CAMBIOS RECIENTES DEL LÍMITE SUPERIOR DEL BOSQUE EN URBIÓN: GESTIÓN FORESTAL, GANADERÍA Y CLIMA – III

CAMBIOS RECIENTES DEL LÍMITE SUPERIOR DEL BOSQUE EN URBIÓN: GESTIÓN FORESTAL, GANADERÍA Y CLIMA – III

CAMBIOS EN EL APROVECHAMIENTO GANADERO

Los propios Proyectos de Ordenación de los montes establecen también desde mediados del siglo XX la carga ganadera que se permitirá en cada monte, lo que nos permite estimar cuál ha sido la evolución de esta presión ganadera y el papel que haya podido jugar en la dinámica reciente del límite superior del bosque en Urbión. En este sentido, hay que señalar que son significativos los cambios habidos en el aprovechamiento ganadero de estos pastizales de altura. Como se recoge en la tabla 3, la carga ganadera ha experimentado una reducción muy importante desde mediados hasta finales del siglo XX, destacando especialmente la práctica desaparición del ganado caprino, que además es el que más daño puede causar en la vegetación de porte arbustivo y arbóreo.

Tabla 3. Estimación de la carga ganadera media anual, en número de cabezas de los distintos tipos de ganado, a mediados y finales del siglo XX, a partir de los datos de los Proyectos de Ordenación de los montes

Tabla 3. Estimación de la carga ganadera media anual, en número de cabezas de los distintos tipos de ganado, a mediados y finales del siglo XX, a partir de los datos de los Proyectos de Ordenación de los montes

A la disminución de la carga ganadera en esta zona alta de pastizales ha debido contribuir también la transformación del conjunto de los aprovechamientos agro-ganaderos en estos municipios en este mismo periodo considerado. Esta transformación ha significado una drástica reducción de tierras dedicadas al cultivo en la zona baja, más próxima a los núcleos de población, tierras que han pasado a dedicarse a prados y pastos. De esta forma, el ganado, o una parte muy importante de él, no ha tenido que seguir subiendo a los pastos de altura, sino que ha pasado a aprovechar las antiguas tierras de cultivo abandonadas o reconvertidas a pastizales, cercanas a los pueblos.

El resultado, en cualquier caso, es una disminución significativa de la carga ganadera en las áreas situadas a mayor altitud, y como consecuencia, unas condiciones favorables a la regeneración del bosque y su avance ladera arriba.

ANÁLISIS DE POSIBLES CAMBIOS EN LAS PRINCIPALES VARIABLES CLIMÁTICAS EN EL ENTORNO DE URBIÓN: UN INTENTO DE APROXIMACIÓN A PARTIR DE LOS DATOS DISPONIBLES

Ante una dinámica de cambio tan acusada como la que hemos observado en Urbión, cabe preguntarse si el clima ha podido intervenir de alguna forma mostrando algún tipo de cambio en un sentido favorable al avance en altitud de la vegetación arbórea. Dicho de otra forma, la pregunta es: ¿se observa algún cambio en el clima en estas últimas décadas que pueda contribuir a explicar esta rápida subida de la treeline?

Aquí nos encontramos con el problema de los datos climáticos disponibles (Tabla 4). Sólo disponemos de datos mensuales de 16 variables térmicas y pluviométricas de 4 estaciones meteorológicas del entorno más inmediato que cuentan con datos hasta la actualidad: Vinuesa y Barriomartín en Soria, y Mansilla y Ortigosa en La Rioja. El primer problema que se detecta es la ausencia de estaciones en altitudes superiores a los 1.300 metros; no tenemos por tanto datos tomados en condiciones climáticas de alta montaña. El segundo problema es que las 4 estaciones almacenan datos de periodos diferentes, sin una homogeneidad suficiente entre ellas que nos permita comparar con garantías la evolución de las condiciones climáticas en el último medio siglo. Además existen saltos temporales y numerosas lagunas en las series de datos, con años en los que las series de datos están incompletas.

De esta forma resulta complejo hacer un análisis comparado fiable. Se han realizado resúmenes anuales de las variables seleccionadas y se han establecido diferentes periodos temporales para analizar la evolución climática en el último medio siglo, atendiendo con mayor atención al periodo invernal.

En función de los déficits de los datos y la disparidad en cuanto a los años con datos en cada una de las estaciones han de tomarse los resultados con precaución y considerarse meramente como aproximativos.

