Francisco García Rupérez – Cura de Covaleda en 1923

Francisco García Rupérez, un sacerdote de nuestra tierra.

Publicado el 15 de enero de 2010
por Salvador Barrio Onrubia

Abordamos en este artículo de forma abreviada la biografía del piquereño Francisco García Rupérez. Se narra la vida de una persona salida de la sencillez de una población rural que con empeño, ilusión y tesón se preocupó y obtuvo beneficios en favor de las gentes de varios pueblos, más o menos grandes, de la diócesis de Osma. Y todo ello lo consiguió sin dejar de ser un humilde cura de pueblo, al mismo tiempo que se codeaba con personas que han dejado su huella en la historia.

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Su niñez

Francisco García Rupérez había nacido en Piquera el día 2 de abril de 1875, a las doce de la mañana, y era hijo de Agustín García Rupérez y de Gregoria Rupérez Crespo. Sus abuelos paternos fueron Mauricio García y Vicenta Rupérez; los maternos, Julián Rupérez y Juana Crespo. Todos los abuelos habían nacido en Piquera y ya eran difuntos, a excepción de Mauricio.

Fue bautizado por el sacerdote D. Julián Ballesteros Romero el día 4 de abril en la parroquia de San Juan Evangelista de su pueblo natal y actuó de padrino el único abuelo que le quedaba, Mauricio (Archivo de la parroquia de San Juan Evangelista – Libro IV de Bautizados, folio 135, Núm. 364).

En el acta de nacimiento y en el censo electoral publicado en el año 1877 se indica que su padre era labrador y vivía en la calle San Juan, 125. Este año de 1877 y el siguiente, y también unos años después, fue su padre Alcalde del Ayuntamiento de Piquera. Unos pocos años antes del nacimiento de Francisco, y unos años después, también fue alcalde su abuelo Mauricio. Bastantes años después, un hermano de nuestro protagonista, Zacarías, sería Juez Municipal de este pueblo.

Hemos dicho que cuando nació estaba de sacerdote en el pueblo D. Julián Ballesteros, el año 1880 ya tenía de párroco a D. Simeón Molina Gómez y el año 1888 empezaba su labor de cura de almas en Piquera D. Félix Mingueza Crespo, estando hasta el 1916, año en que murió. La instrucción primaria le fue impartida por el veterano maestro D. Julián Crespo de Pedro en la escuela mixta de Piquera.

Su época de seminarista

Las primeras noticias que hemos hallado de su presencia en el Seminario datan de agosto de 1893 y están publicadas en el Boletín Oficial del Obispado: nos presenta la calificación, Meritíssimus (Sobresaliente), de su segundo curso deLatín y Humanidades y nos indica que se había presentado a los exámenes como alumno externo, al igual que la mayoría de sus compañeros. Al año siguiente, tercer curso de Latín y Humanidades, le encontramos en el cuadro de honor de los seminaristas que habían obtenido la calificación de Meritíssimus; seguía siendo alumno externo.

Hacemos un pequeño paréntesis para comentar que Francisco García Rupérez acudió tardíamente al Seminario pues tenía 18 años de edad cuando realizó sus exámenes de segundo de Latín y Humanidades. Como veremos posteriormente, hizo una carrera menor para instruirse en su carrera sacerdotal, lo que nos induce a pensar que nuestro protagonista ya debía haber recibido más instrucción en otro centro educativo, o había estudiado por su cuenta o bajo la dirección de algún sacerdote, posiblemente el cura de Piquera. Al final sería ordenado sacerdote a una edad muy similar que si hubiera estado estudiando en el seminario desde la niñez.

El año 1896 vemos que había cursado los estudios del segundo curso de la Carrera Menor de Sagrada Teología, y que seguía siendo alumno externo. Las calificaciones que obtuvo en las distintas asignaturas fueron las siguientes:

Teología Dogmática

Teología Moral

Prácticas Parroquiales

Beneméritus

Meritíssimus

Beneméritus

El día 19 de diciembre de ese año recibía de manos del señor obispo de la diócesis, D. Victoriano Guisasola y Menéndez, las Órdenes de Prima TonsuraÓrdenes Menores y Subdiaconado.

En el verano de 1897 había acabado sus estudios con el tercer curso de la Carrera Menor, seguía siendo alumno externo y sus calificaciones fueron:

Teología Dogmática

Teología Moral

Prácticas Parroquiales

Meritíssimus

Meritíssimus

Meritíssimus

Ese mismo verano era ordenado de Diácono por el mismo obispo que le impuso las manos en las órdenes recibidas el año anterior, serían las últimas órdenes que realizaría ese obispo, por traslado a la diócesis de Jaén.

