EL INCENDIO DE COVALEDA EN LA PRENSA – (08/09/1923) – I

8 DE SEPTIEMBRE DE 1923

CABECERA EL IMPARCIAL

EL IMPARCIAL 08-09-1923 (portada) 

EL INCENDIO DE COVALEDA

DOS MILLONES DE PESETAS DE PÉRDIDAS

En el lugar del siniestro.- Los damnificados se refugian en la Iglesia y las escuelas

Vinuesa 7.- He estado en Covaleda donde el terrible incendio lleva ya totalmente destruidas unas noventa y dos casas, y amenazadas una docena más.

Las pérdidas se calculan en unos dos millones de pesetas, quedando en la miseria centenares de familias, que se han refugiado en las escuelas y en la iglesia.

Aunque el incendio continúa, se confía que se podrá localizar.

El gobernador celebró una reunión con las demás autoridades acordando socorrer a los perjudicados y reclamar auxilio de los Poderes Públicos.

 Soria 7.- Todas las versiones coinciden en afirmar que el incendio de Covaleda fue casual y originado por el descuido de una anciana, llamada Felisa Tejedor, “La Perenona” cuya casa fue la primera que ardió.

El impetuoso viento Norte que reinaba, proyectó en todas direcciones tablas y astillas encendidas, haciendo que el fuego se propagara rápida y simultáneamente a las casas vecinas, haciéndose imposible extinguir el incendio, porque mientras se atendía a apagar el fuego en unas se prendían otras.

A las dos horas de iniciado el incendio, el pintoresco pueblo ofrecía un aspecto verdaderamente desolador.

La facilidad de propagación del fuego fue mayor, a pesar de la sólida construcción de las casas, por la existencia de bardas y cercados de los corrales y por la imprudente costumbre de asentar las tejas sobre virutas de madera.

En los momentos de mayor pánico, el párroco del pueblo revestido, sacó a la calle el Santísimo Sacramento, implorando la misericordia divina. En seguida cesó el vendaval, atribuyéndose esta circunstancia a aquel acto de piedad y de fe.

La mayor parte de las familias acomodadas hasta ayer, han quedado en la miseria, habiendo sido destruidos por el fuego los aperos de labranza, los ajuares de las casas y gran número de animales domésticos, cuyos cadáveres aparecen hoy entre los escombros en medio de las calles.

Urge arbitrar recursos para aliviar tanta desgracia.

Ayer se han declarado dos nuevos incendios en el pinar grande cuya extensión se desconoce. Hoy parece haberse iniciado otro incendio en el pinar de Santa Inés.

Disgustado por una información periodística relacionada con el incendio, el sobrestante de Obras Públicas D. Francisco Carbonero, trató de agredir anoche en Soria al director de El Porvenir Castellano, D. Marcelo Reguero, no habiendo habido consecuencias graves merced a la intervención de los amigos de ambos.

El asunto pasó al Juzgado.

CABECERA EL SIGLO FUTURO

EL SIGLO FUTURO (sábado 8 de septiembre de 1923) – pag. 2

EL SIGLO FUTURO (martes 11 de septiembre de 1923) – pag. 2 

POR LOS PERJUDICADOS DE COVALEDA

SORIA 7.- Ha quedado sofocado definitivamente el incendio de Covaleda. El número de casas destruidas asciende a 98, creando una triste situación a 110 familias, que se albergan en las escasas viviendas que quedan en el pueblo.

Hoy han visitado al pueblo nuevamente el gobernador y las autoridades que informaron sobre los ofrecimientos hechos por el ministro de la Gobernación de otorgar socorros, noticias que fueron acogidas con vivas al Gobierno. Se acordó que el gobernador presente instancia solicitando auxilios del Estado y que la Diputación inicie una suscripción pública, con la cooperación de la Prensa, además de obtener un préstamo de la Caja de Ahorros para comenzar seguidamente la reedificación.

Se despidió a las autoridades con grandes aclamaciones.

Se confía en el éxito de las gestiones que realizará el gobernador, que sale hoy para Madrid.

