IMPLICACIONES FORESTALES, SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS VECINOS EN LOS APROVECHAMIENTOS FORESTALES – III

IMPLICACIONES FORESTALES, SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS VECINOS EN LOS APROVECHAMIENTOS FORESTALES – III

EL SIGLO XX: EL AUGE DEL APROVECHAMIENTO MADERERO.

Se tiene constancia del intento de redactar una nueva Ordenación a principios de los años 30 que se vio también frustrado.

Sin embargo, un hecho trascendente para conocer el origen de las actuales Ordenanzas se produce en los años veinte. Por parte del Ayuntamiento de Covaleda y otros de la provincia de Soria, se formula una solicitud para modificar el párrafo primero del artículo 159 del Estatuto Municipal, que se refiere al disfrute de aprovechamientos comunales, en el sentido de que se declare subsistente lo que ellos practican como costumbre tradicional; solicitud que fue acogida positivamente y se plasmó en una modificación del citado artículo en el sentido solicitado y en el que se prescribe la necesidad de plasmar esas condiciones a través de unos Estatutos, las actuales ordenanzas, que deberían aprobarse por el Ministerio.

En la resolución de esta solicitud vuelven a aparecer pruebas de la coparticipación del Ayuntamiento con los vecinos en estos aprovechamientos; ya que se declara “que parte de ellos se reserva al Ayuntamiento para cubrir los gastos del presupuesto, y cuando no alcanzan se gira un reparto en los vecinos para cubrir el déficit que resulte en el presupuesto de cada año” ; esto es una muestra más de la participación conjunta que ya se daba cuatro siglos antes.

Apenas un mes después de la publicación del citado artículo del Estatuto Municipal y al amparo de esa modificación, el Ayuntamiento de Covaleda presenta un proyecto de Estatutos para su tramitación y antes de finalizar el año se comunicaba su aprobación definitiva. A través de estos estatutos se establecía que para tener derecho a los mismos debería acreditarse que sus ascendientes habían disfrutado de ese derecho con anterioridad, a partir de ese momento los repartos se realizan de acuerdo con esas normas.

Un cambio sustancial se produce después de la Guerra Civil Española, la política autárquica desarrollada hace necesaria la extracción de volúmenes de madera crecientes para atender por ejemplo a necesidades como las del ferrocarril, además el precio elevado de la madera supone también un aliciente para incrementar la extracciones que se vienen realizando, el interés es tanto de los propietarios como del Estado.

Esto explica que durante la década de los 40 y principios de los años 50 se aprueben las Ordenaciones de la mayoría de los montes pertenecientes a los Ayuntamientos de la comarca, ya que hasta esas fechas sólo se habían acometido las de los montes pertenecientes al Ayuntamiento de Soria y la Mancomunidad de los 150 pueblos de la Tierra en los que no se daba la problemática del reparto vecinal.

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Dados los intereses coincidentes de ambas partes, durante esta época se pusieron las medidas legales necesarias para evitar la problemática surgida un lustro antes; así en el año 1949 aparece una Orden que regula las condiciones en las que la Entidad Propietaria podía acceder a la adjudicación directa de los aprovechamientos maderables, uno de cuyos supuestos parece expresamente redactado para los pueblos de la Comarca.

“Cuando aún tratándose de aprovechamientos maderables se estime que su reparto entre los vecinos, por las peculiares condiciones y costumbres de la localidad es necesario para el normal desenvolvimiento económico de la misma”

Este extremo debía justificarse acreditándose que se había ejercitado el derecho de tanteo, y posterior reparto vecinal, en más de 2/3 de las subastas realizadas desde 1925. Todos los Ayuntamientos de la Comarca acreditaron ese extremo ya que en las subastas que se veían obligados a realizar se ponían los medios necesarios para evitar la participación de rematantes y poder ejecutar de esa forma el derecho de tanteo.

Desde esa fecha no se han producido variaciones legales con respecto a los aprovechamientos maderables en el caso de Covaleda que podemos resumir de la siguiente forma: se produce la adjudicación directa de los aprovechamientos maderables al Ayuntamiento por el precio de tasación y los pinos son repartidos entre los vecinos atendiendo a las prescripciones de la Ordenanza vigente. Sí ha habido variaciones importantes, que no vamos a explicar, en la forma en que los vecinos materializan ese derecho al reparto.

Sin embargo, sí son importantes los cambios económicos y sociales que han modificado la percepción que los vecinos tienen de esos derechos.

