EL INCENDIO DE COVALEDA EN LA PRENSA – (12/09/1923)

12 DE SEPTIEMBRE DE 1923

Hoy, aparece en páginas interiores del periódico de tirada nacional ABC una fotografía a gran tamaño de las calles de Covaleda durante el incendio.

ABC_19230912004CABECERA EL AVISADOR NUMANTINO

EL AVISADOR NUMANTINO (miércoles 12 de septiembre de 1923) – portada

 POR COVALEDA

Por espontánea voluntad y grandemente complacidos en ellos, publicamos en lugar preferente de nuestro periódico de hoy la hermosa, sentida y humanitaria circular que aparece en el Boletín Oficial de esta provincia, correspondiente al lunes último, escrita por el digno señor Gobernador civil D. Rafael Mesa de la Peña.

Amantes de la justicia, no vacilamos en dirigir censuras cuando creemos que lo exige el bien público; pero tampoco escatimamos nuestro aplauso a quien procede justa y honradamente.

Por eso sentimos hoy honda satisfacción ante la lectura del elocuente escrito que ofrecemos a nuestros suscriptores y dedicamos a su autor el mayor elogio que pudiéramos hacerle concediéndole el lugar de preferencia en nuestro periódico.

Dice así:

“Cuando la desdicha hiere a un hombre o a un pueblo mortalmente, pueblos y hombres, si tienen la misma nacionalidad e iguales sentimientos de honradez y de amor hacia la Patria chica y hacia la Patria única e indivisible, acuden con su dinero, con su sangre, con su propia vida para salvar a la víctima inocente del infortunio en que cae; y, o lo consiguen o perecen en la demanda luchando con el más hermoso y grande de los heroísmos. En la historia de todas las naciones encontraréis estos hechos, narrados con la hermosa sencillez de una realidad vivida.

Uno de los más hermosos pueblos de esta provincia, Covaleda, surge como un faro luminoso de vida entre los magníficos pinares que constituyen su riqueza, ha caído casi exánime, y entre las horribles angustias del que quiere vivir y siente el frío glacial de la muerte circulando por sus venas, se debate angustiosamente, agoniza entre lágrimas que ahoga al que la contempla y lamentos que crispan al que los oye, pidiendo que le tiendan una mano misericordiosa que cure la herida brutal abierta en sus carnes por el infortunio.

Un horrible incendio ha destruido más de medio pueblo de Covaleda; noventa y dos casas se han desplomado con estrépito al devorar las llamas siniestramente sus sólidos armazones que resistieron el peso de las nieves y la fuerza de los vendavales. Más de cien familias sin albergue, sin ropas y sin pan, viven de la caridad de los que fueron menos perjudicados.

Y lloran las mujeres llevando de la mano a sus tiernos hijos contemplando aquellas ruinas humeantes que fueron ayer sus felices hogares, nidos de paz y de amor, de ilusiones y de venturas, y reflexionan los hombres que con la desaparición de la casa en que nacieron experimentaron la pérdida de la última esperanza que abrigaron. Y lloran los niños y las inocentes chicuelas al no ver entre las negras ruinas la prenda dominguera que les regaló la madre amantísima, o el juguete caprichoso que les entregó el padre, acaso para conmemorar una fecha feliz.

Vosotros, pueblos dichosos en medio de vuestra tradicional modestia castellana, que veis vuestros hogares erguirse firmes y altaneros, que en vez del llanto de vuestros hijos ante ruinas humeantes, oís sus risas argentinas ante la certeza de que la última cosecha les aseguró el pan diario, que sentís la felicidad de vuestras mujeres traducida en una copla alegre o en el feliz estallido de un beso maternal, vosotros, pueblos honrados por que sois castellanos y sorianos, no podréis ver impasibles la dolorosa agonía de Covaleda, su miseria que ahoga, sus lamentos que hieren, sus ruinas que espantan, sin acudir generosamente en su auxilio, sin ensayar aquella inolvidable obra de Jesús con el tullido Lázaro, cuando le dijo; “Levántate y anda”.

