GEOGRAFÍA, DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE EN LAS CONCENTRACIONES TECNOLÓGICAS EN SORIA. UN ANÁLISIS TERRITORIAL DE LA CALIDAD DE VIDA – III

GEOGRAFÍA, DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE EN LAS CONCENTRACIONES TECNOLÓGICAS EN SORIA. UN ANÁLISIS TERRITORIAL DE LA CALIDAD DE VIDA – III

4.- LA INDUSTRIALIZACIÓN DE OTROS MUNICIPIOS

Aunque más tardíamente que en Duruelo y sin haber proliferado todavía todo lo que seria deseable, también han surgido en otros núcleos sociedades privadas autóctonas y cooperativas. El segundo en cuanto a número es Covaleda, con 15 industrias familiares relacionadas con la madera y 6 cooperativas, todas ellas también del mismo sector. A diferencia de en Duruelo en donde todas las cooperativas han gozado siempre de excelente salud, existía desde hacia tiempo una cooperativa (nacida en 1961) y una S.A.T. (constituida en 1980) que funcionaron con grandes problemas y acabaron quebrando, lo que probablemente ha hecho que su despegue empresarial de trabajo asociado haya sido más tardío, prácticamente de 1988. Cabe mencionar que funcionaban con una fórmula distinta a las cooperativas hoy existentes, que son de pequeño tamaño y en las que todos los socios son trabajadores. En contraste, las que entraron en crisis tenían numerosos socios (unos 200 en la cooperativa y unos 400 en la SAT) , de los que la mayor parte únicamente aportaban la materia prima (la madera que les tocaba por ser residentes en el pueblo) , siendo muy pocos los que trabajaban en la fábrica.

A más distancia está Navaleno, con una cooperativa dedicada a la fabricación de muebles y nueve empresas familiares endógenas del sector de la madera, de las que cinco son carpinterías y cuatro serrerías. A estas empresas hay que sumar una importante sociedad anónima dedicada al envasado y transformación de productos alimenticios, cuyo capital no es autóctono. En San Leonardo existe una gran fábrica de puertas también de origen exógeno y nueve pequeñas empresas endógenas, de las que siete son serrerías, a las que hay que sumar una industria de resinas y una tejera. Vinuesa cuenta con tres establecimientos de primera transformación y cuatro carpinterías-ebanisterías.TRONCO COOPERATIVA ALTO DUERO 1

 El resto de los pueblos, todos ellos menores de 525 habitantes, apenas cuenta con industria maderera, salvo alguna carpintería o serrería aislada, y ninguna de otros sectores.

 Una de las peculiaridades de este proceso de industrialización rural es que no es desordenado ni sumergido, como resulta frecuente en bastantes ejemplos españoles de desarrollo endógeno. Por el contrario, las fábricas se ubican en su mayor parte en polígonos urbanizados (a veces por ellas mismas) o en el perímetro inmediato al casco urbano, junto a la vía principal de comunicación, estando las parcelas bien dotadas de servicios y desenvolviéndose la producción en el marco de la economía formal. Algunas de estas empresas incluso han cuidado con esmero el no distorsionar en el valioso entorno medioambiental y cultural en el que están inscritas. Este es el caso sobre todo de conservas Arotz, ubicada en una vaguada entre pinos, cuya fachada de piedra y madera al estilo pinariego produce la sensación de que no se trata de una fábrica.

SO-0623

5.- ECONOMÍA DIVERSIFICADA CON IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES POR LO GENERAL POCO RELEVANTES.

Además de una considerable presencia industrial, la economía de la Tierra de Pinares está bastante “diversificada”, teniendo como principales tentáculos la explotación y conservación del bosque, el turismo y el comercio. Por ejemplo, en 1988 el Padrón de Covaleda indica la siguiente distribución de la población activa por sectores:

– Primario: 96 trabajadores, 80 en actividades forestales y 16 en la ganadería.

– Secundario: 179 trabajadores, 112 en la industria y 69 en la construcción.

– Terciario: 183 trabajadores, 45 en la administración, 35 en transporte, 26 en el comercio, 19 en la hostelería y 58 en otras actividades.

La explotación comunal de la riqueza forestal es una actividad que no sólo pervive, sino que todavía tiene un gran peso, siendo notable que esto suceda en un área económicamente dinámica dado que normalmente las manifestaciones del colectivismo agrario se mantienen fundamentalmente en comarcas arcaicas. No obstante, como ha señalado López Gómez, «es la forma colectiva menos típica y aún de época reciente, pues en el Catastro de Ensenada se dice varias veces que no se utilizan las maderas, salvo en el ámbito local, y en muchos casos tampoco las leñas de los montes lejanos»[1].

Lo más peculiar de la Tierra de Pinares es que desde antiguo el aprovechamiento del bosque se realiza con una perspectiva de conservación a largo plazo, teniendo siempre como criterio rector el que se produzca la constante regeneración de la masa forestal. La cantidad anual de madera que sale a subasta y la forma de cortarla son determinados en función de la capacidad del medio para absorber esa pérdida.

El ritmo de explotación se rige por el tiempo necesario para que vuelvan a crecer los árboles, de manera que no sólo nunca llegue a agotarse el bosque, sino que la masa forestal mantenga el mismo volumen, replantándose en igual o mayor cuantía a la que es cortado.