A partir de ese momento, todos los aprovechamientos maderables del monte se han adjudicado directamente al Ayuntamiento propietario por el precio de tasación, este precio se fijaba “políticamente” para permitir la coparticipación en su valor real por parte de la Entidad Propietaria y los vecinos, llegándose a solicitar la congelación de los mismos, que se ha mantenido en algunos casos hasta nuestros días.

En 1957 se promulga una nueva Ley de Montes y su artículo 38.2 parece redactado para el caso de los montes de esta comarca, recogiendo además la necesidad de adaptar las Ordenanzas a los preceptos del capítulo. El Reglamento de 1962 reproduce literalmente el citado artículo que aparece en este caso con el número 266.

Paralelamente a esta legislación estatal, en el año 1949 se aprueban las nuevas Ordenanzas para el reparto de aprovechamientos entre los vecinos con las que se pretende limitar más el posible acceso de los foráneos a los citados repartos a través de su unión matrimonial con personas con derechos.

El elevado valor de la madera durante la década de los cincuenta y sesenta, puso claramente en evidencia el cambio que se había producido, era la madera el aprovechamiento principal, y los pastos habían quedado relegados a un segundo lugar, situación contraria a la que se había dado en siglos anteriores.

El interés en incrementar las extracciones de madera y la necesidad de un planificación en la gestión, mueven al Ayuntamiento a encargar los estudios de Ordenación del monte; se realiza el encargo en el año 1945 a un profesional externo a la Administración, circunstancia excepcional en la época, y el proyecto es aprobado en el año 1952.

A partir de ese momento queda constancia documental de la gestión llevada a acabo y, cada cierto número de años, se realiza una revisión de esa planificación y se verifica lo realizado hasta el momento, en el año 2004 se ha aprobado la 4ª Revisión de la citada Ordenación y eso nos permite exponer algunos datos que muestran la evolución del monte:

Estas cifras muestran claramente como las existencias maderables del monte se mantienen, pero se ha ido llevando a cabo una deseable renovación de la masa buscando un equilibrio de clases de edad que nos garantice un aprovechamiento estable y continuo y como se refleja en los gráficos adjuntos:

Microsoft Word - Félix M. Pinillos y Máximo Herrera.doc

Algunas cifras significativas de la labor desarrollada pueden ser la regeneración conseguida en el 30 % de la superficie del monte, una red viaria de 133 Kms.  de pistas, la red de vigilancia de incendios existente etc.., así como su deslinde y amojonamiento que ha terminado definitivamente con uno de los problemas más frecuentes siglos atrás como eran los litigios entre vecinos.

Pero además durante estos años, los propios trabajos de aprovechamiento, las labores de conservación del bosque (siembras, clareos, cerramientos, construcción de pistas forestales y otras infraestructuras, vigilancia, etc..) han supuesto una importante fuente de empleo para la localidad.

Pondremos algunos ejemplos: en el año 1931 había dados de alta en el municipio un total de 11 establecimientos del sector, número que ascendía 15 en el año 1945 cifras en las que se incluyen aserraderos, almacenes y carpinteros.

Cuando se iniciaron los trabajos de aprovechamiento de madera de pequeñas dimensiones (cabrios y varas en la terminología local), fue necesaria la ayuda de mano de obra externa, principalmente de Andalucía, y están todavía cercanos los años en los que los trabajos en el monte empleaban durante varios meses al año a decenas de vecinos que completaban sus rentas con la aportación de la ganadería, ya que la complementariedad de rentas aportadas por varios sectores era la base de la economía rural de entonces.

A todo ello hay que añadir las empresas de aprovechamientos forestales existentes en la comarca, que en la actualidad superan la cuarentena, dedicadas al apeo, desembosque y transporte de la madera; herederos de los hacheros y carreteros de otros tiempos. Todo ello permite que en la comarca exista mano de obra cualificada para estas duras labores.

De gran importancia es la industria de aserrío existente en la comarca, ya que en las condiciones actuales cada 1.000 m3 cc de madera transformada genera 0,8 empleos, cifra que se ve incrementada hasta los 1,5 que se generan cuando se realiza una segunda transformación como es la fabricación de palets, frecuente también en la comarca.

Además el conocimiento de la materia prima y la cercanía al sector, ha permitido en la comarca el desarrollo de otras industrias como la del mueble.

Todas estas empresas constituyen el núcleo del tejido empresarial de la comarca, como se comenta en otra de las ponencias, y tienen su origen en el aprovechamiento de los recursos forestales autóctonos.