CABECERA EL SOL

EL SOL (sábado 8 de septiembre de 1923) pag. 8 

Por los perjudicados de Covaleda

SORIA 7 (11 n.).— Ha quedado sofocado definitivamente el incendio de Covaleda. El número de casas destruidas asciende a 93, creando una triste situación a 110 familias que SE albergan en las escasas viviendas que quedan en el pueblo.

Hoy han visitado el pueblo nuevamente el gobernador y las autoridades que informaron sobre los ofrecimientos hechos por el ministro de la Gobernación de otorgar socorros, noticias que fueron acogidas con vivas al Gobierno.

Se acordó que el gobernador presente instancia solicitando auxilios del Estado y que la Diputación inicié una suscripción pública, con la cooperación de la Prensa, además de obtener un préstamo de la Caja de Ahorros para comenzar seguidamente la reedificación.

Se despidió a las autoridades con grandes aclamaciones.

Se confía en el éxito de las gestiones que realizará el gobernador, que sale hoy para Madrid.

CABECERA EL AVISADOR NUMANTINO

 EL AVISADOR NUMANTINO (sábado 8 de septiembre de 1923) – portada 

ANTE UNA CATÁSTROFE

CONTRA LA DESGRACIA, LA ABNEGACIÓN

Hemos visto la horrible catástrofe que en breves momentos destruyó la mitad de las viviendas que formaban el hermoso pueblo de Covaleda.

Montones de escombros, altos paredones que semejan esqueléticas figuras de ruinosos edificios, columnas densas de humo que ciegan y obligan a llorar, llamaradas que dan tintes trágico, sobrecogiendo a los espíritus más animosos, una multitud enloquecida por el terror, gritos de angustia y el dolor, adueñándose de todos los corazones. Esto es hoy Covaleda.

            Quisiéramos que tan rápidamente como el fuego destructor de noventa y tres casas, actuaran los sentimientos de caridad y de patriotismo para borrar el cuadro siniestro que ofrece un pueblo hermano sumido en la desgracia.

Podemos intentarlo y sin gran esfuerzo ha de realizarse.

Las llamas que han destruido confortables y humildes hogares, destruyeron también las rivalidades, los egoísmos, los odios y las miseriucas que anidaron en la localidad dotada de todos los elementos indispensables para que la vida comunal transcurriera plácidamente y que por aberraciones estúpidas era un infierno.

Los resplandores de la venganza, en alguna ocasión se exteriorizaron en cobardes atentados contra la propiedad y la vida de las personas.

La catástrofe que hoy lamentamos no obedece a causas tan denigrantes, obra de la fatalidad de lo sucedido.

El remedio al dolor del centenar de familias que lloran la pérdida de sus hogares y de cuanto en ellos guardaban, puede aplicarse rápida, eficaz y sencillamente.

Los sentimientos caritativos de quienes nos enorgullecemos con el título de hijos de la provincia de Soria son timbre glorioso de nuestro escudo de hidalgos castellanos, y la caridad ha de acudir solícita para consolar a los desdichados que se albergan en casas extrañas, en las escuelas y en la Iglesia, careciendo de ropas, de alimentación y de energías para trabajar.

El pueblo de Covaleda dispone de riquísimo patrimonio forestal sometido a la tutela de la administración del Estado, que permitirá, sin merma apreciable de su natural rendimiento, una concesión extraordinaria de pinos a fin de reparar las cuantiosas pérdidas que ocasionó el incendio.

AVISADOR NUMANTINO 19-09-23 01

Cuenta la provincia de Soria con un establecimiento de crédito y de ahorro de que se enorgullece muy justamente. En la Caja provincial depositan las personas que a la previsión rinden culto, sus modestas economías que les deparan lógico rédito y se emplean en combatir la usura, en exaltar la producción, el trabajo y el progreso de la tierra Soriana. Dispone el vecindario de Covaleda de sólidas garantías para utilizar el crédito y puede, en el momento, obtener los miles de duros que necesite a fin de reconstruir los edificios en ruinas.

La caridad, la cooperación, el amor, y el patriotismo triunfan siempre de las mayores adversidades.

