LOS RECURSOS FORESTALES EN EL DESARROLLO RURAL: UN ESTUDIO DE CASO DEL BOSQUE MODELO DE URBION (IV)

LOS RECURSOS FORESTALES EN EL DESARROLLO RURAL: UN ESTUDIO DE CASO DEL BOSQUE MODELO DE URBION (IV)

Stitched Panorama

Resultados y Discusión

Tras el análisis de las entrevistas a los agentes sociales del Bosque Modelo Urbión sobre la función del bosque en el desarrollo rural, la conservación y explotación del monte según la gestión actual y el reconocimiento de las instituciones en la gestión del territorio, se pudo percibir que existen pronunciamientos comunes y particulares de cada uno de los sectores.

Entre los mencionados pronunciamientos comunes, se puede citar el sentimiento de pertenencia al monte, por el que existe una fuerte vinculación de la población, principalmente la más envejecida, que conoce y ha dependido más de los trabajos directos del monte. La población más joven y menos dependiente del mismo también conservan este sentido de pertenencia porque lo consideran un legado de las generaciones anteriores, con las cuales se sienten identificados, aunque esta dependencia ya no se relacione con ingresos directos que derivan del monte.

Entre las posiciones particulares se puede mencionar la diferencia existente entre la expectativa sobre el uso que se debería dar al monte según el sector a la que pertenece, por ejemplo los madereros tienden a pensar que en una buena gestión se debe hacer mayor aprovechamiento de la madera, sin embargo, los del sector del turismo tienden a pensar que conservando en pie la madera resulta más atractivo para el turismo. Así también, algunos sectores mencionan la escasa iniciativa de trabajo cooperativo entre los diferentes gremios e inclusive dentro de un mismo gremio.

Para responder a los objetivos planteados se ha categorizado la información obtenida en tres puntos, como se ha indicado en el apartado anterior. La primera categorización de la información se centra en analizar cuál es el papel de los recursos forestales en la promoción del desarrollo rural y la sostenibilidad del territorio, posteriormente, en la segunda categoría de análisis se pretende conocer cuál es la percepción sobre la gestión actual del territorio respecto a la conservación y explotación de los recursos forestales por parte de los agentes sociales, estas dos categorizaciones corresponden a la parte exploratoria de la investigación. La última categoría corresponde a la descripción, con ella se busca entender la relación existente entre la gestión forestal y el desarrollo rural y si la población reconoce la gestión de las instituciones encargadas del bosque y del desarrollo rural como entes que contribuyen a lograr la sostenibilidad del territorio. A continuación se desarrollan cada una de las categorías mencionadas.

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1- Papel de los recursos forestales en la promoción del desarrollo rural y la sostenibilidad del territorio.

El Bosque Modelo Urbión ha sido una zona que históricamente ha vivido del monte, según los entrevistados, la vinculación de la población a estos recursos forestales ha sido fundamental para lograr el desarrollo de esta comarca. La población directa o indirectamente depende del monte, que representa el principal recurso de la zona, y como potencialidades se pueden mencionar una población de tradición forestal arraigada, el intenso aprovechamiento del monte, principalmente el maderero, pero también su buen nivel de conservación, han contribuido a que sus pobladores se mantengan fuertemente unidos al monte, facilitando el desarrollo rural y una gestión sostenible del territorio. (Villamudria, del Peso & Cruz, 2011).

“Aquí todo ha vivido del monte, el que no trabaja en el monte, la transporta con su camión, y otros están en la empresa de transformación primaria y secundaria” (E8).

Los bosques son sumamente importantes por su significado biológico, sus funciones ecológicas, su valor social y económico para las poblaciones que en ellos habitan. Así mismo tiene gran importancia como ingreso suplementario en la economía de subsistencia de la población de las regiones forestales (Cabarle, Chapela y Madrid, 1997). Gracias a estas oportunidades de trabajo que generan los recursos forestales y mediante la vinculación de la población a esos recursos se ha propiciado la sostenibilidad del territorio.

