MERCADO NATURAL DE EMPLEO EN LA TIERRA DE PINARES BURGOS-SORIA (2002) – II

MERCADO NATURAL DE EMPLEO EN LA TIERRA DE PINARES BURGOS-SORIA (2002) – II

1.2. Características Culturales

El Mercado Natural de la Tierra de Pinares Burgos-Soria, integrado por municipios de ambas provincias, comparte un mismo paisaje y tradición cultural. Se trata de un espacio delimitado por su peculiar geografía, por sus tradiciones, fiestas, artesanía… Su personalidad otorga a esta comarca una identidad claramente diferenciada. El paisaje, los caminos carreteros, las tradiciones y la típica arquitectura pinariega constituyen el legado cultural de la carretería, actividad basada en el transporte de madera y otras mercancías tiradas por bueyes, la cual ha marcado la vida de los pueblos pinariegos entre los siglos XIV y XIX.foto 17

Se trata de un escenario inserto en una inmensa masa boscosa, con un clima de montaña difícil y unos medios precarios de subsistencia. La preocupación por mantener esta zona ha sido una constante en el tiempo. Ya en el Fuero de Soria (segunda mitad del siglo XIII) se establece la guarda de los montes. Para fijar el asentamiento de la población los reyes concedieron por medio de «Cartas Pueblas » y «Cartas de Privilegio» el derecho a los aprovechamientos forestales que se obtuvieran de los montes. Son numerosos los pueblos a los que se les otorgó este privilegio.

En Duruelo de la Sierra, Fernando III el Santo en 1288, concede estos derechos a los que fuesen a poblar el valle del río Gomiel, y se debe al muy noble Concejo de Soria, quien ordenó la nueva población, otorgando límites, pastos y heredades a los vecinos que allí se asentasen como indica la «Carta-Puebla» que se conserva en el archivo municipal. Estos derechos fueron confirmados poste riormente por otros reyes, Fernando IV en 1342, Alfonso XI en 1356, Pedro I en 1390, Enrique II en 1409, Enrique III, Juan II, Enrique IV, los Reyes Católicos y Felipe II.

Canicosa de la Sierra guarda celosamente la Real Carta expedida por Carlos IV en 1792 concediendo el privilegio de aprovechamientos forestales a los vecinos de la villa. El año 1260, Alfonso II concede a los vecinos de Covaleda el privilegio de la posesión comunal del monte, ratificado posteriormente por Juan I y Felipe II en 1562. Los privilegios reales para el reparto de pinos los consigue Regumiel en el año 1792, solicitando 2500, suficientes para la subsistencia de sus vecinos. Por cédula Real en 1732, el Rey Carlos III donó los montes para el asentamiento de la población a Salduero y Molinos de Duero.

En Vilviestre del Pinar, desde tiempo inmemorial y como garantía para la preservación de sus montes, los vecinos pueden cortar pinos para su sustento, derecho reconocido por el rey Carlos IV en el «privilegio de pinos» en 1792, que también lo otorgó en las mismas fechas a Navaleno para poder cortar 400 pinos anuales. Hoy la explotación forestal en esta localidad alcanza una de las mayores cotas del mercado territorial.

El privilegio de la «suerte» o corta de pinos que disfrutaron todos los pueblos de la comarca supuso una revitalización económica en el siglo XVIII que incidió positivamente en el aumento de la población.

Al crearse la Administración forestal se reconocieron los repartos que desde tiempos antiguos se venían haciendo y por Real Orden del Ministerio de Fomento, en 1901, se legalizó la situación, que hasta entonces basaba los aprovechamientos en la costumbre. Se pasó a una situación de derecho lo que antes era de hecho, continuando sin interrupción desde aquella fecha hasta el día de hoy, habiéndose procedido a establecer legalmente las condiciones en forma de «Ordenanzas Especiales Reguladoras de la distribución de los aprovechamientos forestales» o Estatutos que fueron aprobadas por el Ministerio de la Gobernación. Con la ordenación de los montes, la evolución ha sido positiva, pues se pasó de las talas de un cierto número de pinos llamados de «privilegio» elegidos entre los mejores de la zona a hacerse verdaderas cortas de regeneración del monte, aumentándose la producción, con una buena explotación de los recursos forestales.