Y firme en esta creencia que conforta mi espíritu enervado ante la magnitud de la catástrofe, que en cumplimiento de sacatísimos deberes pude apreciar con lágrimas en los ojos y con la airada protesta de mi alma castellana también; firme en ese juicio, me dirijo a todos los municipios de la provincia de Soria para que en un rasgo de sublime caridad y de amor, acudan generosa y rápidamente a la suscripción pública ya acordada para salvar a Covaleda, con el fin de que como nuevo Fénix, resurja de sus propias cenizas a impulso de los que por amar mucho la Patria grande defienden con su sangre y con su vida la estabilidad de la Patria chica cuando le amenaza un riesgo de muerte.

Y hacedlo pronto. Proceded generosamente, con la rapidez y energía, por que muy pronto el agua calará los cuerpos de los necesitados; la nieve helará sus carnes; el cierzo inclemente de la sierra helará mortalmente sus débiles organismos, faltos de pan, de ropas y de albergue, y entonces la catástrofe se completará, por que Covaleda, lejos de surgir gallarda de entre sus ruinas negras y humeantes, quedará enterrada en ellas para eterno baldón de los que no corrieron en su auxilio.

Deben pues reunirse los Ayuntamientos, solo o con el vecindario, y acordar la cantidad que ha de depositarse temporalmente en la Sucursal del Banco de España en Soria, para auxiliar a los infortunados de Covaleda en un doloroso infortunio. Es este un deber impuesto por la caridad y el amor hacia el hermano que sufre y muere en el silencio digno y amargo de su propia desgracia.

Yo, abierto el pecho a la esperanza, espero vuestras adhesiones a la obra que expongo en el Gobierno civil. El dinero que dediquéis a esa hermosa obra de caridad y de amor, llevadlo al Banco de España. Será ese el beso que indirectamente depositareis en las frentes de los niños sin albergue. El abrazo que cambiaréis con los hombres que, sin llorar, mirando de un modo indefinible las ruinas de sus casas y al cielo, testigo mudo de sus desdichas. El respeto en fin, sincero y doloroso, frente a las pobres mujeres castellanas, que ante el temor de que sus hijos puedan morir de frío en el próximo invierno los besas incesantemente, furiosamente, para templar sus tiernas carnes indefensas, amenazadas por el cierzo invernal.

Será en resumen ese hermoso acto, si lo realizáis, obra de caridad, de justicia y de amor. Y no olvidéis que el amor, la justicia y la caridad, enaltecen en la vida a los hombres y a los pueblos, señalándolos en la historia patria como acabados modelos de civismo y de ciudadanía.

No olvidéis y escuchadme. Os lo agradecerá con toda su alma vuestro Gobernador,

Rafael Mesa de la Peña

Soria 8 de septiembre de 1923”.

 Un telegrama

En la madrugada de ayer recibimos de Madrid, enviado por el señor Gobernador, el siguiente despacho telegráfico:

“He visitado al ministro de la Gobernación, al cual he hecho entrega de la instancia de Covaleda; acompañándome el presidente del “Círculo Soriano y Casa de Numancia” con quien me encontré casualmente.

Describí al ministro la situación trágica de los vecinos de Covaleda sin albergue ni ropas, reclamando inmediato auxilio.

El Presidente del Círculo corroboró lo manifestado por mi. El señor Duque de Almodóvar expresó su sentimiento por la catástrofe, prometiendo someter al Consejo de Ministros del martes la solicitud de Covaleda por no existir consignación en el fonde de calamidades.

La instancia pasará después a Fomento para efectos positivos y urgentes y hoy visitaré a Alhucemas y al ministro de Fomento Sr. Portela en los cuales abrigo confianza.

Comunicaré el resultado.

El Círculo Soriano y Casa de Numancia propónese abrir suscripción.

Le saluda,

Mesa de la Peña.

