EL GLACIARISMO CUATERNARIO EN LOS MONTES IBÉRICOS – 1918 (II)

EL GLACIARISMO CUATERNARIO EN LOS MONTES IBÉRICOS – 1918 (II)

Estadios de retroceso: depósitos morrénicos.- La carencia de morrenas frontales bien distintas en el fondo del valle glaciar indica que hubo un retroceso paulatino y uniforme, reduciéndose la lengua hasta originarse la fase de tipo pirenaico.

¿Se trata de estadios de retroceso, o de dos glaciaciones, penúltima y última, como en Peñalara?

La proximidad geográfica de ambos focos de glaciación inclinan, de una parte, a expresarse en el último sentido. Mas si las morrenas en abanico próximas a la Laguna de Urbión que luego describiremos correspondiesen a la última glaciación, durante el período interglaciar, de erosión normal, se habría fraguado un cauce en V impuesto al cauce en U que la lengua dejó, y bien claramente se observa cómo el contorno del fondo no ha sido borrado en lo más mínimo por la erosión fluvial.

Es esta una cuestión que no queremos decidir de manera categórica, siendo lo más probable la existencia de varios estadios de retroceso. Dos hemos observado, próximos entre sí, pero que han dejado bien patentes sus depósitos.

PRIMER ESTADIO DE RETROCESO.- Aguas arriba del escalón, a 1.840 metros, ya aparece el fondo del valle sembrado de mantos morrénicos.

 Esto tiene lugar en la que, al parecer, debió ser región de tránsito entre la zona de nevé y la de lengua, pues corresponde al arranque de la morrena izquierda de máxima glaciación.

En esa zona (Las Hoyas del Calvario) el talboden casi llega a desaparecer bajo los depósitos que lo cubren.

La región de nevé sufrió por de pronto una fragmentación, quedando un segmento, él mayor, al abrigo del Pico de Urbión y de La Remesa; otro se formaría, en peores condiciones, en una entalladura al W. del gran circo, llamada El Camperón, y orientado al E.

Quedaron, pues, dos glaciares. Uno todavía con lengua, el de la Laguna de Urbión, y el de EL Camperón, con tendencia al tipo de glaciar colgado.

El pequeño glaciar de Urbión depositó en ambas márgenes dos morrenas completamente libres. La morrena derecha arranca por debajo del Pico de Urbión, cubierta alli por las morrenas frontales del último estadio de retroceso que encharcan la Laguna de Urbión.

Menos manifiesta que la izquierda, se notan, sin embargo, sus depósitos,  formando lomas sin clara orientación, y entre las cuales hay varias pequeñas charcas. Abundan en ella los bloques angulosos de gran volumen.

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-33

La morrena izquierda se presenta en admirable estado de conservación; se inicia esa morrena en la rápida ladera occidental del cisco, a 1.980 metros (lám. 5.ª); débilmente al principio, se desarrolla, después de la Laguna Contigua, en forma de arista rectilínea, como recién depositada por el glaciar cuaternario. La Laguna Contigua está contenida entre esta morrena izquierda y la primera morrena frontal de las últimas fases (véase lám. 7.ª).

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-45

La morrena izquierda se deprime poco a poco, terminando incurvada hacia adentro, verificándose su conjunción con la morrena derecha, a los 1.915 m de altitud. El frente, formado por estas morrenas y cortado por el Riofrío, limitaba una laguna, como se observa por su fondo plano y encharcado.

En el glaciar lateral del Camperón existen las dos morrenas derecha e izquierda, formando una semicircunferencia cortada por el arroyo que nace en el fondo del circo. También aquí se formó una laguna de lengua, de la que aun quedan restos.

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-36

SEGUNDO Y ÚLTIMO ESTADlO DE RETROCESO.- Ascendiendo progresivamente el nivel de las nieves perpetuas cuaternarias, el glaciar quedó concretado al tipo pirenaico, apenas sin energía de transporte ni de erosión.

Fue entonces cuando la masa de hielo, que ya sólo ocultaba la concavidad de la laguna, constituía un plano inclinado por el que rodarían los enormes bloques de La Remesa, sin ser apenas partidos ni desintegrados en su caída.

Así se explica que el complejo morrénico frontal (3 alineaciones semicirculares de montículos detríticos) esté salpicado de grandes bloques, de análogo tamaño (véase lám. 7ª) a los que bordean a la Laguna por el Sur. Los que hay junto al canal de desagüe no miden menos de 40 metros cúbicos. En las morrenas de las fases anteriores no llegaban a pasar de 10 metros cúbicos, siendo, en general, de mucho menor tamaño.

Entre esos montículos se abrigan varias charcas, de las cuales es la Laguna Contigua la principal.

La última morrena en abanico es la que ha dado a la Laguna de Urbión la configuración que en la actualidad ofrece, formándole una alta barrera, detrás de la cual se han acumulado sus aguas.

