos e impenetrables barrancos” a las gargantas que después la envían a los ríos principales. La erosión torrencial, enérgica en esta parte, ha hecho desaparecer los murallones que en otro tiempo debieron contener mayores masas de agua que tas que hoy existen . Si subsisten estas lagunas, el clima es el agente que regulariza su alimentación; las precipitaciones son lluvias y nieves abundantes, las cuales las alimentan. (…)

(…)las sorprendentes lagunas denominadas de Urbión, Helada, larga y Negra, situadas en las profundas quebradas de la Sierra de Urbión, y en extensión de legua y media, porque nos avivaba el propósito de ver un trozo del suelo nacional, permítasenos, no obstante, escribir algunas consideraciones.

“Las lagunas de la Sierra de Urbión -escribe Palacios-, tan celebradas en toda aquella comarca por las fábulas y consejas que acerca de ellas se han forjado, y que aún mantienen las preocupaciones del vulgo, ocupan en las cumbres más altas de la cordillera, profundas y escarpadas hoyas, en donde las aguas de condensación atmosférica se acumulan y estancan hasta cierto nivel, a partir del cual empiezan a correr por los barrancos y gargantas que surcan aquellas empinadas vertientes. La laguna llamada de Urbión se halla situada en un espacioso circo de 500 metros de diámetro, abierto bajo los acantilados del pico de este nombre, el cual eleva su cima casi verticalmente a 150 sobre las aguas que bañan su base. Otras tres lagunas designadas con los calificativos de larga, Helada y Negra, se alojan en las imponentes quebradas que circundan por Norte y Poniente la altura de Zorraquín, aislándola de las cumbres inmediatas.

La de Urbión se aloja en las mismas quebradas de la Sierra de Urbión, dominándola las abruptas escarpas de los picos; radica en terreno del término de Viniegra de Abajo, perteneciente a la provincia de Logroño, dentro de la vertiente al Ebro. Las tres restantes se hallan igual mente dominadas por las escarpas verticales de la Sierra de Duruelo.

Todas cuatro son notables, no sólo por la región escabrosa en que están situadas, sino por su grande elevación sobre el nivel del mar, a 2.101 metros, la de Urbión; a igual altitud aproximadamente, la Larga y Helada, y la Negra, a nivel más bajo.

La laguna de Urbión es redonda, de 680 metros de circunferencia; en ella tiene su nacimiento el arroyo Riofrío, afluente del Najerilla, el cual vierte sus aguas en el Ebro, entre Baños de Ebro y Montalbo; ocupa una extensión aproximada de dos hectáreas, y su profundidad es muy grande, según nos manifiesta el práctico que nos acompaña.

La denominada larga, lo es por su forma prolongada; es más pequeña que la anterior da más caudal de agua, y vierte al río Revinuesa por una profunda cañada. Está situada en término de Covaleda y a cuatro kilómetros del Pico de Urbión, marchando hacia Occidente. Algunas veces llega a secarse. A dos kilómetros aproximadamente de la anterior, y en dirección a Oriente también, se encuentra la Helada, a mayor altitud que las demás situada; envía sus aguas por un tortuoso barranco a la garganta de Santa Inés (río Revinuesa). La Negra se encuentra un kilómetro después; es más grande que la de Urbión, y vierte sus aguas, como las dos anteriores, al Revinuesa, el cual entra en el Duero por bajo de Vinuesa, a un kilómetro de él y 28 aproximadamente del origen del Duero.

Situadas en terrenos del cretáceo, no es lugar este de analizar la composición mineralógica y física de las rocas que le componen; la estratificación se ve, desde luego, que está trastornada, apreciándose como una importante particularidad en esta parte.

El terreno en donde está situada la laguna de Urbión es de suelo pedregoso, pobre en tierra vegetal, y completamente desnudo, no sólo en la falda septentrional de la sierra y fondo del valle, sino en los apretados estribones que se extienden al N. por la provincia de Logroño.

El terreno que ocupan las otras tres lagunas es escabrosísimo, pero hasta las inmediaciones de sus receptáculos por el lado N. llegan los pinos del bosque, hallándose, por consiguiente, adornadas de alguna vegetación.

Tal es el resumen biológico de estas célebres lagunas.

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Sobre su origen, nuestra incompetencia nos obliga a no sentar conclusiones; sólo nos limitamos a observar, teniendo en cuenta que las causas de formación de los lagos son muy diversas y su origen muy complejo estudio.

