VIEJAS TRADICIONES FORESTALES: LA “PINOCHADA” DE VINUESA (1924)

España forestal. 2/1924, n.º 94, página 2.

VIEJAS TRADICIONES FORESTALES: LA «PINOCHADA» DE VINUESA

(ARTICULO POSTUMO DEL “APÓSTOL DEL ÁRBOL” DON RICARDO CODORNÍU)

ANTES el tiempo pasaba trayendo cosas buenas y malas y llevándose otras malas y buenas, aunque por la humana tendencia a no echar de menos lo malo que se lleva y sí a protestar de lo malo que trae, desde Jorge Manrique acá nos preguntamos “que todo tiempo pasado fué mejor”; pero indudablemente a medida que transcurren los siglos se apresura la renovación, y así, fundados en ello sostenemos, que ya no se limita a pasar el tiempo, sino que vuela…

Entre las cosas que desaparecen y cuya falta lamenta toda persona culta, figuran los honestos trajes y las antiguas costumbres populares, y cuando nos enteramos de que algún resto de ellas queda, se regocija el corazón, y quisiéramos que de no conservarse, a lo menos no se olvidaran. Esto, unido a mi constante amor a lo antiguo «bueno» y mis aficiones forestales, me impulsan a escribir hoy algo que tiene tanto de forestal como de tradicional, y sin más preámbulos, entro en materia.

Allá, en donde la cordillera Ibérica se alza ingente separando las cuencas de los grandes ríos Ebro y Duero, y trata de escalar el cielo con los picos de Urbión, que se elevan a más de 2.200 metros de altura, nace el río Duero, y a su falda está Vinuesa, distante de Soria unos 45 kilómetros.

BAILES TIPICOS DE COVALEDA 27-4-2013 (1)

El pueblo tiene 200 vecinos, que viven de los soberbios bosques de pino albar que rodean al caserío, junto al que pasan los arroyos Remonico y Revinuesa, allí llamados ríos.

Ambos se unen al Duero a la salida del poblado y dan fuerza a diversas serrerías.

Colonias veraniegas de familias oriundas, del terruño y cuyo bienestar procede de emigraciones a México y a la Argentina, acuden a disfrutar de las dulzuras del verano.

Hay una iglesia de sillería del siglo XVII al XVIII, siendo los patronos Nuestra Señora del Pino y San Roque, celebrándose fiestas del 14 al 18 de agosto. Entre ellas es de mencionar la Pinochada, basada en un hecho de que no hablan las historias, pero sí la tradición.

Parece ser que los vecinos de Vinuesa y los de Covaleda se disputaron tiempos atrás la posesión de la imagen de Nuestra Señora del Pino; que agriada la cuestión se dio una verdadera batalla, y cuando resultaban vencidos los de Vinuesa, acudieron las mujeres blandiendo estacas de pinos, recuperando la imagen. En conmemoración de la victoria se celebra anualmente la fiesta.

El 16 de agosto, se dice la llamada misa de la Pinochada en una ermita que hay a la entrada del caserío, y cuya patrona es Nuestra Señora de la Soledad. Allí acuden las autoridades y los cofrades de la Virgen, compuesta sólo de casados y casadas, y la de San Roque, solo de solteras, con el pintoresco traje de serranas, el pelo recogido formando un moño de picaporte, y dos rizos a los lados, corpiño de percal de vivos colores, falda de paño encarnado con jaretones de terciopelo negro, pañuelo de Manila de los llamados de talle, pendientes largos, collares con cruces de oro y empuñando una rama de pino de metro y medio de larga que llaman pinocho. Terminada a misa y acompañando a los estandartes de las cofradías, procesionalmente, se dirige la

comitiva a la iglesia, entran en ella las mujeres, dan un suave pinochazo a San Roque, todo esto con la mayor veneración, pues por su dicha conservan la fe de sus mayores. Después salen a la plaza, en cuyo centro hay un tronco de pino de más de treinta metros, en el que se iza una bandera.

Lo rodean las mujeres que, empuñando su pinocho, forman una circunferencia. Al son de la gaita y del tamboril marchan en sentido contrario y dando vueltas alrededor del mayo un pelotón compuesto de solteros y otro de casados. El jefe de cada uno de ellos lleva escudo y los otros sables. Cuando se encuentran simulan que luchan, blandiendo los sables y golpeando tres veces el escudo del jefe contrario, y se repite esto cuatro o cinco veces. Luego circula el cordón de serranas, y la emprenden a pinochazos con los hombres, que han de bajar la cabeza en señal de sumisión, añadiendo: «De hoy en un año», y el favorecido contesta: «Muchas gracias». Ni autoridades ni aun el Sr. Obispo cuando asiste se libran del pinochazo, aunque suave y respetuoso; pero hay malas lenguas que refieren que en más de un caso una serrana apretó la mano al dar el pinochazo a un serrano, acaso para saldar alguna cuenta atrasada…

Influye probablemente para que subsista la costumbre, a pesar del volar del tiempo, el que un dignísimo eclesiástico la mantiene, cuidando de que no se altere. Yo bien quisiera que se generalizara para que llevaran fuertes pinochazos en toda España cuantos por codicia o ignorancia atontan contra la existencia de los montes; ya que no bastan los frecuentes pinochazos que dan los ríos saliéndose de madre e inundando el país, porque al hallarse sin el freno de las masas forestales, sus arroyos se transforman en torrentes…

Dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena y en cuanto a lo forestal, está visto que los pueblos no escarmientan ni en la propia…

 

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, PRENSA y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a VIEJAS TRADICIONES FORESTALES: LA “PINOCHADA” DE VINUESA (1924)

  1. Pingback: HISTORIA DE COVALEDA CUMPLE 3 AÑOS | HISTORIA DE COVALEDA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s