GEOGRAFÍA, DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE EN LAS CONCENTRACIONES TECNOLÓGICAS EN SORIA. UN ANÁLISIS TERRITORIAL DE LA CALIDAD DE VIDA – VIII (FIN)

GEOGRAFÍA, DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE EN LAS CONCENTRACIONES TECNOLÓGICAS EN SORIA. UN ANÁLISIS TERRITORIAL DE LA CALIDAD DE VIDA – VIII (FIN)

4.- PUGNA POR LOGRAR EXPLOTACIONES ÓPTIMAS DESDE EL PUNTO DE VISTA ECOLÓGICO Y ECONÓMICO

Aunque el aprovechamiento de los recursos ha sido por norma general básicamente respetuoso con la conservación del medio físico, se encuentran voces discrepantes sobre cuáles son las formas óptimas, desde el punto de vista ecológico y económico, de explotar la naturaleza. Existe una inquietud constante por estar al limite de lo factible, buscando sistemas que sean todavía más blandos desde el punto de vista medioambiental y que, a ser posible, proporcionen los mismos ingresos o incluso mayores. A este respecto caben  ser destacados diversos debates que llevan algún tiempo planteados, fundamentalmente:

– La polémica entre la corta del bosque a matarrasa o a entresaca.

– La polémica de la conservación de la riqueza micológica.

– La polémica sobre las agresiones externas a la naturaleza derivadas del aprovechamiento turístico.Molini Fernández, Fernando

 a) Entresaca contra matarrasa.

La entresaca significa cortar bastante menos pinar y hacerlo de una manera más puntual y selectiva, mientras que la matarrasa implica el desmonte de mayores superficies continuas. La pugna entre ambas posturas fue especialmente virulenta en Duruelo, en que el Ayuntamiento dimitió y se estuvo tres años sin cortar pinos, constituyendo el principal tema de las elecciones. En 1977 hubo una votación en que ganó la posición de entresaca, aunque actualmente se hace según zonas, teniendo gran peso en las decisiones que se toman la opinión de los ingenieros de montes de los organismos forestales. En este municipio se hace por tramos, cortando el primero y más viejo a matarrasa, mientras que los otros se realizan a entresaca y mejora, es decir, quitando el exceso de árboles y los defectuosos. En los demás pueblos se hace a matarrasa, aunque en algunos a veces se alterna con la entresaca, pero siempre de manera minoritaria.

Las principales ventajas de la entresaca son: viene a cumplir la función de mejora por cortarse menos y de manera más localizada; no deja los amplios terrenos pelados de la matarrasa, por lo que la superficie expuesta a la erosión es comparativamente mucho más pequeña; se remueve más escasamente el terreno, por lo que ofrecerá una mayor resistencia a la lluvia, el viento y el deshielo; favorece la autoregeneración del bosque, al quedar pinos próximos a su alrededor que generan semillas y continúan enriqueciendo el humus; quedan suficientes árboles que protegen a los pino jóvenes contra las heladas, los vientos y el calor; produce un impacto paisajístico notoriamente más blando que los grandes boquetes que deja en el pinar la matarrasa.

Entre los aspectos positivos de la matarrasa destaca el que resulta económicamente mucho más rentable, siendo éste el principal motivo por el que es la modalidad mayoritariamente imperante. No sólo el coste de la corta y traslado de los pinos se reduce, sino que además la superficie que debe quedar cerrada al ganado se limita a las zonas recientemente explotadas, mientras que en la entresaca debe cercarse el monte casi enteramente. A esto sus partidarios añaden que en cierto sentido tiene un menor impacto ecológico que la entresaca. Afirman que al no haber árboles alrededor que produzcan sombra ni competencia, los pinos jóvenes crecen más homogéneos, más esbeltos y con más vigor, haciendo más fáciles y menos costosas las labores de aclarado y mejora. El mayor dinamismo de los árboles estarla también favorecido porque la tierra se airea en mayor medida, ayudando a la implantación de semillas, así como porque queda enriquecida con las raíces y tocones enterrados, sin que queden árboles que dificulten el desarrollo de los nuevos pinos. Por otra parte, afirman que la entresaca supone proporcionalmente una más extensa circulación de maquinaria, lo que implica un mayor destrozo del pinar durante las tareas de corta y extracción de los troncos, aunque de hacerse con cuidado y bien planificado este problema puede eliminarse casi por completo. Además, en la matarrasa tal y como allí se suele practicar no se dejan las superficies totalmente peladas, sino que mantienen algunos árboles adultos que sirven para favorecer la regeneración de los pinos que, por otro lado, son replantados siempre que resulta necesario.Molini Fernández, Fernando

 Lo anterior se puede complementar con que en caso de incendio la existencia de amplios claros en el pinar puede frenar su propagación y facilitar su extinción.