CABECERA LA VOZ

LA VOZ (Madrid) (12 de septiembre de 1923) – pag. 5

 POR UN PUEBLO ARRASADO

EL SOCORRO A LOS VECINOS DE COVALEDA

Esta mañana, cuando el jefe del Gobierno recibió a los periodistas, les manifestó, respondiendo a la gestión hecha ayer por nuestro compañero que hace información en la Presidencia, que había hablado con el ministro de Fomento, al cual, según frase gráfica del señor García Prieto, “había, dado un fuerte apretón”, para que vea el modo de socorrer al vecindario de Covaleda, que se ve en la calle a consecuencia de un terrible incendio.

Insistió el marqués da Alhucemas en que es difícil hallar la forma de conceder el socorro, que podría consistir en disponer la realización de algunas obras. Nuestro compañero, en vista de la actitud decidida del marqués de Alhucemas, le advirtió que en Covaleda no habría modo de complacerles con la concesión de obras, pero sí podría figurar en el socorro —aparte la indemnización metálica posible del fondo de calamidades— el otorgamiento de una corta extraordinaria de pinos.

El jefe del Gobierno ofreció conversar nuevamente con el ministro de Fomento, cuando este regrese pasado mañana da Barcelona, para ver la forma definitiva en que se puede acudir con el alivio para los pinariegos de Covaleda, que se encuentran sin hogar.

Cuando salían de la Presidencia los periodistas, llegaba el gobernador de Soria, Sr. Mesa de Peña, para hacer gestiones a favor del vecindario de Covaleda. Los reporteros dieron cuenta al gobernador de los ofrecimientos del Jefe del Gobierno, y aquél les manifestó que las víctimas del incendio desean, por el momento, un socorro metálico, que les saque de la situación angustiosa en que se encuentran, y que la obra de auxilio podía completarse concediéndoles los pinos secos que existen en el monte, con lo cual no sería necesaria la corta extraordinaria.

Lo importante, es que se acuda cuanto antes a socorrer a las víctimas del siniestro, que duermen en las calles y en el atrio de la iglesia, y después se hagan las concesiones da pinos secos o verdes del monte propiedad del pueblo, pero explotado bajo la tutela del Estado.

CABECERA LA VANGUARDIA

LA VANGUARDIA (miércoles 12 de septiembre de 1923) – pag. 11

DE LA PRESIDENCIA

Un informador se hizo eco en nombre del pueblo de Covaleda (Soria) de la angustiosa situación en que se encuentra la mayoría del vecindario, por haber quedado destruidas sus casas por un incendio.

El presidente dijo: —He recibido ya un telegrama en este sentido y he hablado con el ministro de la Gobernación. Como el Fondo de Calamidades está agotado, estoy esperando al ministro de Fomento, que vendrá ahora, para hablar del asunto.

CABECERA LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA-2

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA (12-07-1923) pag. 5

Los periodistas se interesaron por el pueblo de Covaleda (Soria), que ha quedado medio destruido por un incendio.

El Presidente les contestó que, careciéndose en Gobernación de fondos para estas calamidades, lo único que podía hacer es hablar con el ministro de Fomento para ver las obras que pueden emprenderse allí y dar ocupación a los que han perdido su casa y ajuar.

CABECERA LA CRONICA MERIDIONAL

Crónica Meridional – diario liberal independiente y de intereses generales 1923 septiembre 12

 NOTICIAS DE LA TARDE POR TELÉGRAFO

Terminó manifestando el Presidente que el ministro de Fomento estudiará la forma de habilitar algunas obras públicas en Covaleda y Soria con que compensar los daños producidos por el último incendio.

CABECERA EL TELEGRAMA DEL RIF

El Telegrama del Rif – 1923 septiembre 12

INFORMACIÓN POLÍTICA

… Terminó diciendo que esperaba a los ministros de Gobernación y Fomento para ver la forma de remediar la situación de los vecinos damnificados por el incendio de Covaleda.

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