Este cordón morrénico, semicircular, arranca de las Terrerillas, al SE., debajo del Pico; poco patente al principio y confundido con los que, precediéndolo, se depositaran, descansa sobre los estratos de la formación wealdica; luego se individualiza mejor, se torna libre y se deprime para dar salida al emisario de la Laguna (el arroyo de Riofrío), incurvándose después hacia el W., para terminar, cada vez más destacada, en los canchales de la izquierda de la Remesa.

Alcanza sobre la Laguna la altura máxima de 30 metros, a la izquierda del desagüe. Las pendientes son rápidas, sobre todo la interior, que se oculta rápidamente bajo las aguas.

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-37

LA LAGUNA (lám. 6.ª).- La laguna está a unos 1.960 metros de altitud. Su contorno es elíptico y mide, según hallamos nosotros, unos 360 metros de circunferencia, lo que da una superficie de 10.450 metros cuadrados.

El señor SANCHEZ LOZANO (v. Bibliografía) da la cifra de 12.000 metros cuadrados; asimismo da la de 2.006 metros para la altitud de la laguna.

Desde luego, es de dimensiones muy superiores a las de la Laguna de Peñalara, en el Guadarrama y quizá sobrepasen a las de la Laguna de Gredos.

Las aguas cristalinas, de un azul fuerte, ocultan el fondo, que no alcanza a 10 metros[1]. Este, que es plano, baja suavemente desde la pared del circo (Remesa) hacia la salida, hallándose la máxima profundidad más cerca del semianillo morrénico frontal, barrera que ha dado origen a la laguna. Los derrubios caídos de la Remesa han aluvionado bastante el fondo; en cambio, la morrena frontal forma un rápido talud que pronto se sumerge en las aguas.

 El desagüe se verifica por el punto medio de la morrena frontal, que la atraviesa rápidamente.

Glaciares de las lagunas Larga, Helada y Negra

Estos glaciares fueron de mayor complicación que los de Urbión, presentando un conjunto de detalles interesantes; la disposición topográfica especial que originan los bruscos escalones y las rupturas de pendiente que surcan el terreno, adquieren aquí su mayor importancia, pudiendo decirse que es la exageración de cuanto sucede en el glaciar anteriormente estudiado. La estructura topográfica obedece a la estratigrafía y disposición tectónica de las areniscas y pudingas weáldicas, que tienen una inclinación general al SSW.; cortadas por los valles, presentan sus flancos escarpados al N ., en acantilados casi verticales que, como en el Zorraquín ocurre, pasan de 400 metros de altura; las areniscas que se superponían en aquel estrato, más deleznables, han ido retrocediendo y dejando el suelo limpio por la denudación. En cambio, las vertientes meridionales son de pendiente suave y ondulada, tanto, que la superficie superior es plana.

 Todos estos accidentes han dado lugar a la variada disposición de los glaciares y de sus depósitos morrénicos.

También aquí hemos distinguido una glaciación máxima de valle, con los retrocesos correspondientes.

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-49

Circo.- La región del circo (lám. 8ª) en la máxima glaciación era de dimensiones extraordinarias y su configuración distinta a la forma de hoya u hondonada que hemos visto en el glaciar anterior.

Comienza en el pico de Urbión, en su vertiente SE. y está limitado a su izquierda por la Loma de la Cebollera, que siguiendo la regla general, tiene sus vertientes de contornos suaves y ondulados, dando origen a pequeños escorrederos y barrancos, a diferencia del rápido talud que forma en el valle del Riofrio, anteriormente estudiado al describir el glaciar de Urbión.

El contorno del circo se continúa a partir del pico de Urbión con una gran altitud, 2.150 m. y separa las aguas que vierten a la cabecera del incipiente Duero, de las que saliendo del circo van a parar al Revinuesa, afluente más tarde de aquél. La divisoria continúa por la Cuerda del Muchachón, dirigida de N. a S. Exteriormente al circo nace, en el Mojón Alto, otro ramal que forma el valle del hornillo, circo adyacente al de las Lagunas, pero abierto francamente al Mediodía. La cuerda, en su parte superior, es poco accidentada; sus laderas son rápidas, llenas de derrubios; sólo bajo el gran acantilado del Pico de Urbión se ha formado un angosto y profundo barranco.

En medio de este amplio circo existe una cresta divisoria, orientada hacia el NE., que forma dos valles de desigual desarrollo; nace del Muchachón, deprimiéndose después en un collado a 1.950 m. de altitud, para culminar a 2.100 m. en el monte Zorraquín, alto y destacado relieve del macizo de Urbión.

El valle más septentrional, el de la Laguna Larga, de menor anchura, está limitado entre la loma de la Cebollera y el escarpe del Zorraquín, en tanto que corresponde mayor extensión al de la Laguna Helada.

Estos dos valles dan nacimiento a pequeños arroyos, que más abajo forman el Revinuesa, el cual, torciendo bruscamente, sigue una dirección transversa, de N. a S ., para verter sus aguas al Duero.

En el valle del Quinto de Majarruya, y a una altitud de 2.000 m., se encuentra la Laguna Larga; continúa una serie de lagunas y charcas a la misma altitud,  hasta llegar a la más meridional y la mayor de todas, la helada, a 2.020 m. de altitud, traspuesto ya el Zorraquín. Aguas abajo de la helada se encuentra la Negra, a 1.750 m. de altitud y al E. de aquélla.