La mayoría de los pueblos ejerce el derecho de adjudicación directa. Los vecinos con derechos obtienen así de la venta de sus «suertes» ingresos que en su momento eran cada vez más considerables, hasta el punto que, en muchos pueblos, lo que recibía anualmente por una suerte, superaba el jornal medio de un obrero forestal. Como norma general, para tener derecho a «suerte» se les exige tener «casa abierta» en la localidad. Hoy por hoy «la suerte de pinos» constituye un ingreso importante para las economías domésticas, pero complementario a otros medios de vida.

Remontándonos nuevamente en el tiempo existe otro dato histórico que da identidad al Mercado Natural: la Carretería. Antes de que los Reyes Católicos instituyeran la Real Cabaña de Carreteros en 1497 (integrada por 15 pueblos de Soria y Burgos, llegó a reunir cerca de 6.500 carretas y más de 17.000 bueyes a su servicio), los serranos de la Comarca de Pinares estaban organizados en Hermandades y con carretas transportaban madera y otros productos, hecho que suponía una industria floreciente en la sierra, causa sustantiva de la inmigración.

Hontoria del Pinar, en el siglo XVII alcanzó una brillante prosperidad como miembro de la Real Cabaña de Carreteros. Molinos de Duero obtuvo importantes privilegios y franquicias (pastos en las dehesas comunales, tala de troncos para reparaciones…) mantenidos por sucesivos reyes hasta su abolición en 1836. Palacios de la Sierra tuvo su máximo apogeo con la Real Cabaña entre los siglos XV al XIX. Quintanar de la Sierra, Regumiel de la Sierra, Salduero, Vilviestre del Pinar, Abejar, Vadillo, pertenecieron a la Real Cabaña de Carretería así como Navaleno que, mediante una Real Cédula de 1637 concedía a los vecinos estos privilegios.

A principios del siglo XVI los pueblos de la zona se encuentran entre los más poblados de Castilla debido a su saneada economía: la explotación forestal, el transporte de la carretería y la ganadería.pablo romero tirando un pino 1930

Esta última ha tenido en estas tierras gran importancia desde épocas remotas. La provincia de Soria está recorrida por varias de las grandes cañadas de la Península y los ganaderos han constituido siempre grupos poderosos, por ejemplo la Mesta, que han sido respetadas. Por ello el comercio de la lana estimuló la arriería y el transporte, tanto el interior como el que aproximaba la mercancía a los puertos, lo que llevó a los Reyes Católicos a fundar la Real Cabaña de la Carretería.

En Neila el tradicional medio de vida ha sido el ganado, por la multitud de praderas y pastos, llegando a haber más de 35.000 cabezas de ovino que se trasladaban en invierno a Extremadura. Fue el centro pastoril más importante de toda la región y en su término funcionó un lavadero de lana.

Antes de coronar el siglo XVIII la carretería comienza su deflación. A principios del siglo XIX la importante ganadería lanar y la trashumancia fueron paulatinamente desapareciendo. A ello contribuyeron no sólo la supresión de la Mesta sino las crisis bélicas del siglo. A igual que los ganaderos de la Mesta, los carreteros perdieron sus privilegios en 1836, que unido a la construcción de los ferrocarriles hizo desaparecer la carretería en la segunda mitad del siglo XIX. La arriería decayó a fines del mismo siglo. La emigración se deja sentir. De pueblos de inmigración se convierten en pueblos de emigrantes.

La historia de los pueblos y el origen de las «suertes de pinos» van unidas a la cultura, tradiciones, folclore y gastronomía de estos pueblos. La identificación es total, las gentes se sienten «pinariegas». La arquitectura popular es de gran interés. Se aprecia la riqueza en las casas típicas pinariegas de piedra con originales portadas, balcones de madera labrada, grandes arcadas, chimeneas cónicas y en la estructura de sus calles y su pavimentación con losas de piedra, reminiscencia de un pasado ligado a la provechosa industria de la carretería y herederos directos de su clima y modo de vida de sus habitantes.