¡Arriba los corazones, vecinos de Covaleda!

¡A salvar a nuestros hermanos desdichados, hijos de la noble Soria!

PHILIPO

CATÁSTROFE EN COVALEDA

HAN QUEDADO DESTRUIDAS 93 CASAS

Las primeras noticias – Petición de socorro – Disposiciones del Gobernador – Envío de material de incendios y de bomberos de Soria – En el lugar del siniestro – Reunión de autoridades 

Un pueblo ardiendo

Por telegrama, recibido en el Gobierno Civil del Sr. Alcalde de Covaleda, en las primeras horas de la mañana del jueves, súpose que en aquel pueblo habíase iniciado terrible incendio que destruía siete casas y amenazaba devorar todos los edificios.

La sensacional noticia causó en la Ciudad grandísima alarma y en todos los sorianos se manifestó el deseo, que fue perfectamente secundado por nuestras dignas autoridades, de acudir, sin pérdida de tiempo, en socorro de los desgraciados vecinos de Covaleda con cuantos elementos pudieran ser útiles.

Algunos individuos observaron, desde los puntos más elevados de la población que, en efecto, hacía el sitio donde está situada Covaleda aparecía enorme columna de humo y los resplandores siniestros de formidable hoguera.

Envío de auxilios

El Gobernador Civil Sr. Mesa de la Peña, trasmitió al Alcalde Sr. Vicén la demanda de auxilios que solicitaba la autoridad municipal de Covaleda y seguidamente el Ayuntamiento soriano acordó, por unanimidad, enviar al lugar del siniestro los elementos que se juzgaban más necesarios para la extinción del fuego y una brigada del cuerpo de bomberos.

En camiones automóviles se transportaron aquellos elementos y los individuos que habrían de trabajar dirigidos por el Arquitecto Sr. Rodríguez, a las inmediatas órdenes del Alcalde Sr. Vicén.

Trasladándose también a Covaleda el Gobernador Civil Sr. Mesa de la Peña, el Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, Sr. Morazo y después, en varios automóviles, los diputados provinciales Sres. Morales, Peña, Robres y Las Heras, el Presidente de la Audiencia, Sr. López Arbizu; el Fiscal señor Quintana, el Juez de Instrucción Sr. Pacheco, el Médico forense Sr. Guisande, varios redactores de los periódicos locales y numerosas personas que tiene afectos e intereses ene. Pueblo de la catástrofe.

Origen del siniestro y trabajos de extinción

Según referencias que obtuvimos en Covaleda, a las ocho de la mañana, próximamente, se declaró el fuego en la casa habitada por la anciana Felisa Tejedor (a) Perijula, viuda, que vivía en unión de su hija llamada Felipa Herrero.

La referida anciana dio ya en otra ocasión motivo con sus descuidos, un incendio que destruyó varias casas.

Parece ser que aquella mujer abusaba de las bebidas alcohólicas y quizá por esto al encender una tea, la llama de la misma hizo presa en la cama y luego invadió todo el edificio.

A impulso del fuerte viento que existía se propagó el fuego a las casas contiguas, distante alguna setenta y cinco metros de la en que se inició el siniestro. Así comenzaron a arder siete u ocho casas a la vez.

El vecindario, alocado por la magnitud de la catástrofe, lanzando gritos de angustia, no sabía a que punto acudir. Las llamas impedían el acceso a las habitaciones donde se quemaban animales, enseres y ropas. Clamaban las campanas pidiendo auxilio a los pueblos vecinos. Volaron tablas ardiendo que transmitían el fuego a edificios lejanos y ya eran cincuenta las casas que lanzaban llamaradas horribles.

Acudieron diligentemente numerosos vecinos de Duruelo, de Vinuesa, de Salduero con sus dignísimas autoridades y sobreponiéndose al horror de la catástrofe organizaron los trabajos de extinción. En tanto el fuego seguía devorando edificios. El del Cuartel de la Guardia Civil, aislado, en una plazoleta, caía hecho ascuas.

Aumentó la desesperación de los bravos que luchaban con el fuego, la falta de agua, agotada muy pronto la de la única fuente que existe en el pueblo.