A la Tierra de Pinares le favorece los elevados rendimientos alcanzados por la madera, provocados en cierta medida por la acelerada desaparición de los bosques en casi todo el mundo, mientras que, en contraste, aquí la masa forestal permanece inalterada. Hasta aproximadamente los años 60 el precio de madera en pie ascendió considerablemente por encima del coste de la vida[2], tendencia que parece que después se ha invertido[3], pero la pérdida de valor en pesetas constantes de las últimas décadas no implica necesariamente una merma en los beneficios, dado el perfeccionamiento de los métodos de extracción. Por lo tanto, continúa siendo una actividad económica a potenciar, máxime cuando la C.E.E. es deficitaria en esta materia prima, si bien lógicamente convendrá transformarla en las propias zonas productoras. Lo interesante de la Tierra de Pinares es que muestra cuáles son los planteamientos ecológicos que tienen que seguir las repoblaciones para no deteriorar el medio físico, como ha ocurrido en muchos casos, entre otros en el noreste de la provincia, en unas diez mil hectáreas del entorno de San Pedro Manrique. Asimismo, marca las pautas sociales que deben seguirse para que la política forestal no sea echada al traste por los propios vecinos, como ha sucedido en numerosos lugares de España, entre otras formas mediante incendios provocados.

Respecto al turismo cabe también resaltar que en la Tierra de Pinares se realiza mediante una explotación mesurada y ordenada de las múltiples posibilidades que ofrece su medio físico. Se trata de un espacio muy rico en elementos naturales valiosos, entre los que cabe destacar: las grandes masas de pinares; el embalse de la Cuerda del Pozo; las altas cumbres de Urbión con sus lagunas de origen glaciar; los sabinares sobre lapiaces, abiertos de repente por impresionantes cañones kársticos; la abundante caza y la pesca; etc.

Para aprovechar sus potencialidades de esparcimiento muchos de estos pueblos cuentan con hoteles, chalets, campings, zonas de recreo, etc. Normalmente están bien situados, junto al viejo casco urbano o siguiendo criterios lógicos, no pareciendo que suponga en ningún caso un impacto medioambiental negativo grave.

Sin título-54

No sólo el medio físico posee recursos capaces de atraer a numerosos visitantes, sino también el humano, que asimismo presenta la ventaja de estar, en líneas generales correctamente cuidado y controlado. Pero a pesar de ello en ambos casos no faltan elementos puntuales que deberían ser corregidos. Entre ellos cabe destacar los vertidos urbanos e industriales, especialmente urgentes de remediar no porque sean intensamente contaminantes, sino fundamentalmente porque afectan al curso alto de ríos tan importantes como el Duero y sus afluentes de cabecera, contribuyendo además a la eutrofización del Embalse de la Cuerda del Pozo. Por otro lado, en este caso la solución es sencilla, porque ya están construidas las depuradoras, aunque los municipios no las mantienen en funcionamiento argumentando el alto coste que ello supondría. No obstante, su funcionamiento anual no implica cifras que no pudieran absorber, al ascender su coste a aproximadamente 1,5 millones de pesetas anuales por núcleo de población con un cierto carácter urbano, en unos municipios cuyos presupuestos rondan los 100 millones de pesetas y en los que el esfuerzo fiscal es muy bajo, no pagando impuestos locales la mayor parte de las actividades económicas que en ellos se dan. Los ayuntamientos no financian su funcionamiento porque pretenden que los gastos sean subvencionados al menos en parte por la Junta de Castilla y León.

Igualmente, hay otras cuestiones aisladas que requieren ser corregidas, como el sistema de acceso a lugares que reciben excesivas visitas turísticas, así como algunos de los vertederos de los pueblos, cuyo tratamiento de basuras y ubicación podrían mejorarse. Desde el punto de vista urbanístico el desarrollo turístico tampoco tiene siempre toda la corrección que seria deseable, como por ejemplo uno de los núcleos de vivendas unifamiliares de Navaleno cuyas calles están sin pavimentar, o el que esporádicamente surjan pequeñas escombreras incontroladas. Pero a pesar de estas deficiencias la tónica general que domina el paisaje es la de un gran respeto por el medio ambiente, no siendo por el momento los problemas que le afectan capaces de dañar de manera sustancial a su rico y valioso habitat.

A la explotación maderera y al turismo hay que unir una nutrida oferta comercial y un alto nivel de servicios personales. Salvo algún déficit puntual, las únicas carencias son las correspondientes al sector terciario avanzado (centros universitarios, especialidades médicas, servicios legales, etc) , para los que acuden fundamentalmente a Soria, Burgos o Valladolid. Prácticamente cada núcleo de población se autoabastece en cuanto a comercios y servicios medios, por lo que esta zona no hay que incluirla dentro del área de influencia externa de las cabeceras comarcales de Soria más próximas, que son El Burgo de Osma y Soria.

MEM-1294

[1] Antonio López Gómez, “Valdelaguna, colectivismo agrario en las montañas burgalesas, op. cit., pág. 564.

[2] Tesis doctoral de Johan Martin Gerard Kleinpenning, La Región Pinariega. Estudio Geográfico del noroeste de Soria y sudeste de Burgos (España), 1962, pág. 66

[3] A. Madrigal y J. G. Fernández Tomás, “La selvicultura y el sector forestal en España: factores condicionanates y orientaciones a promover para su desarrollo”. Comunicación, recursos naturales e industrias estratégicas. Madrid, Fundesco, 1987, pág. 311.

Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s