Sus curiosas tradiciones y fiestas están basadas en el monte y en costumbres antiquísimas, como la fiesta de la «pinochada» (símbolo del poder de la mujer, aunque sólo se refleje en un día simbólico), las «danzas del paloteo» (danzas religioso-pastoriles-guerreras) o las «pingadas de mayo» (símbolo de la fertilidad y de las fuerzas regenerativas de la naturaleza).

Posiblemente esta sería, la "Sierra Nueva" el aserradero que vio Unamuno en su viaje

Posiblemente esta sería, la “Sierra Nueva” el aserradero que vio Unamuno en su viaje

El ciclo festivo es de invierno, cuando permanecían los carreteros en el pueblo, de ahí que tradicionalmente se celebren en la mayoría de los municipios las fiestas de San Blas y Las Candelas (2 y 3 de febrero). Tradicionales son también las Romerías populares de Revenga, la Virgen de la Blanca y la de San Bartolomé (en el Cañón del Río Lobos) donde se citan lugareños de los pueblos pertenecientes a la comarca, romerías celebradas en el período estival.

De menor tradición, Abejar organiza el segundo fin de semana de agosto la Muestra Alimentaria, escaparate de productos alimentarios artesanos de la provincia y de otras limítrofes y diversos actos culturales bajo el lema «Vive tu Cañada Real» dirigidos a recuperar oficios y tradiciones vinculados al mundo de la trashumancia y la vida pastoril.

Además y por primera vez, en marzo de 2003 se ha celebrado en la citada localidad la I Feria de la Trufa con la que se pretende dar a conocer y revalorizar esta delicia gastronómica.

Por otra parte, la Cabaña Real de Carreteros, en su afán de recuperar los oficios forestales tradicionales, ha solicitado a la Diputación Provincial de Burgos ayuda económica para organizar la I Feria Nacional de la Automoción Forestal y el I Concurso Nacional de Pinos Ibéricos. El lugar propuesto para su realización será el paraje de Revenga. En otoño, Navaleno celebra la Feria Micológica en la que llegan a exponerse hasta doscientas variedades de hongos y setas.

Los juegos tradicionales de la zona consisten en la pelota a mano, corte y arrastre de troncos, tanguilla y tala, aunque por diferentes circunstancias, en la actualidad, no se siguen practicando en todos los pueblos.

La comarca comparte identidad en el traje regional, de corte similar, con escasas variaciones en su atuendo.

Otro de los elementos que dan identidad al mercado natural viene dado por la gastronomía. Las raíces de la cocina tradicional se sitúan en el estilo de vida y la climatología del lugar; en general los platos son de gran contenido calórico: sopa de ajo carretero, caldereta pinariega, migas pastoriles, «paturrillo» (manitas de cordero cocidas con tomate y cebolla), puchero de garbanzos o morcilla. Muy apreciadas son también los hongos y setas de temporada, las chuletas de cordero y lechazo, los escabechados de conejo, pollo y truchas, el embutido y los productos de la olla (lomo y costillas de cerdo en aceite).PERSONAS20_1

1.3. Demografía

Históricamente la evolución de la población en la zona ha estado íntimamente ligada a las variaciones producidas en las actividades económicas existentes en la comarca sobre todo de la carretería, la trashumancia y la industria maderera.

A principios del siglo XVI, estos pueblos, como se ha dicho anteriormente se encontraban entre los más poblados de Castilla, debido a su saneada economía basada principalmente en la industria carreteril, que originó un destacable movimiento migratorio. Desde fines del siglo XVI hasta el siglo XVIII, reconocido como el de la recuperación económica y demográfica, especialmente en la época de Carlos III, existen variaciones demográficas importantes.

En el siglo XVIII, la carretería comienza su declive y este hecho provocó una importante disminución demográfica, sobre todo en aquellos municipios con economías basadas fundamentalmente en el transporte (Duruelo de la Sierra, Covaleda, Salduero, Navaleno). Aquellos que contaban con recursos agrícolas y ganaderos se mantuvieron (San Leonardo de Yagüe).