Por lo tanto, aunque parece ser que la entresaca degrada menos el bosque, es algo que no está del todo claro, explicándose el que por el momento en la práctica se opte casi siempre por la técnica más eficaz desde el punto de vista económico, pero con correctivos para respetar las normas silvicolas más elementales. No obstante, seria de gran interés un análisis en profundidad de esta cuestión, pareciendo razonable que se adopte un método u otro según las circunstancias, teniendo en cuenta factores como la existencia de pendientes pronunciadas, la proximidad a los pueblos y caminos, el impacto paisajístico, las necesidades de pasto, etc. Especial consideración deberla prestarse a las alternativas intermedias de aclareos sucesivos, que pueden ser capaces de combinar las ventajas de ambas modalidades.

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b) La riqueza micolóqica.

Una polémica que está en sus comienzos es el posible interés de primar sobre los demás usos el aprovechamiento del bosque para la recogida de setas. Se tratarla de conseguir que los montes fuesen una fuente extraordinariamente rica en hongos, para lo que seria conveniente ralentizar las cortas del pinar.

Según los partidarios de esta postura habría que potenciar la recolección de setas comestibles, que en los últimos años está constituyendo una importante fuente de rentas. Parece ser que, aparte de factores no controlados como las lluvias y el calor, la producción de hongos depende fundamentalmente de la riqueza del humus, creciendo, dentro del pinar, sobre todo en el bosque más antiguo y desarrollado, que es precisamente el que antes se destina a la corta, normalmente por matarrasa. En consecuencia, han surgido voces que consideran que sería más rentable y ecológicamente menos dañino el reducir la explotación de la madera en favor de lograr una mayor abundancia y riqueza micológica, al menos mientras el mercado de setas continúe en alza.

En contra de esta postura se argumenta que la corta de la madera da unos beneficios que son repartidos igualitariamente entre todos los vecinos, mientras que la explotación de los hongos es una actividad que favorece únicamente a los que van al monte a por ellos, generando unas rentas muy dispares, beneficiando mucho a algunos y nada a otros, pudiendo llegar un recolector especializado a obtener en un buen año varios millones de pesetas. Por otra parte, se trata de una actividad muy dependiente de las condiciones climáticas, mientras que la demanda de la madera parece ser estable.

Además, ni siquiera está clara la relación entre mejor cosecha y mayores ingresos, porque cuando la producción de setas es muy abundante los precios bajan, siendo necesario recoger bastante más peso para obtener unos ingresos mayores.

En caso de darse pocas setas tiene el inconveniente de que habrá que recorrer más monte para obtener la misma cantidad, pero por cada kilo que se haya cargado se obtendrá un mayor rendimiento, dado que los precios serán mejores. Por otra parte, tampoco hay que esperar a que el bosque sea adulto para que empiecen a surgir setas, por lo que se puede seguir compaginando las dos actividades sin conflictos. No obstante, no puede dejarse de reconocer que es posible que, de dedicarse todo el monte a los hongos, las producciones podrían llegar a ser enormes.laguna negra-1

c) Turismo externo sobre enclaves naturales.

En líneas generales el modelo de desarrollo de la Tierra de Pinares resulta admirable, siendo altamente deseable su imitación y extensión a otros muchos municipios. Pero como todo en esta vida, no es algo perfecto y que haya dejado de evolucionar. Si bien las deficiencias del proceso de crecimiento son mínimas en comparación con otras zonas, no por ello deja de presentar algunas limitaciones e inconvenientes, principalmente cuestiones de detalle, por ejemplo la presencia de vertederos con impacto ambiental negativo o deficiencias de tipo urbanístico en el interior de los cascos de población, pero también otras de mayor envergadura como el no funcionamiento de las depuradoras de los núcleos con un cierto carácter urbano, tal y como anteriormente se comentó.

Sin embargo, el mayor problema respecto al medio ambiente que presenta la Tierra de Pinares no se desprende de la explotación de los recursos ejercitada por sus propios habitantes, sino que proviene del exterior. Se trata de la creciente amenaza que supone el incremento constante de las visitas a lugares puntuales muy conocidos de su naturaleza.

El caso más llamativo es el de la Laguna Negra, en cuyo entorno se producen numerosas acampadas que suponen una cierta degradación, de la que son reflejo los abundantes desperdicios que dejan esparcidos los numerosos visitantes.

Además, implican un mayor riesgo de incendios por las fogatas, las colillas y los vidrios rotos que siempre dejan a su paso las grandes masas de excursionistas, entre las que nunca faltan individuos especialmente imprudentes.

