LA HISTORIA DE COVALEDA Y SU ORDENACIÓN FORESTAL – III

LA HISTORIA DE COVALEDA Y SU ORDENACIÓN FORESTAL – III

PRIVILEGIOS Y DISPOSICIONES LEGALES CONCERNIENTES AL REPARTO DE LA MADERA
Desde hace siglos los habitantes de esta zona sacaban madera de los montes y la repartían. Después de crearse los distritos forestales en el año 1855, se siguió repartiendo los pinos.

Para los municipios sorianos en el año 1901 se promulgó una Real Orden por la que la vieja costumbre del reparto maderero fue regulada.

En el pueblo de Covaleda que en 1884 había obtenido en concreto por R.O. el derecho de repartir pinos entre sus habitantes se le reconocía el de adjudicarse todos los años 4.000 pinos o un volumen de 3.500 m3 por el precio de tasación y para su reparto entre los vecinos, dejando a éstos la libre disposición de los mismos.

Además se dispuso que si el estado de los montes permitía un aprovechamiento de mayor número de pies, se vendiese el sobrante en pública subasta ingresando el producto en las arcas municipales del pueblo propietario.

En el año 1901 y por una disposición complementaria se determinó el número de m3 que cada municipio tenía derecho.

En 1918 se dispuso que los pueblos podrían repartir entre los vecinos cierto número de pinos, que se cubicarían después de señalados. Esto originó problemas de reparto por lo que se resolvió concediendo una determinada cantidad de pinos proporcional al número de vecinos, son los llamados “pinos de privilegio o pinos de concesión”.

La distribución de los árboles en casi todos los pueblos se realiza por subasta pública o pueden adjudicarse la madera a precio de tasación determinado por el distrito forestal.

MANERA DE REPARTIR LOS PINOS
El Ayuntamiento fija primeramente el número de habitantes que entran en cuenta y hecho esto se divide el volumen total de pies por el número de vecinos con derecho.

Luego se procede a la división de los pinos en tantas porciones iguales como vecinos con derecho haya, tras lo cual aquellas son adjudicadas mediante sorteo entre los titulares del derecho al reparto. Las porciones son conocidas con el nombre de “suerte” o lotes.

Sorteados los pinos, el Ayuntamiento hace saber a cada vecino cual es la suerte que le corresponde, comunicándoles los números de los árboles de que su lote se compone y el sitio del monte donde se encuentra.

CONDICIONES REQUERIDAS PARA TENER DERECHO A UNA SUERTE
Ante los conflictos surgidos por los vecinos con derechos a pinos entre los años 40-60 se establecen en los pueblos unas ordenanzas o estatutos aprobados por el Ministerio de Gobierno.

Las condiciones generales que deben de tener las personas que pretendan tener una suerte son:
1ª.- Ser hijo o nieto de habitante que ha tenido o tiene el derecho.

2ª.- Contrariamente es posible en varios municipios adquirir el derecho naciendo y viviendo ininterrumpidamente en el pueblo.

3ª.- En la mayoría de los pueblos no se obtiene el derecho hasta después de la celebración del matrimonio. Cada familia no dispone más que de una suerte.

Sólo dos pueblos: Covaleda y Duruelo constituyen una excepción , las familias en que sólo uno de los cónyuges es descendiente de habitante que ha tenido o tiene derecho recibirá media suerte de pinos. Cuando los dos reúnen la condición tendrán derecho a suerte entera. Esta medida ha dado lugar a un interés creciente de los habitantes a contraer matrimonio entre sí mismos con exclusión de foráneos.

4ª.- Condición de tener una determinada edad, de 25 años cumplidos.

5ª.- Si fallece uno de los cónyuges, el superviviente conservando el derecho a una suerte entera, aún cuando no reúna la primera o segunda condición mencionadas. Pero si contrae nuevamente matrimonio con varón o hembra que tampoco la reúna perderá el derecho.
En Covaleda y Duruelo, el viudo y la viuda que no cumpla el primer requisito disfrutará de media suerte.

6ª.- Los solteros, tanto varones como hembras que reúnan la 2ª condición tienen derecho a media suerte al alcanzar la edad de 25 años.

7ª.- Todos los vecinos con derecho tienen la obligación de residir en el pueblo con casa abierta. Se permiten solo ausencias de duración limitada como enfermedad o estudio siendo necesario la notificación formal de la circunstancia de la ausencia al Ayuntamiento, en consejo del cual decide si la persona interesada seguirá o no recibiendo su suerte.