A final de año, concretamente el 18 de diciembre, fue promovido al Presbiterado junto con otro piquereño de nacimiento, don Sotero Campos Rupérez, por el nuevo obispo D. José María García Escudero y Ubago.

El inicio de su labor sacerdotal

Empezó su labor parroquial, y estuvo durante varios años, en una zona situada al sur de la provincia de Burgos y al norte de la de Segovia, cuando aquellos territorios pertenecían a la diócesis de Osma. Su primera labor sacerdotal fue la de Coadjutor, desde 1898, en la parroquia de San Mamés Mártir, de Fuentecén.

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Al finalizar el año 1899, el 12 de diciembre, fue nombrado sacerdote ecónomo de Aldeanueva de la Serrezuela, por muerte del párroco don Mariano Cristóbal. La parroquia de este pueblo está dedicada a Santa Isabel de Portugal.

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En 1903, previa propuesta aprobada por el rey Alfonso XIII, es nombrado párroco de la parroquia de San Miguel, de Haza; ese curato tenía la categoría de Entrada. Los nombramientos hasta ahora reseñados, en los tres pueblos citados, fueron hechos por el mismo obispo que le ordenó de presbítero.

De este pueblo de Haza era originaria la madre de Santo Domingo de GuzmánSanta Juana de Haza, aunque parece que sólo tiene oficialmente el título de Beata. Allí consiguió don Francisco, con donativos recibidos de distintas partes de España, levantar una ermita dedicada a la Santa, que él mismo bendijo el día 30 de septiembre de 1911. Para los actos de inauguración del edificio llegaron los sacerdotes D. Jesús María Arroyo (cura de Hoyales de Roa), D. Pedro Arnaiz (cura de Adrada de Haza) y numerosos fieles de los pueblos limítrofes; el dominico Fray José Vázquez predicó el panegírico de la santa.

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En esta localidad parece que están residiendo con nuestro sacerdote sus hermanas Petra y Quiteria, al menos eso tenemos constatado el año 1911.

Párroco de Covaleda

En febrero de 1912 es nombrado por el Obispo de Osma D. Manuel Lago González, previa aprobación por Su Majestad El Rey, párroco de la Iglesia de los Santos Quirico y Julita de Covaleda; este curato tenía la categoría de Ascenso.

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Toma posesión del curato en el mes de abril y halla ciertos problemas que tiene que resolver. Se encontró con una ermita, Nuestra Señora del Campo, en ruinas, y, como ya tenía experiencia en esas lides con la ermita que levantó en Haza, a los pocos meses ya se hallaba reconstruida con la destreza de dos albañiles de Moradillo de Roa, muy posiblemente los mismos que se encargaron de hacer la obra de la ermita de Santa Juana de Haza, pues el pueblo de esos albañiles está situado muy próximo a la villa de Haza. También se encargó de gestionar la construcción de la casa parroquial, adosada al templo parroquial (el edificio más bajo que se ve junto a la torre de la iglesia en la foto anterior), y compró un armonium para acompañar los cantos litúrgicos.

Siguió con ilusión y empeño su labor apostólica y el mes de enero del año 1913 ya había conseguido que se constituyese la Asociación de Hijas de María. Esta asociación aportó una imagen de la Inmaculada que fue bendecida el día 19 de agosto de ese año. Como esa imagen no disponía de altar, se encargó nuestro protagonista de preparar uno (muy posiblemente con sus propias manos, pues tenemos noticias de su habilidad en el arte de la ebanistería) que fue inaugurado el día de la advocación que tenía la imagen que se iba a colocar, el 8 de diciembre del año siguiente.

En septiembre de 1915 gira visita pastoral a todas las parroquias del arciprestazgo de Cabrejas del Pinar, y por supuesto también a la de Covaleda que estaba adscrita a ese arciprestazgo, el obispo que le había destinado a este pueblo.