El Cañón del Rio Lobos era otro espacio afectado, pero su declaración y gestión como Parque Natural ha mitigado mucho el impacto negativo de los visitantes. Sin embargo, siguen existiendo problemas, como el de un barranco lateral que es utilizado como basurero, al menos ocasionalmente, aprovechando una de las curvas de la carretera que asciende de la garganta principal hacia Sta. Maria de Las Hoyas. Es probable que estos desperdicios procedan de la unidad 4.1, que tiene los pueblos más cercanos al lugar, aunque es difícil determinar con precisión su origen.

De cara al futuro el debate más significativo se centra en el proyecto de una estación de esquí en los Picos de Urbión. Los que están a favor hablan de la fuerte repercusión económica qué supondría para la zona, fundamentalmente porque impulsarla la edificación de viviendas en los pueblos.

Además, dicen que el impacto ambiental sería mínimo, en primer lugar porque en el Urbión las construcciones se limitarían a lo imprescindible, que son los aparcamientos, las cafeterías-refugios, los almacenes de maquinaria, la Cruz Roja y las pistas y, en segundo lugar, porque en invierno resulta difícil moverse por el monte y destrozarlo. El Ayuntamiento de Duruelo ya se ha decidido a favor del proyecto en mancomunidad con el de Soria a pesar de la oposición de buena parte de los vecinos, aunque en otros existen todavía grandes reticencias, no habiéndose pronunciado al respecto.

Los que están en contra argumentan que es una iniciativa arriesgada, porque no es seguro que exista nieve como para que sea rentable, siendo insuficientes los estudios que se hicieron en el proyecto, en donde además se contemplaba la necesidad de provocarla artificialmente en algún tramo de las pistas. Dicen que se trata de un proyecto excesivamente ambicioso, que de tener éxito atraería a mucha gente, rompiendo la actual tranquilidad de los pueblos, que tampoco se beneficiarían en gran medida de la operación, si se exceptúan los propietarios de los terrenos aptos para urbanizar y los futuros promotores. Por otra parte, dada la competencia con otras estaciones de esquí y su relativa lejanía de los centros urbanos a los que va dirigido, se tiene que ofrecer un complejo que resulte muy atractivo, para lo que se requeriría la construcción de las dos fases contempladas en el proyecto, lo que resulta difícil si la priimera por sí sola resulta un fracaso. Pero, sobre todo, consideran que puede haber otros muchos proyectos en los que invertir el dinero público y privado, que podrían ser capaces de provocar más efectos positivos, ofrecer una mayor seguridad e implicar muchos menos trastornos.4499081213_f01c11759f_b

 Las diferentes polémicas aquí mencionadas y los problemas externos generados por el consumo masivo de la naturaleza, muestran que no todo el monte es orégano, no pudiéndose nunca dejar de estar alerta ante los peligros que amenazan el hábitat.

Hasta la fecha en la Tierra de Pinares se han respetado en lo fundamental las grandes reglas sustentadoras de la vida, realizándose los aprovechamientos del medio físico en consonancia con su perpetuación en buen estado, tanto a corto como a largo plazo. Sin embargo, no existe una única alternativa sobre cuál es la manera más adecuada de compaginar lo ecológico y lo económico, presentándose además el inconveniente de que constantemente aparecen amenazas, fundamentalmente externas, tendentes a romper el equilibrio dinámico pero armónico de este espacio, resultado de siglos de cuidar el propio entorno.Stitched Panorama

 XXIV- CONCLUSIONES. 

1.- CALIDAD DE VIDA DESDE LA ÓPTICA TERRITORIAL EN  REFORMULACION PERMANENTE.

El planteamiento de ideas cuya certeza nunca puede ser demostrada inicia y finaliza el quehacer científico, estando el trabajo sobre las fuentes al servicio de procurar juzgar que las hipótesis establecidas son falsas. En la práctica esto significa que lo importante es adoptar una actitud critica respecto a las propias formulaciones, rechazando la vieja actitud científica que propugna la búsqueda de pruebas a favor de las propias teorías, lo que conducía a un acoplamiento forzado de la realidad para confirmar las hipótesis iniciales. La postura crítica conlleva una desacralización de los análisis empíricos y de la creencia de que se puede llegar a verdades absolutas, menos todavía a través del análisis de casos.