La forma en la cual el monte ha proporcionado oportunidades ha ido cambiando, por lo que se debe ir adecuando el modo de trabajar en función a las realidades actuales, pero para ello es importante considerar lo que menciona Cruz, 2007 (p8), “habrá que desarrollar otra forma de organización del trabajo y de la propia sociedad, que prioricen la calidad de vida, en la que el trabajo sea solo un medio de subsistencia, pero no el centro de la vida humana y que sean compatibles con lo que se pueda obtener y desarrollar en los espacios rurales”. Los actores reconocen que se deben buscar nuevas alternativas de ingreso o de cómo mantener a la población unida al monte, pues las actividades que anteriormente contribuyeron al desarrollo de esta comarca, como pueden ser aquellos trabajos manuales directos en el monte, son cada vez más escasos. En esta zona donde la interacción entre los recursos forestales y la población ha sido de mutuo beneficio, en el presente resulta difícil mantener con la misma gestión de décadas atrás. Diferentes actores sociales reconocen que la realidad actual es muy distinta e indican que, por esa misma razón, se requiere una revisión constante de la gestión del territorio.

“La fórmula anterior ya no sirve, eso tiene que entender la propia población…la propia población y la administración hay que encontrar una nueva fórmula, apoyar más al turismo, la ganadería, nuevas industrias, más servicios principalmente” (E15).

Según Ingold y Zimmermann (2010), la tendencia general de la producción del bosque es cada vez más de servicios culturales relacionados con la recreación y la educación, siguiendo un progreso evolutivo favorable de superar la valoración tradicional del monte únicamente como medio de extracción de productos maderables. En este sentido, esa misma tendencia se presenta en el Bosque Modelo Urbión y los usos van cambiando con el tiempo. Si bien antes la base de la economía constituía la explotación maderera, hoy en día, esa dependencia ya no es tan determinante y surgen nuevos usos e iniciativas económicas en la zona que abarca el Bosque Modelo Urbión, según los datos proporcionados por los entrevistados.

“Al transcurrir de los años se ha ido cambiando el sistema de trabajo y eso también va creando cultura que de alguna forma la gente ya no dependa tanto de la explotación maderera” (E11).

Según Nybakk (2009), la existencia de una red social, empresas y empresarios locales y los propietarios del bosque pueden mejorar la capacidad de innovación y rendimiento, por tanto tendrá un impacto positivo, tal es así que actualmente debido a la recesión económica de los sectores tradicionales, las corrientes alternativas de ingreso se han vuelto cada vez más importantes y una mejora en las innovaciones puede incrementar el ingreso y generar un impacto positivo en el desarrollo rural. La opción de ir proyectando otros usos alternativos del monte también es un tema bastante frecuente en la actualidad del Bosque Modelo Urbión. Los actores no solo se conforman con la explotación y la transformación de la madera, que está fuertemente afectada por la crisis generalizada en España y en el mundo, por lo que surgen nuevas iniciativas. Tal es el caso del turismo, que va tomando forma y posicionándose como un sector importante en la generación de oportunidades de empleo y de desarrollo en la zona.

“A lo mejor se podría ir pensando en otros usos del bosque y no solo en los trabajos tradicionales de la transformación de la madera, por ejemplo el turismo o la recolección de setas”(E6).

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El turismo rural tiene una alta potencialidad en la comarca, que todavía se encuentra en la etapa de desarrollo de estrategias para hacer mayores aprovechamientos de sus recursos paisajísticos, que además, se ve favorecido por el manejo sostenible de los recursos forestales y, según las personas entrevistadas, estos han contribuido al asentamiento de nuevos pobladores dedicados a esta actividad.

“El turismo esta en un nivel inicial, con más promoción puede ser un factor importante….Hay varios casos de nuevos pobladores que han venido a asentarse sobre todo en emprendimientos de las casas rurales” (E7).

No obstante la dinámica de llegada de nuevos pobladores es menor que los que abandonan la zona, por lo cual la población total sigue decreciendo. Esto es debido principalmente a que los trabajos que anteriormente requerían mucha mano de obra y donde la población local encontraba oportunidades de empleo y progreso sin salir del pueblo, en cambio en la actualidad, la implementación de nuevas tecnologías y la automatización de los trabajos manuales también han influido en la disminución de la demanda de mano de obra en la zona. Por otro lado, la valoración de oportunidades sociales también cambia, pues muchas de las especializaciones académicas no tienen futuro en un pueblo pequeño, razón por la cual, la población que ha accedido a una determinada formación académica se ve obligada a abandonar la zona.

“La gente ha salido del pueblo por una razón, es que ya se ha ido formando en otros temas que aquí no tiene demanda, a parte la mecanización del trabajo ha demandado menos mano de obra”(E1).