Es puro cuento y patraña cuanto tiene relación con la historia, leyendas, fabulosa profundidad y bramidos de estas lagunas. Nosotros tuvimos la fortuna de conocer esos bramidos. Esta es su causa: cuando efecto de una niebla, formada de las mismas lagunas, se desequilibra la atmósfera, el viento, chocando en las sinuosidades de las imponentes rocas que forman las escarpas verticales de la sierra, prodúcese un ruido sordo y prolongado, semejante al mujido de un buey, se dice que brama la laguna. (…)

(…) Se ignora por muchos españoles el lugar donde nace el Duero, y es inconcebible tratándose de un río español tan celebrado. (…)

(…) El origen del Duero es inexacto en muchos libros, como lo es también el de una corriente de agua tan conocida como el Ebro (d).

El Doctor D. Pedro Salazar de Mendoza en su Monarquía de España (año 1770), escribe: “El Duero nace en la tierra de Corbión, encima de la Ciudad de Soria, de un lago que está en la cumbre. ¿En In cumbre de la ciudad? Y por si esto que escribe en la página 24 fuera poco, en la 26 agrega: “En la Sierra de Corbion, donde diximos ser el nacimiento del río Duero, en lo más alto está el lago llamado de Corbion de extraña grandeza y hondura, de manera que con una cuerda de más de 800 varas no se le ha dado fondo”.

En la Geografía de Verdejo Páez leemos: “El Duero, que naciendo en la Sierra de Oca de la laguna Negra en las inmediaciones de Soria … ” ¡Cuántos males debió producir en su tiempo la propagación de noticias tan erróneas! A la sierra de Oca se la traslada desde la provincia de Burgos para que venga a ser soriana; a la laguna Negra se la lleva, contra su voluntad, a la Sierra de Oca, y con una y otra se hace el milagro de llevarlas a las inmediaciones de Soria, siendo así que la laguna está situada a diez leguas de la capital, y a la Sierra de Oca no se va en un día a buscar violeta.

Avendaño, el inseparable de Cardedera en estudios pedagógicos, es en esta ocasión inseparable de sus faltas geográficas; también escribió acerca de este río: “El Duero, antiguo Durias, nace en la laguna Negra en la falda meridional de la Sierra de Urbión”. Resulta, que no nace en la Laguna Negra, puesto que no está situada en la falda meridional de la Sierra de Urbión, y sí en la septentrional del abrupto contrafuerte que de ella se desprende, conocido con el nombre de Sierra de Duruelo.

En la Crónica de la Provincia de Soria, redactada por D. Antonio Pérez Rioja, leemos que “el Duero que naciendo en las Sierras de Urbión de las lagunas de su nombre … “, Sin comentarios.

En obras modernísimas también encontramos los mismos errores, con más gallardas inexactitudes. Copiamos de la Nueva Geografía Universal, por Vivien de Saint-Martin, Maury y otros geógrafos inestimables: “Recorre esta provincia (Soria) el Duero, que nace en la Sierra de Urbión, en la laguna de su nombre, y entra en la de Burgos por la jurisdicción de Langa…”. Error garrafal es copiar lo que está mal dicho, pero es inoportuna noticia, y no viene al caso, indicar que entra en la de Burgos por la jurisdicción de langa … Dejemos sentado nuevamente que en la Laguna de Urbión tiene origen el Riofrío de Urbión, que confluye al Najerilla por la margen derecha, en el kilómetro 25, y entra en la de Burgos. No; no, señor; el Najerilla es de la provincia de Logroño, de la jurisdicción de Viniegra de Abajo.

No alcanzamos la razón por qué se insista en estampar los mismos desatinos en otra Nueva Geografía Universal del año 1912, editada por la casa Montaner y Simón, de Barcelona.

Los mismos crasísimos errores se consignan en algunos diccionarios. En el Geográfico-estadístico e histórico-biográfico, escrito por D. Pablo Riera y Sanz, con la colaboración de distinguidos escritores -falta más imperdonable, porque de esta manera todos se exponen al azote del ridículo-, se lee: “Tiene su origen en la provincia de Soria, en la Sierra de Urbión”. Hasta aquí todo va bien; pero surge la inexactitud cuando el Sr. Riera agrega lo siguiente: “En la citada Sierra hay unas lagunas de inmensa profundidad, que es donde se origina este río, y dentro del término municipal citado.”