Por lo tanto, esta investigación debe ser considerada con la debida precaución que impone la insuficiente capacidad analítica y la fragilidad que caracteriza los intentos de conocimiento, particularmente nítido en lo que se refiere al objeto de esta tesis, la interrelación entre tecnología, modelo de desarrollo y territorio tanto en los espacios dinámicos como en los periféricos. En los primeros capítulos se ha expuesto cómo a lo más que puede aspirarse es a interpretar una parte de la realidad de manera que posiblemente contenga una cierta porción de la verdad, que no sólo nunca podrá ser corroborada, sino que incluso muchas veces ni tan siquiera quedará la posibilidad de contrastarla fehacientemente con la realidad para su refutación, exceptuando si acaso algunos aspectos descriptivos de detalle. Esto se debe a la inexactitud y subjetividad del saber en ciencias sociales, cuyos principales aspectos en relación al tema de este trabajo son:

– Las fuentes existentes son muy deficientes e insuficientes, a la vez que los análisis estadísticos no son por el momento capaces de medir de manera fiable la realidad territorial y económica.

– La plasmación espacial de las actividades humanas es un sistema complejo, siéndose hasta la fecha incapaces de saber a ciencia cierta no sólo el papel jugado por cada una de las variables que han intervenido en su formación, sino incluso si el modelo sobre el que se trabaja es un reflejo suficientemente representativo de la realidad.

– El estado de nuestros conocimientos científicos es muy pobre respecto al funcionamiento de la economía contemporánea, lo que implica que apenas se podrá llegar a saber algo sobre el papel jugado por la tecnología en la impronta espacial de las actividades productivas.

– El desarrollo de las nuevas tecnologías no presenta la suficiente estabilidad y continuidad. Y si no se sabe cómo va a evolucionar el sistema socio-productivo, mucho menos se podrá decir sobre el comportamiento territorial de sus protagonistas y sobre las pautas de localización resultantes.

– NO es posible realizar predicciones medianamente fiables y certeras.

– Las corrientes analíticas y la modelización matemática han fallado en la pretensión de algunos de revestir a las ciencias sociales de exactitud, relegando a un segundo plano aspectos esenciales de tipo cualitativo. La relatividad e insuficiencia del saber en las humanidades implica que para rectificar una hipótesis dada, únicamente habrá que considerar aquellas “pruebas” que se realicen de manera aceptable a los propios planteamientos, puesto que en la práctica no hay análisis empíricos o interpretaciones de los resultados que no admitan discusión.

En por ejemplo Geografía económica, resultan extraordinariamente difíciles, si no imposibles, los trabajos totalmente neutrales y puramente objetivos, así como conclusiones de ensayos y errores que no admiten dudas.

La postura que se deduce de esta tesis va más allá de repudiar el intento de reducir las ciencias sociales al lenguaje matemático (aunque esto no significa tener que prescindir de él), de desterrar la creencia de que los números (especialmente ahora con los ordenadores) van a ser capaces de proporcionar la tan anhelada e ilusa exactitud.

Aquí se sostiene que en ciencias sociales la subjetividad en trabajos rigurosos y sometidos a debate confiere a las teorías una validez superior a la que puede proporcionar cualquier intento vano de establecer hipótesis absolutamente objetivas y tratar de demostrarlas mediante los procedimientos de las ciencias puras, disciplinas éstas cuya exactitud, por otra parte, también ha quedado sobradamente en entredicho.

Un gran engaño en el que asombrosamente muchos todavía creen es pensar que las ciencias sociales pueden llegar a verdades categóricas con pretensión de universalidad y neutralidad, cuando lo que básicamente hacen es interpretar hechos en función de los conocimientos del momento y del tamiz que imponen los propios puntos de vista. Actualmente se puede escapar a la mentira que es un verdad a medias, para lo que es necesario reconocer de antemano que, a lo más, se está explicando una parte de la realidad, aquella a la que provisionalmente se ha podido llegar y se considera más correcta. En las humanidades no se puede aspirar a lograr nada mejor, lo que significa que cualquier postulado seriamente defendido (con juicio y honestidad) tiene total validez, tanta como cualquier otro (incluso el opuesto), siempre que también se asiente en un razonamiento lógico, consistente, coherente y critico, que es algo muy distinto a pretenciosas e imposibles demostraciones matemáticas.8508740999_40c62c1522_c

 Dos  teorías que se contradigan pueden ser idénticamente válidas no sólo para cada uno que los que las defienden, sino también para los que no creen que merece la pena tomar partido por ninguna de ellas (o no son capaces de hacerlo),. siempre que ambas sean argumentables y se vean razonablemente confirmadas por los hechos. El que se esté de acuerdo con una u otra no depende de ninguna demostración que pretenda ser estrictamente científica, sino de los supuestos e hipótesis que cada cual considere más acertados, lo que en definitiva viene en gran medida determinado por la ideología y el sentimiento, que acaban inclinando por unos u otros- postulados de partida. Por lo tanto, no se deja de hacer ciencia porque se sea incapaz de comprobar la veracidad de una teoría, o porque no se puedan explicar con certeza los hechos conocidos, o porque no se pueda predecir lo desconocido a partir de la experiencia anterior, como alguna vez se ha dicho. Se deja de hacer ciencia cuando se cree en el mito de lo exacto, cuando se prescinde de aspectos esenciales por ser cualitativos.