Tabla 4. Características de las estaciones termopluviométricas más cercanas

Tabla 4. Características de las estaciones termopluviométricas más cercanas

 Cambios en las precipitaciones

Los resultados obtenidos en el análisis de las precipitación media mensual y anual apuntan a que si bien la precipitación total ha descendido a lo largo del último medio siglo, este descenso ha sido muy ligero, e incluso en una localización (Ortigosa) se aprecia un tímido aumento. Cuando analizamos la precipitación estacional los resultados parecen más expresivos, pues se aprecia que es durante los meses plenamente invernales (de noviembre a marzo) cuando las precipitaciones descienden de forma más acusada: entre un 10% y un 30% sólo en la última década del siglo XX (Tabla 5 y Fig. 4).

En Mansilla por ejemplo, la precipitación media para el periodo 1968-1986 era de 797,7 mm, descendiendo este valor a 723,7 mm para el periodo 1987-2005, lo que supone un descenso de la pluviosidad anual del 9%; la precipitación media de los meses invernales ha pasado de 494 mm a 406 mm, siendo el descenso de la precipitación invernal del 18%. La precipitación media anual, marcada por la gran irregularidad interanual propia de las lluvias en los climas mediterráneos, muestra una tendencia ligerísimamente decreciente; en cambio, los inviernos en las montañas de Urbión parece que han sido más secos en los últimos años.

fig 4 - a

Fig 4. Evolución de las precipitaciones totales y las precipitaciones de los meses invernales (noviembre a marzo, ambos incluidos), a lo largo de las últimas décadas, en las estaciones de Mansilla (arriba) y Barriomartín (abajo)

Fig 4. Evolución de las precipitaciones totales y las precipitaciones de los meses invernales (noviembre a marzo, ambos incluidos), a lo largo de las últimas décadas, en las estaciones de Mansilla (arriba) y Barriomartín (abajo)

 Tabla 5. Resúmenes de los datos y los cambios más significativos en los observatorios termopluviométricos más cercanos a Urbión

Tabla 5. Resúmenes de los datos y los cambios más significativos en los observatorios termopluviométricos más cercanos a Urbión

La leyenda explicativa de estas tablas y las figuras siguientes es: T: temperatura media anual.

T WIN: temperatura media del periodo invernal (noviembre a marzo, ambos incluidos). T JAN: temperatura media del mes más frío (enero). T JUL: temperatura media del mes más cálido (julio). TM MAX: temperatura media de las máximas. TM MAX JAN: temperatura media de las máximas en enero. TM MIN: temperatura media de las mínimas. TM MIN JAN: temperatura media de las mínimas en enero. D 0: número anual de días con temperatura media < 0ºC.

D 5: número anual de días con temperatura mínima < –5ºC. D 30: número anual de días con temperatura máxima > 30ºC. P: precipitación total media anual. P WIN: precipitación media del periodo invernal (noviembre a marzo ambos incluidos). DSn: número medio anual de días de nevada. DSnG: número medio anual de días en que el suelo está total o parcialmente cubierto de nieve.

Es probable que esta menor precipitación invernal se traduzca básicamente en una cubierta nival menos espesa y menos duradera, pero el estudio en la evolución de las precipitaciones en forma de nieve resulta ciertamente complicado dada la precariedad de los datos y la baja altitud de los observatorios disponibles. Si tenemos en cuenta los datos recogidos en Barriomartín para días de nieve en el suelo y los de Mansilla para días de nieve y para días de nieve en el suelo (Figura 5), se aprecia desde finales de la década de 1960 una tendencia a la baja en el significado de la nieve en la precipitación invernal. No existen datos nivales en altitud, tanto en aportación como en permanencia, por lo que resulta imposible sacar conclusiones fiables sobre la evolución del manto nival en los Picos de Urbión; una vez más, sería necesario disponer de observatorios meteorológicos en altitudes superiores a los 1.700 metros.

Fig. 5. Evolución a lo largo de las últimas décadas del número de días de nieve y días de nieve en el suelo de acuerdo con los datos de los observatorios de Barriomartín y Mansilla.

Fig. 5. Evolución a lo largo de las últimas décadas del número de días de nieve y días de nieve en el suelo de acuerdo con los datos de los observatorios de Barriomartín y Mansilla.