  1. Manuel Escudé en su Atlas Geográfico lbero-Americano escribe también: “El Duero nace en la Sierra de Urbión, pero no de la Laguna Helada, como algunos geógrafos afirman, sino de varios manantiales en las vertientes de dicha Sierra.”

Las censuras no deben alcanzarle.

El Diccionario Geográfico-Universal redactado por una Sociedad de Literatos, publicado en el año 1831. “Duero: nace en la provincia de Soria, en la Sierra de

Urbión, de una laguna formada por dos fuentes que brotan en la punta de un risco, llamada Negra”. Y en el mismo artículo: “El Duero se derrama por las faldas meridionales de la Sierra de Urbión (sí, señor), brotando de unas lagunas (no, señor), de las cuales la principal tiene el mismo nombre de Urbión, y la otra el de Laguna Negra, dependientes entre ambas del sistema Ibérico, por donde circulan las corrientes primordiales del río”.

Si los lectores se amohinan de los errores estampados en los libros y léxicos españoles, ¿qué sorpresa pueda causarles leer las mismas lamentables equivocaciones en los extranjeros?

En el Diccionario Geográfico-Universal publicado en París por otra Sociedad de Literatos se afirma: “Duero, que nace al norte de la c. de Osma, en una profunda laguna que está en las cumbres de las Sierras de Urbión” y menos mal, porque si la laguna estuviera en la cumbre, que no está, sus aguas sobrantes se derramarían quizá por las laderas de la sierra dando origen al río.

El Diccionario de Madoz no podía ser una excepción en la materia. En el artículo consagrado al río Duero leemos: “Tiene su origen en la Sierra de Urbión y laguna de este nombre, notable por su inmensa profundidad”.

El distinguido autor de la obra Soria, una de las que forman parte del estudio titulado “España: Sus monumentos y artes. Su naturaleza e Historia,,, escribe en la Introducción: “La palabra Urbión, nombre de la laguna donde nace el Duero, es puramente vasco y significa aguas dos buenas, interpretación que conviene con este origen del río, porque, efectivamente, las lagunas son dos (no, no, señor; son cuatro); una que llaman la Negra, y otra la de Urbión propiamente dicha, y otra la Helada y otra la Larga. Y como las lagunas son las cuatro citadas, pongo en duda que D. Nicolás Rabal alcanzara mucho en cuestiones etimológicas cuando asegura que Urbión significa aguas dos buenas. La sílaba Ur, con que comienza la palabra Urbión, es sospechosa tratándose de un río de la comarca soriana, situada muy cerca de comarcas donde el uso del vascuence ha sido más general que lo fué en la Península. El ur, ara, es agua, efectivamente; la sílaba bi significa dos. Pero como las lagunas son cuatro, el vocablo Urbión ya no puede significar aguas dos, sino aguas cuatro, y todo él, con la terminación on, tiene que convertirse en Urlauon. Nos parece extravagante y enigmática esa etimología.

Lo anteriormente expuesto pudiera parecer una equivocación padecida por tan juicioso autor; pero, no, porque en la página 145 vuelve a escribir: “Formado (el Duero) en un principio por las filtraciones de las aguas de la laguna de Urbión, a distancia considerable de estas lagunas que sin salida exterior alguna existen en la cima de la montaña, y presentando ya manifiesta su corriente en el pueblo de Duruelo, sigue su dirección hacia el E”.

Y por si fuera liviano este fundamento, espigando en la misma obra (pág. 493) encontrarnos: “Bello en extremo el paisaje que presenta el agreste valle de Revinuesa, poblado de impenetrables bosques de hayedos, que rodean esta villa; majestuoso es el aspecto de las alquerías de Quintana y Santa Inés, donde la montaña empieza ya a elevarse por los torrentes y cascadas del río; imponente y sublime es el renombrado pico de Urbion, al que se llega desde aquí por una serie creciente de inmensos precipicios. Desde su cumbre se divisan al N. la cordillera pirenaica y las estribaciones de Navarra – al E. el Moncayo y las Sierras de Molina y Albarracín; al S. la Carpeto Vetónica o Montes de Toledo, y al O. las de Oca y demás Sierras de Burgos. Al pié del pico se hallan las lagunas Negra y Helada, sin fondo y con su flujo y reflujo, como el más en opinión del vulgo, sobre lo cual se cuentan además muchas consejas. Aquí nacen real y verdaderamente a la vez el río Duero y el Ebro, cuyas fuentes de este último, colocan los geógrafos en otro punto porque el río lleva el nombre Iregua, hasta que toma en Navarra su verdadero nombre. Bajo de las lagunas, al pié de la montaña, levántase la aldea de Duruelo, por cuyo valle empieza ya a correr el río Duero, escondido entre espesos matorrales”.

