LA SIERRA DEL URBION – Revista Foresta Septiembre 2002

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Pertenecientes al Sistema Ibérico, los Picos de Urbión perfilan unas escarpadas montañas que se levantan, superándose en algunos lugares los 2.000 m de altitud, en el confín de las provincias de Soria, Burgos y La Rioja.

La sierra de Urbión, en cuya vertiente nace el río Duero, cubierta por espléndidos bosques de pinos silvestres y hayas, conserva en su interior un interesante conjunto de lagunas naturales de origen glaciar, conformando un enclave a caballo entre la naturaleza y la leyenda. 

Alberto Ruiz

Director de Proyectos de la FIDA

Geográficamente el macizo de Urbión, más conocido como Picos de Urbión, abarca una superficie aproximada de 400 km2, centrando su principal línea de cumbres a lo largo de 25 km, en dirección Este a Oeste, entre el puerto del Collado, que lo separa de la Sierra de la Demanda, y el puerto de Santa Inés, que lo separa de la Sierra Cebollera. Forma parte del núcleo nordoccidental del Sistema Ibérico, configurado como una continuación de líneas de cumbres montañosas que tienen prolongación hasta el Moncayo, sirviendo de separación de las cuencas hidrográficas de los ríos Ebro y Duero.

Geomorfológicamente, en este espacio se localizan algunas de las mayores cotas de la provincia de Soria (Pico de Urbión, 2.235 m, y Alto de las Tres Provincias, 2.049 m) caracterizándose por la presencia de fallas, pliegues y dislocaciones, consecuencia de las orogenias Hercínica y Alpina y los sucesivos ciclos erosivos. En las zonas más altas, en un terreno escarpado de una belleza excepcional, con fuertes pendientes y sin apenas cobertura vegetal, se observan circos, morrenas, hoyas, valles glaciares y lagunas, procedentes del glaciarismo Cuaternario, entre las que destacan las lagunas Negra, Helada, Larga, de Urbión y Hornillo.

El conjunto de la Laguna Negra, con sus aguas umbrías, se compone de una morrena delantera y un anfiteatro formado por un paredón de unos 90 metros de altura, todo ello rodeado de un espeso bosque de pinos que conforma un bellísimo paisaje.

Una de las características más identificativos y reconocidas de la Sierra de Urbión es que sirve de cabecera de las primigenias fuentes del río Duero, el río que drena la cuenca más amplia de la Península Ibérica. Además, en el sector suroccidental tiene su nacimiento el río Arlanza, en la parte central el río Revinuesa y en la vertiente norte podemos encontrar los valles de los ríos Portilla, Urbión y Ormazabal, que desembocan al pie de la sierra en el río Najerilla.

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El clima de la zona, definido como un bioclima entre húmedo y muy húmedo en sus variantes fría y muy fría, con un déficit hídrico estival muy corto y periodo libre de heladas restringido a los meses estivales o inexistente, condiciona el óptimo de los pinares en las vertientes meridionales del macizo entre 1.400 y 1.700 m.

Bajo estas condiciones climáticas, otras especies vegetales como el melojo comienzan a brotar con el principio de los meses de verano y presentando un período vegetativo muy corto, que le hace poco competitivo frente al superior potencial de crecimiento del pino albar, que aprovechar mejor los aportes hídricos irregulares y los espacios de tiempo favorables para el desarrollo que de forma discontinua se suceden a lo largo todo el año.

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La fauna de la sierra de Urbión destaca por la existencia de algunas de las más  valiosas especies de la región: gato montés, cigüeña, buitre leonado, águilas real y calzada, y otras especies de aves forestales, además de abundancia de especies cinegéticas como el corzo, ciervo, jabalí, liebre, perdiz pardilla, paloma, ánades, etc. y la cuestionada presencia de lobo; es fácil encontrar trucha y nutrias en los ríos de la zona y todavía se localizan poblaciones de cangrejo autóctono en algunos de los cursos de agua.04

 La vegetación se distribuye en un claro gradiente altitudinal, pasando de las zonas más altas, de escasa vegetación o con pastizales, a una zona de cubierta de piornales y enebros rastreros, para terminar en tupidas formaciones boscosas y fondos de valles con prados y praderas.05

Por debajo de los 1.900 m, principalmente en la vertiente meridional castellana, los pinares ocupan la mayor parte de la superficie de las laderas, siendo el pino albar (Pinus sylvestris) la especie más representativa. También existen manchas de hayedos, rebollares, quejigares, abedulares, robledales, además de ejemplares aislados de acebo, tejo, sauce, chopo, serbal, etc.; matorrales de brezo, estepa, retama y un abundante sotobosque de helechos. Así, la Muela o Pico de Urbión se convierte en un privilegiado mirador sobre una de las masas forestales más extensas e importantes de la Península Ibérica, donde el manto verde intenso del pinar queda salpicado, a lo largo del año, de otras tonalidades verdosas, rojizas y amarillentas.06

 Los pinares se localizan principalmente sobre sustratos detríticos silíceos, en su mayoría areniscas. Ofrecen un gran valor paisajístico y una enorme importancia económica.07

 La naturalidad del pino albar en la parte septentrional del Sistema Ibérico ha sido confirmada por los estudios realizados por la Doctora Cristina Peñalba (1989) y refutada por las teorías de gran parte de los fitosociólogos españoles. Dicha autora ha realizado análisis polínicos de algunas turberas en el entorno de Neila y Urbión, encontrando la presencia constante y abundante de polen de Pinus sylvestris a lo largo de todos los registros desde el final del Pleistoceno Superior, hace veinticinco o treinta mil años, coincidiendo con la última era glaciar, hasta la actualidad. En la misma dirección apunta el hallazgo, en distintos puntos de las provincias de Soria y Burgos, de madera fósil de esta especie, datada de principios del Holoceno.08