A principios del siglo XIX, la importante ganadería lanar y la trashumancia fueron paulatinamente desapareciendo, y la industria de la lana resultó arruinada. De igual forma, la carretería desapareció en la segunda mitad del siglo XIX y esto trajo consigo el hundimiento de la población. Los pueblos de la zona se transformaron en pueblos emigrantes. La industria de la madera se convirtió en la principal actividad industrial (venta de la madera, trabajos forestales y serrerías) y desde entonces ésta va a determinar las cotas poblacionales.

En el siglo XX, los precios de la madera, que habían experimentado un alza desde sus comienzos, subieron hasta un nivel desconocido. Uno de los factores clave fue el éxodo rural, que hizo que al crecer las ciudades se incrementase la demanda maderera para la construcción de viviendas y mobiliario.

Hasta mediados de siglo, la población de todos los pueblos de la zona experimentaba un aumento considerable. En la tabla 2 se observa que en los años 60 la población del Mercado Natural fue máxima. Desde este año, la inmigración dejó su impronta y hubo un declive rotundo y manifiesto y en porcentaje superior a la media nacional. Tan sólo San Leonardo de Yagüe (debido principalmente a la fábrica de Puertas Norma) ha logrado aumentar la población.

A comienzos de los años 90, las perspectivas de las poblaciones de la Comarca no eran nada optimistas. La actividad ganadera, turística, la industria de la fabricación del mueble y actividades de aserradero, así como la explotación de productos secundarios del monte (hongos, setas, etc.) eran las soluciones a esta zona, pero por el momento no han sido capaces de frenar el descenso poblacional iniciado en la década de los 60.

La población existente en el Mercado Natural (tabla 3) es de 15.463 habitantes, según el Padrón Municipal a 1/1/2002 del Instituto Nacional de Estadística. La densidad de población es de 14,35 hab/Km2 y comparada con la existente a nivel nacional (82,8%) nos encontramos con un grave problema de despoblación en la zona, sin embargo, en relación con la provincia de Soria es de las comarcas con mayor densidad de población.

La evolución de la población en los últimos 5 años presenta un saldo negativo, aunque si tomamos como referencia los dos últimos años se observa que 8 municipios han aumentado ligeramente su número de habitantes, siendo destacable el incremento producido en la localidad de San Leonardo de Yagüe.año 1945

En la zona, la división por sexo se presenta equilibrada, aunque los hombres tienen mayor peso específico (51,53%) y supera al alcanzado por el mismo sexo a nivel nacional.

También se encuentran algunas diferencias por grupos de edad (tabla 3), apreciándose una población mucho más envejecida (cerca del 30% tienen más de 65 años) que en el resto del país. El porcentaje de menores de 24 años a nivel nacional supera en 6,61 puntos al porcentaje de este tramo de edad en la zona objeto de estudio (tabla 5).

Por otra parte, se han extraído datos de la población inmigrante del Mercado Natural. Según el Censo de Población realizado por el Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero de 2001, la población inmigrante residente en la zona asciende a 225 personas, que representa un 1,43% sobre el total de la población. A nivel provincial las cifras son sensiblemente superiores con valores de 2% y 2,26% en Burgos y Soria, respectivamente. Igualmente ocurre si comparamos esta cifras con las nacionales; en este caso, se detecta una presencia superior de extranjeros de un 3,82% sobre la población total del país. La tabla 6 recoge la población inmigrante del Mercado, así como las de las provincias que lo conforman y la existente en la Comunidad Autónoma de Castilla y León y España.

Por localidades, se observa en la tabla 7 que sólo hay 5 municipios en los que no residen inmigrantes; sin embargo, en San Leonardo de Yagüe, Navaleno, y Palacios de la Sierra, se localizan más de la mitad de los extranjeros del mercado. Además se constata que la presencia de este colectivo básicamente se encuentra ligada a la existencia de actividad industrial que requiere mano de obra no cubierta por trabajadores de la zona.

Si atendemos a los países de procedencia, los colectivos más numerosos son los búlgaros (28,57%), ecuatorianos (16,07%) y marroquíes (10,26%), que suponen un 54,90% sobre el total. En el gráfico anterior se señala, según países, el número y la procedencia de la población inmigrante del Mercado Natural.

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