Cuando se pierde la rigurosidad del razonamiento y cuando las propias teorías no son sometidas a un debate continuo que conduce a su permanente reformulación.

La aceptación de las limitaciones del conocimiento no lleva en absoluto a un callejón sin salida. Así, aplicado a la ordenación del territorio, el que el conocimiento sea provisional y que, consecuentemente, se tenga que tener la máxima precaución respecto a los intentos de planificación, no significa que haya que renunciar a intentarlo. Por el contrario, de esta tesis se desprende que el no intervencionismo parece la peor de las opciones posibles. Lo que habrá que hacer es buscar soluciones acordes con los tiempos, como puede ser el diseñar e implementar un planeamiento que considere al “espacio intangible”, que tenga una perspectiva a largo plazo, que esté sujeto a un constante proceso de revisión y que se materialice en medidas concretas de aplicación inmediata pero lo suficientemente flexibles como para ajustarse a las cambiantes circunstancias. Para ello puede resultar extremadamente útil la enorme capacidad de información y gestión que ofrecen las telecomunicaciones y la informática, dirección en la que apuntan algunos de los intentos actualmente en marcha de elaborar los llamados sistemas de Información Territorial. Pero no debe olvidarse que son únicamente instrumentos al servicio del hombre, una ayuda y no un sustituto, algo a emplear exclusivamente si su función no puede resolverse eficazmente de forma menos costosa y más sencilla. Sobre todo, jamás deben servir para tomar decisiones de manera mecánica, sino que en la elección de alternativas tendrá que primar los objetivos de partida y el análisis cualitativo sobre el cuantitativo. Y no debe olvidarse que lo importante de la información actualmente en circulación no es la enorme masa de datos disponibles, sino el para qué se emplea, es decir, las preguntas que se plantea quien la utiliza, que lógicamente deberán estar en función de los objetivos que persigue. En la mayor parte de los casos da la sensación que las bases de datos actualmente existentes están rindiendo muy por debajo de sus capacidades, no siendo utilizadas ni inteligente ni sabiamente.

Aquí se propugna practicar una ciencia (una Geografía, una Economía, una Sociología, etc) territorialista y de alternativas relativas, que conduzca a la acción en búsqueda de un mundo más humano, justo, pacífico, redistributivo, feliz y ecológico, sabiendo que no hay fórmulas mágicas y que los postulados para conseguirlo no deben ser fijos, sino capaces de considerar las cambiantes circunstancias de cada tiempo, sociedad y territorio, intentando incluso influir en la dirección que adoptan.

En esta tesis se defiende que la función del geógrafo es buscar el uso y organización del territorio, incluyendo el sistema de vida y producción sobre el mismo, que puedan proporcionar el óptimo de calidad de vida al mayor número de personas, garantizando un nivel mínimo a todos los habitantes del planeta, teniendo en cuenta criterios de corto, medio y largo plazo, no sacrificando éste último en función del primero y teniendo siempre el máximo respeto por el medio ambiente. Incluye objetivos interdependientes como: proporcionar un hábitat material y psicológico digno en las concentraciones urbanas; distribuir equitativamente a nivel social y espacial la riqueza; eliminar los focos de contaminación; conservar los enclaves con valor ecológico; minimizar los desequilibrios geográficos de todo tipo; aprovechar óptimamente los recursos; reducir en lo posible los riesgos de los procesos naturales y antrópicos; determinar la capacidad de acogida del territorio para los diversos usos; etc.

Por lo tanto, la brújula que se considera que ha de intentar orientar el quehacer científico en los turbulentos mares de un conocimiento incierto y subjetivo es el lograr una mayor calidad de vida global mejor distribuida, concepto que incluye una buena conservación del medioambiente. En este caso la validez de las teorías expuestas deberán ser juzgadas sobre todo en función de que contribuyan, aunque sea de manera insignificante, a construir esa utopía, cuya consecución es tan difícil como siempre, pero cada vez más urgente.Stitched Panorama

 2.- TECNOLOGÍA, BIENESTAR, DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE.

Un crecimiento económico innovador y adecuado a la estructura territorial, que se fundamente en un medio físico equilibrado, sano, estable y duradero, parece la mejor opción que puede perseguirse mediante la planificación para intentar obtener el máximo posible de bienestar para el mayor número de habitantes. La importancia de la perspectiva territorial, incluyendo lograr una tecnología competitiva pero adecuada a la propia geografía, es una de las principales conclusiones que se desprende de esta investigación.