 El melojo alcanza su óptimo en cotas más bajas, entre 1.000 y 1.400 m., con heladas menos intensas y suelos más profundos, donde aumenta su periodo de crecimiento y las reservas hídricas edáficas compensan el pequeño periodo de sequía estival. Sin embargo, en esta zona los pinares han sido favorecidos antrópicamente frente a los melojares, hecho fácilmente constatable por la frecuente presencia en el sotobosque de melojo que rebrota con fuerte naturalidad cuando se elimina la cubierta de pino. En las zonas de mayor altitud suelen aparecer ejemplares aislados de hayas (Fagus sylvatica), siendo más frecuentes en la vertientes septentrionales y llegando a convertirse en bosques mixtos de pino, melojo y haya en determinadas zonas húmedas y de umbría de las sierras.09

 La importancia de la explotación forestal en la zona de la sierra de Urbión se ha constituido durante años como el impulsor del desarrollo económico de la zona y tiene varios referentes de importancia histórica. Cada año, a los vecinos de varios pueblos de la comarca de los pinares del Urbión y otros pinares al sur del río Ebrillos, regulada convenientemente por Ordenanzas, se les hace donación o entrega, bien sea de los productos forestales o su equivalente en metálico, de una renta conocida como de “pino de privilegio”, aunque comúnmente se denomine “la suerte de pinos”. Hasta hace pocos años, la considerable cuantía de las rentas y tener derecho a ellas, demostrando ante el municipio o la junta vecinal el derecho y cumplimiento de lo establecido en las Ordenanzas, ha dado motivo a numerosas discordias, pleitos y enfrentamientos.10

Los aprovechamientos forestales que recibe cada vecino es un privilegio histórico de estos pueblos pinariegos que todavía se conserva. En la zona de Covaleda, el Rey Alfonso X, en 1260, concede en una Carta Puebla a “las gentes Della Covalleda, para los que vivieren e murieren e descendentes, que puedan usar e romper e troncar árboles e pacer con sus ganados e beber las aguas e caçar e pescar a término todo e lebremente”, privilegio de posesión comunal del monte, que luego fue ratificado por don Juan (1285) hasta Felipe II (1562).

 El privilegio, o suerte de pinos, también fue otra fuente de ingresos fundamental en otras zonas próximas, como los pinares del sur del río Ebrillos. Así, durante el reinado de Carlos IV, a finales del siglo XVIII, se autoriza la tala de 400 pinos anuales cuyos beneficios son repartidos entre los vecinos de Navaleno.

Otra forma de reparto del rendimiento del pino es la realizada por la “Mancomunidad de los 150 Pueblos de la Tierra de Soria”, una de las instituciones más antiguas de España, heredera de la antigua Comunidad de Villas y Tierras originaria de los siglos XI-XII, que se crea en 1898 y se encarga de la administración y gestión de 13 montes catalogados de utilidad pública, entre los que se incluyen los de Santa Inés y Pinar Grande, más conocido como Tierra de Soria, encargándose del reparto de los beneficios excedentes de la gestión de los pinares entre los pueblos que componen la mancomunidad.

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Los importantes recursos naturales del entorno de la sierra de Urbión han sido conservados durante años gracias a la explotación racional de los mismos por parte de sus habitantes y a las medidas de conservación del medio. Así, en 1973 se declaró la Reserva Regional de Caza de Urbión, que comprendía una superficie superior a las 99.000 ha, todas ellas dentro de la provincia de Soria, con superficie en 26 términos municipales, y que además de la Sierra de Urbión comprende a las Sierras de Resomo, Umbría y Cabrejas, los pinares del sur del río Ebrillos, el Embalse de la Cuerda del Pozo, Montenegro de Cameros, Sierra Cebollera, los Valles del Razón y del Tera y la zona de Yaguas, etc. recatalogándose en 1998 como Reserva Regional de Caza de Castilla y León.

Con posterioridad, por Orden de 30 de abril de 1992, se iniciaron los trabajos para la elaboración del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Espacio Natural de Sierra de Urbión, con una superficie de estudio superior a las 63.000 ha, que presuponen la declaración de cualquiera de las figuras de Espacio Natural Protegido. Dentro del área de estudio, además de las descritas de la propia Sierra de Urbión, se abarcarían zonas de distribución de otras especies vegetales, como las poblaciones reducidas de Pinus uncinata del Castillo de Vinuesa, en la Sierra de Cebollera, que constituyen la localización más meridional de la especie en el mundo, o los extensos bosquetes de acebos de La Poveda, en la Sierra de Cebollera, y Gallinero, en la Sierra de Montesclaros.

En definitiva, en una escala territorial aún mayor, contando con los espacios protegidos colindantes del Parque Natural de Sierra Cebollera (23.640 ha – La Rioja), el Espacio Natural de la Demanda (81.270 ha – Burgos), el Espacio Natural de la Sierra de Urbión (63.644 ha – Soria), a las que también podríamos incluir las áreas más extensas de las Reservas Nacionales de Caza de Cameros-Demanda y de Urbión, nos encontramos dentro de la zona de alto valor natural que en su conjunto constituye una de las áreas protegidas más extensa del territorio nacional.

Quiero agradecerles a Eugenio Valero, Gorgonio de Diego, Pedro Cobo y todos los amigos de Duruelo de la Sierra la ayuda prestada para realizar este reportaje fotográfico.

NOTA: Las fotografías que aparecen aquí son las originales del artículo publicado en la revista. 

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