Cada una de estas lagunas forman un paisaje distinto, pero a cual más interesante y demostrativo de su origen glaciar, y por su buen estado de conservación, lo mismo que por la permanencia de los depósitos morrénicos, constituye con el de Urbión el mejor documento del glaciarismo cuaternario. Estudiaremos separadamente los dos valles que se originaron del gran circo.

Valle de la Laguna Larga. Máxima glaciación. – En el período de mayor desarrollo glaciar, el gran circo o región de neviza ocupaba todo el extenso perímetro, sin solución de continuidad.

El collado actual del Zorraquín estaría también recubierto por el campo de neviza; en la ladera meridional de éste se apoyaría gran parte del nevé, en tanto que en la escarpada al N. no podían acumularse las nieves. Así, del nevé general nacieron dos glaciares de gran desarrollo que depositaron sus morrenas en ambos valles.

El profundo barranco al pie de Urbión contribuiría en gran parte a la formación del nevé, que no presentaba solución de continuidad con la lengua del glaciar que más abajo seguía por el valle, mientras que el acantilado sobre el que se apoya la Larga hacía precipitarse en bloques el hielo, el cual, regenerándose más abajo, se unía al glaciar ya formado; así puede apreciarse la superficie superior del acantilado lamida por aquél.

Tampoco encontramos aquí huellas de morrena derecha, y de la izquierda, en vez de estar tan marcada y continua como en Urbión, sólo al final se aprecian pequeñas lomas poco definidas, confundidas con los derrubios laterales. La terminación del glaciar, indicada por estos restos morrénicos, se halla a unos 1.680 m. de altitud.

 Estadios de retroceso.- Detrás de estas morrenas de la fase máxima y a corta distancia de ellas, yace una larga morrena izquierda bien destacada y libre sobre el fondo del valle, manteniéndose aún bien conservada. La morrena derecha también existe, aunque más borrada por los derrubios que caen del acantilado de la Larga.

Ambas, incurvándose, se reúnen en morrena frontal, hoy cortada por el arroyo, terminando a los 1.730 m. de altitud. Detrás existe un fondo con prado, restos, acaso, de la laguna-barrera que se formaría en el retroceso del glaciar.

El último retroceso del valle de la Larga quedaba limitado a un pequeño circo que se formó encima del acantilado que, naciendo en el pico de Urbión, baja inclinado por la ladera en dirección N. S., y más allá sigue con un gran desarrollo, formando el talud vertical del Zorraquín.

El contorno del circo está poco elevado sobre la laguna, pues la Cuerda del Muchachón no pasa de 2.150 metros; pero es lo bastante para que se formara un pequeño glaciar suspendido.

El glaciarismo cuaternario en los montes ibéricos (1918)-54

La erosión ordinaria dio origen a un fuerte resalto encima del acantilado, aislando este pequeño circo del resto del terreno, y dando lugar a una concavidad, en cuyo fondo se encuentra la laguna (lám. 8.ª). Esta se ha originado por dos procesos diferentes y sucesivos; las condiciones tectónicas del terreno, los estratos buzando hacia el interior de la vertiente y con distintos grados de dureza y resistencia a la erosión, son las que primero han influido en su génesis, apoyada más tarde por la acción glaciar con sus morrenas y la erosión en el terreno autóctono.

Primitivamente la erosión subaérea, en su continuo retroceso, elevándose cada vez más por la vertiente, encontró el estrato duro, que se mantenía destacado con fuerte relieve, en tanto que las areniscas superiores iban retrocediendo y formando una cuenca superior al estrato, el cual constituía una barrera; detrás de ésta las aguas se acumulaban poco a poco, abriéndose paso a través del resalto por estrecho canal.

La laguna se halla a una altitud de 2.000 m.; es de forma alargada (a lo que alude su nombre), de N. NE. a S. SW., con unos 260 metros de contorno. Su superficie ha disminuido considerablemente por los derrubios; a su N. se ve el fondo plano y desecado, que indica un mayor desarrollo de perímetro.

En el pequeño circo que circunscribe a la laguna se manifiesta una morrena que ha originado la persistencia y mayor desarrollo de aquélla por formarle una barrera superpuesta a la ya existente del resalto autóctono. Se muestra bien destacada la morrena frontal que nace a los 2.050 metros de altitud y baja apoyándose en el escalón, encima del cual queda detenida; sin embargo, la vertiente exterior ha sido empujada fuera del escalón, viéndose abajo los bloques erráticos caídos al fondo del valle.

En el perímetro morrénico hay una ancha solución de continuidad en el desagüe de la laguna; la entalladura formada en el reborde autóctono ha sido rellenada por derrubios morrénicos, por entre los cuales corre el emisario de la laguna.

[1] Los del país llaman pozos, a esa y a las demás lagunas, por atribuirles profundidades insondables y comunicaciones subterráneas con el mar.

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