Al abordar algunas de las interrelaciones geográficas que resultan particularmente importantes para la obtención de una elevada calidad de vida, se ha puesto especial empeño en buscar casos reales que pudieran servir de ejemplos positivos o negativos para intentar diseñar una política de promoción de un desarrollo que se acercase lo más posible a lo territorialmente óptimo, es decir, que fuese respetuoso con el medio natural y construido, que tuviese amplios efectos multiplicadores, que fuese redistributivo, que fuese equilibrado, etc.

a) Los espacios dinámicos.

Las relaciones entre tecnología, desarrollo y territorio se analizaron primero en los lugares donde las nuevas tecnologías están más presentes, es decir, en los espacios densamente tecnológicos.

En la vertiente negativa se puso de manifiesto que en muchas zonas innovadoras del planeta sus habitantes sufrían una importante merma de calidad de vida, fundamentalmente por una inadecuada organización de su espacio, lo que incluía vías urbanas con tráfico congestionado, largos desplazamientos del domicilio al trabajo, coste prohibitivo del suelo y la vivienda, deterioro ambiental y social, proliferación de conductas insanas, etc.

Particularmente representativas son las equivocaciones de índole geográfico detectadas en algunas concentraciones tecnológicas, exponiéndose a continuación las conclusiones respecto a dos ejemplos que representan grados muy distintos de incorporación a la revolución microelectrónica:

–          En el Valle del Silicio, si bien se ha producido un asombroso crecimiento económico, no han dejado de generarse deseconomías debido en gran medida a errores de organización territorial que han llevado a limitar su propio crecimiento, a degradar el medio ambiente y a mermar la calidad de vida de sus habitantes.

–          El Parque Tecnológico e Industrial de Madrid no sólo no se ha establecido en una zona en la que el desempleo fuese particularmente agudo, contribuyendo así a resolver uno de los problemas más graves de la capital, sino que además se ha enclavado junto a un área protegida de alto valor natural, lo que por una parte impide su expansión y por otra implica un posible mayor impacto ambiental. El riesgo ecológico no puede desestimarse totalmente en tanto que en Tres Cantos están asentadas empresas que emplean sustancias tóxicas y peligrosas en sus procesos productivos. El que el parque tecnológico representa una oportunidad perdida para la recuperación de zonas industriales en declive estaría avalado al menos por los siguientes hechos:

o       Existen conocidas experiencias de actuaciones exitosas a este respecto en EE.UU.

o       Madrid estaba y está resultando enormemente atractivo tanto para las empresas nacionales de alta tecnología como para las multinacionales que las generan o son punteras en su aplicación.

o        Las zonas más deterioradas del sur de la ciudad contaban y cuentan con representativos exponentes de empresas de alta tecnología, algunas de las cuales no han dejado de realizar ampliaciones en otros núcleos de la zona a pesar de la fuerte propaganda que se ha realizado a favor del norte de la Comunidad.

o       En la vertiente positiva se han encontrado algunos espacios dinámicos cuyos modelos parece que se asemejan más o menos a lo territorialmente óptimo, destacando, por una parte, de manera aislada y excepcional respecto al panorama general de los EE.UU. el caso de la localidad de Lowell, en Massachusetts y, por otra, de manera sistemática pero todavía más teórica que real, la política de las tecnópolis en Japón.

Casa del Ayuntamiento desde donde se domina el Juego de Pelota

Casa del Ayuntamiento desde donde se domina el Juego de Pelota

 b) Los espacios periféricos.

Por su parte, el análisis de las zonas predominantemente rurales de cualquier lugar del mundo muestra que tienen problemas de lograr una elevada calidad de vida, lo que se refleja en una notable perdida de población. Sobre todo en las naciones desarrolladas esto está motivado por cuestiones que tienen, detrás un importante componente tecnológico, cabiendo distinguir en España dos tipos principales:

–          Las zonas con serias dificultades para adaptar los usos tradicionales a unos sistemas de producción extensivos y a unos incrementos de la comunicación que los hacían obsoletos respecto a los de otras áreas, entrando en crisis y no siendo capaces de proporcionar unos ingresos adecuados, menos aún de ofrecer perspectivas de promoción, como ocurre en la montaña española, por ejemplo en las tierras marginales sorianas.

–          Las zonas en los que la mecanización hizo posibles explotaciones a gran escala con muy poca mano de obra, generando grandes sobrantes de población, como ocurrió en las llanuras cerealisticas del país, por ejemplo en el espacio central soriano.

Los modelos de desarrollo arriba mencionados, al igual que sucedía con algunos espacios dinámicos, tienen en común la incomprensión de la relación entre geografía y tecnología, provocando por una parte una deficiente calidad de vida en relación a sus potencialidades económicas respectivas y, por otra, un innecesario y contraproducente deterioro del medio físico.