Es necesario también recordar los importantes cambios acaecidos en nuestra sociedad, que hacen que los valores recreativos y naturales cobran cada día mayor importancia, el monte cuenta con importantes infraestructuras dedicadas a satisfacer esas demandas: se cuenta con un camping, un campamento juvenil, numerosas áreas recreativas provistas de mesas, barbacoas etc.,., un buen número de refugios, caminos señalizados para senderistas (GR) y encontramos abundantes elementos geológicos, vegetales, paisajísticos, micológicos, cinegéticos y piscícolas que hacen del monte el principal recurso turístico del municipio, apareciendo este sector como de las alternativas complementarias del futuro.

A todos los aspectos comentados hay que añadir los ingresos directos percibidos por los vecinos a través de las suertes de pinos.

Todos estos factores han contribuido a fomentar lo que se ha venido a llamar “vinculación vecinal al monte”, termino utilizado por D. José Mª Abreu y Pidal para describir la relación de los habitantes de esta comarca con sus montes y que ha servido muchas veces para ejemplificar como un aprovechamiento sostenible ha permitido la conservación del monte, y a la vez, ha contribuido al desarrollo del medio rural en que se asienta consiguiendo con ello que sus habitantes se conviertan en los principales garantes de la conservación del monte. Así se reconoce también en el reciente plan Forestal de Castilla y León en que la comarca aparece como ejemplo.

Sin embargo, esta descripción de la realidad vivida no puede ocultar la rápida evolución que se está experimentando: el valor decreciente de la madera, que de momento no se ve complementado por los ingresos de otros recursos, el cada vez más reducido número de vecinos con relación directa con el monte y una apreciación personal de un mayor desconocimiento y desinterés de las generaciones más jóvenes del pueblo por su monte.

Microsoft Word - Félix M. Pinillos y Máximo Herrera.doc

Todo esto induce a pensar que se está produciendo un nuevo cambio en la forma de vida de la comarca y que parece necesario adaptar las herramientas que tenemos a la nueva situación.

Como resumen general del desarrollo histórico realizado y como base del debate posterior nos gustaría destacar los siguientes aspectos:

– El origen de los privilegios sobre determinados aprovechamientos, los maderables entre ellos, se conceden durante la Reconquista con la finalidad de fijar a la población en estos territorios.

Varios siglos después, ese mismo objetivo es el que orienta las políticas de desarrollo rural a las que ahora se dedica tanta atención.

– Durante varios siglos la ganadería extensiva y la transformación de la madera fueron la forma de vida de esta comarca, su regulación se realizó a través de ordenanzas que determinaban: la distribución de esos recursos entre la colectividad y los vecinos la forma equitativa de acceso a los mismos por parte de aquellos habitantes a los que se reconocía ese derecho, velando así mismo por la propia conservación del recurso.

– El siglo XIX supone transformaciones importantes, con cambios profundos en la economía comarcal y el inicio de una fuerte intervención administrativa, utilizando entre otras vías la legislativa. A través de ella se intenta la diferenciación de propios y comunales, no existente en la realidad, y se pretende acabar con los usos vecinales, entre los que se encuentran los repartos de pinos de la zona.

A pesar de que la crisis económica y social deja su huella tanto en las agresiones sufridas por el monte como en la pérdida poblacional, ambos aspectos negativos son mucho menos notorios en la comarca que en otras áreas del medio rural español.

– Los intentos de acotar y restringir esta forma original de coparticipación de los vecinos y el Ayuntamiento en los aprovechamientos maderables fracasaron por la firme oposición de ambos y han permanecido hasta nuestros días siguiendo un tortuoso camino legal.

Durante el último siglo, el aprovechamiento maderable del monte ha supuesto una fuente continuada de recursos económicos para los vecinos y el Ayuntamiento, siendo además la fuente primordial de empleo.

– El devenir histórico de esta comarca demuestra claramente como un aprovechamiento ordenado del monte permite compatibilizar diferentes recursos del mismo, contribuye al mantenimiento de sus habitantes y es a la vez una garantía de conservación del propio bosque.

– En la actualidad estamos inmersos en un profundo cambio del medio rural, se ha demostrado que esta forma de coparticipación de los vecinos y el Ayuntamiento en los aprovechamientos forestales y la regulación del derecho de acceso de los vecinos a esos recursos, se han mostrado como herramientas muy útiles a lo largo de siglos para mantener esa vinculación.

Surge ahora la oportunidad de dar un refrendo legal claro a esta forma peculiar de participación y de adaptarla para que siga cumpliendo el objetivo fundamental: el monte debe seguir siendo la forma de vida y la identidad del pueblo de Covaleda, y si los vecinos residentes son los principales beneficiarios de sus recursos, serán los principales garantes de su conservación y mejora”.

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