EL TRABAJO Y LA VIDA DEL CARRETERO – II

EL TRABAJO Y LA VIDA DEL CARRETERO – II

Un día en la carretería 

Bueyes y carreteros han pasado la noche en terrenos de pastos comunes.

A la alborada, cuando el día nace, los carreteros comienzan su trabajo. Uncen las yuntas al ubio con las coyunda. Los bueyes apoyan la testuz protegida con las melenas, sobre el duro ubio; los corniles protegen los cuernos…El aperador y su ayudante han repasado todas las carretas y enseres. Los bueyes han descansado durante la noche con su rumiar cadencioso.

Gañanes, aperadores y ayudantes, pasteros y mayoral, dedican sus primeros momentos a uncir. Los terneros, que van con las madres que han parido en el trajino, son metidos en las jaulas o en pequeñas arcas.

Con la vara al hombro, el mayoral da las órdenes de salida. Encabeza la carretería el carro guía. Detrás seguirán en fila las demás carretas. Cada carretero se ha encargado de cinco carretas. Son seis los conductores.

Los bueyes de rebezo van próximos a las carretas dispuestos a ser uncidos en cualquier momento. El tren o cuadrilla de carretería ha puesto su máquina en funcionamiento. Empezaba la prosa de la vida diaria. Durante 30 ó 40 kilómetros, el traqueteo de las pinas y de los ejes será la única música.

Pero llegan las doce del mediodía. Es la hora de la primera desyunta. Desuncen los bueyes en un lugar fijado por el mayoral en el que hay abundancia de pastos. Durante dos o tres horas pacerán los bueyes y rumiarán lo suficiente para descansar.

Los pasteros los llevan a los abrevaderos. Los carreteros han comido y descansan al unísono con los bueyes. Los aperadores que han revisado las carretas, si es necesario repararlas, harán que la carretería siga allí.

Si así no fuera, uncirán de nuevo y seguirán el camino diario. El sol de la tarde les pega de lleno. Antes de que la noche llegue, el mayoral habrá preparado el lugar para las segundas desyuntas del día.

Sin título-4   Cuando el sol se acuesta, la carretería se detiene. Las parejas se desuncen. El pastero y su ayudante comienzan su tarea específica: pastos y abrevaderos. Los carreteros preparan su cena, colocan sus carros en círculo y las carretas son revisadas por los técnicos aperadores.

Después de haber cenado, si el pueblo al que pertenecen los pastos es adverso, meten los bueyes dentro del círculo hecho con las carretas para protegerlos durante la noche. En caso contrario, los dejan pacer en libertad, y si los pastos son buenos, hacen tiempo reparando carretas, para aprovecharlos, con gran disgusto por parte de los pueblos propietarios. Pero así no pagarán pastos de verano durante los ocho meses del trajino.

A veces, la reparación de carretas suponía quedarse en un mismo lugar tres o cuatro días.

Siguiendo el tren carretero iban mujeres, hombres y muchachos para aprovechar los desperdicios. Este espectáculo se quiso suprimir pero el Sr. Fiscal no fue atendido por la Sala de Alcaldes de Casa y Corte. En cuanto a su marcha por las rutas de España, suponía un espectáculo único e impresionante:

“No hay espectáculo más salvaje y nomádico; los carros, bueyes, hombres y perros se asemejan unos a otros, sin embargo los campamentos nocturnos, en las márgenes de las carreteras, en los desfiladeros y entre los bosques, son muy pintorescos”.

Esta ruta diaria, normalmente, no seguía las carreteras más frecuentes ni las calzadas reales, sino los caminos más rectos e insospechados.

Cuando las carreterías iban a Madrid, debían someterse a normas especiales. Cada carreta tenía que entrar con su conductor. Estaban sometidos a determinados horarios, publicándose a la hora en que debían salir las carretas.

Las desyuntas las efectuaban a las afueras de Madrid, pudiendo aprovechar los pastos dentro de las cinco y cien millas alrededor.

Si la ciudad, villa o pueblo al que llegaban era pequeño, detenían la carretería en la posada o casa de carretería, la cual disponía de un gran patio con muchos establos en la planta baja. Allí descansaban y comían personas y animales.Sin título-5

EL “AJO CARRETERO” 

Era la comida preferida por el carretero. Consistía y consiste, pues aún hoy se hace, en poner carne de carnero en un caldero o caldera. Se coloca ésta al fuego vivo, llena de agua… Se tiene hirviendo durante un tiempo considerable. Pasado ese tiempo, se saca la carne de la caldera y, al caldo que resta, se le ponen sopas de pan y se sirve la sopa así hecha en los platos. Lo curioso del ajo carretero es que primero se come la carne caliente y después la sopa.Sin título-6

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