SENTENCIA EN JUICIO POR PASTOS CON DURUELO DE LA SIERRA (17/05/1850)

SENTENCIA EN JUICIO POR PASTOS CON DURUELO DE LA SIERRA

Aprovechamiento de pastos (17 de mayo de 1850)

Se manda mantener al pueblo de Duruelo en la posesión de la mancomunidad de pastos con el de Covaleda, confirmando la sentencia del Consejo provincial de Soria, y se resuelve:

Que la posesión antigua en la mancomunidad de pastos, no siendo destruida por algún acto o convenio posterior, debe mantenerse, mientras no se acredite otra cosa en juicio de propiedad.

En el pleito que en el Consejo Real pende en grado de apelación entre partes, de la una el Ayuntamiento del lugar de Cobaleda, en la provincia de Soria, y el licenciado D. Manuel Martínez Delgado, su abogado defensor apelante; y de la otra el del lugar de Duruelo, en la misma provincia, apelado en rebeldía; sobre aprovechamiento común de pastos entre los vecinos de ambos pueblos;

            Visto:

Vista la demanda propuesta en catorce de diciembre de mil ochocientos cuarenta y ocho por el Ayuntamiento de Duruelo ante el Consejo provincial de Soria, solicitando se declare entre otras cosas que el pueblo a quien representa tiene derecho al disfrute de los pastos en los terrenos titulados Las Arbitrarias, que corresponden a los términos de Duruelo y Covaleda, como y en los casos que señala la Real cédula espedida en primero de diciembre de mil seiscientos trece:

Vista la contestación del Ayuntamiento de Covaleda, oponiéndose a esta demanda en razón a que en la concordia otorgada en mil seiscientos diez por los dos lugares litigantes, y aprobada por la Real cédula que se ha citado, no se estableció ningún derecho de mancomunidad, sino por el contrario, se señalaron penas con el objeto de evitar intrusiones de los vecinos de un pueblo en los términos del otro respectivamente:

Vista la concordia que se cita de mil seiscientos diez, por la que los vecinos de Duruelo y Covaleda convinieron en deslindar sus términos respectivos, y con referencia al aprovechamiento de sus pastos, en que los ganados de un pueblo pudieran llevarse a pastar en adelante al término del otro, bajo la pena de dos maravedís por cada res mayor que fuese prendada, con algunas otras disposiciones sobre la ejecución de este convenio:

Vistas las pruebas documental y testifical suministradas por las partes durante la primera instancia:

Vista la sentencia del inferior, por la cual además de determinarse sobre los aprovechamientos de leñas y maderas en los montes de ambos pueblos, en cuya parte se halla consentida dicha sentencia, se dispuso en cuanto a los pastos que se atuvieran aquellos a lo convenido en la concordia de mil seiscientos diez, no pudiendo imponerse mas pena que la que allí se establece de dos maravedís por cada res que entrara a pastar en los terrenos en ella demarcados, exceptuando las dehesas de cada población, que se habían de guardar desde primero de mayo hasta el día de San Miguel, bajo las penas generales; y en el restante tiempo del año bajo las de la concordia; y se declaró que la guarda añal solamente podía ser prendada desde primero de abril hasta Todos los Santos, en los términos que designa dicha concordia:

Vistos los recursos de apelación y nulidad que el Ayuntamiento de Covaleda interpuso en tiempo y forma contra la parte de la sentencia referida que hace relación al aprovechamiento de pastos, de cuyos recursos tan solo admitió el primero el Consejo provincial:

Visto el escrito de agravios presentado en esta segunda instancia por el licenciado Martínez Delgado, a nombre del Ayuntamiento apelante de Covaleda, en el cual se limitó a pedir la revocación de la sentencia apelada, en cuanto por ella se consideran válidas y obligadas las penas de la concordia de mil seiscientos trece, relativas a los pastos de Duruelo y Covaleda:

Vista la declaración de rebeldía dictada contra el Ayuntamiento de Duruelo por la sección de lo Contencioso del Consejo Real, para los efectos del artículo doscientos cincuenta y cinco de su reglamento, a solicitud del licenciado Martínez Delgado, por no haber comparecido dicho Ayuntamiento de Duruelo en esta segunda instancia durante el término que señala el referido reglamento:

Vistas las disposiciones segunda, tercera y cuarta de la Real orden de diez y siete de mayo de mil ochocientos treinta y ocho, en las que se previene sea respetada la posesión de los pastos públicos de un distrito común de cualquiera denominación, tal como haya existido de antiguo, mientras no se promulgue una ley que establezca derecho sobre el particular, reservando el suyo, para que puedan utilizarle en el competente juicio de propiedad ante el tribunal que corresponda, a los vecinos de los pueblos que pretendan pertenecerles el usufructo privativo de todo o parte de su término municipal, sin que por esto se haga novedad en el uso de los ejidos y dehesas boyales destinadas para cada pueblo en particular:

Considerando que por la concordia de mil seiscientos trece, contra cuya validez se reclama, además de destinarse los términos municipales de Duruelo y Covaleda, se reconoció el derecho y se estableció el modo de aprovechar los pastos de ambos términos los ganados de los vecinos del uno y otro pueblo:

Considerando que no se ha probado que la posesión antigua, mancomunada en la forma establecida en la mencionada concordia, haya sido destruida por ningún acto ni convenio posterior, y que por lo mismo con arreglo a los artículos citados de la Real orden de mayo de mil ochocientos treinta y ocho, debe mantenerse tal cual ha existido, mientras el pueblo de Covaleda no acredite en juicio de propiedad el derecho exclusivo a los patos de todo su término:

Oído el Consejo Real, en sesión a que asistieron D. Domingo Ruíz de la Vega, Presidente; D. Pedro Sainz de Andino, D. José María Perez, D. Francisco Warleta, el Conde de Balmaceda, D. Manuel García Gallardo, D. Roque Guruceta, D. Juan Felipe Martínez Almagro, D. Saturnino Calderón Collantes, D. Cayetano de Zúñiga y Linares, D. Florencio Rodríguez Vaamonte, el Marqués de Someruelos, D. Miguel Puche y Bautista, D. Pedro María Fernández Villaverde, el Marqués de Peñaflorida, D. Facundo Infante y D. Diego Martínez de la Rosa, vengo en mandar se mantenga al pueblo de Duruelo en la posesión de la mancomunidad de pastos con el de Covaleda con arreglo a la concordia de mil seiscientos trece, dejando a salvo el derecho de las partes en el juicio competente de propiedad; confirmando la sentencia del Consejo provincial de Soria de diez y siete de abril de mil ochocientos cuarenta y nueve, en la parte apelada, en cuanto fuese conforme con este mi Real decreto, y revocándola en cuanto le fuere contraria.

Dado en Palacio a diez y siete de mayo de mil ochocientos cincuenta.

Está rubricada de la Real mano.- El Ministro de la Gobernación del Reino, el Conde de San Luis.

(Colección legislativa – 1850 – Tomo 50, número 12)

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