Según Fernández (2011), el abandono rural no beneficia a la gestión forestal sostenible, los problemas rurales se asocian a los problemas socioeconómicos, y estos conllevan a acciones que generan los problemas ambientales que están directamente asociadas al problema de conservación. Por esta razón, habrá que pensar en que la población local consiga oportunidades reales de desarrollo y que haga atractiva su permanencia en la zona rural.

El turismo viene resultando una opción para dinamizar las zonas rurales, aunque tiene un carácter más bien complementario en las economías locales, mientras la base fundamental sigue siendo los trabajos tradicionales, que dan valor y sentido de pertenencia a los pueblos (Martel, 2011). Según Bardají y Giménez (1995), la nueva función del espacio rural es la de oferente de espacios recreativos y de ocio. Los agentes locales reconocen que el turismo rural puede ser una alternativa en los programas de desarrollo rural, y más aun en una zona de tradición forestal como ya se ha mencionado en que los ingresos se basan en la venta de madera, la cuestión es establecer un enfoque de modo a que se valore a la población local no solo por cuidar intereses o brindar servicios para recreación y ocio, sino más bien por ser parte protagonista en el desarrollo sostenible en los territorios rurales.

“Nosotros siempre veíamos la opción de turismo como un complemento, el problema es que ahora este complemento casi pasa a ser el actor principal, pero tampoco se puede vivir del turismo” (E5).

Sin embargo, el sector turístico, por su elevado interés en la conservación de los recursos, también genera cierto recelo para el sector maderero porque le considera una amenaza para el acceso a los recursos madereros.

“Esta generalizado en alguna zona que el monte está más bonito si no se cortan pinos y la idea que eso puede potenciar el turismo…..El pequeño recelo del sector maderero puede deberse porque al turismo se le está mirando mucho se le ve como una salida, porque es aparentemente más sencillo abordar que otros sectores de la economía” (E4)

Existen disyuntivas en cuanto a la gestión, algunos consideran que es mejor conservar el bosque en su estado natural, pues esto favorece algunas actividades como el turismo rural, por ejemplo. En cambio, otros sectores creen que es mejor explotar los recursos forestales y sacar más madera, porque si queda en pie a la larga representa obstáculos para la gestión del monte.

“Si se queda sin aprovechamientos y sigue así años posteriores el bosque se va quedando sucio, y eso también repercute en la gestión” (E10).

De ahí surge el dilema de sí es mejor aprovecharlos o dejarlos en pie. Sin embargo el manejo sostenible del monte requiere encontrar un equilibrio a esta cuestión pues la sostenibilidad exige que todas las actividades relacionadas al mismo sean desarrolladas con igual oportunidad para todos los sectores.

El despliegue productivo de capacidades de la población rural resulta indispensable para el desarrollo sostenible. Según Sepúlveda et al (2003), este proceso se convierte en un factor de sostenibilidad en la medida en que los seres humanos posean la capacidad de tomar decisiones inteligentes y de comportarse en forma solidaria y respetuosa con su entorno. En este sentido, se puede mencionar que la población local del Bosque Modelo Urbión supo encausar sus capacidades productivas, pues a pesar de los factores desfavorables (clima, suelo, limitados recursos destinados al desarrollo forestal), según los entrevistados, igualmente se ha logrado la productividad del monte, y sumado a esto la buena gestión del mismo han contribuido a lograr la sostenibilidad.

“Si el monte está como está es porque el hombre y el monte aquí están unidos” (E5).

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Existen distintos bienes y servicios que se obtienen de los ecosistemas forestales, tanto para la población local, a nivel nacional o global, pero todavía resulta difícil hacer una transacción comercial sobre los mismos en el mercado actualmente. Esta deficiencia en la valoración de los beneficios que brindan los recursos forestales no es únicamente de la comarca de Pinares. Díaz, Álvarez y Oria (2003), mencionan que el enfoque de manejo multifuncional del monte es una cuestión muy reciente en España, desde una perspectiva económica no existen evaluaciones comparativas de rendimientos de maderas, hongos y otras producciones.

A pesar de las limitaciones en la valoración de los recursos forestales, se puede constatar que influye en forma positiva en el desarrollo rural y en la sostenibilidad del territorio del Bosque Modelo Urbión, según lo mencionan los actores locales, ya sea por el trabajo directo e indirecto que generan, la producción maderable y no maderable y otras utilidades para la población que provienen del monte.

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