NOMENCLATOR HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, ESTADISTICO Y DESCRIPTIVO DE LA PROVINCIA DE SORIA: MANUEL BLASCO JIMÉNEZ – 1909

NOMENCLATOR HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, ESTADISTICO Y DESCRIPTIVO DE LA PROVINCIA DE SORIA

MANUEL BLASCO JIMÉNEZ – 1909

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Covaleda, es uno de los lugares de nuestra Provincia que bajo ese modesto titulo reúne mayor número de almas, ha embellecido la población con varias y elegantes casas construidas por particulares, y viene sosteniendo siete comercios de comestibles, adicionado también uno de éstos con el de telas; profesor médico y una farmacia.

Actualmente se halla en construcción una carretera que une Cidones con Regumiel.

Situado en la margen izquierda del río Duero y vertiente meridional de la sierra y pico de Urbión, sobre terreno pedregoso y accidentado y con clima frío, no conseguiría aunque lo intentase justificar que su término pudiera envanecerse de poseer las bellezas propias de regiones llanas, cálidas y fértiles, cuyos soles se exhiben siempre fulgurosos, plateada su luna, limpia y azulada su atmósfera, sus llanos revestidos con verdosa alfombra, sus valles cubiertos de margaritas y esperanzas, vallados de limoneros sus arroyos, festoneadas de salmientos las inclinaciones de sus cerros, sus vegas extensas y extenso también el surco que el arado trazara.

No pretende esos timbres, porque no le corresponden; satisfecho vive con sus propias bellezas, que aunque de índole diferente, no dejan de merecer el nombre de poéticas, dicho sea con permiso del señor Cornejo, el autor del inédito Agosto del fraile, que intentando dar picón en aquél departamento. como el mismo escribió, hubo de volverse… molido y picado y sin repletar las alforjas.

Para Cornejo no hubo acaso poesía fuera de los jardines artificiales; reñido quizá con la naturaleza, porque nunca debió gustar sorprenderla y ni auxiliarla en la manifestación de sus maravillas, no pudo admirar aquella siempre verdosa y permanente alfombra de nueve leguas de circunferencia, llena de accidentes y abrumada bajo el peso de miles de miles de pinos, cuyas copas, sacudidas por el viento, ya sofocan con su ruido el graznido del búho, del cuervo y de la corneja ó bien acallan el murmullo de las hayas, robles, tejos y brezos y el de otros muchos árboles frutales silvestres, y diferentes arbustos más de que hasta la fecha no se han hecho aplicaciones, sin duda porque el pino, prestándose dócil al labrado y el brezo al carbón de fraguas han relevado al hombre de la necesidad de recurrir al auxilio de aquellos. Él no comprendió quizás en lenguaje mudo y misterioso de las sierras vestidas con esos gigantes pinos, que se alzan hasta esconder sus remates en las nubes como en ademán de arrancarlas en estío el estridente rayo que llena de terror, aun á las infinitas avecillas, que no cesan de celebrar en todo tiempo con sus trinos la sorprendente vegetación, bajo cuyo amparo viven y se multiplican, y en invierno el copo de nieve que sintetiza la sencillez de aquellos habitantes, cuya laboriosidad corre parejas con sus costumbres, como su amor al término en que nacieron está en armonía con los elementos á cuyas expensas se sostiene.

Cornejo, sin duda, no paró mientes en esas bellezas. Menos devoto de la venatoria que el rey don Alonso XI, pero acaso más aficionado que él á las cacerías de plato y sobremesa, ni se impacientó por averiguar si era realmente “buen monte de oso et de puerco en verano la Garganta de Cobalieda” como escribió dicho monarca, ni si podía o no hallarse poesía entre aquellas sierras donde mil manantiales brotan y se precipitan y llegan, retorciéndose por los valles, á confundirse con el Duero, en cuyo fondo el pez y la trucha nadan con semejante libertad á la del ave que discurre por el espacio. Si supuso reprensible que la mujer de aquella región compartiera con el cabeza de familia aun las operaciones más penosas, fue acaso porque ignoraba que todo concurso es poco si al asociado se le abruma con impuestos mayores á los que puede soportar. Fijó los, ojos indudablemente en la lugareña que regresaba del campo, al toque de oraciones, enlodada hasta la cintura y ansiosa de encender bajo campanuda chimenea la luminaria que había de enjutar su ropa y la de su esposo; mas pasó desapercibido el apretado abrazo y dulce beso con que la madre, al llegar á su albergue, recibió al hijo de su alma. Si lo hubiera observado y discurrido sobre la fuerza misteriosa que movía los brazos del niño para rodear con ellos el cuello de la madre, probablemente habría encontrado poesía por muy profano que fuere á los encantos del hogar doméstico.

No es Covaleda un lugar agrícola, recoge algunos productos elementales de la agricultura, y nada más, sino un pueblo cuya ganadería merece la clasificación de importante, un lugar cuyos pastos y montes sintetizan riqueza inmensa é inagotable, si el aprovechamiento fuere bien dirigido; una reunión de 895 almas, que viven llenas de privaciones cabe un potosí que no saben ó no les es dado explotar. Su término confina por N. con el de Vinegra de Arriba, por S. con el de Cabrejas del Pinar, por E. con el de Vinuesa y por O. con el de Duruelo.

Tiene cinco fábricas hidráulicas para el aserrado y elaboración de maderas, cinco molinos harineros y un colmenar llamado del Homo; una escuela de niños y otra de niñas, dotadas respectivamente con 625 pesetas anuales, casa y retribuciones; una iglesia parroquial de segundo ascenso bajo la advocación de San Quince y Santa Julita, y tres ermitas tituladas: la Virgen del Campo. Nuestra Señora de las Angustias y San Miguel.AlfondolaPosada1929

Corresponde al Obispado de Osma, distante nueve leguas, á la Audiencia Territorial de Burgos, á la Capitanía General de Zaragoza y al partido de la Capital, de la que le separan 45 kilómetros comunicándose por Salduero, Molinos, Cidones y Toledillo.

Covarnezo es el nombre de una cueva, situada en un llano en el término de Duruelo, á la qua dio fama en la primera guerra civil, llamada de sucesión, el célebre cura Merino escogiéndola para refugio de sus gentes.

La mayor importancia de esta consiste en su capacidad, pues que holgadamente pueden albergarse en ella más de 600 hombres.

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