EL SOL (07/06/1933)

EL SOL (07/06/1933)

La riqueza forestal, los pastos y el ganado. Los campos agropecuarios en la provincia de Soria

Dos san los aprovechamientos de los montes: el forestal y el de pastos. Entre ellos hay que buscar un equilibrio que, permitiendo el desarrollo de la ganadería, no perjudique a la perduración de los montes. Metiendo en un monte más ganado del que racionalmente puede pastar, sin perjuicio del árbol, se llega a matar la gallina de los huevos de oro.

Este problema lo hay allí donde exista bosque. Al pie del Urbión, vestido con la perenne gala de los pinos maderables, el problema no se ha resuelto. Varios pueblos de la provincia de Soria tienen su vida adscrita a la explotación forestal. Se ha hablado ya con frecuencia del vivir colectivo de aquellos pueblos: Covaleda, Duruelo, etc. Algunos, dejándose llevar de cierta corriente extremista, nos han hablado de un comunismo que no existe. Lo que hay es una explotación colectiva en su origen: las vecinos de los pueblos dueños de los montes reciben una “suerte” o número de árboles cada año. En algunos sitios, aquí, acaba el colectivismo; en otros, subsisten sierras comunales, donde se hace el primer trabajo de la madera: su corta. Después cada vecino la elabora a su antojo y la lleva al mercado. De la mayor perfección del trabajo o del mejor espíritu, mercantil depende el beneficio individual. Así puede haber ricos; pero no hay pobres en aquellos pueblos.

ANOCHECER EN PINARES AÑO 97

Pero existe el problema del árbol y el ganado. En los montes puede entrar un número de cabezas, que el distrito forestal, después de un estudio técnico, señala anualmente, sin perjuicio del bosque. Acatando lo que el distrito forestal prescribe, la ganadería puede subsistir sin daño para el monte y, por consiguiente, para el régimen de aprovechamiento de que hemos hecho mención. Aumentando las cabezas que entran a pastar en el monte, corre éste grave riesgo de extinguirse. Pues bien: la, avaricia de los ganaderos hace que se duplique y aún triplique el número de cabezas de ganado que entran en los montes por encima del plan forestal. Y el respeto para esta infracción, que en definitiva dañará, a los pueblos dueños de los montes, se cotiza en las elecciones por los políticos, que buscan el voto a todo trance y riesgo. Así ocurre en algunos de los pueblos del Urbión.

Se falsea el plan forestal, con daño para el monte, a pesar de la vigilancia de la guardería encargada de compulsar el número de cabezas que pastan. Con la tolerancia de los guardas o por no haber número suficiente de éstos, entra el ganado en los montes sin trabas ni medida. Y mientras los ganaderos aumentan su negocio, la fuente de riqueza que sustenta a los pueblos disminuye con tendencia a cegarse.

El ministerio de Agricultura tiene aquí un problema, que ya se le ha sometido a su resolución, que puede resolver fácilmente: bastará que se haga un severo recuento del ganado, y que se mantenga enérgicamente el coeficiente de cabezas que pueden pastar.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EL SOL (07/06/1933)

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s