Formaron los vecinos una larga cadena humana hasta el arroyo próximo, distante del pueblo unos 250 metros para transportar agua en calderos y otras vasijas. El esfuerzo resultaba inútil. Las llamas se adueñaban de todos los edificios enclavados en la parte de la población incendiada y si la violencia del aire cambiaba de dirección, todo el pueblo quedaría reducido a cenizas. Esto ocurría en menos de dos horas

Por momentos aumentaba el número de individuos de Duruelo, Salduero, Molinos, Vinuesa y La Muedra llegaban con materiales para sofocar el fuego.

Prestó un gran servicio el grupo de trabajadores que dirigía Silverio Sanz, de Ocenilla, ocupado en la reparación de la carretera.

El Santísimo Sacramento en la calle

Cuando las llamas eran más imponentes y el peligro de que destruyera el pueblo parecía inevitable, el virtuoso párroco de Covaleda, ayudado de nuestro querido amigo el Presbítero y Catedrático del Instituto de Valladolid don Mateo Rioja, sacó de la Iglesia a Jesús Sacramentado, poniéndose frente a la inmensa hoguera.

Eran las diez de la mañana.

Nos dicen que el fuego no ensanchó sus dominios destructores y que se calmó la furia del viento. Cuantos somos creyentes hemos de reconocer que la misericordia divina atendió las fervorosas súplicas dirigidas al Cielo.

Salvamento de personas y de objetos

Por la hora ñeque ocurrió el siniestro no se han registrado desgracias personales. Antendióse en primer término al salvamento de los enfermos y de los niños, llevándolos a lugares seguros.

El fuego devoró la mayor parte de los muebles y ropas que existían en las casas incendiadas.

Algunos objetos arrebatados a las llamas, ardieron luego en el sitio donde se depositaron.

Muchas personas no pudieron salvar prenda alguna.

Las existencias del estanco propiedad de D. Lorenzo Romero, los artículos de comercio que expendía, así como la suma de dos mil pesetas, fueron pasto de las llamas. También quedaron destruidos totalmente cuatro comercios en la zona del fuego.

Los auxilios de Soria

El Gobernador Civil Sr. Mesa de la Peña y las autoridades que le acompañaban llegaron a Covaleda poco después de las doce de la mañana, e inmediatamente dio órdenes acertadísimas para dominar el incendio, inspeccionando los trabajos que dirigían con sumo acierto el Arquitecto provincial Sr. Rodríguez y su ayudante D. Diago López.

A la una y media pudo disponerse del material de incendios enviado desde Soria; y al poco rato, de dos tanques automóviles de la Jefatura de Obras Públicas.

Con estos elementos y el denuedo de las numerosas personas que luchaban para dominar el incendio, renació la esperanza de salvar una buena parte de los edificios de Covaleda, no obstante la escasez de agua.

Localización del fuego

Próximamente a las cinco de la tarde el incendio estaba localizado y dominado. Ardían los escombros de noventa y tres casas. Derrumbáronse algunos paredones y en las calles veíanse animales abrasados.

Ante los edificios destruidos lloraban mujeres y niños; hombres vigorosos bien curtidos en la lucha de la vida, a referirnos su desventura no podía reprimir las lágrimas.

Presenciamos escenas que jamás se borrarán de nuestra memoria.

A medida que avanzaba la tarde acentuábase la nota de tristeza que exteriorizaban un centenar de familias sin techo donde cobijarse, sin ropas, sin alimento, sin nada.

La caridad en Covaleda

Preocupóse el Gobernador Civil señor Mesa de la Peña, cuyas disposiciones no podremos elogiar bastante, de que todos los damnificados se albergaran de la mejor manera posible, utilizando los edificios escolares, la Casa Consistorial y la Iglesia, de ser necesario.

La caridad del vecindario del pueblo siniestrado ha impedido usar de tan extremo recurso. Viven en cada una de las casas salvadas dos o tres familias, y amorosamente son atendidas las víctimas de la catástrofe.