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Todos esos geógrafos e historiadores citados, y otros muchos que no se mencionan, no han forjado esos errores; creo indiscutiblemente que siguen el testimonio de Ambrosio de Morales, continuador de la obra de Florián de Ocampo y Cronista de los reinos de Castilla, el cual, en las antigüedades de las ciudades de España fija el nacimiento del Duero en La laguna llamada de Urbión, situada en Lo más alto de las montañas de este nombre.

¿Y no demuestra todo esto que se desconoce el origen de un río tan importante como el Duero, que es el que corre, entre todos los peninsulares, a una altitud considerable, y que nace en el corazón de un territorio que tiene a Numancia por fortísimo baluarte que fue para dominación de la Península, y a Soria hoy, lazo de unión de las Castillas con el Ebro y parte considerable de la región subpirenaica?

Si se desconoce el origen de este río, que es el segundo de la Península por la magnitud de su región hidrográfica y el número de tributarios, y del cual dicen antiguos proverbios castellanos

Soy Duero

Que todas las aguas bebo,

¿qué observaciones pueden hacer aquellos autores?

Ya Estrabón escribió al ocuparse de España: “Durüis es uno de los ríos celtíberos; corre frontero a Numancia y Saguntia por el terreno de los Vacceos y vetones”.

Plinio dijo nacer en los Pelendones, cerca de Numancia, bañando las faldas del cerro donde se asienta.

Si los que en estos tiempos escriben de cuestiones geográficas conocieron el libro magistral titulado Geografía Militar de España y Portugal, “una verdadera joya en su género”, escrita por un General ilustre, el venerable Gómez de Arteche, seguramente que no les remordería la conciencia, porque este preclaro autor escribió hermosamente acerca del Duero.

Y como el deber del aficionado a cuestiones geográficas es buscar la verdad, y el excursionista debe aspirar a conocerla con la mayor certeza y exactitud, digamos que el Duero tiene su origen en la región abrupta de la vertiente meridional de la Sierra de Urbión por encima del poblado de Duruelo (Soria); da principio en fuentes regulares de agua fresca, pura y cristalina, filtraciones del terreno donde descansa el pico más culminante de la Sierra (2.246 metros); en su tránsito hasta Duruelo se le reúnen infinidad de manantiales que aumentan su caudal, y en el mismo pueblo se le une el arroyo Triguera, el cual sale escondido de entre los magníficos pinares del célebre valle de los Pelendones hasta la Umbría, que va lamiendo quince kilómetros aproximadamente hasta Salduero, desde donde comienza a correr por más alegre y dilatado valle. Sigue por los Molinos y Vinuesa, recibiendo aquí el río Revinuesa, que baja por terreno áspero y salvaje de las lagunas Negra, Helada, Larga y barrancadas del puerto de Santa Inés . (…)

(…) La ascensión a uno de los Picos de la Sierra de Urbión, al de mayor altitud, 2.246 nietros, no es difícil.

 Había que realizarla para comprobar a ojos vistas que no tenía justificación la terquedad de tantos geógrafos al sostener que el Duero tiene su origen en la laguna de Urbión.

Además, sería imperdonable no admirar esta parte de la serranía soriana, más bella y más rica en adornos que las tierras llanas por donde habían1os pisado, quizá las más bellas de la región, sin que con esto queramos decir que en las restantes partes de Soria deje de haber atractivos rincones para mover a interés al excursionista, y encantadores paisajes ignorados por la generalidad de los españoles.

Desde que se abandona Duruelo y se dejan los tortuosos senderos hay que seguir grandes trechos a campo traviesa. Y a medida que se penetra en los pinares y se asciende, el paisaje se hace cada vez más agreste. El Duero, ya murmurador, se atraviesa diferentes veces, deslizándose por la hondonada, de espesa vegetación cubierta, en el corazón del valle, cubierto de pinares.

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Cuando éstos son ralos, la cuesta es áspera y más fatigosa que arriesgada. En el tercio superior de la sierra el camino es peor, por la enorme cantidad de ripio y guijarro que cubre la estrecha caja de las malas sendas que se encuentran.