8ª.- Los matrimonios en que uno de los cónyuges no reúna las condiciones necesarias para tener derecho y las personas que a título de descendencia tienen derecho a una suerte pero sin haber vivido en el pueblo, deben fijar primeramente su residencia en la localidad durante un cierto tiempo como requisito previo a reclamar su suerte, naturalmente antes del 1 de Octubre para pretender la adjudicación en el reparto del siguiente año en Covaleda 9 meses.

9ª.- Las personas que por determinadas razones han estado ausentes durante un período de tiempo superior al permitido pero pueden recuperar yendo a vivir de nuevo al pueblo durante un cierto tiempo. El viudo no nativo no puede reclamar el derecho una vez perdido.

10ª.- En todos los pueblos hay disposiciones con respecto a huérfanos de padre y madre de derecho o cuyos abuelos hubieran disfrutado del lote.

LA TALA Y FORMA EN QUE SE VENDEN LAS SUERTES
Todos los habitantes que reciben una suerte han de pagar al municipio un impuesto. Impuesto que hay que pagar para sufragar los gastos municipales.

La tala de pinos comenzará después de haber sido puesto a disposición del municipio el “acta de entrega oficial”.

Los pinos verdes se talan generalmente durante el invierno, de noviembre hasta marzo inclusive. Después de estos meses, los árboles contienen más jugo y la madera cortada se resquebraja más pronto.

Los pinos secos y desarraigados son extraídos a finales de primavera y principios de verano.

Los vecinos que han de construir o reparar una casa o los que necesitan la madera para otras finalidades pueden destinar su suerte a tales menesteres.

La venta puede efectuarse de varias formas:

1. ” Venta en pie” que consiste en venderse los pinos cuando están todavía sin talar y sin descortezar.

2. La más extendida costumbre es vender los pinos una vez talados, descortezados y serrados en porciones fácilmente transportables. El transporte puede ser por cuenta del industrial o del propietario de la suerte hasta un camino practicable para camiones.

3. Consiste en aserrar la suerte por cuenta propia a tabla, listón, etc. o convertirla en productos madereros.

TRANSPORTE Y TRATAMIENTO DE LA MADERA
Transporte
El transporte de la madera puede ser por cuenta del industrial o del vendedor de la suerte.
En las zonas difícilmente accesibles, el transporte se ha de realizar con un par de bueyes o vacas, provistos de un yugo al que se halla atada una cadena de hierro para arrastrar los pinos.

En las partes más accesibles el transporte se puede realizar directamente con carretas o camiones.

Los camiones suelen ser propiedad de los compradores, las carretas y bestias de tiro pertenecen por lo general a los vecinos.

El capital reservado par la mejora de los montes se destina para crear una red de caminos forestales.

Tratamiento de la madera
Los aserraderos sierran en sus serrerías los pinos, dejando secar al aire libre la madera trabajada, ya que no disponían de secaderos artificiales.

Poco a poco la madera aserrada se vende y se traslada a las industrias. Las serrerías constituyen casi las únicas industrias de la comarca, ya que las de elaboración son escasas en número y en producción ( esto era antes, en la actualidad no hay ninguna serrería en el pueblo de Covaleda )

REPERCUSIÓN A NIVEL DE EMPLEO
El bosque tiene una gran demanda de mano de obra para la pela, corta y extracción de la madera. Estas labores las realizan los mismos vecinos de la zona organizados en cuadrillas. Suden contratarse a destajo y emplean unas tres o cuatro horas de trabajo para pelar y talar un metro cúbico de madera. La extracción y transporte la suelen realizar los adjudicatarios y otras veces las subcontratan con empresas locales.

Es precisamente la ocupación temporal en trabajos relacionados con el cuidado del bosque, lo que retiene en sus pueblos a muchas personas que de otro modo hubieran emigrado, de ahí la repercusión en los niveles de empleo.

En la región pinariega de aprovechamiento comunal la gente vive del bosque, siente cariño hacia él y apenas tiene otras actividades distintas de las forestales.

La explotación forestal y las diversas actividades que conlleva afectan no solo económicamente a los vecinos, sino que les proporcionan además, la fuente inmediata de trabajo. Los aclareos, las construcciones de pistas forestales, vías de saca, de abrevaderos, refugios, cortafuegos, desbroces, etc. llevan consigo el pago de la mano de obra que se realiza con unos jornales que suponen al menos un 60 % más del salario mínimo, con lo cual queda en el monte el beneficio y además se transmite la madera a los vecinos de la zona, con el correspondiente efecto multiplicador de inversión.

 

Galería | Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a LA HISTORIA DE COVALEDA Y SU ORDENACIÓN FORESTAL – III

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s