Sólo la famosa tía Perijula, tuvo dificultades para encontrar árbol donde hacer su nuevo nido; pero no duerme al sereno.

Reunión de autoridades

Convocó el Gobernador para celebrar una reunión en el salón de sesiones del Ayuntamiento, al Alcalde, a los Concejales de Covaleda, al de Soria, a los diputados provinciales allí presentes, a los redactores de los periódicos sorianos y a otras personas para tratar de los auxilios urgentes que podían facilitarse.

El Sr. Mesa de la Peña pronunció elocuente y sentido discurso manifestando que había dado cuenta a los Poderes públicos de la inmensa desgracia que afligía al pueblo de Covaleda y llenaba de luto a la provincia de Soria, catástrofe que él también deploraba como representante del Gobierno, como español y como soriano. Había solicitado socorros urgentes para mitigar las lágrimas de las infelices mujeres que lloraban ante sus hogares destruidos por el fuego, y para que la alegría y la paz reinase en el pueblo que mereció singulares dones de la Naturaleza.

Aparte de los socorros que facilitará el Estado procedía iniciar subscripciones a favor de los damnificados.

Nada une –agregó- tanto como la desgracia. El pueblo de Covaleda está dividido en impulsos de odios y pasiones que es preciso cesen, quedando todos sus habitantes como si estuvieran soldados por el fuego.

En párrafos elocuentes continúa aconsejando la fraternidad como el más eficaz recursos para remediar la desgracia que a todos aflige.

El Presidente de la Diputación señor Morales; en su condición de periodista, conociendo los sentimientos de humanitarismo y caridad de cuantos informan a la opinión pública en la prensa Soriana, no duda en afirmar que sus compañeros demostrarán a Covaleda el cariño que inspira el infortunio, procurando excitar el altruismo del público a favor de las víctimas de la catástrofe.

Pero lo más urgente, dice, es comenzar la reedificación de las casas destruidas, y a base de la unión tan elocuente y sabiamente recomendada por el Gobernador, el pueblo de Covaleda, con la firma y la garantía de todos sus vecinos puede disponer de la Caja de Ahorros, que él dirige, las cantidades precisas a fin de dar principio a los trabajos de edificación sin pérdida de tiempo (Aplausos).

Glosando las ideas del Sr. Gobernador, procura levantar el decaído espíritu de los vecinos de Covaleda, excitando su fortaleza y la esperanza en la cooperación que han de prestarles los hombres de buena voluntad.

El Sr. Peña hace constar su cariño a Covaleda, fundamentado en vínculos de familiaridad.

Habla en Alcalde de Soria Sr. Vicén llamando hermanos a los hijos de Covaleda; les dirige consoladoras palabras y formula atinados consejos, prometiendo, en nombre de la ciudad, ir donde sea preciso, a fin de que la desgracia de Covaleda se remedie eficazmente.

El diputado Sr. Sainz de Robles ratifica los ofrecimientos de sus compañeros lo representantes provinciales; indica la conveniencia de utilizar los beneficios de la ley de casas baratas y conseguir que se otorgue por el Gobierno cortas extraordinarias de pinos.

Manifiesta el Sr. Granados que ha hecho muy bien el Sr. Las Heras en ofrecer el desinteresado concurso de la prensa Soriana, porque todos los periodistas cooperarán a borrar, en cuanto esté de su parte, los horrores de la catástrofe que llena de luto a Covaleda y a la provincia. Informa respecto al procedimiento que ha de seguirse para obtener las indemnizaciones de las compañías de seguros de incendio y se nombre del Ateneo Soriano ofrece organizar actos que proporcionen ingresos a la suscripción pública que se iniciará para socorrer a las familias perjudicadas por el incendio.

Expone el Alcalde propietario de Covaleda Sr. Berzosa su buena disposición en pro de la concordia del vecindario y da expresivas gracias a las autoridades provinciales, a la prensa y a cuantas personas acuden a consolar y a remediar las necesidades del pueblo duramente castigado por la fatalidad.

Resume lo expuesto por cuantos hicieron uso de la palabra el Sr. Gobernador, encomiendo el patriotismo que revelan los ofrecimientos formulados, con los cuales volverá a resurgir el pueblo hay envuelto en llamas y en lágrimas.