Sin embargo, también es posible encontrar excepciones a la regla en los espacios periféricos, zonas en las que se observa cómo el correcto entendimiento del territorio y un adecuado nivel tecnológico ha permitido racionalizar el desarrollo económico, obtener un considerable bienestar, favorecer el equilibrio regional y lograr una importante distribución de la riqueza entre todos los residentes. La Tierra de Pinares de Soria es un ejemplo de ello, constituyendo un modelo a profundizar y difundir. Por una parte habría que subsanar los aspectos puntuales negativos, sobre todo el que no estén en funcionamiento las depuradoras de sus núcleos de población y, por otra, habría que adaptar su filosofía y dinámica a las características de otros lugares.21724_10200249607378025_283415370_n

c) La Tierra de Pinares de Soria.

El desarrollo endógeno de la Tierra de Pinares, en el noroeste de Soria y sureste de Burgos, es un caso altamente interesante de crecimiento autóctono de una zona serrana en la que sabiamente se ha compaginado la explotación de los recursos con el respeto a la naturaleza en sus aspectos básicos. La buena conservación del medio físico unido a una elevada calidad de vida se ha logrado gracias a unos núcleos de población equilibrados, a un tipo de industrialización poco contaminante y de pequeña escala, a favorecer una mayor distribución de los ingresos por estar en gran medida protagonizada por cooperativas y pequeñas empresas, y a que las actividades económicas extensivas se basan en aprovechamientos medioambientalmente valiosos que redundan en el beneficio de todos los residentes. En esta área han surgido aproximadamente un centenar de industrias, dedicadas casi en su totalidad al sector de la madera, entre las que destacan las 15 cooperativas y las 2 sociedades exógenas, por ser las que generan un mayor valor añadido, las más diversificadas y las que suponen un mayor volumen de empleo. Estas empresas se ubican en la proximidad a los núcleos urbanos o en polígonos industriales, siendo escasamente contaminantes y encuadrándose en la economía formal. A ello hay que sumar la explotación del bosque para la madera y recolección de setas, así como la actividad ganadera y la turística, que por el momento no sólo no han dañado el alto valor natural del conjunto de la zona, sino que incluso han sabido aprovechar esta circunstancia para su propio beneficio, en tanto que ventaja comparativa respecto a otros espacios.

La Tierra de Pinares es un territorio particularmente valioso desde el punto de vista ecológico, constituido por unas parameras y sierras cubiertas casi en su totalidad por bosques que se extiende desde el Parque Nacional del Río Lobos, en el sur, espectacular ejemplo de modelado karstico, hasta la Laguna Negra y los Picos de Urbión, en el norte, uno de los más significativos parajes de glaciarismo de la Península. Lo realmente peculiar es que esta riqueza vegetal y geomorfológica ha sido cuidada con esmero gracias a la conciencia colectiva de sus habitantes, que han sido conscientes de que sus posibilidades de puestos de trabajo e ingresos radicaban en la buena conservación básica del hábitat en que residían. Se trata de uno de los pocos lugares en el que desde antiguo se ha tenido en cuenta como clave para la explotación extensiva del territorio la necesaria renovabilidad de unos recursos escasos.

La bonanza de la Tierra de Pinares resulta particularmente singular porque se trata de un área montañosa, cuyas condiciones físicas no son más favorables que las de tantas sierras hoy despobladas y marginales. Además, su localización poco accesible y rodeada de comarcas en abandono no puede ser teóricamente más desfavorable. La Tierra de Cameros al norte, o la sierra de Cebollera y “El Valle” al este, tienen unas características geográficas bastante similares, variando en aspectos como el que la propiedad de la masa de pinos no es comunal por lo que sus habitantes apenas obtienen beneficios de su explotación, o el que no han sido capaces de desarrollar una industrialización rural endógena. La gente de la Tierra de Pinares goza de un alto bienestar de vida, algo totalmente inusual en la montaña española. Esto no se debe a una especial riqueza de su medio físico o a una mayor abundancia de recursos, sino más bien a la manera en que los habitantes han aprovechado el entorno a lo largo de su historia, lo que incluye la forma asociativa y comunal tanto de generar la actividad económica como de distribuir sus rendimientos.

La Tierra de Pinares resulta un excepcional exponente de utilización racional de los recursos, mostrando que el aprovechamiento del medio físico puede realizarse desde unos criterios ecológicos y de equilibrio. Además, se trata de un crecimiento económico bastante redistributivo, poniendo en evidencia que este tipo de desarrollo puede generar más beneficios para un mayor número de habitantes, siendo más eficaz que los planteamientos dominantes en los que los componentes sociales y ecológicos pasan a un segundo plano o no son tenidos en consideración.

