SORIA SEMANAL (28/07/1990)

SORIA SEMANAL (28/07/1990)

SAN LORENZO 1990

COVALENSES;

Recordamos con nuestra más profunda admiración a nuestros antepasados, que con inigualable entereza. – sirvan todas las acepciones que da el diccionario a esta palabra- estos extraordinarios hombres de COVALEDA.. “Cojonudos Hombres “, que defendieron y supieron guardar y conservar para los suyos, lo que por naturaleza propia les pertenecía y con hambre en sus estómagos, ¡Si! …. con mucha hambre, no vendieron ni hubiesen vendido jamás, como hizo “ESAU”, su primogenitura por un plato de lentejas.

Iglesia parroquial. Al fondo la gran masa de pinar.

Iglesia parroquial.
Al fondo la gran masa de pinar.

 Hombres de amplia mentalidad los covaledenses, buscando horizontes abiertos y abriéndose paso a golpe de hacha entre la selvática espesura del bosque pinar de su pueblo, donde en su abundante fauna se encontraban los “osos y los lobos”, con vista de águila, músculos de toro, pulmones de gacela y corazón de tigre, caminando hacia el norte escalaron la empinada y áspero clima del Urbión, (2.258 metros sobre el nivel del mar) y en la cúspide rocosa del gigante ibérico, para dejar constancia de su conquista, con un pico de forjado hierro y puntas de templado acero…, hicieron una CRUZ con UN PUNTO en cada uno de sus ángulos (perpétuos testigos de la conquista) y una C. con esto querían decir: COVALEDA HASTA AQUIN LLEGA.

Estoy seguro, que estos BRETOS, gritaron con toda la fuerza de su garganta dirían: ¡Los horizontes son nuestros!…, con la satisfacción del más explosivo júbilo varias veces repetida, al tiempo barrancos profundos de la sierra, dicen…, que su eco llegó, por el norte, a la SIERRA LA DEMANDA, por el sur, al GUADARRAMA, por el este, al MONCAYO, y por el oeste, pasando por la meseta de Salas, se perdió en las llanuras de la TIERRA DE CAMPOS… y quizá arrastrado por las aguas del río Duero llegara a su desembocadura (Oporto), perdiéndose en la inmensidad del océano Atlántico.

Hombres de pelo en pecho los “BRETOS”, curtidos por el sol abrasador de la reseca Castilla y el boreas del norte que arrecia con fuerza a COVALEDA en los meses invernales…, habían descubierto y conquistado para su pueblo, uno de los picos más altos de la Ibérica Cordillera, “EL URBIÓN” y donde el horizonte, en las direcciones de los puntos cardinales se pierde, donde nuestra vista no puede alcanzar y el cielo al parecer se junta con la tierra…

Después de contemplar el maravilloso arco natural, que en tremenda roca ha hecho la naturaleza, ventana que mira a la “Sierra de Cameros”, como cabras montesas caminando hacia el este por los riscos y peñascos de los tortuosos y abruptos vericuetos de la sierra, acaso estos excepcionales covaledanos, pudieran ver también, sobre el verde rabioso de los regatos de las fuentes del verdinal donde crecen hierbas malas, vacas y cabras pastando y vieran (también) sobre las lagunas, contemplando a la muerte, un gran vuelo de buitres mandando el azul celeste.

No hay duda, de que estos formidables pinariegos, sabían este verso que dice: Es árido el camino, las rutas son muy largas, agudos los espinos y las rosas amargas.

Pero…, caminante no hay camino, se hace camino al andar, (decía Machado en uno de sus versos),.

Y así, sin importarles para nada la aridez del camino, las largas rutas, los aguso espinos y las amargas rosas, -genciana del Horhillo-; estos infatigables caminantes andando, andando … para hacer camino…

A su izquierda el Pico de las Vacas y la abismal barrancada de majarubia. A la derecha quedaba la Laguna larga y helada, dando la sensación de tocarla con las manos la cumbre de Mojón Alto, donde vacas ibéricas azotadas por la fría brisa de la Sierra hacían siesta y andando estos hombres… sobre agudas y duras aristas de piedra con los pies cansados por la larga caminata, llegaron al Zurraquín… ¡otro gigante de la Sierra!… y aquí también en lo alto del picacho, otra CRUZ, otros PUNTOS, otra C, otra conquista … para COVALEDA y LOS SUYOS.

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-No quiero divagar saliéndome del asunto, he de seguir adelante junto a estos hombres para no quedarme atrás-.

Ya estamos sobre la rocosa meseta de la alta muralla en forma de arco, que tachonada de guijos brillantes de minúsculos destellos circunda por el norte a la Laguna Negra y donde en las quiebras de la ciclópea y vertical pared anidan los buitres y las águilas reales, acompañadas, por otras aves rapaces de menor tamaño, el silencio que aquí en esta maravilla de la naturaleza se antoja impresionante es roto por el graznido de las rapaces aves alimentando a sus polluelos, o el ruido de las aguas que vierte la Laguna helada cayendo fuerte en las cascadas de su arroyo, o roto también, por el monótono y arítmico tintineo de los cencerros que cuelgan del ganado que pasta en la rocosa lastra zurraquinera, buscando, la escasa reseca y dura hierba de la sierra.

-Atrás habían dejado ya, el intrincado y dudoso paso de la Canaleja-.

Desde lo alto del risco, -extasiado- estos genuinos y esforzados covaledenses, pudieron contemplar como si de fantástico sueño se tratara, toda la maravilla que la prodigiosa naturaleza ponía ante sus ojos … en el fondo a los pies del risco que les servía de atalaya, una laguna casi simétrica de oscuras aguas, azuladas o negras -al parecer vistas de lejos, ya que las aguas de esta laguna, al igual que el agua de toda la sierra es pura y cristalina-, rodeada de anárquicos peñascos y verde césped donde hayas y cónicos pinos silvestres crecían juntos, queriendo besar del cielo el purísimo azul celeste.

Los patos salvajes surcaban de un lado a otro sus aparentes negras aguas, en ellas en caprichosas formas se zambullían, al tornar a la superficie agitaban con fuerza sus alas y asustados por la extraña presencia emprendían veloces el vuelo hasta perderse en la selvática espesura del bosque.

El Guijo,  (Historia de Covaleda)

 P.D. La omnipotencia divina del creador en la naturaleza en este agreste paraje de ensueño, en milagrosa obra, hizo que naciera “LA URBIONERA LAGUNA NEGRA” – así llamada desde muchos siglos atrás-, glaciar y llena de encanto, misterio y leyenda, y que los hombres después en parto de siameses, dejaron unida para siempre, el término Municipal del Pinariego y Serrano Pueblo de Covaleda, porque cierto es, que es la bella Laguna en su paraje que la circunda linde por el norte con los lugares conocidos por El Pico do Zurraquín y El Paso la Canaleja; por el oeste El Cordachón y la Cascada; por el sur con El Portillo las Lagunillas y la Senda Mala, éstos del término de dicho pueblo.

La historia nos dice claramente, que fueron los Bretos asentados en las faldas del Pico Urbión, en el pueblo de Covaleda, los primeros descubrimientos de LA NEGRA LAGUNA.

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2 respuestas a SORIA SEMANAL (28/07/1990)

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

  2. Pep Sans dijo:

    ¿Algún sitio donde se pueda acceder actualmente a los números antiguos de “Soria Semanal”? ¿Alguna hemeroteca?

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