A finales de febrero de 1916 hay una protesta en Covaleda por la pretensión de un industrial de poner en funcionamiento una sierra de vapor, que estuvo a punto de originar una pelea entre partidarios y contrarios al funcionamiento de dicho artefacto. Parece que el bando de los contrarios era bastante numeroso y hemos encontrado entre uno de sus componentes una persona con el mismo nombre y primer apellido (pues no consta el segundo) que nuestro sacerdote, circunstancia que nos indujo a pensar que podría ser él, pero hemos descartado esa posibilidad porque hemos encontrado pocos años después que había otra persona con ese mismo nombre y apellido residiendo en Covaleda. En todo caso, no había nada más que un conflicto de intereses entre quien pretendía instalar la nueva serrería y los aserradores que hasta entonces ejercían esa actividad industrial, que no querían  compartir el negocio con alguien que muy posiblemente disfrutase de ventaja a la hora de competir; y el resto de los vecinos fueron excitados, probablemente con múltiples mentiras de ambas partes, para decantarse por el uno o por los otros.

Aquí, en Covaleda, durante el año 1917 también hemos detectado la presencia de su hermana Quiteria, no en vano, parece que le acompañó y asistió en todos sus destinos parroquiales. También hemos constatado la presencia de su madre, Gregoria, en una colecta efectuada ese mismo año con motivo de un homenaje al Sagrado Corazón de Jesús.

Durante sus años de estancia en Covaleda coincidió con un personaje famoso, el ilustre farmacéutico don Ángel Terrel Cuevas, y es muy posible que alternase con él y que tuviesen sus tertulias en la rebotica abordando temas trascendentes y banales. También frecuentaría esa tertulia el secretario del Ayuntamiento, José García Lueso. Hijo de este secretario fue el poeta José García Nieto que en sus años infantiles recibiría la instrucción religiosa de nuestro sacerdote. En cualquier caso, en el mes de febrero del año 1923 moría ese secretario, cuya partida de defunción firmó don Francisco, y el futuro poeta abandonó, con ocho años de edad, Covaleda, en compañía de su madre, con destino a Zaragoza y, posteriormente, Toledo. Otra persona que también alternaría con nuestro benéfico sacerdote en las épocas de sus vacaciones pedagógicas era don Mateo Rioja, sacerdote y catedrático en el instituto de Valladolid que tenía gran parte de su familia residiendo en este pueblo.

Unos meses después de la muerte del secretario José García Lueso, concretamente el día 6 de septiembre de 1923, hubo un suceso de graves consecuencias: se declaró un incendio en el que quedaron reducidas a cenizas 93 casas de Covaleda. Se realizaron muchos esfuerzos para evitar la propagación del fuego y don Francisco también hizo lo que estaba en su mano. Esto es lo que se nos cuenta en una crónica publicada en El Avisador Numantino, dos días después:

“Cuando las llamas eran más imponentes y el peligro de que [el incendio] destruyera el pueblo parecía inevitable, el virtuoso párroco de Covaleda, ayudado de nuestro querido amigo el Presbítero y Catedrático del Instituto de Valladolid don Mateo Rioja, sacó de la Iglesia a Jesús Sacramentado, poniéndole frente a la inmensa hoguera.
Eran las diez de la mañana.
Nos dicen que el fuego no ensanchó sus dominios destructores y que se calmó la furia del viento. Cuantos somos creyentes hemos de reconocer que la misericordia divina atendió las fervorosas súplicas dirigidas al Cielo.”

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Con motivo de esta desgracia se formó una comisión de socorro encargada de gestionar la petición de auxilios y el reparto de los fondos recogidos en varias colectas organizadas en toda la provincia, en esa comisión también estaba incluido el párroco don Francisco. Como miembro de esa comisión tuvo que desplazarse a la capital de la provincia para realizar gestiones ante las autoridades provinciales.

Párroco en Osma

Y estuvo en Covaleda hasta el año 1928, en que el obispo de Osma don Miguel de los Santos Díaz y Gómara le nombró párroco de Santa Cristina de Osma, sin necesidad de la aprobación del Rey, pues la provisión de esa parroquia le correspondía en exclusiva a la Mitra. El nombramiento se efectuó el 5 de mayo y la categoría del curato era de Término.

franci7 Siguió en la nueva parroquia con la pujanza que ya le hemos visto en los destinos anteriores. El 20 de julio de 1930 ya le tenemos inaugurando una nueva imagen de Santa Cristina, la patrona de la parroquia, que se había costeado mediante suscripción popular voluntaria.