Ante Covaleda casi destruida, gritemos todos: ¡Viva Covaleda! (Entusiastas aplausos).

Los perjudicados

Las casas destruidas por el incendio pertenecen a los señores siguientes:

Braulio de Miguel Antolín, Ángel Pablo, Manuel Herrero, Macario Pascual, Plácido Herrero, José Blanco, Felipe Herrero Gimeno, Manuel Blanco, Antonio Gómez Marin, Victoriano de Vicente, Bonifacio de Miguel Rioja, Bernabé Herrero, Julián Tejedor, Martina Rioja, Marcos Calvo, caminero de Obras Públicas, Pedro Herrero Palacios, Pedro García, Eleuterio Barrio, Simeona de la Iglesia, Bruno de Miguel.

Manuel Hernando, Pedro Sanz Covaleda, Lorenzo Santorum, Santiago Llorente, Petra Palacios, Demetrio Hernández, Casildo Jiménez, Eugenio Llorente, Feliciano García, Florentino Benito, Eusebio de Miguel, Juan Hernández, Braulio Miguel Ureta (dos casas), Felipe Santorum, Remigio Rioja, Leandro Cámara, Francisco San Miguel, Hipólita Jiménez, Juan M. Rioja, Lorenzo Romero (dos casas), Laureano de Miguel (dos casas), Fermín Ibáñez, Rafael Herrero, Ambrosio Rubio y Domitilo Rioja.

Elías Poza, Tiburcio Rioja, Benita Jiménez, Felipe Herrero, Modesto García, Gregorio Herrero Escribano, Gregorio Herrero Murquitio (dos casas), Sebastián García, Cuartel de la Guardia Civil, Fortunato Santorum, Juan Mediavilla, Emeterio García, Juana Pascual, Dionisio de Miguel, Jerónimo Llorente (dos casas), Lucio Santorum, Gregorio Santorum, Dionisia Pascual, María de la Iglesia (dos casas), Vicente Santorum, Félix Herrero, Domingo Rioja, Gregoria Rioja (dos casas), Doroteo Rioja y Víctor Cámara.

Felisa Cámara, Felisa Tejedor, Nicolas Pascual, Desgracias Tejedor, Pedro Tejedor, Pío Herrero, Agueda Llorente, María Rioja, Gregorio Escribano (dos casas), Víctor García (dos casas), Saturio Herrero, León San Quirico, Timoteo Herrero (dos casas), Antonio Gómez Verde, Gumersindo Herrero (dos casas), Julian Rubio, Mateo Llorente, y Manuel Cámara.

Más de dos millones de pesetas se han perdido

Únicamente 25 edificios estaban asegurados en distintas compañías, que garantizan el riesgo de incendios.

No puede calcularse de momento el importe de las pérdidas que, desde luego, son cuantiosas, pues el valor de los edificios hay que agregar el importe de los muebles, ropas y maderas que el fuego ha destruido.

La cifra de dos millones de pesetas no podrá compensar los perjuicios materiales de las 110 familias que han perdido cuanto poseían.

Incidente desagradable

En Covaleda, numerosos vecinos, el Sr. Gobernador Civil y otras personalidades nos manifestaron que existía una denuncia contra el Sobrestante señor Cambronero y el conductor del camión de Obras Públicas, en la que se asegura que estos señores negáronse a transportar a distintos indivíduos de Salduero que se dirigían a Covaleda para coadyuvar a la extinción del incendio, exigiendo el conductor que cada viajero le pagase anticipadamente dos pesetas.

Nuestro querido compañero el director de El Porvenir Castellano señor Reglero publicó cuanto sobre este desagradable incidente a todos los periodistas se nos dijo y ello dio motivo a que el Sr. Cambronero protestara violentamente de la veraz información tratando de atropellar al Sr. Reglero.

Juzgamos que el estimado colega se ajustó exactamente a la verdad de lo que en público se decía y censuramos la improcedente conducta del Sr. Cambronero.