Se trata de un tipo de crecimiento que se aproxima bastante a lo que podría denominarse modelo ecológico-económico, de un caso efectivamente existente que demuestra su viabilidad moderna, nada utópica, a pesar de que todavía queden importantes aspectos puntuales negativos que corregir.

Sus errores y aciertos indican que para que este modelo realmente funcione es necesario que el mantenimiento de los valores naturales redunde en la obtención de beneficios económicos para los habitantes de la zona, es decir, que esté basado en aprovechamientos medioambientalmente valiosos.

Desde hace algún tiempo se están llevando a cabo estudios y proyectos sobre eco-desarrollo local en varias Comunidades Autónomas, aunque curiosamente al redactar este trabajo no se ha encontrado ningún otro que muestre un caso efectivamente logrado, por lo que se estima que este escrito puede resultar una buena aportación para dicha línea de actuaciones.

A pesar de lo positivo que resulta en líneas generales el modelo de desarrollo de la Tierra de Pinares, no deja de haber peligros, entre ellos la incertidumbre que impone la aceleración tecnológica. Si bien puede apreciarse que, hasta el momento actual, el proceso de desarrollo endógeno es sólido y está bien encaminado por los habitantes de la zona, hay que considerar que éstos deberán probablemente afrontar con mayor profundidad la incorporación de nuevas tecnologías (en lo productivo, en lo ecológico, en lo organizativo) de cara sobre todo a incrementar la rentabilidad de las empresas por puesto de trabajo creado, lo que les permitirla la incorporación de una nueva generación dotada de una mayor cualificación profesional.

No es un tema preocupante, especialmente para las cooperativas y empresas líderes, porque de momento mantienen una tecnología adecuada que les garantiza seguir siendo competitivos. Además, son por lo general conscientes de tener que abordar el reto del incremento del valor añadido bruto a través de las nuevas tecnologías, planteándose que lo harán paulatinamente, a medida que vaya siendo necesario, como de hecho lo han estado haciendo hasta el momento. Esta actitud, de mantenerse y llevarse plenamente a cabo, representa una verdadera oportunidad, porque debe tenerse en cuenta que la Tierra de Pinares constituye un lugar privilegiado para mostrar que las nuevas tecnologías pueden facilitar el aprovechamiento ecológico de los recursos, ya que aquí se ha venido haciendo así en unas circunstancias mucho más adversas, cuando el desarrollo de las fuerzas productivas y los condicionantes tecnológicos propiciaban la explotación dura del medio físico, con un tipo de producción masiva y extensiva.

Por el momento no utilizan más que de manera aislada la tecnología de punta, aunque todas las cooperativas si utilizan maquinaria avanzada para mecanizar y simplificar el proceso productivo, es decir, la que en el presente necesitan para ser competitivos con el tipo de productos que allí fabrican. Sin embargo, acuden a ferias internacionales y están al tanto de las innovaciones que se producen en su campo, a la vez que de manera tímida pero perceptible introducen innovaciones en la gestión de la empresa y en la comercialización de los productos, como lo manifiesta la utilización de ordenadores para estas tareas, el recurrir a consultores externos, la importancia creciente que dan al diseño de los productos, etc. El que estén atentos al inestable mundo de la alta tecnología y de la creciente apertura de los mercados, permite aventurar que a largo plazo sabrán mantener e incrementar el sólido y positivo modelo de desarrollo que en la actualidad les caracteriza.

La Tierra de Pinares es un ejemplo de economía basada en aprovechamientos medioambientalmente valiosos sobre una base socioeconómica saneada, un lugar en el que se intenta maximizar el rendimiento de los recursos garantizando a su vez la integridad de los valores ecológicos de la zona. Una continuidad lógica de este trabajo seria realizar documentos que sirvieran de efecto-demostración, dando a conocer este modelo, intentando motivar su imitación en otros lugares, previa adaptación a sus propias características. El objetivo sería llegar a diseñar políticas de promoción de un desarrollo territorialmente óptimo, que tendrían que ser lo suficientemente flexibles y diversas como para que se pudiesen aplicar tanto en los medios rurales como en los urbanos, tanto en los espacios densamente tecnológicos como en los periféricos. La Tierra de Pinares muestra cuáles son los principios que han de guiar una planificación territorial y económica óptima, así como el que su plasmación real es posible, al menos en lugares determinados, a pesar de que por el momento tenga defectos importantes que deben llegarse a enmendar.

Queda la ingente pero atractiva tarea de adaptar los criterios de eficacia, bienestar y ecología que muestra este modelo a los numerosos espacios que lo necesitan, teniendo siempre presente las cambiantes circunstancias que impone el acelerado progreso tecnológico.covaleda 1975

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