 Y ya cerca del majestuoso pico, que no está velado por la atmósfera, hay que hacer su escalamiento por su frente NE., pues si bien es escarpado, las rocas presentan hendeduras y asperezas suficientes para poder subir, usando de gran prudencia. En algunos sitios las inmensas moles se presentan resbaladizas y ofrecen poquísimos puntos de apoyo; así es que nuestro paso cerca de la cima es en ocasiones un despeñamiento: hay que tener mucho cuidado para no resbalar por la pendiente escarpada.

Sobre las rocas que forman el punto culminante del Pico hay poco espacio para sostenerse: cuatro hombres encuentran dificultad, porque el Pico es informe montón de bloques de caprichosas formas, desnudos y carcomidos, agrietados y dislocados por la descomposición mecánica y disgregación química de tanto agente que incesantemente obra sobre ellos cumpliendo su obra destructora.

 Desde la cumbre se abarca algo enorme; desde estas moles podemos extasiarnos en la contemplación de un horizonte grandioso; sorprenden, en primer lugar, el intrincado relieve del N., correspondiente a un rincón de la provincia de Logroño; laberinto de sierras, desnudas de toda desnudez, sin una brizna de jugosa hierba que las cubra, y que en lo hondo muestran angostos y obscuros valles; en los repliegues de sus gargantas se esconden los pueblos. Ni una huella de vida les alegra. Si la vista se extiende hacia el Oriente, el bravío aspecto desaparece, y en su lugar se divisan horizontes dilatados, amplios y suavísimos; si se extiende al Oriente y Sur, los relieves son ásperos.

 El bosque engalana el paisaje por estos frentes. Las nieves sepultan estos picos algunos meses del año, comunicándoles majestad.

 Desde la cima del Urbión se descubren dos lagunas; la de Urbión se contempla en el fondo del valle, a los pies del excursionista.

 Escalar los picos desde las vertientes en donde están situadas las lagunas, es dificilísimo; tiene que hacerse por derrumbaderos llenos de bloques procedentes de la ruptura de las rocas, originada por las precipitaciones atmosféricas.

 En el descenso, las dificultades se multiplican, por aquello de que no hay atajo sin trabajo, de no salir por donde se escalaron en la subida.

 Contemplado a nuestro sabor el horizonte inmenso, abandonamos las cumbres de la sierra, siguiendo las anfractuosidades de la Sierra de Duruelo, buscando, sin resultado, un paso a propósito que nos condujera lo más derechamente posible a Vinuesa.

 Despedimos al guía, dando vista al valle de Covaleda, pasamos unas horas vagando por la montaña, y ya al atardecer, completamente rendidos de cansancio, sin poder abandonar el bosque de pinos, llegamos a un riachuelo, dando vista al agradable valle de Vinuesa, en donde la fuente, abundante en agua fresca y cristalina, nos dio ánimos para mitigar el cansancio que engendró la extraordinaria fragosidad de este contrafuerte de la serranía soriana.

 Stitched Panorama

Y llegamos a Vinuesa; y después de un breve descanso, proseguimos la marcha a Salduero, en donde fuimos cariñosamente acogidos por un distinguido compañero de armas: el teniente de caballería D. Francisco Montesquín. (…)

 [1] Copiamos de la obra de fama universal Libro de la Montería,del Rey D. Alfonso XI, escrita en el siglo XIV, los siguientes párrafos:

El capítulo IV, t. II, trata «De los montes de tierra de Soria» y dice: «Urbion, et la Garganta de Duruelo, es todo un monte, et es bueno de oso et de puerco en verano. Et son las vocerías, la una por la cumbre de la Sierra, et por el cerro de entre amas Cuerdas ayuso; et la otra desde el Berrocal fasta Peña Amariella et cerro ayuso. Et son las armadas, la una a Santa lnes, et la otra al Escorial, et la otra a la Muñequiella.»

«La garganta de Covalieda es un buen monte de oso, et de puerco en verano.»

«En la Garganta de Vinuesa hay estos montes.» «Valle Mala, et río Quesos, et Laguna Mala, et Espaces, es todo un monte, et es bueno de oso et de puerco en verano etc.»

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Una respuesta a EL TERRITORIO SORIANO, GARCÍA REY Y RAMOS CHARCO VILLASEÑOR (1915)

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