Auxilios del Gobierno

Ayer recibió el Sr. Mesa de la Peña como respuesta a sus demandas de socorro el siguiente telegrama del Ministro de la Gobernación.

“Recibido su telegrama causándome honda impresión catástrofe ocurrida en Covaleda, le ruego haga presente al Sr. Alcalde el profundo dolor que produce al Gobierno de S.M. la situación de ese vecindario espero que no perdonará medio para remediar en lo posible la catástrofe. He dado cuenta al Ministro de Fomento por lo que pudiera relacionarse con Montes y así mismo al de Guerra para el envío en caso necesario de fuerzas de Ingenieros que localicen el incendio.

Cuantos medios necesite, Gobierno los pone a su disposición. Le saludo”.

Este despacho fue expuesto en las carteleras de los periódicos locales y causó general satisfacción.

Otra visita a Covaleda

Ayer por la tarde visitaron de nuevo al pueblo siniestrado el Gobernador Civil Sr. Mesa de la Peña, el Jefe de la Guardia Civil, el Alcalde de Soria, los diputados provinciales Sres. Morales, Peña, Llorente y Las Heras, y el Secretario del Ayuntamiento señor Sánchez Malo, con el propósito de concretar los auxilios que han de reclamarse del Gobierno y pueden otorgarse de momento.

Hallándose reunido en el local del Municipio todo el vecindario de Covaleda que vitoreó al Sr. Mesa de la Peña y a sus acompañantes.

Leyó el Gobernador el telegrama recibido del Ministro de la Gobernación y pronunciaron sentidos discursos los señores Mesa de la Peña, Morales, Vicén, Las Heras y Llorente, a los que contestaron el Alcalde de Covaleda, D. Doroteo Rioja, D. Francisco García, el culto Ingeniero industrial D. Antolín García y otros vecinos de Covaleda.

Se acordó solicitar del Gobierno, como socorro para atender las más apremiantes necesidades, la cantidad de cien mil pesetas y para la reconstrucción de los edificios un millón de pesetas.

Quedó también determinada la forma de utilizar el crédito que ha de facilitar la Caja de Ahorros.

Comisión de socorro.

Fue nombrada la Comisión que ha de organizar los trabajos de reconstrucción del pueblo y ha de administrar los fondos que se obtengan, la integrarán los señores siguientes: D. Emilio Berzosa, don Francisco García, el señor Cura Párroco de Covaleda, don Antolín García, don Román Cámara, don Doroteo Rioja y el Secretario del Ayuntamiento.

Redactó el señor Sánchez Malo razonada instancia dirigida al Gobierno, que firmaron las autoridades de Covaleda, en la que se solicitan los auxilios ya indicados.

Este documento será hoy presentado al Gobierno por el señor Mesa de la Peña, a cuyo efecto salió esta mañana para Madrid.

Repetimos que el loable proceder del Sr. Gobernador civil merece entusiastas elogios.

Manifestaciones de gratitud

Atendemos el ruego que nos dirige el vecindario de Covaleda para hacer pública su gratitud al Sr. Mesa de la Peña, al Alcalde y al pueblo de Soria, a los Ayuntamientos y vecindarios de Duruelo, Salduero, Molinos, Vinuesa y La Muedra; a los Sres. D. Bonifacio Llorente, D. Evaristo González, D. Julián Aragón, D. Pompeyo Pérez y D. Jesús Isturiz por los auxilios en especies que han ofrecido.

Hacen especial mención del personal del cuerpo de bomberos de Soria y del subjefe don Indalecio del Río, que han trabajado sin descanso alguno hasta dominar el incendio, manejando hábilmente las bombas que funcionaron con toda perfección.

También expresan su gratitud al digno ingeniero Jefe de Obras Públicas y al personal que condujo los camiones tanques, así como a los propietarios de los camiones de transporte D. Domingo Martín y D. Donato Pérez.

Anoche regresaron los bomberos sorianos, trayendo el material que tan excelente servicios ha prestado para la extinción del incendio.

El pueblo de Covaleda hizo una cariñosa despedida a nuestros abnegados paisanos.

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