Seis años después llegaba la Guerra Civil, en la que don Francisco perdió a uno de sus sobrinos por represalias políticas. El sobrino era Agustín García Palomar y ejercía de maestro de enseñanza primaria en Sotillo del Rincón (Soria). Durante el mes de agosto de 1936 el sobrino estaba en la ciudad de Soria disfrutando de su periodo vacacional y a consecuencia de esas represalias fue encarcelado y enviado a la cárcel de El Burgo de Osma, pero en el camino fue ejecutado en la cuneta de la carretera. Cuando se enteró su tío de la detención, acudió a Soria a interceder por él, pero el sobrino ya no se encontraba en la cárcel de Soria. Hasta nuestros días ha llegado el convencimiento trasmitido de una generación a otra de los familiares de los dichos tío y sobrino, de que hubo una venganza de un militar de alta graduación por no haber correspondido Agustín (al parecer era un varón bastante apuesto) a las pretensiones amorosas de la hija de dicho militar.

Sus últimos años de vida

En Osma parece que murió su hermana Quiteria, quien le había acompañado durante su ministerio sacerdotal. La última inscripción hecha por D. Francisco en los libros sacramentales de esa parroquia está fechada el 14 de octubre de 1950, luego por esta fecha dejaría de realizar su labor de párroco y se retiraría a disfrutar de su merecida jubilación, después de más 52 años de ejercicio sacerdotal. Parece que después de jubilarse se asentó en El Burgo de Osma, la capital del obispado.

Pasó sus últimos días en su pueblo natal, Piquera, donde él había regalado diversos objetos a la parroquia, entre ellos el pendón que actualmente ondea en las solemnes procesiones.

Murió, a la edad de 82 años y un mes, el día 2 de mayo de 1957, a consecuencia de aortitis y arteriosclerosis y fue enterrado el día siguiente en la zona central del cementerio de Piquera. La ceremonia de las exequias fue presidida por el arcipreste y párroco de San Esteban de Gormaz, D. Juan González, que fue asistido por D. Norberto Marina, párroco de Olmillos, y por D. José María Nebreda Núñez, párroco de Piquera (Archivo de la parroquia de San Juan Evangelista – Libro III de Defunciones, folio 49, Núm. 179).

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Bibliografía y Documentación

Álvarez, PaulinoSantos, Bienaventurados, Venerables de la Orden de Los Predicadores; Editorial O.P.E.; 1919
Archivo de la parroquia de los Santos Quirico y Julita de Covaleda
Archivo de la parroquia de San Juan Evangelista de Piquera de San Esteban
Archivo de la parroquia de Santa Cristina de Osma
Boletín Oficial de la Provincia. Consultado en  http://prensahistorica.mcu.es/
Boletín Oficial del Obispado de Osma. Consultado en http://prensahistorica.mcu.es/
Cordero Pando, JesúsÉtica y Sociedad; Editorial San Esteban; Salamanca, 1981
El Avisador Numantino, Periódico local. Consultado en http://prensahistorica.mcu.es/
El Porvenir Castellano, Periódico local. Consultado en  http://prensahistorica.mcu.es/
GUÍA eclesiástica de la Diócesis de Osma; Imprenta de  Francisco Jiménez y Gonzalo; El Burgo de Osma, 1899.
Herrero Balsa,  Gregorio; y  Hernández García, AntonioLa represión en Soria durante la Guerra Civil; Imprime: INGRABEL,  Almazán (Soria), (1982)
La Voz de Soria, Periódico local. Consultado en  http://prensahistorica.mcu.es/
Noticiero de Soria, Periódico local. Consultado en  http://prensahistorica.mcu.es/
Página web de la Parroquia de Santa Cristina, de Osma: http://www.santacristinadeosma.org
Página web DESCUBRE COVALEDA: http://descubrecovaleda.iespana.es/
Registro Civil de Piquera de San Esteban en Agrupación de Secretarías de Juzgados de Paz de San Esteban de Gormaz

Agradecimientos

  • A José Jiménez Sanz, actual párroco de Covaleda, por las consultas que para este artículo ha hecho en los libros parroquiales de la iglesia de los Santos Quirico y Julita.
  • A Jesús Lapeña Cervero, actual párroco de Osma, por idéntica labor en los libros de la parroquia de Santa Cristina,
  • A Juan Carlos Atienza Ballano que nos facilitó el contacto con Jesús Lapeña.
  • A Alejandro García Torre, actual párroco de Piquera, por su consulta en los libros sacramentales de la parroquia.
  • A Juan Miguel Rupérez Macarrón por la aportación de una imagen fotográfica de nuestro  biografiado,
  • A Julia Crespo García, sobrina de don Francisco, por los relatos que nos ha contado de la vida de su tío, y
  • Al personal del Juzgado de Paz de San Esteban de Gormaz, por las consultas en el Registro Civil de Piquera de San Esteban.

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