6.2. Cambios en las temperaturas

El análisis de la evolución de los valores térmicos en las montañas de Urbión parece mostrar variaciones de mayor calado y posible significación ambiental (Tabla 5). La temperatura media anual habría aumentado en las últimas décadas del siglo XX en las cuatro estaciones. Especialmente llamativo resulta el caso de Vinuesa cuya temperatura media anual a final de siglo, entre el año 1990 y el 2001 fue más elevada que en el periodo 1957-1965, pasando de 7,7ºC a 9,6ºC. En el resto de estaciones, con series de datos continuas desde finales de la década de los 70, el aumento de temperaturas también se manifiesta. Con la salvedad anotada de la discutible fiabilidad de los datos disponibles, podríamos afirmar que en las últimas décadas del siglo XX se ha producido un aumento significativo de las temperaturas medias en las montañas de Urbión de 1,1ºC de media.

El incremento térmico se llega a tornar en espectacular si atendemos a las temperaturas medias de los meses invernales (de noviembre a marzo, ambos inclusive) especialmente en Vinuesa (Figura 6), donde ha aumentado más del doble, pasando de de 2,2ºC a 4,6ºC. Tomando con prudencia este dato, la tendencia de un aumento térmico más acusado en los meses de invierno se confirma en el resto de estaciones pues, en todas, el aumento de temperaturas es mucho mayor durante el periodo más frío del año, con un ascenso de las temperaturas medias invernales de 1,3ºC. En consecuencia el caldeamiento del clima en su conjunto se debe en buena medida al descenso en el rigor del frío invernal. El incremento térmico es más significativo en los meses más fríos de año que en los cálidos, como se comprueba al ver la evolución de la temperatura media en el mes de julio y en el mes de enero.

fig 6-a

Fig. 6. Evolución y cambios en las temperaturas y precipitaciones en el observatorio de Vinuesa.

Fig. 6. Evolución y cambios en las temperaturas y precipitaciones en el observatorio de Vinuesa.

 Esta tendencia hacia inviernos menos fríos (Calavia, 1984) es una hipótesis confirmada por la evolución de la temperatura media mensual de las máximas y mínimas diarias en la última década, especialmente si atendemos al resultado de esta variable en el mes más frío, enero, donde las subidas son notables. Igualmente son las temperaturas mínimas las que experimentan subidas de mayor entidad (entre 0,7ºC y 2ºC), pues se incrementan más del doble que las temperaturas máximas, lo que vuelve a confirmar que más que un calentamiento del clima en su conjunto lo que está ocurriendo es un atemperamiento del frío dentro del clima de estas montañas. Pues en todas las estaciones con series de años que acumulen datos continuos la temperatura media en el mes de julio no ha visto modificada su tendencia. Es decir, los inviernos son menos fríos, pero los veranos no son más cálidos.

También descienden el número de días de helada, esto es, aquellos con temperatura mínima inferior a 0ºC y los días con temperatura mínima inferior a –5ºC. Aunque en grado desigual, pues en Ortigosa, aunque también se produce un descenso, éste es mucho menos acusado que en el resto de estaciones. En contraste, los días con temperaturas máximas superiores a los 30º C no sólo no han disminuido sino que, aunque con valores muy desiguales, han aumentado en todas las estaciones salvo en la de Barriomartín.

Del análisis realizado podemos extraer, en fin, dos grandes conclusiones generales. En primer lugar, que la pluviosidad anual acusa un ligero descenso provocado fundamentalmente por la caída de las precipitaciones en invierno. En segundo lugar, que el ascenso de las temperaturas medias, mínimas y máximas (sobre todos de las primeras) es mucho más acusado en el invierno, por lo que podemos decir que se está produciendo una atenuación del rigor invernal; los inviernos en Urbión tienden a ser menos fríos y con temperaturas mínimas más altas. ¿Hasta qué punto pueden haber contribuido estos hechos al avance en altitud de los árboles, y al cambio tan espectacular observado en la treeline en Urbión en los últimos cincuenta años? En este sentido, el análisis dendrocronológico efectuado sobre una población cercana de Pinus uncinata mostró que los factores que controlan más directamente el crecimiento arbóreo no son las precipitaciones invernales ni las temperaturas medias, sino sobre todo los otoños cálidos y las primaveras cálidas y no muy húmedas (Ruiz, 1989), cambios que no destacan como significativos en los datos analizados.

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